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sábado, 28 de mayo de 2011

"Detective Comics" #877

A diferencia de que hemos visto en la mayoría de los capítulos anteriores del Batman de Snyder, en este número el autor decide dejar de lado la profundización sobre, por así decirlo, la psiquis de Gotham City para pasar a explorar intensamente la personalidad y la mentalidad de Dick Grayson. Esto, sumado al hecho de enriquece continuamente la historia y el trasfondo personal del personaje, hacen que el guionista se lleve todos nuestros aplausos, pues no solo demuestra que realmente lo conoce, sino que además demuestra que tiene verdaderamente lo que se necesita para manejarlo como debe ser, cosa que afortunadamente también ocurre con el Comisionado Gordon.


Habiendo escapado de la trituradora gigante en la que quedara atrapado en el final del número anterior, nuestro héroe se dirige decididamente hacia su objetivo: Bixby Rhodes, mejor conocido en el bajo mundo como Roadrunner. ¿El motivo? Rhodes había estado presionando violentamente a Sonia Zucco, hija de Tony Zucco y Directora del G.G.M., por motivos desconocidos de modo que Dick se propuso averiguar que se traía entre manos este sujeto, pero ante la negativa a la hora de hablar decidió entregarlo al Departamento de Policía de Gotham, aunque lo cierto es que prácticamente no había pruebas concretas que lo relacionaran con ese hecho o con la muerte de la asistente de Zucco, por lo cuál lo más probable era que quedara en libertad en poco tiempo.

Al momento de encontrarse con Gordon, Sonia Zucco aparece en escena dispuesta a hablar con el nuevo Batman para aclarar su actitud sospechosa durante su última charla, y así lo hizo. Resulta ser que su posición a cargo del banco más importante de la ciudad atraía la atención de distintos criminales con intenciones de invertir parte de sus ganancias allí y crear una fachada legal y financiera para cubrir sus andadas, pero la honestidad de la joven la obligaba a negarles esta posibilidad, y los villanos obviamente comenzaron a tomar represalias. Uno de ellos fue Roadrunner y el otro un tal White Shark, un nombre hasta ahora desconocido en la ciudad pero que sobre el final del número pasaría a convertirse en el principal sospechoso del asesinato de Evelyn Marr y la aparición sin vida de una ballena asesina en el banco de Zucco.

Si bien a primera vista este nuevo capítulo no parece ser muy relevante para la saga Batmaníaca que Snyder viene construyendo desde fines del año pasado, lo que en verdad sobresale aquí específicamente es la relación que se construye entre BatGrayson y Sonia Zucco, hecho que no solamente abre las puertas hacia miles de posibilidades futuras sino que además nos da la oportunidad de ver como es que Dick decide lidiar con la idea de tener que proteger ni más ni menos que a la hija del sujeto que asesinó casi impunemente a sus padres.

Esto a un lado, lo que también rescato no solamente de este número en particular sino más bien de esta gran historia en general, es el aura oscura, misteriosa y hasta casi perversa y retorcida que el autor imprime en cada una de las aventuras de Dick y Gordon. Sinceramente cuesta creer que en tan poco tiempo este guionista haya logrado crear tan satisfactoriamente un ambiente detectivesco de lo más atrapante y emocionante que, creo yo, no tiene comparación con casi ninguna de las historias publicadas bajo el título de esta serie durante la última década.

Hace ya mucho tiempo que dejé de ponerle puntajes a los cómics que comento aquí en el blog, pero si tuviera que volver a hacerlo con estos en particular definitivamente les pondría un diez, y creo que hasta me quedaría corto. A decir verdad, si hay algo que deseo en estos momentos, es que el run de Snyder por el Bativerso no termine jamás.

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