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sábado, 16 de julio de 2011

"Detective Comics" #879

Dado que los últimos números de "Detective Comics" venían manteniendo un cierto nivel de espectacularidad y singularidad narrativa y artística que no se veía desde hace años en la serie, las expectativas en torno a este número eran realmente altas, y vaya que Snyder y Francavilla las han cumplido.


Contado desde dos frentes narrativos paralelos, uno protagonizado por el Joker y otro protagonizado por el Comisionado Gordon y su hijo James Jr., "Skeleton Key" pasa a convertirse sin lugar a dudas en uno de los mejores cómics Batmaníacos sin siquiera contar con la presencia del propio Batman, y todo se debe principalmente a la gran habilidad del guionista al momento de crear ese ambiente tenso y atrapante característico de los mejores relatos noir/negros.

Todo comienza en Arkham, cuando el Joker es trasladado por uno de los doctores del Asilo y un grupo de guardias fuertemente armados. "Quiero contarles una historia de amor" susurra el Payaso Príncipe del Crímen, mientras intentan ajustarle la máscara de seguridad sobre su cara. Sin aparente importancia o coherencia, nuestro psicópata preferido continúa con su relato hasta dar cuenta que se trata de la historia de vida del medico que lo acompañaba y de su mujer, quien sufría de esclerosis múltiple. Finalmente la estrategia psicológica del Joker surte efecto, puesto que el desesperado doctor lo toma por el cuello para tratar de callarlo pero termina contaminándose con una sustancia segregada por el villano, haciéndolo enloquecer y posteriormente asesinado a los guardias que allí se encontraban.

Al mismo tiempo, el Comisionado se acerca hasta la clínica de Leslie Thompkins para tratar de descubrir en que andaba metido su hijo, pero todo parece estar más que bien. Aunque claro, como el diablo sabe más por viejo que por diablo, Gordon sabe que hay algo muy raro en el ambiente, por lo cuál decide recurrir a su hija para que analice una de las píldoras que James Jr. toma para tratar de aplacar su costado sociópata. Así es como Barbara descubre que el medicamento de su hermano respondía al propósito opuesto para el que fuera creado, sino que acentuaba aún más la personalidad psicópata de quien lo ingiriera. Sabiendo que James trabaja como voluntario encargándose del cuidado de los niños afiliados a la clínica Thompkins, fue solo cuestión de tiempo hasta que Gordon descubriera el oscuro plan de su hijo: convertir a los niños de Gotham en asesinos psicópatas.

Conociendo las verdaderas intenciones de James, Gordon se dirigió hasta su apartamento para tratar de encontrarlo y detener su plan pero lo único que encontró fue una vieja caja con un montón de llaves y llaveros en un interior. Horrorizado, el Comisionado nota que una de esas tantas llaves le pertenecía a una de las amigas de Barbara llamada Bessy, quien casualmente desapareciera luego de un mal entendido con James años atrás. En ese momento, Harvey Bullock llega al lugar para comunicarle a su colega que el Joker ha escapado de Arkham.

Sin mucho más que agregar, me gustaría hacer un breve comentario sobre la caracterización del Joker. Si bien en un primer momento quedé un tanto decepcionado por la forma en que Snyder escribió a su Joker, luego logré darme cuenta cuáles son sus intenciones con el personaje. Como bien recordarán, durante su paso en "Batman and Robin" Grant Morrison jugó con la idea de que haría el Joker ante la ausencia de "su" Batman, concepto que ahora Snyder aprovecha llevándolo a otro nivel y explorando que decide hacer el Joker cuando se enfrenta a un Batman que no es el "suyo", cuando éste le da la espalda. De esta manera, el prolífico guionista ahonda en la personalidad de un Joker mucho más aterrador, psicótico y oscuro tomando algunos elementos planteados anteriormente por el Escocés, dejando de lado los típicos clichés narrativos de escritores como Paul Dini, Peter Calloway, por ejemplo, que únicamente muestran a un Joker pobre y unidimensional, como si únicamente fuera un loco que disfruta asesinando personas porque sí, sin aprovechar la verdadera esencia y el potencial que encierra su personalidad tan particular y retorcida.

Cabe destacar también que una vez más el trabajo de Francesco Francavilla me ha deslumbrado con sus trazos y sus colores perfectamente adecuados al momento de plasmar las ideas de Snyder. No puedo evitar imaginarme el gran contraste artístico que habrá en las páginas del "Detective Comics" #881 al tener secuencias intercaladas entre Jock y Francavilla, pero por otro lado creo que valdrá totalmente la pena hacer la vista gorda a este detalle con tal de gozar del arte de estos impresionantes artistas.

Dicho esto me despido con la promesa de un Informe Especial durante los próximos días en el cuál analizaremos ciertos puntos y características potencialmente en común entre el trabajo de Snyder y Morrison. El tan esperado crossover entre sus historias puede estar más cerca de lo que todos imaginamos amigos míos.

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