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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Batman y los videojuegos: Batman (1986)


Desde que Rocksteady Studios lanzara Arkham Asylum y su secuela, prácticamente todos los medios no han dudado en encumbrarlos a la cima, considerándolos como el mejor equipo desarrollador de videojuegos en lo que a juegos de Batman se refiere. Sin embargo, de encontrarnos ahora en el ya lejano 1986, la cosa sería muy diferente, puesto que quienes explotaron mejor al Murciélago en el "ocio electrónico" no fueron otros que los desaparecidos miembros de Ocean Software.
Dicha andadura comenzó con el título conocido únicamente como Batman, para Spectrum, Amstrad y otros ordenadores de 8 bits. ¿Que no recordáis el título o no sois lo bastante mayores como para saber de su existencia? No os preocupéis, que aquí está un servidor para poneros al día.

Batman nos presenta una laberíntica aventura de puzzles llena de habitaciones y pasillos de pesadilla (en su sentido más literal), con una estética lo más psicodélica posible y mediante una perspectiva isométrica, explotando al máximo estos vetustos sistemas informáticos. Sin embargo, lo más destacado del juego es que sorprendentemente, no estamos ante un verdadero juego de Batman.
Es cierto, encarnamos al Caballero Oscuro, pero aparte de ello, no encontramos ninguna otra reminiscencia a este universo que tanto nos gusta. Para empezar, no aparece absolutamente ninguno de los villanos del personaje. Estos han sido sustituidos por una extraña especie de monstruos de naturaleza indefinida (algunos parecen hombres lobo si le echamos algo de imaginación, mientras que otros simplemente parecen masas de moco informes que van moviéndose de forma aleatoria y tratando de darnos por donde más duele, sin olvidarnos de aberraciones como los demonios skaters). Parece que nuestro excéntrico bestiario se ha confundido de videojuego. O puede que sea el bueno de Bruce el que esté donde no debe.


Por si esto no fuera suficiente sacrilegio, no solo no podemos golpear a estos esperpentos (nuestra única manera de evitar la muerte es esquivarlos), sino que no contamos con ningún gadget a nuestra disposición. ¡Rayos y retruécanos, si al principio no existe ni la opción de saltar!

Lo único que hay es un Batcraft, pero ni siquiera llegamos a pilotarlo puesto que el objetivo del juego es encontrar sus piezas, repartidas por una dantesca versión de la Baticueva (Bruce y Alfred se pasaron aquel año trabajando a destajo para haber creado una cueva de más de 140 habitaciones). Ese y no otro es el objetivo del juego. Por lo demás, desconexión total con el resto del cómic: No hay Gotham, Alfred está de vacaciones y Robin debe de estar haciendo la colada, porque uno no se explica la existencia de la clásica barra para bajar de la mansión Wayne hasta la cueva heredada de la "peculiar" serie de Adam West.
La mención previa al mítico señor West no ha sido en absoluto baladí, puesto que en cuanto arranca el juego nos encontramos con una versión del Cruzado Encapotado recién extraída de la cacareada serie de los 60: regordete, diminuto y que nos provocará alguna carcajada a los habitantes del s. XXI debido a su aspecto. Y por si fuera poco, tras abandonar el menú principal suenan los acordes de la conocida melodía de la serie. ¡Santo homenaje, Batman!

Entonces, ¿qué diantres es este Batman? Como ya fue mencionado líneas arriba, básicamente una aventura con gran énfasis en los puzzles. Cada habitación es un rompecabezas en sí mismo, teniendo que manipular cajas y todo tipo de objetos para evitar ser alcanzado por estos amorfos enemigos y elementos del escenario como pinchos, fuego y otros tipos de trampas.
La decisión de incluir a Batman como protagonista de un juego que no tiene nada que ver con él procede de uno de los dos programadores encargados del juego: Jon Ritman. Este buscaba un héroe carismático y conocido para su videojuego, que sirviera para potenciar las ventas, por lo que tras convencer al diseñador gráfico Bernie Drummond de que el personaje de Kane y Finger era la opción más adecuada, el resto consistió en conseguir que Ocean se hiciera con los derechos del personaje. ¡Y vaya si lo consiguieron! La desaparecida compañía británica realizó una jugada estupenda, puesto que la cantidad que tuvieron que desembolsar para que DC les "prestara" el personaje fue irrisoria si lo comparamos con lo que tuvieron que pagar Sega y Nintendo años después tras el éxito de la película de Tim Burton en 1989.


Así pues, el mayor logro de este Batman de 1986 fue introducir al personaje en los videojuegos, y ya si tratamos de verlo desde una perspectiva alejada a la de los cómics, lo cierto es que estamos ante un juego muy divertido y recordado, que ha generado varios remakes gratuitos hechos por fans a lo largo de los años, tanto para PC como portátiles como Game Boy Advance. Además, el éxito del juego propició que Ocean lanzara dos años después otro título redondo, más acorde ya con lo que uno puede esperar de un juego de nuestro murciélago: Batman: The Caped Crusader, que ve la luz en los diferentes ordenadores de 8 y 16 bits de la época. Esta vez sí que tenemos una aventura más al uso, en la que mezclando fases de plataformas, con otras de acción y puzzles, debíamos hacer morder el polvo al Joker y al Pingüino en dos historias que podían jugarse en diferente orden. El juego fue alabado por su paleta de colores, mezcla de géneros y sistema de combate nada ortopédico para la época, si bien hacía más hincapié nuevamente en la resolución de enigmas y laberintos. Parece que a Ocean le gustó eso de "ser un detective enmascarado".


Sin embargo, el periplo de esta compañía no termina aquí. Un año después lanzaron, Batman: The Movie, para NES, Mega Drive y ordenadores. Se trata de un excelente juego de acción que sigue a pies juntillas la mecánica de los primeros Ninja Gaiden y que realmente debéis jugar si sois fans del Murciélago. Pero para saber más de él debéis esperar hasta la semana que viene, cuando os traigamos un detallado reportaje sobre el mismo. ¡Hasta el próximo miércoles, Batifamilia!

5 Batcomentario/s:

DarKMaster006 dijo...

¡Gran reseña! Ya era hora de conocer los videogames del murciélago, nomás molesta un poco el "español gallego" con el que escribís, pero bue, que le vamos a hacer jajaj.

Don Piticlin dijo...

Me alegro de que la reseña guste al personal de por aquí^^.
Lamento mucho si no hace mucha gracia mi tipo de escritura, pero es la que me vino por defecto :P

Puro Cinismo dijo...

Nunca me han gustado los juegos de Amstrad por un tema generacional, pero la remake tiene una pinta bárbara... Voy a ver si me la descargo y la pruebo...

Don Piticlin dijo...

A mi me pasa lo mismo, Puro Cinismo, que los juegos en Amstrad me parecen algo feos por el tema monocromo en pantalla de ordenador de hoy, pero el remake está muy divertido y merece la pena ojear para los pocos megas que ocupa.

Anónimo dijo...

NO TUVE LA DICHA DE PODER JUGAR ESTE TIPO DE JUEGOS YA QUE MI PRIMER CONSOLA FUE PLAY STATION ONE, PERO SOLO POR HISTORIA ME GUSTARÍA JUGARLO.