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lunes, 4 de febrero de 2013

"Batman: Arkham Unhinged" - Amado Batman

“Dijeron que Metrópolis es la Ciudad del Mañana. Pero para poder llegar al mañana, debemos planear el hoy”

Estimados amigos y lectores, pido disculpas de antemano por la tardanza en la entrega de mi reseña. Tuve algunos problemas familiares que por suerte se están encaminando a buen puerto, así que ya estoy de vuelta en la acción con la dedicación de siempre ¡Continuemos el recorrido!

Bienvenidos nuevamente a mi rincón en “El Blog de Batman” Mi nombre es Dennis y seré su guía turístico en Arkham City. Y como dicen: No has viajado al universo DC Comics si no te diste una vuelta por Metrópolis.


   ¡Jódete París, Metrópolis es la nueva ciudad del amor! Y... ¿qué mejor historia de amor que la de Bruce Wayne y Talía Al Ghul? ¿O debería decir BATMAN y Talía Al Ghul? (ya profundizaremos en esa diferencia)
La trama nos presenta, sin anestesia, a Bruce en una de sus típicas contribuciones al "bien del mundo", encontrándose con Talía sin aviso previo, lo que nos lleva, como es costumbre, a un flashback de “comienzos de la historia” Allí veremos a Batman luchando contra un grupo “separatista” de la liga de asesinos (o liga de las sombras si les agrada más) para ser salvado por el viejo Ras, terminando en un affaire con La Hija del Demonio.
En la parte artística, me agradó ver a una Talía justa y precisa, con el cuerpo propio de una mujer de mundo, sin proporciones desmedidas ni sobre-exageraciones manteniendo, aun así, todo su misticismo y sensualidad.
   Algo sorprendente en la trama es toparnos con un Ras Al Ghul joven y hospitalario, en lugar del viejo cara de piedra al que estamos acostumbrados. Quizá algo exagerada sea la mención de Nanda Parbat así como si nada, y la predisposición de Ras para que su hija y Bruce “sean uno” (if you know what I mean) cuando, si bien siempre estuvo presente el tema del “murciélago heredero”, siempre ha sido un tema algo rasposo en otras historias.
*Nota: La viñeta de Talía dándole su bendición a Bruce se lleva TODOS los aplausos, TODOS.


   Renglones antes había mencionado la necesidad de distinguir entre Bruce y Batman para referirse al amor con Talía. Para no explayarme demasiado con psicoanálisis, los invito a leer “BATMAN VISTO POR UN PSIQUIATRA” (una de mis lecturas favoritas sobre el encapotado) donde se explica que, aunque se encuentre sin máscara o traje, es siempre Batman el que “ama” a Talía, dado que Bruce está mentalmente indispuesto para sentir amor por algo o alguien, debido a los traumas de su infancia, aunque siempre se demuestre el hecho contrario.  
   Regresando a la trama, el amor en Metrópolis está cargado de muerte. Al reencontrarse luego de años sin tomar contacto, Talía le ofrece a Bruce la manera definitiva de acabar de una vez y para siempre con Ras: una espada que le ha pertenecido a La Cabeza del Demonio por siglos, ofrenda que Bruce rechaza dada su afición al “no matar”. Momentos después, se devela que el proyecto “Arkham City” (donde otrora viésemos vinculado al Dr. Strange) es también un plan urdido por el mismísimo Ras Al Ghul.


¡Esa es toda la diversión que Metrópolis puede ofrecernos, amigos! En próximos capítulos nos espera una cita con la Batfamily, donde conoceremos más de las historias ocultas de todos sus miembros. ¡Batisaludos!

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