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miércoles, 13 de marzo de 2013


The horror! The horror!

¡Santa caspa, Batman! ¿Otro videojuego para usarlo como tiro al plato? ¡Así es, Robin! Da gracias a la labor de Acclaim, que está echando por tierra todo el trabajo llevado a cabo por Sega, Konami y el resto de estudios que nos hicieron brillar con luz propia en las anteriores generaciones de videojuegos.
Bruce tiene toda la razón, amigos, esta semana nos toca sortear otro gran bache dentro de ese periplo que es la historia de los videojuegos de Batman, y si la semana pasada rompíamos una lanza en favor de Acclaim y su medianamente entretenido, Batman Forever: The Arcade Game, hoy les rompemos la lanza a ellos en toda la cabeza. Y el motivo de ello es esta infamia perpetrada para la primera Playstation: Batman & Robin. Adaptación de la no menos infame segunda película de Joel Schumacher y que fuera responsable de poner a la franquicia fílmica del Murciélago en barbecho durante varios años hasta que un tal Christopher Nolan decidiera traerla de vuelta al candelero. Pero esa, como se suele decir, es otra historia.
Sí, porque nosotros hoy vamos a regodearnos y empaparnos de una época en la que los juegos de superhéroes literalmente apestaban. Nintendo 64 contaba con ese diamante en bruto que es Superman 64, y la consola de Sony con el título que hoy reseñamos.
Puede que algunos piensen que esto no es más que ataque gratuito de corte "fanboy" hacia una mala época del personaje. Nada más lejos de la realidad, puesto que si no hubiera sido por varios detalles en su ejecución, podríamos haber disfrutado de un excelente videojuego.
Y es que, antes de que Rocksteady viniera con su serie Arkham, ya hubo un intento de crear un juego que reflejase un ambiente de "mundo abierto" y una Gotham que explorar a nuestras anchas (dentro de las limitaciones de la 32 bits de Sony). Con esta idea en mente Acclaim consiguió elevar el hype durante los primeros tráilers e imágenes, antes de llenarnos de fango y mediocridad. Algo similar ha pasado recientemente con Aliens: Colonial Marines, esperadísimo juego basado en el conocido universo creado por Ridley Scott y expandido por James Cameron y otros, cuyos vídeos y demos mostradas tenían una pinta estupenda, pero que tras ponerse a la venta se ha convertido en una de las mayores decepciones en toda la actual generación de videojuegos. Pensad en este Batman & Robin como algo semejante pero varias generaciones atrás.


Argumentalmente nos encontramos con una adaptación "excelente" de la película homónima. Batman, Robin y Batgirl deben parar los pérfidos planes de un Mr. Freeze con delirios de culturista, a un Bane de plástico y a una Poison Ivy que afortunadamente es capaz poner "firme" al personal (if you know what I mean).
Encarnando a uno de los tres miembros de la batifamilia, nuestro objetivo principal es deducir dónde volverá a atacar Mr. Freeze, y para ello, deberemos aplicar los gadgets y toda la capacidad deductiva de Batman para descubrir el lugar, y una vez allí, patear traseros a los supervillanos...y civiles, porque SÍ, el juego permite que acabemos con todo personaje que pulula por Gotham. Una Gotham, que dicho sea de paso, parece haberse convertido en Londres, puesto que todo el juego está imbuido por una niebla que prácticamente impide ver qué hay tres metros más allá de donde uno se encuentra (es cierto que Gotham no se caracteriza por ser una ciudad muy "clara", pero parece que nos encontramos en un eclipse continuo). Y esto no se aplica solo a la ciudad, la propia Mansión Wayne está en la penumbra, como si Alfred no se hubiese encargado de pagar las facturas. Precisamente la Mansión es el punto inicial de todas las misiones del juego, contando con una extensión bastante considerable (recordando a la de los primeros Tomb Raider) en la que podemos practicar los movimientos de nuestros personajes, si somos capaces de no pegarnos un tiro en el intento.
Sí, queridos lectores, porque si estar ciegos en Gotham os parece deleznable, esperad a controlar al Caballero Oscuro. Batman es el más fuerte de los tres personajes, pero prácticamente se mueve como un zombi. Robin es algo más rápido, pero también mucho más débil. Y por último, Batgirl es la más rápida y la más débil. Elijan al caballo menos malo, señores, porque un servidor aún lo está buscando. Y lo mismo se aplica a sus vehículos, el Batimóvil y dos Batimotos, ya que conducir a lo largo y ancho de Gotham es prácticamente una odisea.


Gráficos pésimos, control incontrolable (valga la redundancia), ¿qué más se le puede pedir a esta joya? Pues un apartado sonoro que nos obligará a apagar el volumen a los cinco minutos. Atrás quedaron las composiciones de Danny Elfman y otros tantos que hicieron brillar con luz propia al personaje años atrás, dejándonos con una serie de chirridos inaguantables. El único punto positivo de este apartado, al menos en su versión española, es que fue el primer juego de Batman en traer los textos localizados a nuestro idioma, lo cual ya es algo.


Poco más podemos decir de este festival de caspa y malas decisiones que es Batman & Robin. A día de hoy no conozco gente haya completado el título (el que escribe estas líneas se ve incapaz de pasar más de dos horas ante este despropósito). Si aún seguís con ganas de probar este videojuego, es que sois capaces de jugar a todo lo que os echen (y más aún si lo completáis). Este primitivo GTA en 3D forma parte de la inmensa colección de videojuegos incapaces de hacer justicia a la licencia en la que se basan. En su momento, la crítica dijo: el videojuego de Batman & Robin es mucho mejor que la película, pero claro, eso no lo convierte en un buen juego. Yo voy más allá y digo: ¡Corred, insensatos!

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