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viernes, 29 de marzo de 2013

"Red Hood And The Outlaws" #18

Saludos, mi nombre es Matías. Dados ciertos movimientos en el staff del Blog, de acá en adelante me encargaré de reseñar "Red Hood and the Outlaws". Espero poder ser un aporte para este consolidado grupo y, por supuesto, para los lectores; los que dan vida a este espacio.

Y ya que esta parece ser una época de cambios, el Bativerso no podía quedar al margen. Para muchos es una de las mejores noticias que se han dado respecto a los frecuentes enroques creativos: Lobdell abandona "Red Hood and the Outlaws", para ser remplazado por un mucho más confiable James T Tynion IV. ¿Qué nos traerá la llegada de este nuevo guionista, que por cierto, viene acompañado de un  dibujante que inspira idéntica confianza? Bueno, pues mucho para especular y posiblemente ya habrá un momento idóneo para eso. Por lo pronto, centrémonos en el gran final del viejo Lobdell.

En la entrega número 18 de una serie que ha sacado a colación conflictos sociales, alienígenas tiranos, lugares inmateriales, guiños a la espiritualidad del oriente y una psicodelia que a ratos marea, el escritor parece llevarnos a un tópico que había quedado un tanto relegado en las entregas anteriores: el plano de las emociones y los afectos. Comencemos:

En las primeras páginas, nuestro querido Jason parece encontrarse en un estado de suspensión en el espiritual plano de All Caste. Como Lobdell ya nos tiene acostumbrados, a través de una narración “en off”, el protagonista abre el relato. Generalmente esta narración comienza con Jason presentándose o presentando a su entorno y en esta entrega no fue la excepción (Si, ya sabemos quién eres, Red Hood). Luego de describir el somático rechazo al sueño provocado por sus “problemillas” familiares  y la abierta llaga de su muerte y resurrección, Jason se presenta y se cuestiona el por qué, tras lo acontecido en el último número , su escape mental lo lleva exactamente a esta fantasmagórica versión de All-Caste. Las respuestas vendrán enseguida, cuando la que fue su maestra, la poderosísima ancianita Ducra, se presenta ante él...pero con algo que no calza.

Resulta que Ducra en realidad era una proyección mental creada por Jason para representar al Joker. Una figura gigantesca que acecha el debilitado cerebro del Ex Robin y comienza a manipularlo sacando a flote filosas ironías y perversos recuerdos. Volvemos momentáneamente al plano de lo terrenal, donde en la Mansión Wayne, Alfred y Bruce (Otra vez presentados con narración en off, cortesía de la originalidad de Lobdell) acompañan a un Red Hood con la cara seguramente freída con el ácido del Joker. La preocupación de ambos mentores es evidente y discuten sobre si el herido debería estar en un hospital o quedarse en la Baticueva. La resolución a esa repetida discusión, bueno, no creo que sea siquiera necesario mencionarla en esta reseña. La discusión desemboca en un Bruce sintiéndose culpable por el trágico destino de su ex pupilo y, por supuesto,  un Alfred cuestionando tal culpa. (¿Alguien siente el aroma a estofado de clichés?)

Bruce le habla a su inconsciente compañero, deseando que algún día pueda dejar de preocuparse por él. Mientras el murciélago se martiriza, vemos un simpático flashback sobre el entrenamiento de, los, en ese entonces, Batman y Robin. Tiempos en que la fatalidad aún no se asomaba y las sonrisas aún podían existir en la Batfamily.

El enorme Joker mental continúa atacando a un atormentado Jason, quién afortunadamente descubre un cartucho de dinamita, con el cuál vuela grotescamente el rostro del Príncipe Payaso del Crimen que habitaba en su cerebro. Ahí es cuando Ducra vuelve a hacer su aparición y le señala una serie de enseñanzas que, a mi juicio, son el leimotiv de esta entrega. Básicamente, la anciana critica a Jason por el modo en que vive atado a su pasado; que le es imposible vivir su presente, como si estuviese en dos líneas de tiempo a la vez. Acompañando tal enseñanza que, paulatinamente, se va haciendo carne en la mente de nuestro héroe, imágenes mentales de sus amigos tumbados o muertos aparecen para subrayar el aprendizaje. Como toque final, Ducra compara a Red Hood con el mismísimo Joker, detonando una evidente reacción violenta en el primero.  Una batalla metafórica se desarrolla entre Jason y toda la Bat – Family, llevando al ex chico maravilla a asimilar el proceso poco a poco, argumentando que la única manera en que ha enfrentado su pasado es intentando destruirlo, pero que, finalmente, no puede  sobrellevar tal tarea solo.  Oportunamente, la figura de batman rescata a Jason de sus horribles pesadillas,  justo para confirmar la última conclusión de este sendero espiritual.

Ya finalizando la entrega, nos trasladamos a un nuevo flashback, esta vez nuestro protagonista viste el traje de Wingman (No me toques la continuidad Lobdell, o ya la vas a cagar) y esta vez es él quien siente una enorme culpa. ¿Por qué será todo esto?¿ Será esta página la razón por la que este título posee el banner de “Requiem”? Pues lo dudo mucho. Que Jason llore la muerte de Damian no me parecería raro, después de todo, es cada vez un sujeto más empático y mucho más si él mismo ha experimentado la muerte. Sin embargo, ver a Bruce consolándolo, siendo que es su hijo él que está muerto, me parece imposible. Por lo anterior, no me queda nada más que pensar que este título no debería tener el mencionado banner, porque se sitúa cronológicamente antes de la muerte de Robin. Eso, o el desastre de las continuidades es tal, que guionistas como Lobdell no pueden, simplemente, esbozar un relato coherente y respetuoso con el espacio tiempo.

La guinda de la torta de este número, como bien señaló Lichu en “Viñetas Destacadas” es, sin duda, el gran abrazo entre Bruce y Jason. Una imagen vale más que mil palabras, y tal gesto representa la redención de un Robin que volvió a la vida como un vigilante deshumanizado, desprovisto de la moral intachable que caracterizaba a los miembros de la Batfamily (hasta que llegó Damian a revolver el gallinero). Representa además, el perdón, posiblemente definitivo, de un mentor que con un gran esfuerzo fue capaz de otorgar una segunda oportunidad. El murciélago a punto de alcanzar la ventana, completa esta escena como una de las que probablemente será recordada y que, espero, represente un aporte narrativo del guionista a su sucesor.

Ahora bien, quedan ciertos cabos sueltos que me gustaría tratar. Primero que nada: ¿efectivamente Jason ha perdido el rostro, tras el despiadado ataque de su eterno verdugo? La portada del número 19 parece confirmarlo, pero, recordemos que las portadas suelen ser figurativas, no necesariamente literales. Básicamente me asalta la duda porque que te suceda algo así es para entrar en pánico y a pesar de eso, Alfred y Bruce se veían, con pena, pero bastante tranquilos. Además la tela que cubre el rostro de Jason, no parecía insinuar algo muy grave. En fin, esto es algo que sabremos el próximo mes.

El otro drama es la continuidad, que ya estoy cansado de criticar. Sé que toda la culpa no es de Lobdell y que Didio, junto con los idiotas de la DC, se llevan una buenísima porción de ésta, pero creo que las incongruencias entre esta serie y "Batman, Incorporated" son demasiadas. Es cosa de ver el número anterior y los cameos a Wingman y Redbird, situados en una brecha temporal inexistente. Algo similar ocurría con la conversación de este número entre Wingman y Batman. Si a todo eso le sumamos un crossover como Death of the Familly, apresurándose tanto, que chocó con el trabajo de Morrison, nos encontramos ante un desastre de proporciones bíblicas. La situación es tan alarmante, que bien podría realizarse una “Crisis en el Bativerso” en que las historias se dividan en “Tierra Snyder” o  “Tierra Morrison” y les aseguro, que por lo más ridícula e irónica que sea la sugerencia, sería más fácil entender a la línea Batmaniana de lo que es ahora.

Respecto al apartado gráfico de esta entrega, solo puedo aplaudir a  Tyler Kirkham. Lo psicodélico de sus trazos me fascina y considero cautivadora la interpretación que hace de los paisajes mentales de All Caste. Realmente, un crack.

En síntesis, nos encontramos a un cierre del trabajo de Lobdell bastante por sobre la media de sus logros. Una historia que, aunque esté repleta de clichés, es emotiva a niveles muy bien logrados. Es un relato sobre la superación, sobre alcanzar el Carpe Diem. Sobre como nuestros demonios internos adoptan la forma que nosotros les damos, moldeados por las vicisitudes que nos ha tocado vivir. Una historia de redención y de una eventual tragedia. Sin ser el cómic del año, es un adiós más que digno de parte del guionista: es el perdón del los personajes en el plano de las viñetas y el perdón de los escritores “complicaditos”, en nuestra triste y sin superhéroes, realidad.

Y ustedes, ¿derrotarán a sus propios demonios para dejar un comentario a esta reseña?

5 Batcomentario/s:

Anónimo dijo...

Comenzando gran reseña que has formado para este cierre de este escritor, uno de mis personajes favoritos como red hood necesitaba un cierre pero parece que se han dedicado solo a el y no a todos los miembros de los outlaws, y en tono a las complicaciones con la continuidad que se presenta en el bativerso espreso que no solo es con batman inc. sino con muchos de los demas guiones ya que en los teen titans de este universo son los primeros formados por tim drake creando una incognita de como se conocieron tanto arsenal, starfire y nighwing ya que ellos fueron parte de los teen titans y como arsenal dice en el numero 1 de la serie que le pregunto por que starfire no recordaba el nombre de todos los miembros como lo eran cybor, beast boy, raven etc... en este plano cybor es fundador de justice league, beast boy es parte de los raveger y muy joven y raven apenas entrara a formar parte de la historia de los teen titans me gustaría que hicieran una reseña sobre estas incongruencias y de como podrían explicar estos eventos hay un pasado sin historia en red hood and the outlaws.

Anónimo dijo...

Yo ya no sé que pensar porque sí la narración ha sido emotiva y Jason parece por fin tener un nuevo camino, pero hay tantas inconsistencias temporales y narrativas que no permite disfrutar de la reconciliación de Bruce y Jason, que dicho sea de paso ¿acaso esa va a ser la consecuencia de "death of the family"? O sea ¿no se suponía que la idea iba por el otro lado?, es decir que todos los miembros de la batfamily se separaran.
La idea de tierra Morrison y tierra snyder jajajaja buenisima como explicación aunque aun así RHATO creo que terminaria en una tierra intermedia XD

Adán Velasco dijo...

Gran reseña y si me permites, me gustaría aclarar ciertos puntos:

-Durante la secuencia con Alfred, aclaran que no hay ningún daño fisico permamente por el acido. Convirtiendo eso en una genial troleada por parte de Lobdell a la fanbase y un mero pretexto para que Bruce y Jason puedan confrantar sus demonios.

-El recuerdo que tiene Bruce cuando entrena a Jason, no termina con el diciendole que espera poder de dejar de preocuparse por Jason. al contrario, le dice que fue en ese momento cuando supo que no iba a ser necesario preocuparse por él en lo absoluto.

-La secuencia de Jason con el traje de Wingman no parece ser un recuerdo dado que puedes ver el escombro de la explosión del Joker mental en la escena. Mi interpretación es que se trata del sentimiento de culpa de Jason permitiendo que el fracaso al que alude sea lo suficientemente vago para concuerde con lo que Morrison tenga planeado (en mi opinón, es que fue capturado por Hood y no el asunto de Damian)

Yo no sentí que la historia fuera tan llena de clichés pero no soy exactamente objetivo pues he disfrutado muchisimo el trabajo de Lobdell en el titulo y por lo tanto siento que este fue EL mejor numero de toda la serie, esperemos que Tynion este a la altura (admito que me preocupa un poco que las solicitudes implican una perdida de memoria para Jason)

Finalmente, te felicito por tu reseña y espero ver mas de tu parte en el blog. ¡Suerte!

Izimel dijo...

Saludos, muy buena reseña, a mi me gustó el número en general, pero lo principal es que me dejó con ganas de saber qué camino seguirá Jason a partir de ahora. Espero verlo más cerca de la batfamily.

Bruce Wayne dijo...

Debo felicitarte por este excelente reseña . ahora viene uno de mis guionistas favoritos a esta serie y ojalá vaya por excelente camino :D