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viernes, 19 de abril de 2013

"Red Hood and The Outlaws #19"


Nuevos aires finalmente han llegado a esta serie, manifestados en un equipo creativo nuevo. El enredo narrativo y las controversiales -muchas veces poco originales- ideas de Lobdell han quedado en el pasado, dejando la cancha despejada para que James Tynion IV pueda derramar toda su sangre joven sobre esta entrega. Después de todo, imagino que muchos de nosotros debimos haber saltado de alegría cuando supimos que Jason Tood iba a tener una serie propia; mas lo que hizo Lobdell con esta idea, seguramente nos hizo precipitarnos en la decepción.

Y hablando de decepciones, ¿no era Mico Suayan quien iba a dibujar esta serie? Incluso vimos una portada que, enmarcada en el mes “WTF”, nos entusiasmaba con el arte de este dibujante, prometiendo no solo trazos de calidad, sino también un desastre en la vida del ex – Robin. Pero no, simplemente a última hora se decidió hacer un cambio en el equipo artístico (cuyos orígenes no nos dedicaremos a investigar para no caer en la farándula de las viñetas), dándole paso a Julius Gopez, quien, a pesar de tener un nivel bastante aceptable, no es Suayan y no es lo que nos prometieron. ¿Hasta cuándo con los baches en esta serie? Pues no lo sabemos. Por lo pronto, gocemos de los aires de cambio que se mueven alrededor de la entrega y  que, como veremos durante la siguiente reseña, son muy significativos.

Ya la primera página nos pone en una situación de acción extrema, al más puro estilo “The Dark Knigth Rises”. El avión de Wayne Industries donde Jason sobrevuela los Himalayas - propósito no revelado -  es interceptado por una organización, probablemente paramilitar o terrorista llamada Khanate. Su líder se dirige directamente al frente de Jason, cuestionando el dinero que nuestro héroe despilfarra y preguntándole cuánto estaría dispuesto a pagar por su vida. La reacción del Outlaw es esperable; fanfarronería y una inminente pelea que terminará con él, casi seguro, de ganador. Pero no nos detenemos en detalles implícitos en la mirada del segundo Robin y nos pegamos un salto temporal que nos lleva justo después de la escena de apertura.

Vemos como Roy y Starfire comienzan a indagar justamente en las consecuencias de la batalla por los aires cuyo detonante se describió en el párrafo anterior. La escena incluye el avión estrellado cerca de un humilde poblado en medio de las montañas, con una serie de víctimas desperdigadas por la nieve, pero como era de esperarse, ni rastros de Jason. Es entonces cuando los humildes pobladores se acercan a los, para ellos, extraños forasteros, preguntándoles si son superhéroes americanos. El Arquero Carmesí identifica una oportunidad en lo anterior, y les pregunta no precisamente por el paradero de su amigo, sino por la entrada al mundo supraterrenal de All Caste, donde se infiere que Jason debería haber ido, obteniendo una respuesta fría y cortante de los lugareños.

Sin embargo, una encorvada ancianita se les acerca entre los habitantes, y con una mejor disposición, les advierte que All Caste no es precisamente un lugar al que se llega “caminando”, sino que se ubica en un plano ajeno al conocido. La entrada situada en los Himalayas, estaría reservada para quienes manejen las enseñanzas de este espacio espiritual y tratar de entrar sin estar preparado, es otra manera de encontrar la muerte. Roy obviamente ignora las advertencias, motivado por una fuerte necesidad de encontrar a su compañero perdido; este es el primer indicio de lo que Tynion nos comentaba en su más reciente entrevista: los nuevos horizontes hacia donde apuntará la serie, tocarán justamente el tema de las relaciones entre estos tres personajes – lo disfuncional de sus vínculos y el por qué trabajan juntos.

Justamente en la siguiente página, esta premisa se confirma, cuando vemos un breve flashback, donde Jason se encuentra sumido en una profunda meditación – vinculada con All Caste – y es interrumpido por el joven arquero. Este último se sorprende por la luz que el cuerpo de Red Hood emana, siendo finalmente calmado por su compañero quien le indica que All Caste enseña a encontrarse con la parte más oscura de uno mismo, pero no para reprimirla, sino para aceptarla. Esa página, que es de lo más reveladora, nos empieza a introducir en esta cierta dinámica de “referente y aprendiz” que tenemos entre los dos jóvenes héroes.

Teniendo en cuenta esos recientes recuerdos, Arsenal aguanta a duras penas el frío despiadado de los montes; decidido a encontrar a su amigo, se repite una y otra vez las fugaces enseñanzas de Jason. Starfire acude en ayuda de Roy, quien, enfermizo, está apunto de desplomarse en medio de la nieve. El Arquero Carmesí repite su preocupación por Jason, indicando que no es correcto dejarlo en soledad después de todo lo que experimentó con el Joker, señalando, de paso, que el tiempo que han pasado como Outlaws ha sido lo único que ha valido la pena en su vida.

Mientras los viajeros deciden descansar y caen en un profundo sueño, hace su aparición Essence, entidad de All Caste -hija de Ducra- quien anteriormente había revelado ser la anciana que alertó a los Outlaws, en el lugar donde se estrelló el avión. Essence está convencida de disuadir al joven de su propósito, sobretodo teniendo en cuenta que efectivamente se están acercando al lugar. En ese momento aparece Ducra, quien advierte una fuerte y profunda motivación por ayudar a su amigo en Roy, a pesar de lo banal de sus interpretaciones sobre la espiritualidad. Se forma una cierta pugna entre si dejar entrar o no a los héroes a All Caste, ante lo que Essence no titubea más y decide entrar al subconsciente de Arsenal para impedirlo definitivamente, como si fuera un simple sueño en la mente del joven héroe.

Entramos al subconsciente de Roy, un paraje desértico y rojizo, similar a un desolado infierno. Seguimos notando como Tynion IV intenta saldar la deuda que dejó Lobdell respecto a la profundidad con que se tratan los personajes en este cómic. La gama de demonios internos que ataca al arquero es amplia: lo más interesante de esto es que, por primera vez desde que esta serie vio la luz, vemos un encuentro entre Oliver Queen a.k.a Green Arrow y su “pupilo”, aunque, claro, se trate de un hecho que toma lugar en un subconsciente. De esto derivan una serie de tópicos que espero y sean tomados en cuenta por el guionista más adelante: en los New-52 ¿efectivamente Oliver es el mentor de Roy? ¿O es otra la relación? No lo sé, simplemente no me cuaja mucho el hecho de que puedan desarrollar este tipo de dinámica si en esta nueva continuidad ambos parecieran tener casi la misma edad (y personalidades curiosamente parecidas en cuanto a lo zopencos que son).
  
Entre los otros “demonios internos” que desfilan por esta caótica experiencia, se destaca Killer Croc; un misterioso arquero, cuya identidad exacta al parecer no se ha revelado y Hugo Strange, que como Tynion confirmó, se tratará de uno de los villanos principales del primer arco argumental de esta nueva época de “Red Hood and The Outlaws” Todos estos personajes convergen en una terrible tortura psicológica para el joven arquero; sin embargo, sacando fuerzas de flaqueza, Roy los logra derrotar, expulsando a Essence de su interior y demostrando que su buena disposición a aceptar su lado oscuro, rinde poderosos frutos.

Arsenal despierta con la convicción de saber dónde se encuentra la entrada al mítico paraje y, en compañía de Starfire, no dudan en precipitarse contra uno de los montes para sorpresivamente traspasarlo y entrar, al fin, a los psicodélicos valles. Ya instalados, un grupo de bestias mutantes al más puro estilo “Avatar” los atacan sorpresivamente, siendo un fácil combate para ambos outlaws. Claro, eso hasta que un monstruo de iguales características, pero cinco veces más grande, se dispone a devorarlos; es justo ahí donde Jason aparece en escena y los salva, apuñalando a la bestia con su espada All Caste.

Sin embargo, hay algo raro en este Jason. De partida, les dice que se retiren, que el lugar es peligroso. Posteriormente, Roy y Starfire se percatan –de la peor manera que Jason ha sufrido una suerte de amnesia, que no los recuerda y que, para rematarla, no recuerda ni su propio nombre. ¿Qué sucedió? Pues la respuesta está en las dos últimas páginas. S’aru, esa entidad “regidora” de All Caste con cuerpo de niño, había borrado toda la memoria del héroe que le da nombre a este cómic. ¿Por qué? Pues bien, parece ser que con todo lo acontecido en “Death of the Family” y en  “Red Hood and The Outlaws #17” Jason simplemente decidió que no era capaz de afrontar su propio pasado, que cada vez que lo hacía, algún desastre ocurría. Por eso, decidió pedirle a S’aru que le adelantara el alzheimer. Este Jason no aprende, ¿no? Tras esta breve explicación, finalmente la entrega concluye
  
¿Y bien? ¿Qué podemos decir? Las cartas están echadas. A mi juicio personal, el número no es muy emocionante en cuanto a contenido especulativo o a acción. Es positivo en términos de que entrega un montón de información interesante sobre Arsenal, el personaje que había estado más relegado de la profundización durante todo el run de Lobdell. Se sientan términos que espero sean tratados con mucha mayor profundidad en lo que se viene de la serie. Es cierto que algunas cosas incomodan: hay una cierta ambigüedad moral en los personajes de All Caste que no me está gustando mucho, de pronto hace que la trama se estanque, que no avance lo suficiente. Después de todo, a todos nos gustaría ver a estos muchachos con un propósito claro: un enemigo puntual, pero hasta ahora, eso no se ha dado del todo. Siento que hay muchos ires y venires en la trama, que hace que se torne engorrosa y que tampoco manifestó un gran avance con lo de Tynion IV. Ahora, es su primer entrega, no nos pongamos tan críticos y vamos viendo como se desarrollan todos los cabos sueltos (porque para mí este fue un cómic netamente de plantear cabos sueltos).

Con quién sí me gustaría descargar mi descontento es contra Julius Gopez, o más bien contra el poco tiempo que se le dio al artista para la entrega, tras la repentina – y misteriosa – salida de Mico Suayan. Realmente, el trabajo de Gopez deja bastante que desear. Puntualmente, siento que el trabajo con los rostros es bastante mediocre y se nota que está sumamente apresurado. Los ojos de Starfire, con pupila, en un principio de la entrega, se ven francamente ridículos. Además, no parece haber coherencia con los rostros entre una viñeta y otra ni tampoco con la edad de los personajes; a veces vi a Roy como un anciano y eso realmente es molesto.

¿Qué más podemos decir? Estoy contento, por un lado, al haber sabido más de la vida de Arsenal en esta entrega. Se trató de un número netamente centrado en él. Es una lectura que sienta las bases para algo, que espero, sea grande y por sobre todo, legible.

¿Qué opinan los lectores respecto a esta nueva etapa de “Red Hood And The Outlaws”?

4 Batcomentario/s:

Patricio Vio A. dijo...

Como fan de Red Hood nunca tuve mucha queja ni siquiera con lo de Lobdell, incluso me gustaba mucho, y ahora que no está, pues creo y tengo esperanzas de que Tynion IV hará un estupendo trabajo. Ahora bien, este número me parece bien porque sienta nuevas bases para un totalmente nuevo Jason Todd, que al menos a mí es quien más me importa en la serie (sorry, Roy y Kori). El dibujo no me parece malo, sobre todo considerando que es culpa de la desorganización de la DC que hayan cambiado al artista tan súbitamente. Es ahí donde uno cae en cuenta que un entintador es necesario, a menos que seas Rocafort, ni siquiera Green III tenía problemas marcando las "X"! que simbolizan que ahí debería ir masa de negro. Fuera de eso, espero que todo vaya bien para los Outlaws y DC realmente se organice más con todos sus títulos.

Adán Velasco dijo...

Yo estaba esperando mucho de esta entrega pues he disfrutado bastante el trabajo de Tynion en Talon pero la verdad es que me decepciono como manejo este número. Aunque debe alabarse su manejo de Roy y Kory pues los domina a la perfección yo toda su secuencia es muy divertida el problema es con Jason. A menos que B&RH haga un cambio brutal, Jason esta actuando completamente fuera de personaje especialmente despues de la maravillosa secuencia que fue el número pasado.

Mientras puedo ver que esto le permitira a Tynion ahondar en el pasado de Jason la idea es burda, poco original y francamente muy boba. Espero que futuras ediciones me hagan tragarme mis palabras por que de mientras empezo con el pie izquierdo. El arte es demasiado irregular y Gopez sufre de problemas para dibujar rostros como bien menciona la reseña (que diablos ocurre con las cejas de Kory) espero que haya sido por ser un trabajo apresurado y veamos una mejora despues. Es doloroso ver como ha caido uno de los titulos con el mejor arte en todo DC :(

marco dijo...

El arte de este nro. es DETESTABLE... No puedo seguir esta serie hasta que cambien de dibujante, y eso que me gustó lo que hizo tynion, pero la verdad que esos trazos son pésimos, me dieron asco.

Anónimo dijo...

El fuerte de los cómics debe ser el dibujo (si no, leamos novelas y libros de cuentos)... Que se deje de lado eso, me hace pensar dos veces si debo seguir consumiendo esta serie. Una lastima, dado que Jason es mi personaje favorito de la bat-family.
Saludos a todos.

Benjamín Emmanuel Cabrera.