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viernes, 17 de mayo de 2013

Reseña: "Red Hood and The Outlaws" #20


Arranca un nuevo mes y nos encontramos con un pequeño avance argumental en el trabajo de James Tynion IV en esta serie. Sin embargo, acá es donde radica la paradoja: este avance no es presisamente hacia adelante. ¿Cómo es ésto? Sencillo: Tynion continúa con la profundización en la vida pasada de los personajes, apelando a conceptos como la memoria, los recuerdos o el autoconocimiento. Y salvo por un interesante final, la trama aún no avanza, quedamos exactamente en el mismo lugar narrativamente (y los personajes en el mismo lugar físico) que en la entrega anterior.

All Caste es el escenario que recibe a nuestros héroes en la misma posición que en las páginas finales de la última entrega.  Roy está profundamente molesto con el hecho de que S’aru haya borrado la memoria de Jason, por lo que permanece en una actitud hostil, apuntandolo con una de sus flechas trucadas. El "niño místico" opta por la diplomacia y le pregunta al Ex- Robin cómo se encuentra tras el total borrón. Con una gran sonrisa, el héroe confiesa que en realidad - y en contra de las expectativas de los otros Outlaws - se encuentra, totalmente bien, renovado: como si se hubiese sacado un enorme peso de encima. 

Lo anterior, sin embargo, no es suficiente para el joven arquero, quien insiste que la verdadera razón por la que Jason tomó tal drástica decisión fue para borrar el puntual recuerdo del Joker orquestando, cual director de cine, toda la vida del segundo Robin. Ante eso, S'aru comienza a dictar un interesante seminario sobre como funciona la memoria humana, apoyado por inquietantes imágenes sobre la vida de Jason: la muerte de su madre, su propia muerte a manos del Joker, su posterior resurrección, entre otras cosas. Lo interesante, es que, para demostrar que en la dimensión de los recuerdos todo es un tejido interconectado entre si, tenemos una proyección mental de lo que fue el primer encuentro entre Arsenal y Robin II. Roy, en ese tiempo, era un borracho que a duras penas podía combatir a los anónimos matones que suelen ser machacados por los  héroes del mundo del cómic, y no al revés, como en este caso. Un juvenil Tood aparece justo a tiempo y se encarga de rescatar al Arquero Carmesí de lo que hubiese sido una paliza inolvidable. Entonces, es cuando nos damos cuenta de la gran misión con la que carga Tynion en sus espaldas: es imprescindible que nos expliquen el pasado de los personajes que componen la trinidad de la serie, tratando de ser fieles a una nueva continuidad que está aún - a casi dos años de su lanzamiento - constantemente armándose y re-armándose. Bajo esta óptica, se nos explica que Roy Harper era un viejo amigo de Dick Grayson, posiblemente un miembro de los Teen Titans, y que tras caer en las drogas, se alejaron. Jason recoge tal información y siente el deber de ofrecer una amistad al Outlaw, argumentando que todos necesitan amigos (aunque más bien sonó como "todos merecen una segunda oportunidad"). 

¿Cuál era el punto de mostrar esta visión? Bueno, S'aru comenta que, tras aquel primer encuentro, ese mismo día, Jason descubrió que su madre seguía viva y se pavimentó el camino directo a la fatalidad que ya todos archiconocemos. ¿Cuál es la conclusión? Está todo conectado. Si se quiere olvidar un hecho traumático en particular, la única forma de hacerlo es borrándolo absolutamente todo. Siguiendo en esa tónica, la próxima a enfrentarse al morboso psiconálisis místico del calvo niño, es Kori. La diferencia es que la voluptuosa ex-princesa, al parecer, tendría algo grave que ocultar. Roy se intriga con este no revelado secreto, pero Kori le insiste que no escuche lo que S'aru dice. Lo único que le alcanza a mostrar, es una imagen de ella atacando a Dick Grayson a.k.a Nigthwing. ¿Qué podrá significar lo anterior? ¿La desarticulación de los primeros Teen Titans? ¿O tendrá que ver con algo aún más grave? Interrogantes que posiblemente encuentren su respuesta en las próximas ediciones.

Lo que sí es evidente, es que este recuerdo reprimido de Kori era bastante trascendental, ya que, en este punto, la alienígena arremete con rabia contra el no-indefenso niño. Se desarrolla una batalla de energías a la que Jason pone freno, argumentando que, sea lo que sea que haya pasado, la decisión de borrarse la memoria debe ser respetada. Ya la testarudez del arquero pasa a niveles preocupantes, cuando saca de su carcaj una flecha con sedante, y se la clava a Jason para hacerlo dormir instantáneamente para, posteriormente, dispararle a S'aru y exigirle que le devuelva la memoria a su amigo. Obviamente, la entidad espiritual no accede y decide simplemente retirarse ante la idiotez de los Outlaws, que, a pesar de contrastar con un notable buen corazón, es suficiente para hartar al "pequeño"

Una vez más, en medio de la nieve, los Otlaws comienzan a preguntarse cuál es el siguiente paso del plan. Nuevamente, el secretito de Kory sale a la luz, y Roy insiste en ponerse sentimental, subrayando su anhelo de que estén los tres juntos. Desde lejos, son observados por Essence y Ducra, quienes discuten acerca de si efectivamente el proceder, al dejar entrar a estos muchachos a los paisajes espirituales de All Caste, fue lo correcto. Hace su aparición S'aru, para subrayar la postura de Ducra: era necesario que todo esto sucediera. Sin embargo, el diagnóstico de Essence es críptico: estos jóvenes van a morir en algún momento ya que están siendo buscados en múltiples rincones del mundo.

Saltamos abruptamente a Seattle, donde un misterioso hombre engulle una pizza y revisa información en su laptop, cuando es interceptado por una flecha color verde que atraviesa su hombro. No es una gran interrogante enterarnos de que es Green Arrow quién entra en escena y reduce rápidamente a este hombre. Resulta que han puesto una enorme recompensa por la cabeza de los Outlaws y al parecer está todo el mundo buscándolos y entonces Oliver Queen anuncia que tendrá que proteger nuevamente, muy para su pesar, a la oveja descarriada de Roy Harper. 

Y así finalizamos la entrega número 20. ¿Qué se puede decir? No mucho, la verdad. Es cierto que se ha profundizado en el pasado de los personajes y cómo se vinculaban entre ellos, deuda emblemática de Lobdell, pero la trama no avanza y este fue un número totalmente carente de acción (al menos en el plano físico). Tras recibir un montón de entregas empantanadas en ambigüedad de parte del guionista anterior, esperábamos que la serie se enderezara. No digo que no vaya a pasar, pero ha sido largo y todo este tema místico y de la reconciliación con el pasado me está comenzando -muy personalmente- a aburrir. Vamos, tenemos a tres héroes forajidos que están juntos para apoyarse, nos metemos constantemente en países del Oriente, ¿no sería bueno darle una connotación más social a esta entrega? ¿Verlos combatir a tiranos multimillonarios o meterse en el fuego cruzado de las guerrillas? La verdad es que detendré mi egoísmo y asumiré que esas serían las ideas que a mí me gustarían que se narraran, sin embargo, no puedo dejar de advertir que la serie aún no avanza. Espero que eso cambie una vez que se revele quién o quienes son los villanos de turno, los que situaron la jugosa recompensa sobre la cabeza de los muchachos. Mi apuesta es por Hugo Strange. 

Hubo uno que otro intento por darle un toque de humor -creo que no muy bien logrado- en la interacción entre S'aru y Roy. Sin embargo, es imposible no darse cuenta que este último ha pasado de ser un forajido bromista, al estilo "Deadpool", a un dramático y llorón ex adicto, con una profunda crisis de identidad. No me quejo ante esta última opción, de hecho me parece sumamente interesante y realista, pero falta coherencia. La gente no cambia de un día a otro.

Y el apartado gráfico es otro dolor de cabeza. La verdad es que el estilo sucio de Julius Gopez podría tener mucho potencial, sin embargo parece descuidado y trazado demasiado a la rápida: las diferencias que hay en los rostros entre una viñeta y otra, la verdad es que no terminan de convencerme en lo absoluto; pareciera que fueran distintos personajes. ¿Qué habrá pasado, Mico?

Ya finalizando esta reseña, no me queda más que invitarlos a compartir nuestra decepción, cual grupo de Alcóholicos Anónimos. Deje un comentario, se sentirá bien. Verá que hay más como ustedes.  Porque, sicerémonos: ¿acaso no esperábamos otra cosa? De todos modos, al igual que un alcohólico - queridos amigos - la esperanza es lo último que se pierde.

2 Batcomentario/s:

eddison mendez dijo...

es cierto que no fue de mucha accion,pero la verdad no me importo micho ya que por lo menos quedo claro que estos 2 ultimos epis fueron para sentar las bases para las siguientes historia que se vienen,en el 17 de la serie el rumbo de la historia no estaba muy bien definido pero ya apenas en 2 pis la serie se lleno de bastante material para explorar a futuro

Adán Velasco dijo...

Antes que nada, buena reseña y admito que me agrada muchisimo lo que sugieres de hacerlos mas 'sociales' por decirlo de alguna manera. Despues de todo Roy así fue como inicio la serie.

Respecto al titulo en si, honestamente se siente como un insulto a todos aquellos que disfrutamos del run de Lobdell. Tynion en dos entregas hizo pedazos todo loq ue escribio Lobdell para darles un nuevo estatus quo, para el caso mejor hubieran cancelado el titulo e iniciar de nuevo. Lo peor es que Tynion parece estar echandose para atras en un intento de complacer a los fans: retomando el asunto con la memoria de Starfire (Lobdell lo dejo ambiguo para que el lector tomara sus decisiones, Tynion aclaro que de verdad, de verdad recuerda a Dick) y en el proceso la hace quedar como una mujer increiblemente debil que esta definida por los hombres. Le quito la jovialidad a Roy para convertirlo una vez mas en el tipo rudo de corazon roto que era en el viejo universo, además de que hizo increiblemente facil romper su relación con Kory para poder meter en su vida a Cheshire, una pena pues esa pareja era de las mejores que he visto en el N52. Y Jason, Tynion no comprende su personaje, no solo redujo el all caste en un deus ex machina (quitando en el proceso aquello que lo hacía unico en el n52 de sus hermanos), trajo de vuelta el lamentable asunto de estar con asesinos para ser un asesino (¿Que hizo con Ducra? ¿aprender a hacer el te?) si no que lo redujo a un patetico hombrecito que no puede tomar decisiones y necesita que le ordenen. ¿Y todo para que? para meter a calzador a Cheshire.

El tema central de Lobdell era continuar adelante, aprender y superarse. Nunca ahondo demasiado en el pasado por que eso no importaba, lo que importaba era el ahora y el futuro que construyeran juntos, hizo algo nuevo con los personajes y los llevo a nuevos horizontes. Tynion solo esta escribiendo lo mismo que hemos visto en todos lados, presentando historias viejas modernizadas para el nuevo universo, en pocas palabras esta regresando a los personajes.

Esto sera maravilloso para los que nunca superaron la situación del numero uno y quieren personajes estaticos, pero para los que queriamos algo nuevo con los personajes es una tremenda decepción.