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miércoles, 10 de julio de 2013

Scott Snyder y compañía continúan actualizando el origen del Hombre Murciélago acorde a la continuidad de los New 52 y, tras un inicio denso pero entretenido, las cosas continúan por buen camino. Con este número continuamos descubriendo una Gotham totalmente diferente a la que conocemos, poblada por personajes con los que uno ya está familiarizado pero que por ese entonces tenían un rol y una personalidad muy distinta a la que estamos acostumbrados, permitiéndonos explorar distintas facetas de sí mismos así como también sus métodos arbitrarios y extremos a la hora de actuar. Sin más preámbulos, pasemos directamente a comentar y analizar este segundo capítulo de "Zero Year", una historia que al menos de momento se presenta más que prometedora.

Como recordarán por lo visto en la entrega anterior, la Pandilla Red Hood ha estado azotando sistemáticamente a la ciudad, agrandando cada vez más sus filas y aplastando a sus rivales. Uno de ellos era Luca Falcone, primo del famoso Carmine Falcone. Viajando en un dirigible junto a Oswald Cobblepot tras haberse apropiado de unas armas sónicas desarrolladas por Wayne Tech, son abordados por Red Hood y su gente, quienes rápidamente abren fuego hacia sus contrincantes. Con Falcone reducido, descubrimos que incluso sus propios hombres obedecían al extravagante criminal de capucha roja. Acto seguido, el mafioso es arrogado fuera de la aeronave.

Mientras Red Hood Uno, el líder de la Pandilla, observa las armas ya calibradas para matar, Cobblepot se le acerca e intenta quitarle su casco pero termina electrocutado ya que éste estaba protegido. Entonces el villano se da cuenta de que no se trataba del verdadero Cobblepot sino del misterioso vigilante que ya venía intentando desbaratar el equipo desde hace tiempo, que nosotros sabemos es Bruce. Ante la situación, Red Hood asegura que están empezando a gustarle las distintas jugarretas que nuestro héroe estuvo implementando para infiltrarte en la banda, por lo que le ofrece una bacante para que se una. Bruce obviamente se niega y entonces los distintos enmascarados carmesí comienzan a atacarlo al punto de arrancarle la máscara falsa que cubría su rostro. Desesperado, Bruce toma a uno de los maleantes y se cubre con él, sin embargo Red Hood sigue con la idea de incorporarlo a su equipo y le propone ir a la sala de control del dirigible para mostrarle su casa, pero Bruce asegura que no será necesario. Utilizando los picos que un día incorporaría a los guantes de su uniforme Batmaníaco, el Hijo Pródigo de Gotham hiere al malhechor con el objetivo de analizar su sangre y descubrir su identidad. Luego de esto se lanza por la ventana y utilizando sus zapatos magnéticos regresa a la bodega de la aeronave para buscar al verdadero Cobblepot, quien se encontraba atado de pies, manos y amordazado, hasta que los hombres de Red Hood aparecen en el lugar y comienzan a disparar. Sin otra alternativa posible y con el futuro Penguin en brazos, Bruce se arroja en paracaídas mientras le pide a Alfred que lo recoja.

Ahora retomamos el final del número pasado, cuando un pequeño Bruce intentaba usar el Mapeador Visual de su padre para descubrir como era el sistema de cavernas que había en la parte trasera de la Mansión Wayne, pero termina cayendo en su interior. Tendido en el suelo de la cueva, Bruce pide auxilio a gritos mientras que el aparatado comienza a emitir flashes constantes con el objetivo de cumplir su función y armar un mapa 3D de la zona. Sin embargo, esto asusta a los murciélagos allí ocultos, que comienzan a revolotear por todos lados, yéndose encima de Bruce y aterrándolo. Estos hechos, claro, representan un punto clave en la vida del personaje ya explorado allá por 1989 en "Secret Origins of the World's Greatest Super-Heroes", donde se publicó la historia "The Man Who Falls".

En su base de operaciones ubicada en el Crime Alley, Bruce testea unos de sus gadgets mientras discute con Alfred acerca de su guerra personal contra el crímen, explicándole todos los inconvenientes que se le presentan intentando acabar con la Pandilla Red Hood. Desaprobando completamente sus acciones, Alfred le recrimina a Bruce su cobardía, asegurando que sus padres también trataban de ayudar a la ciudad y lo hacían de manera pública, orgullosos de quienes eran y lo que hacían, mientras que él lo hace ocultándose de la opinión pública, casi como negando su apellido y su legado. Ante esto, Bruce lo toma por su corbata violentamente, diciéndole que mientras él sale todas las noches a arriesgar su vida por el bienestar de Gotham, Alfred se quedaba oculto, aseando el "mausoleo" representado por la Mansión Wayne. Con sus pocos pelos de punta, Alfred le pega un fuerte cachetazo a Bruce y procede a retirarse. Conflictuado pero aún enfocado en su misión, Bruce se comunica con su tío, Philip Kane, para concretar un encuentro. Finalmente ambos acuerdan encontrarse en el Museo de la ciudad a medianoche.

Ya en el lugar, Bruce se encuentra con Kane para comentarle acerca del robo de armas y sugerirle que cierren la división tecnológica de Wayne Enterprises, pero éste último se niega y le pide nuevamente que se haga cargo de la empresa y se incorpore al negocio familiar. Al igual que la vez pasada, Bruce se niega rotundamente, entonces Philip enciende las luces de la sala donde estaban y Bruce se topa con una suerte de fiesta de bienvenida con al menos una quince personas recibiéndolo, Vicki Vale entre ellas. Sorprendido pero a la vez enojado, Bruce se retira del lugar y va en busca de una salida.

Intentando salir del Museo por una puerta que resultaba estar cerrada, Bruce se topa con Edward Nigma, quien se presenta a sí mismo como el consejero de Philip Kane, aunque dice que éste ya no le hace mucho caso últimamente. Por medio de una breve charla donde despliegan su intelecto usando enigmáticas metáforas, Bruce y Nigma tienen una charla donde se insinúa que Kane sería quien le está proveyendo armas a los Red Hood. En ese momento Bruce se da cuenta que los invitados de su improvisada fiesta lo estaban buscando y termina escapando por los techos.

Tras tomar un taxi, Bruce llega a su departamento y llama urgentemente a Alfred, diciéndole que estaba equivocado y que era imperativo que actuara con suma rapidez. Mientras el joven Wayne ingresa a su vivienda, el chofer del taxi se baja y se pone un casco colorado, ya que resultaba ser el líder de la Pandilla Red Hood. Al mismo tiempo que Bruce se encuentra con una inesperada decoración festiva acompañada de unos "regalos", Red Hood Uno presiona un detonador que hace explotar el edificio mientras se aleja triunfalmente del lugar, seguido por una decena de súbditos. Continuará...

El back-up transcurre muy rápidamente y nos muestra a Bruce Wayne de 23 años entrenando en Egipto para poder dominar el arte del escapismo. Su maestro, un ruso de nombre Sergei, le dice que no confiarse en lo que es posible sino apuntar a realizar lo imposible, sin embargo Bruce estaba totalmente confiado de que los gadgets que había fabricado serían suficientes para superar su prueba final. Como era de esperarse, sus creaciones no solo fallan sino que Bruce se encuentra al borde de la muerte ya que estaba confinado en un lugar con poco oxígeno. Es entonces que nuestro héroe no tiene otra opción más que improvisar y crear nuevas herramientas en base a las anteriores para poder escapar, cosa que efectivamente logra. Cuando se reencuentra con su maestro, éste le dice que la lección aprendida es a no pensar de manera rígida y encasillada, sino a ir más allá y crear nuevas formas de resolver los problemas, ya que allí es cuando uno alcanza a dominar no solo el verdadero poder de la mente sino también del escapismo. Continuará...

Pues bien, afortunadamente Snyder ya dejó las introducciones de lado y nos metió de lleno en la acción, algo que seguramente muchos le estarán agradeciendo al leer estas páginas puesto que una de las críticas principales del mes pasado fue que la primera parte de este arco argumental fue lenta y pesada. En esta ocasión los personajes principales ya están presentados por lo que no queda otra más que dar rienda suelta a una vertiginosa montaña rusa que poco a poco va tomando fuerza a medida que la trama avanza y los caminos de los protagonistas comienzan a cruzarse incluso sin que ellos mismos se den cuenta.

Una de las cosas que seguramente dejó sorprendido a más de uno fue el comportamiento mutuo entre Bruce y Alfred y para hablar de ello me referiré a lo que dije al principio de la reseña. Como sabrán, "Zero Year" transcurre seis años en el pasado, un punto cronológico donde todos los héroes y villanos Batmaníacos que conocemos en la actualidad ya eran parte de Gotham pero no de la misma forma que lo son ahora, y con esto no solamente me refiero a sus inclinaciones por el bien o el mal o por su apariencia, sino también por su forma de desenvolverse y de pensar de cara a las situaciones que se le presentan. En esa etapa, los personajes que hoy vemos con un perfil consumado y definido, apenas estaban "creciendo", desarrollando su personalidad, su moral y sus ideales en torno a su forma de vida y los problemas que debían enfrentar. Esto se agrava aún más cuando tenemos a Bruce Wayne en el papel del joven e inexperto guerrero empecinado en combatir el crimen a como de lugar y a Alfred en el papel de padre preocupado que no quiere perder a su hijo ni que este se arriesgue de manera innecesaria. Si tenemos esto en cuenta, sus reacciones considerablemente abruptas no solo son entendibles sino justificables, y es que uno no puede juzgarlos puesto que ambos tienen tanto una relación como una misión bastante particular.

Haciendo referencia al período de tiempo donde se desarrollan los hechos, creo que a esta altura ya es hora de dejar el escepticismo de lado pues esta historia no se asemeja en nada a "Year One". Si bien toma algunos conceptos base que se irán viendo mayormente en las próximas entregas, lo cierto es que aquí Snyder está tomando conceptos que abarcan toda la historia de la franquicia y a muchas, muchas más historias aparte de la que fuera realizada por Miller y Mazzucchelli. Es por ello que la trama no solo se siente fresca, innovadora y atrevida, sino que además vemos constantemente guiños hacia lo que sería el futuro del Bativerso, gracias a la presencia de un elenco de notables personajes cuya presencia no solo enriquece la narrativa sino que le da un contexto y un tono mucho más abarcativo e interesante.

Respecto al final del número, estoy casi seguro que refuerza la teoría que planteé en la reseña del capítulo anterior. Lejos de atacarlo por haber descubierto su verdadera identidad, estoy casi convencido de que Red Hood y su Pandilla atacaron a Bruce a pedido de Nigma, ya que evidentemente están asociados de alguna forma y están tratando de deshacerse del próximo heredero al "trono" Wayne para que ellos mismos puedan ocuparlo. Una vez que ambos tengan control sobre Wayne Enterprises y todos los recursos que esta tiene a su disposición, prácticamente no habría nada ni nadie que pueda detenerlos. Ya se los digo, esta historia tiene como fin, entre otros, enlazar los caminos del Joker y Riddler desde sus inicios. Y no se ustedes, pero al menos para mi ya no quedan dudas de que este Red Hood es el futuro Payaso Príncipe del Crímen, son demasiado similares en muchos sentidos para ser mera coincidencia.

En lo que al back-up se refiere debo decir que me gustó, ciertamente me pareció mucho más entretenido e inteligente que el previo, pero sigo teniendo el mismo problema que el mes pasado: le dedican tanto tiempo al main-feature que esta historia complementaria no solo queda más recudida de lo que debería ser, sino que esto además entorpece y afecta su narrativa dado que los guionistas se ven obligados a comprimir todo y en consecuencia no aprovechan el máximo potencial de la historia. Dejando de lado la parte narrativa, que así y todo me pareció bastante buena, Albuquerque mejora respecto a su trabajo en el relato de Brasil y junto a los colores de McCaig nos brindaron un aparado gráfico fantástico.

Sobre Greg Capullo, Danny Miki y FCO Plascencia no tengo nada para decir que no haya dicho antes. Como no podría ser de otra manera, el mejor trío artístico de la industria comiquera actual continúa deslumbrándonos y mal acostumbrándolos con su infalible e incomparable talento. No se de quien haya sido la idea de disponer así la diagramación de las viñetas en la página 19, asumo que vino directamente de parte de Snyder, pero aún así lo cierto es que Capullo de lució pues el resultado final fue estupendo. FCO una vez más nos deleitó con su exquisita paleta de colores y esta vez dejó de lado el azul intenso del cielo diurno para pasar a utilizar una exquisita mezcla entre violeta y fucsia, retratando de maravilla el cielo nocturno de Gótica. Miki sigue desempeñándose tan bien como siempre, de a momentos hay ciertas líneas de entintado que se me hacen un poco gruesas y toscas a comparación de lo que nos tenía acostumbrado Jonathan Glapion con sus trazos más finos y prolijos, sin embargo logra mantener un nivel de calidad acorde al que se necesita para poder complementar satisfactoriamente al dibujante.

Sin mucho más que agregar, me despido diciéndoles que este número no solo mejora considerablemente y en todo sentido respecto al anterior sino que continúa encaminando a esta historia por el camino del éxito, o al menos así lo veo yo. Puede que las cosas sigan un poco lentas, si, puede que la historia con el tiempo se alargue demasiado y se desinfle, si, puede que el final termine siendo un fiasco como lo fue con "Court of Owls" y "Death of the Family", si, y puede que el crossover del mes de Noviembre le ponga los pelos de punta a más de uno, si, pero al menos por ahora "Zero Year" se presenta como la propuesta Batmaníaca más interesante y potencialmente importante de la línea Batman, aparte de "Batman, Incorporated" que desgraciadamente ya está cerca de terminar, claro.

Snyder será lo que será según la opinión de muchos, pero ya ha dejado claro que cuando quiere es capaz de dejarnos boquiabiertos a todos, así que por el momento confío plenamente en su capacidad y ansío ver como seguirá esta historia.

7 Batcomentario/s:

Anónimo dijo...

muy buena reseña es la primera vez que comento, casi siempre comento en facebook , nomino para las viñetas de la semana la ultima pagina donde esta burce niño con los murcielñagos
Saludos

Anónimo dijo...

Linda reseña. Eso si. El ruso del back-up no parece ser un escapista sino un diseñador de armas raras (esoteric weaponeer diría Warren Ellis)

Esteban Aymerich dijo...

Yo voto por esa viñeta tambien, simplemente la adore, asi como todo el comic. Revelando mas de Red Hood 1,Cobblepot y Nigma. En especial la pagina donde ellos interactuan. Snyder esta dandole mas fundamento y mejor explicacion a lo que estuvo involucrado en esta transicion,mucho mejor de lo que esperaba. Una maravilla lml

Eladio Garro dijo...

La segunda parte a veces es mejor. Y este cómic lo comprueba.

Anónimo dijo...

Para nada se duda en que al momento de contar una historia Snyder nos deja mas que boquiabiertos.... Su gran problema son los finales. No se si no lo dejan o no se atreve a hacer temblar el mundo de batman hasta el momento sus finales han sido muy simplones... Espero que ahora si pase algo....... Extrano al Snyder de Detective Comics y a Nightwing como batman.

Mariano Romero dijo...

¡Excelente reseña, Lichu!. El número fue mucho mejor que el anterior. Me gustó que se hayan hecho guiños al futuro de Batman (o sea el presente) y referencias a otras series de la franquicia. La lectura del cómic se me hizo bastante ágil, a diferencia del número anterior, así que Snyder merece los elogios. Pero lo de Capullo-Miki-FCO fue fantástico, y la página donde Nygma le habla a Bruce con acertijos, junto con la última página de la historia principal, fueron magistrales. Esa última splash-page me hizo acordar a Barbatos, y ojalá sea utilizado en la trama. En el back-up, el arte de Albuquerque mejoró mucho con respecto al del mes pasado, por lo menos para mí. En cuanto al guión, pues me pareció que no aprovecharon bien las páginas para contar lo que querían. En fin, fue un gran número, y ya espero con ganas el siguiente. ¡Saludos!.

Scabroso dijo...

Muy buena reseña. Desde que vi al Bati-McGyver con guantes violeta en el número anterior, le puse a Snyder un voto de confianza importante (y 52 velas a Barbatos para que lo ilumine).
Noto un cambio al statu quo solapado pero notorio: Batman no enfrenta primero la corrupción, la mafia y el crimen urbano, dando paso a la aparición de los villanos exéntricos. Ahora Batman parece ser la respuesta a un supervillano (Red Hood One). Batman convertirá a Red Hood en el Joker, pero primero éste convierte a Bruce en Batman.
Y para ser sincero, este nuevo enfoque me parece bárbaro. El rol de Nygma, la familia Kane, en fin: una continuidad basada más en Morrison que en Miller.

Estoy completamente de acuerdo con el análisis de la relación Alfred-Bruce y de Year One. Creo que las historias que enriquecen a un personaje tienen su propio peso, sin importar la continuidad.

Desde el título mismo nos proponen las viejas ideas con una vuelta de tuerca. Y créase o no, el resultado me viene dejando conforme.

Saludos