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miércoles, 28 de agosto de 2013

Reseña: "Birds of Prey" #8

¡Hola bati-amigos! Aprovecharé esta introducción previa a la reseña para hablar con un tono más informal de este cómic. Para empezar el contenido de esta reseña sí tiene spoilers, y de alto voltaje.

¿Recuerdan lo que dije la semana anterior sobre no hacer de las reseñas un simple resumen? Bueno, eso era justificado porque estaba hablando de todo un arco argumental compuesto por 7 números. Quiero decir que había mucho de lo que hablar sin necesidad de entrar en detalles argumentales, además francamente no me sentía bien arruinándoles una historia medianamente larga. Pero aquí es diferente porque estoy hablando de un único número… y es extraño, arrebata un poco con la linealidad y fluidez que venían teniendo los números. Y claro que es de esperar que después de un arco argumental comience a hilarse algo nuevo, surjan nuevos personajes, desaparezcan otros, se den determinadas situaciones; ahora, el punto es que este número no confluye en nada… NADA. Sí, la “trama madre” sigue apenas su curso con algunos diálogos y situaciones reveladoras, pero en lo que respecta al guión en sí, podemos decir que aquí empieza y aquí termina.

Creo que lo que paso es obvio y sólo se necesita tener un poco de perspectiva para percibirlo, este es el #8 y en el próximo número toda la bati-familia se verá implicada en el evento “La Noche de los Búhos” en donde también harán aparición las Birds. Pónganse en la piel de Duane (el guionista), ustedes tienen planeado un arco argumental que abarca sólo 7 números y la DC les dice: “Recuerda que tu #9 debe tratarse exclusivamente de La Noche de los Búhos.”
El #8 no podía dar el pie para un nuevo arco ya que iba a ser abruptamente interrumpido y, si bien es verdad que simplemente podría haber integrado ese suceso con su futura trama (como han hecho otros), lo cierto es que las Birds y los Búhos no son del todo compatibles, de hecho es un poco cuestionable la idea de incluirlas en el crossover.

Pero así se dieron las cosas y es por eso que este #8 es una historia auto conclusiva de cierto modo y no me siento mal en spoilearles porque se trata sólo de un número; aunque mi consejo es que si no leyeron los 7 números anteriores, no lean esta reseña. Están avisados.

Como dije, toda la linealidad y fluidez que podíamos presumir en los números anteriores es interrumpida bruscamente por este número. La primera escena que se nos presenta transcurre tres días atrás en un hotel, se trata de una escena del crimen en donde ha ocurrido un asesinato y el agente especial Gangemi realiza las pericias. Luego de examinar el cuerpo y de descubrir que era uno de los suyos, decide retirar a los oficiales del GCPD (Departamento de Policías de Gotham City) e informar a sus superiores de que Dinah Lance ha atacado de nuevo. Lamentablemente estas no parecen ser conclusiones apresuradas ya que numerosas evidencias incriminan a la pobre Dinah, incluyendo una cámara de seguridad en donde se la puede ver entrando en la habitación de la víctima horas antes. Todo lleva a pensar que Black Canary usó su grito a quema ropa, resultando letal para el ahora muerto y que prácticamente quedó sin cabeza.

Dinah no tarda mucho en enterarse de lo acontecido y tampoco le es difícil encontrar a alguien que, como caído del cielo, prometa darle cierta información importante respecto a lo sucedido, teniendo como lugar de encuentro el mismísimo hotel. Por supuesto todo era una trampa y las Birds se ven envueltas en una ardiente situación, con una habitación completamente en llamas y frente a un misterioso sujeto que hace presencia mediante un dispositivo holográfico. Todo parece suponer que se trata de otra consecuencia originada en el pasado de Black Canary, y nuestras sospechas se ven confirmadas cuando el hombre holográfico se burla de la impunidad de Dinah frente al asesinato que cometió.

El extraño hombre, que responde al alias de Infiltrator (Infiltrador), llama a sus “infiltradores” para que capturen a Black Canary y acaben con las demás Birds. Al parecer Infiltrator tenía bien estudiadas a las Birds y es por eso que reclutó soldados específicos capaces de hacerles frente. El oponente de Katana es Flesh, un tipo semi-desnudo vistiendo un calzón de luchador de sumo en su cuerpo atlético y delgado. Pero la particularidad de Flesh está impregnada en su piel: una sustancia que lo hace impermeable a las balas y al filo de las espadas (que loco, ¿no?), convirtiéndolo en un oponente idóneo para Starling (ausente) y Katana, que tiene un incentivo mayor para acabar con él al tratarse de un ex-Yakuza, la mafia japonesa (esos que te matan 5 veces antes de que toques el suelo).

"No está desnudo para entretenerte, Katana." 

Mientras Katana se mantiene ocupada con el Yakuza, a Batgirl le toca Head, un hombretón que dispone de tubos conectado a su cabeza (a lo Bane) y según palabras del propio Infiltrator, impide que sea noqueado; en teoría esto deja en total desventaja a Batgirl, que le encanta noquear a sus oponentes con un golpe fulminante. Head le atina un poderoso puño a Barbara y la manda a volar para luego aterrizar y llegar justo a tiempo para ayudar a Canary, que estaba presa de un collar inhibidor y le impedía dar un grito. 

Es cuando Napalm entra en escena, un personaje que recuerda mucho a Garfield Lynns (Firefly) debido a los poderosos lanzallamas que porta. Por supuesto, Napalm estaba ansioso por cumplir su propósito entre los infiltradores, acabar con Ivy. Pero Infiltrator no contaba con que Ivy se había marchado del grupo tras lo acontecido en los números anteriores. Desesperado por quemas algo, Napalm se reúne con Black Canary y Batgirl listo para prenderlas fuego, al menos a Batgirl ya que a Canary la planean llevar viva a Dakota del Sur. Es entonces cuando Katana logra tirar a Flesh de un piso más arriba cayendo entre el fuego de Napalm y las Birds. Canary y Batgirl aprovechan toda la confusión para escapar mientras Katana idea un plan en el que incluía a Napalm; con la ayuda de su poder incendiario Tatsu logra hacer estallar el hotel al dejarlo caer en la fosa del ascensor. Finalmente, todas las Birds escapan sanas y salvas sin encontrar rastro de sus enemigos, que dicho sea de paso, no han vuelto a aparecer en ningún otro cómic.
 

En estos momentos se deben estar preguntando: ¿Y qué hay de Starling? Una interesante pregunta, y es que curiosamente Starling se encontraba en Dakota del Sur intentando infiltrarse en una casa aparentemente normal, pero de alta seguridad. Rápidamente descubrimos que su objetivo es buscar toda la información sobre Canary, ya que duda del asesinato que se le adjudica. Intenta acceder a una computadora cuando se ve sorprendida por Gangemi, el agente que realizó las pericias en el hotel. Intercambia algunas palabras de las cuales podemos sacar algunas conclusiones bastantes reveladoras. Gangemi le entrega a Starling un archivo secreto sobre Canary, en donde deja en claro que hace 3 años ella mato a su esposo. Paralelamente a esta situación, luego de la explosión en el hotel, Dinah siente que ya no puede contener este secreto mucho más y decide contarles al resto de las Birds su oscuro pasado.

Como dije, aquí empieza y aquí termina. Un cómic bastante revelador desde un sentido y bastante vació desde otro. Todo lleva a pensar que este cómic dejará una marca a futuro y lo cierto es que, por lo menos hasta ahora, no es así. A excepción de las Birds claro está, ninguno de los otros personajes vuelve a aparecer y para colmo Duane Swierczynski ya no es el guionista de esta serie en la actualidad, por lo que si tenía algo en mente jamás lo sabremos. El cómic no pierde la esencia de los números anteriores con su increíble cuota de acción, pero es una lástima que no hubiera originado un arco argumental y sólo se quedara en un número que termina dando la sensación de relleno. Nos veremos en la próxima reseña, cuando los Búhos se apoderen de la noche.

Nota: 6,5 

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