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viernes, 20 de septiembre de 2013

Este número podría ser meramente catalogado como un prólogo para "Arkham War", la mini-serie que comenzará a principios de Octubre y promete re-definir el mundo de los villanos Batmaníacos. La cuestión es muy simple: en el marco de "Forever Evil", se avecina una guerra en la que hay dos bandos disputándose el control de Gótica. El primer bando está liderado por el Dr. Jonathan Crane y los pacientes del Asilo Arkham, mientras que el bando rival está liderado por Bane y los internos de la Penitenciaría Blackgate. En pocas palabras, seremos testigos de una batalla a muerte entre lunáticos y psicópatas.

De cara a estos hechos, a lo largo de esta entrega vemos al Espantapájaros manipulando y reclutando a varios de los clásicos enemigos del Hombre Murciélago como Mr. Freeze, Riddler, Killer Croc y Poison Ivy, convenciéndolos por medio de distintos motivos que serán explorados con más profundidad a lo largo del mentado título limitado. Dicho así, la trama parece demasiado simplona y aburrida, pero no lo es. Los encuentros entre los villanos fueron de lo más interesantes, cada uno de ellos fue muy bien escrito por Peter Tomasi, probando que es capaz de manejar múltiples personajes a la vez como lo hacen otros grandes guionistas de la editorial y además exponiendo satisfactoriamente sus personalidades, sus conflictos internos, su postura en cuanto al dominio dividido de la ciudad y las razones para sumarse a la causa de nuestro protagonista.

Al margen de esto, también nos enteramos de un par de datos bastante interesantes a tener en cuenta al menos hasta que el status quo vuelva a la normalidad. En primer lugar, se nos informa que Oswald Cobblepot es el nuevo Alcalde de Gotham, un hecho que me sorprende pues hubiese esperado que lo mencionaran en su propio one-shot, "Batman" #23.3: Penguin, pero no fue así. Por otra parte, descubrimos que algunos de estos villanos han tomado control de un distrito específico de la ciudad, ya sea por debajo o por encima del pavimento, convirtiéndolo de algún modo en una versión en miniatura del Infierno para los pocos sobrevivientes que aún quedan dando vueltas por ahí. Finalmente, a base de rumores, se revela que la prisión criognénica instalada bajo la Penitenciaría Blackgate para contener a los Talons tras los hechos de "Night of the Owls" cuenta con una especie de generador independiente que utiliza un tipo de energía no convencional, algo que es prácticamente un tesoro en estos tiempos en que el Sindicato del Crimen ha cortado la electricidad en las grandes ciudades del DCU y además ha bloqueado el sol, tal como vimos en "Forever Evil" #1.

Ahora bien, hay algo que todavía no me cierra. Scarecrow fue uno de los primeros villanos en ser reclutados por la Sociedad Secreta en las páginas de "Justice League of America", mientras que Bane fue reclutado recientemente en "Talon" #11, con lo cuál técnicamente formarían parte del mismo grupo de maleantes y sin embargo ahora están a punto de ir a la guerra para matarse los unos contra otros. Es por eso que no entiendo el motivo para semejante enfrentamiento. ¿Acaso es algo orquestado por el propio Sindicato del Crimen para hacer una limpieza de sus filas y tener bajo su mando únicamente a los maleantes más aptos? Digo, de otra forma sería ilógico que su gente se ande matando a sí misma, sería algo perjudicial para su reinado de tiranía, salvo que no puedan controlarlos, cosa que veo poco probable ya que han demostrado que son capaces de estar al tanto de todo lo que sucede, más aún teniendo a Grid (el equivalente malvado a Cyborg) monitoreando prácticamente el mundo entero. No sé, quizás hay algo que no supe ver pero esto es algo que aún no llego a entender y espero sea bien explicado a la brevedad.

En contraposición a la labor del guionista, debo decir que no me gustó para nada el arte de Szymon Kudranski. No digo que su trabajo haya sido malo porque, como siempre digo, me parece un artista muy talentoso y reconocido en el mercado, simplemente ocurre que en esta entrega su trabajo no me llegó a agradar por dos motivos. Por un lado, sentí que las poses de la mayoría de los personajes eran demasiado estáticas y forzadas, al punto de no llegar a transmitir la sensación de dinamismo y movilidad necesaria requerida por el apartado gráfico de cualquier cómic. Sin embargo, lo que más me molestó y que esta vez se notó mucho más que en anteriores ocasiones es el uso indiscriminado de Photoshop. No tengo ningún problema con que un artista utilice esta tipo herramientas porque de hecho la mayoría usa actualmente una gran variedad de programas digitales, pero eso de pegar fotos burdamente retocadas a modo de fondo y utilizar texturas que contrastan excesivamente con el arte original es algo que no soporto y que me parece una burla hacia los lectores, que lo único que esperamos es un trabajo mínimamente decente por parte de los dibujantes. Ni hablar de la doble página que concluye esta entrega. Un asco, algo totalmente inaceptable, hecho a los apurones, con un resultado pésimo y que sencillamente no debería permitirse. Y si, sé que puedo tornarme muy tedioso al criticar este tipo de detalles que otros pueden considerar menores, ¿pero saben qué? Una de las claves para ser un buen artista no es ser rápido para poder hacer varios números de dudosa calidad al mes como viene haciendo este tipo últimamente, sino mantener un nivel constante de calidad y una periodicidad que no atente contra tus propios tiempos y te permita laburar como se debe. Si hasta un amateur frustrado como yo lo sabe, estoy seguro que Kudranski también lo sabe, lástima que no sepa aplicarlo en su vida laboral y eso, al menos yo, puedo notarlo cada vez más. ¿Qué quieren que les diga? Ustedes saben que siempre trato de ponerle la mejor onda a todo incluso cuando el panorama no lo amerita, así es mi personalidad, pero cuando algo no me gusta, no me gusta.

Como les comentaba más arriba, en sí este parece un número bastante simple, mas está lejos de serlo. A pesar de que en esencia es un cameo tras otro, Tomasi decidió utilizarlo para pavimentar el camino y prepararnos para lo que se avecina enfocándose exclusivamente en los internos de Arkham, cosa que repetirá la semana que viene en "Batman" #23.4: Bane pero con los reclusos de Blackgate en el centro del escenario. Aún no se sabe cual será el impacto real de "Arkham War" en la trama general de "Forever Evil", pero ya seas fan del personaje o estés planeando seguir alguna de las dos mini-series, esta es una lectura obligatoria para vos.

2 Batcomentario/s:

Anónimo dijo...

Excelente reseñan y muy entretenida historia, se pasó muy rápido y de acuerdo esas fotografías se ven muy mal.

alquimistafm dijo...

A mi modo de ver esta guerra respecto al nuevo grupo de villanos le puede importar de tres maneras e incluso juntarlas a todas.

1- Que se limpien entre ellos.

2- Que solo queden los mas fuertes.

3- No les importa en absoluto por que su plan ya esta hecho y nadie puede arruinarselos.