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miércoles, 27 de noviembre de 2013


¡Saludos a todos, queridos lectores! En primer lugar, quiero darles las gracias por la estupenda acogida que ha tenido nuestra entrega dedicada a Arkham Asylum. Sabemos lo mucho que la mayoría de ustedes estima a la obra magna de Rocksteady, y aquí en El Blog de Batman no queríamos defraudarles. Todo lo contrario. Por eso mismo hoy volvemos a la carga con Arkham City, secuela de la obra maestra de 2009.
Sin embargo, antes de nada es preciso hacer una pequeña recapitulación de los hechos: Batman: Arkham Asylum fue toda una revelación cuando se lanzó al mercado. Hasta ese momento, los juegos buenos basados en cómics se contaban con los dedos de una mano, y no podían medirse de tú a tú con los grandes del género. Sin embargo, en Rocksteady tomaron un personaje querido por todos y dejaron que fluyera la pasión por el mismo de principio a fin.
Arkham Asylum fue un éxito de crítica y público, convirtiéndose en la prueba definitiva de que un juego basado en una licencia puede buscar la excelencia y alcanzarla, siempre que alguien se preocupe lo suficiente. Naturalmente, una secuela tenía que venir, y Rocksteady se enfrentó a un reto nada envidiable: hacer un juego mejor que Arkham Asylum



Arkham City es la respuesta de Rocksteady a ese desafío. Veamos si lograron salir airosos de ello. Arkham Asylum ha sido cerrado y sus locos pacientes han sido traladados al corazón de Gotham en la gigantesca cárcel-ciudad de Arkham City. Es algo terrible, pero tranquilos, que la cosa puede ponerse aún peor: Hugo Strange está a cargo de su cuidado y gobierna con puño de hierro, mientras que Dos Caras, el Pingüino y El Joker se preparan para una guerra a tres bandas. Pero aún no hemos llegado a la peor parte: Bruce Wayne ha sido arrestado bajo circunstancias muy cuestionables y ahora está rodeado de todo tipo de perturbados y criminales.

Ya tenemos listo el escenario para una historia de Batman llena de giros argumentales y cameos que bien podría formar uno de esos grandes eventos en viñetas que tanto gusta a la editorial del siempre polémico Dan Didio. El juego cuenta con un elenco de personajes abrumador, tanto de principales como secundarios de lujo (las breves apariciones de Azrael o Hush suponen un plus a nuestro fanatismo como fervorosos lectores), pero no desvelaremos todos por si algún pobre diablo aún no ha podido catar esta maravilla de juego.  De hecho, casi podríamos decir que a nivel de personajes, Arkham City es casi el mayor tributo Batman en el mundo del videojuego.



El mayor cambio que hay entre Arkham City y su antecesor es que ahora ya nos encontramos ante un mundo abierto, al estilo de GTA o Red Dead Redemption. Se acabó pasear por los angostos pasillos del sanatorio más famoso del noveno arte. Ahora Batman patrullará a lo largo de serpenteantes calles y tejados, haciendo sentirnos como en una de las mejores historias del legendario detective. Y por ello mismo, Rocksteady ha creado nuevamente un sistema de control y habilidades para satisfacer nuestras fantasías emulando a Batman. Deslizarse por el aire, emplear el gancho para ir de cornisa en cornisa, sus fieles batarangs, granadas de congelación… Los gadgets con los que contamos en Arkham City son muy numerosos pero sencillos e intuitivos. Como debe ser, no estarán disponibles desde el principio, sino que a lo largo de la aventura se irán desbloqueando y proporcionando a su vez nuevas rutas a sitios inaccesibles, conservando así el sabor a Metroid que desprendía Arkham Asylum.

No solo los gadgets y el tamaño de la ciudad han sido mejorados, sino que el sistema de combate free-flow vuelve para deleitarnos de nuevo con unos enfrentamientos únicos e impresionantes. Combos, contraataques, saltos imposibles, cámaras cinematográficas. Un servidor muchas veces disfrutaba más machacando sin piedad a los criminales que cumpliendo misiones de la historia principal, con eso os lo digo todo.
Además, hay enemigos que requieren el uso de gadgets o movimientos específicos para ser derrotados, todo ello mientras somos rodeados por más y más matones, lo que añade esa sensación que tanto nos gusta ver en los cómics: Batman es un dios entre los mortales y puede quitarse de encima limpiamente a cuanto ratero de tres al cuarto le echen.


Sin embargo, no todo es perfecto. Pese a que el combate es fluido y a que contamos con numerosos gadgets, esto no es siempre algo bueno, ya que Batman: Arkham City pretende abarcar tanto, que en ocasiones termina saturándonos. Eso es justo lo que ocurre no solo con el sistema de combate, sino también en la historia, como ya veremos posteriormente. Sin lugar a dudas es fantástico tener variedad de opciones, pero en el juego impera un exceso de información que hará que no aprovechemos todas las herramientas como debemos. A veces es difícil recordar bien todas y cada una de las herramientas y habilidades de Batman, y no será extraño que nos atasquemos debido a que se nos olvidó qué habilidad usar en ese justo momento.

Por otra parte, se ha subsanado una de las pocas críticas de Arkham Asylum: sus jefes finales. Y es que salvo los enfrentamientos con el Espantapájaros y Killer Croc (que casi eran más puzles que combates), los combates contra Bane, el gigantesco Joker adicto al Titán o incluso Poison Ivy se resolvían de la misma forma que las luchas normales y corrientes. Afortunadamente, aquí ese aspecto ha sido subsanado y es toda una delicia disfrutar de combates a la altura contra Ra’s al Ghul e incluso con Mr. Freeze (sorprendentemente uno de los momentos más conseguidos del juego). Ojalá se hubiera mantenido el tipo de la misma manera en el combate final, genérico y sencillo hasta decir basta. Casi más que el de Arkham Asylum.


La exploración y el combate son solo dos tercios de la “experiencia Batman”. La caza cual depredador regresa, teniendo que liquidar sigilosamente a los matones armados empleando el entorno y la famosa visión de Detective, que no falta a la cita, aunque a veces la irregular IA enemiga nos juegue malas pasadas, afeando un poco una ambientación por lo demás inigualable. Y es que Arkham City es decadente, deprimente y morbosa. Rezuma sabor a Gotham por todos los poros. Eso es muy difícil de lograr, por lo que es digno de más de un aplauso.

La campaña principal tiene más de ocho horas de duración, pero hay toneladas de contenido adicional. La mayoría de misiones secundarias son casi una historia en sí misma y digna de enmarcar en algún one-shot del personaje, con momentos que superan a la historia principal. A su vez, Riddler regresa con sus trofeos, aunque ahora parece haber aprendido de las películas de Saw y nos muestra su lado más sádico torturando a policías mediante maquiavélicos puzles. Habrá que emplear a fondo el ingenio si queremos salvarlos a todos. 


Dentro del juego principal también se encuentran varias misiones con Catwoman, aunque flojean bastante que cualquier parte en la que controlemos a Batman. Selina Kyle es mucho menos hábil y flexible que Batman s durante el combate, y su capacidad para desplazarse por la ciudad es menos fluida, aunque no se puede negar que sus movimientos están realmente conseguidos. Se mueve como Catwoman y se ve como Catwoman, aunque nos gustaría controlarla un poco mejor. Tampoco podemos dejar de lado la historia adicional que sirve a modo de epílogo descargable: “La Venganza de Harley Quinn”, en la que controlaremos a Robin (Tim Drake). No diremos más para evitar spoilers innecesarios.
Fuera de la campaña, vuelven los mapas desafío, que siguen la misma estructura que los de Arkham Asylum, aunque ahora se suman Catwoman, Nightwing y Robin (estos dos  últimos solo en la GOTY Edition del juego o mediante descarga digital).
Sin embargo, Arkham City no consigue quitarse una gran losa de encima: su ritmo narrativo irregular. Es cierto que ofrece una historia fantástica, pero carece de la contención de Arkham Asylum. Por el contrario, aquí parece que la trama quiere expandirse y saturar al jugador hasta agobiarle, dando lugar a muchos momentos artificiales y forzados, especialmente el tramo final, repleto de personajes Deus Ex Machina que son un tanto lamentables. Esto no quiere decir que la trama sea de chiste o no merezca ser tenida en cuenta, pero hay que reconocer sin ningún miedo a que está bastante por debajo a la de su antecesor.


En definitiva, Batman: Arkham City intenta ser perfecto en todos los aspectos y eso termina pasándole factura. Rocksteady vuelve a rendir homenaje a uno de los mayores iconos del cómic (y a estas alturas, también del cine), proporcionando una experiencia con la que podemos perdernos durante horas, pese a sus excesos y narrativa irregular. Pero no os dejéis engañar, el producto final configura uno de los mejores juegos de los últimos años y si es superado por Arkham Asylum es tan solo por un margen mínimo. De hecho, cuando hayáis terminado con el juego, estaréis como un servidor, pidiendo más y más, pero no porque al juego le falte contenido, sino porque es endiabladamente divertido ser Batman.

2 Batcomentario/s:

Mariano Romero dijo...

¡Fantástica reseña!. Felicitaciones. No he jugado Arkham City, pero vi muchos vídeos del juego en Internet (no hay plata para consolas je je). Aún así, pude notar todos los aspectos que vos mencionás.
Espero con ganas las próximas reseñas. ¡Saludos!.

Tofino dijo...

Excelente critica. Arkham City debe ser uno de los mejores juegos que haya probado en esta generacion, junto al Asylum, aunque extrañe debido a la ambientacion, ese toque tenebroso que tenia el anterior juego.

Saludos xD