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viernes, 21 de febrero de 2014

Reseña: "Red Hood & The Outlaws" #28

Como no hay mal que dure cien años, llegamos a un punto culmine en el desarrollo de esta entrega. Nuestro pecho puede llenarse de esperanza nuevamente, ya que este será el último número escrito por James Tynion IV, quien humildemente aceptó tomar las riendas de las historias protagonizadas por los jóvenes forajidos del Universo DC.

Nadie podía saber a ciencia cierta qué era lo que se traía entre manos este escritor; los referentes no eran precisamente nefastos, ya que su trabajo en "Talon" y como guionista secundario en "Batman", dejaban la vara bastante alta. Su condición de discípulo del guionista que ahora moldea el status quo en el Bativerso, eran otro buen factor a tener en cuenta. A decir verdad, no creo haber sido el único en esperanzarse con la llegada de esta joven promesa.

La falacia de juzgar a alguien por solamente una dimensión de sus resultados, nos pasó la cuenta. Y tuvimos que soportar un terrible martirio que se extendió mucho más de la cuenta. Pero ese martirio llegó a su fin y Tynion nos trae una historia liviana, para tratar de enmendar sus errores sin seguir metiendo la pata,  dejándole el camino despejado (y libre de conceptos mágicos) a su sucesor. Comencemos.

Abrimos la narración con Isabel, quien vuelve a la serie solo para partir despachando al hombre que la cortejaba. Sin éxito, su esmerado pretendiente se tiene que retirar, sucumbiendo ante la friendzone, pero dejándole algo bien claro a Isabel: debe decidir si quedarse esperando por la fantasía -aludiendo obviamente al buen Jason o si prefiere quedarse con la realidad en frente de ella. Ante dicha interrogante, la voluptuosa rubia se desploma sobre su sillón, lamentándose y preguntándose a si misma qué es lo que está haciendo de su vida.

Y como buen discipulo de Batman, nuestro héroe aparece sin invitación, de manera sorpresiva y extravagante. Como un holograma proyectado por unos robots sonrientes, Jason deja sin aliento a Isabel, sembrando la rabia instantáneamente en ella. La chica culpa al Outlaw de no haberla cuidado cuando fue drogada por el Joker, y se muestra realmente intransigente. Sin embargo, la proposición del segundo Robin no se trata de nada intergaláctico ni sobrenatural: simplemente es una invitación al ocio, en un lugar paradisiaco donde nadie los podrá encontrar y nada malo podría pasarles. Además, Jason promete redimirse y explicar todo lo acontecido, calmando a la muchacha, quien termina por aceptar.

Obviamente, una promesa de Red Hood no es de las más confiables, y nos pegamos un salto en que nuestros héroes, en compañía de Isabel, se encuentran rodeados de extraños seres robóticos, a punto de entrar en combate. Obviamente, la chica de Jason no puede hacer otra cosa que maldecir a nuestro héroe.

Volvemos al mismo escenario, pero unos momentos antes de que se detonara toda esta inesperada acción. Vestido elegantemente, nuestro héroe recibe a Isabel en lo que parece ser un hotel situado en medio de un escenario de ensueño. Los jóvenes prometen acompañarse, pero justo cuando la chica hace alusión a lo solos que deberían estar, Roy y Kori hacen su aparición, vestidos - a su manera - elegantemente. El Arquero Carmesí le explica a la invitada qué es lo que caracteriza al lugar donde se encuentran: se trata de Elysium, un lugar absolutamente privado, que no pertenece a ningún Estado Nación y que prevalece al margen de las leyes. Afortunado refugio para un grupo de forajidos en busca de algo de calma.

Mientras tanto, en el mismo lugar, pero ocho pisos más abajo, un misterioso villano de nombre Midas, le expresa a su secuaz una creciente preocupación: al pesar de quince años de duro trabajo criminal, para lograr contar con una base de operaciones que realmente se mantuviera inalcanzable para cualquier héroe, Red Hood parece haberlos rastreado. Sin comprender la ironía de la situación, el villano se dispone a actuar.

Como es un número livianito, no podía faltar la escena de baile y la del típico matón que intenta flirtear con Kori, obteniendo, como era de esperarse, una dolorosa lesión. Las dudas habían vuelto a florecer en Isabel, fundamentadas con el miedo que supone ser la chica de un cazador de criminales. Y para confirmar dicha preocupación, Midas hace su aparición junto con sus ciborgs, detonando una batalla que se inclina muy fácilmente a favor de los héroes que llevan el título de esta entrega.

Esto último no parece preocuparle al supervillano, quien asume que esos eran los más débiles soldados de su cohorte, y que ahora debe abandonar esa base de operaciones, esbozando la promesa de una eventual venganza.

Luego de derrotar a todos los cyborgs, Jason comienza a trazar lo que sería un plan de batalla para desmantelar la organización criminal de Midas. Le promete a Isabel que en solo un par de días dicha desmantelación será una realidad y podrán avocarse a cultivar su relación. Sin embargo, la rubia rechaza la propuesta, argumentando que está cansada de esa vida de fantasía y preocupaciones, y se dará el permiso de tener una vida normal. Por supuesto que esto rompe el corazón de Jason, quien  se embarcará en más aventuras en compañía de sus amigos, mitigando las penas del alma con violencia desmedida. Terminamos la entrega con Isabel asegurando que nuestro héroe se encontrará bien tras el quiebre.

Este número funciona de manera individual, y representa un intento de Tynion por dejar el título sin meterse en problemas con nadie. La verdad es que si hubiese metido a muchos personajes clásicos, o si los conceptos mágicos se aparecieran, el odio por parte de los seguidores de esta serie hubiese sido demasiado y probablemente la salida habría sido ruidosa. Además, con esta clase de historia, el camino queda despejado para que Will Pfeiffer, el hombre en que situamos nuestra esperanza, pueda reivindicar de una vez el nombre de Jason Tood.

Respecto al apartado gráfico, el trabajo de Stephen Segovia parece haber sido hecho algo a la rápida, pero de todas formas es mejor que lo que hizo Gopez. En realidad, cualquier cosa es mejor que eso.

Nos inundaría una nostalgia enorme y hasta una pena considerable si el que abandona la entrega la hubiese dejado en un alto lugar, mas la realidad es distinta y, manteniendo los criterios de respeto correspondientes, le podemos desear al equipo creativo anterior que se joda y esperamos con brazos abiertos lo que tiene para entregar Pfeiffer. Brindo por el fin de una nefasta época para RHATO.

Y ustedes, ¿se animan a brindar?

2 Batcomentario/s:

kaelthas dijo...

es un poco raro ver la forma en la que isabel termino con jason, es decir ella vivio una aventura mortal en el espacio en una guerra alien!!!! y seguia son jason y despues de lo del joker ahi la tienen con jason. uno podria pensar que la mina se canso de tener su vida pendiendo de un hilo. pero por otro lado sabiendo quien es jason y la clase de cosas a la que se enfreta y aun asi seguia enamorada de el, es ilogico que por un maton de segunda deje a jason.

vieron el poder de jason usando la all swords????? en la reseñan hablan de los no conceptos magicos, pero para mi el poder mistico de jason en este cap se intensifico mas que nunca!!!

https://imagizer.imageshack.us/v2/964x349q90/809/ka2f.jpg

antes las all swords eran espadas magicas que usaba jason en la epoca de lobdel, despues tynion la volvio espadas de luz que jason materializa y ahora son practicamente caños laser!!!!! den gracias que antes de irse no le dio el poder de volar jajaja

Adán Velasco dijo...

Absolutamente, desde el comienzo y hasta el final Tynion solo entrego historias mediocres que dependían de una repentina regresión intelectual en los protagonistas para funcionar.

El problema es que tuvo que llevarse consigo a Isabel como ultimo 'jódanse' a los lectores. Ella tenía muchísimo potencial y pudo haber añadido mucha mas profundidad a Jason como personaje.

Hasta nunca Tynion, no seras extrañado. Will, la pelota esta en tu lado del campo, asegurate de anotar.