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lunes, 14 de abril de 2014

Reseña: "Batman: The Animated Series" - 1x15


¡Bienvenidos a la décimo quinta reseña de "Batman: La Serie Animada"! El Guasón está de vuelta e intenta que Ciudad Gótica sucumba ante el gas de la risa. Mientras todos están muy ocupados carcajeándose de su infortunio, él aprovecha el momento para convertirse en amante de lo ajeno justo en el día de los Santos Inocentes. ¿Acaso será una broma de mal gusto para nuestro justiciero?

Hoy les ofrecemos: LA ÚLTIMA RISA (THE LAST LAUGH)

Un camión de El Globo de Ciudad Gótica hace la entrega a un puesto de periódicos de los diarios a vender en ese día. En la primera plana podemos leer: ¡Feliz día de los Inocentes, Ciudad Gótica! Por las aguas del río de la ciudad, un transportador con aparente basura pestilente navega por debajo de las autopistas. Es conducido por un hombre con máscara de payaso. Un gas verdoso es despedido por el transportador, un hombre en un camión de valores no puede evitar olerlo. Antes de poder quejarse comienza a reír incontrolablemente impidiéndole manejar correctamente su vehículo. Unos hombres que pintan postes casi son arrollados por el vehículo, pero al oler el gas quedan imposibilitados para cualquier insulto puesto que empiezan a reír. El camión se dirige a un puente que comienza a elevarse, rompe la valla y cae al agua. El hombre que lo dirigía, salió a tiempo del vehículo quedando colgando del puente.

-En la mansión Diaz, cubierto en la cintura con una toalla, me estoy afeitando cuando de pronto me corto y aparece Alfred quien me comenta que el baño ya está listo. Al llegar a la tina descubro que no tiene agua, molesto me dirijo a Alfred para preguntarle qué sucede. -Listo, pero en un papel señor. Cayó por inocente -me contesta mientras me muestra un dibujo de una tina de baño con agua-. -Muy gracioso Alfred. Creo que solo tomaré una ducha -le reclamo y le pido encender la radio-. En las noticias se habla acerca de que cientos de personas en River Front han comenzado a reír inexplicablemente. Esto parece ser obra del Guasón.

El transportador con basura tiene debajo un submarino. Dos hombres con trajes de buzo se dirigen al camión de valores que cayó al agua para sustraer el dinero y los lingotes de oro. El Guasón escucha la radio en el submarino, mientras se arregla y perfuma, informando que la ola de risa histérica cada vez ataca a más personas. Cuando el locutor comienza con el ataque de risa, lo toma como su señal. El transportador llega a un muelle, abre un compartimiento superior y después unas escaleras. Dos hombres con máscara de payaso y el Guasón con una burbuja en su cabeza salen con carritos de supermercado para "ir de compras" a la ciudad. El mercado de valores comienza a caer, el gas ya afecta a un número mayor de ciudadanos y el Guasón aprovecha para robar una joyería así como a los transeúntes, quienes no pueden hacer nada al respecto. Ríen sin control.


-Como Batman. desde la Baticueva envío un globo para poder realizar un análisis del gas que se observa en el distrito de River Front. La computadora indica que una exposición prolongada del gas puede provocar locura permanente. Me comunico con Alfred por el intercomunicador para solicitarle una llave, para mi sorpresa, me insulta y comienza a reír escuchándose de fondo que rompe algo. Subo a verlo en la biblioteca, donde se encuentra la entrada a la Baticueva y la encuentro hecha un desastre. El gas ha entrado por la ventana. Me coloco una mascarilla antigas y me dirijo a Alfred quien se encuentra tirado en el suelo riendo incesantemente, me dice haber contraído la enfermedad de la risa. Recuerdo las palabras de la computadora.

-En el Batibote logro interceptar el transportador del Guasón. Cuando arribo al basurero, sus hombres comienzan a atacarme. Me deshago fácilmente de dos de ellos, pero el tercero parece ser hecho de metal. Logra capturarme y me ingresa a un contenedor hermético. El Guasón sella el contenedor y lo apuñala. Lo arrojan al agua y empieza a llenarse. Con el Baticinturón hago contacto con el Batibote, el cual se sumerge y con unos láseres logro abrir el contenedor.

-En la Planta de Tratamiento de Desechos, el Guasón y sus secuaces comienzan a humedecer otro transportador de basura con un líquido verdoso cuyo olor es el gas de la risa. Con un Batarang corto las mangueras donde fluye el líquido. A dos de los hombres logro quitarles las máscaras de payaso y sucumben ante el efecto del líquido. El Capitán Payaso, el tipo de metal, comienza a perseguirme. Me es difícil vencerlo. Justo en una compactadora de chatarra, el Capitán me toma por la capa y decido deshacerme de ella. Lo golpeo en la cara hasta que descubro que es un robot, al cual logro arrojar en la compactadora. El Guasón se enfada y con una grúa tira sobre mí chatarra. Se mofa de mi olor mientras se aleja sobre el Capitán Payaso compactado. Lo persigo por una banda en movimiento que me lleva al interior de la planta. Justo cuando intento atrapar al payaso, este toma una soga y yo casi caigo en un río de lava. Alcanzo a saltar para ponerme a salvo en una contenedor que se encuentra suspendido en lo alto; sin embargo, el Guasón me ataca golpeando el contenedor con un gancho, al cual después me sostengo para llegar hasta el Guasón quien huye arrojándose a un conducto poniéndome de nuevo en aprietos. El final del túnel lleva a una caldera incandescente, me sostengo de la orilla, quiere provocar mi caída arrojando basura por el conducto y aunque lo logra, salgo de esa difícil situación con mi arnés para enfrentarlo. Una vez que me ha arrojado un par de naipes como navajas, intenta huir de mí pero uno de sus pies se atora en una cuerda cayendo hacia la caldera. -Batman, ¿no dejarás que me quemé verdad? -me grita mientras dudo por un momento-. Al final lo ayudo.


-Me he duchado ocho veces y aún me siento sucio. Nunca había visto tanta basura -le digo a Alfred quien se nota preocupado por haber roto un jarrón invaluable de la dinastía Ming-. Yo le digo que no se preocupe, ya que se lo descontaré de su salario durante los próximos dos años. Él acepta; sin embargo, no me queda más que reír divertido y decirle: -Alfred, caíste por inocente.

Los espero la próxima semana en una aventura más de nuestro Hombre Murciélago, quien en esta ocasión luchó sin su capa. ¿Habrá algún otro capítulo en el cual pelee contra los criminales sin uno de sus aditamentos tan característicos? Descubrámoslo.

¡Hasta entonces!

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