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martes, 13 de mayo de 2014

Reseña: "Detective Comics" #31

Segundo número de la serie a cargo de este equipo creativo, Manapul y Buccellato siguen haciendo de las suyas y deslumbrándonos con su arte. Con un guión más encaminado, ya podemos sacar algunas conclusiones y formarnos ciertas expectativas para el futuro. ¿Qué tan grandes serán? Descubrámoslo. Les advierto de antemano que hay spoilers.

El
número anterior finalizó con la trágica muerte de Elena Aguila (que estaba dispuesta a trabajar con Bruce para reconstruir e invertir en una zona marginal de Gotham) justo en frente de las puertas de la mansión Wayne, así que no es raro ver que este número empiece con la policía haciendo un peritaje en la zona y, por supuesto, interrogando a Bruce. Aunque en esta ocasión no es Gordon quien está a cargo de la investigación, ya que está preso debido a lo acontecido en "Batman: Eternal" #1. Será Bullock el que interrogará a Bruce, que además parece tener un asunto personal con el caso, ya que la señorita Aguila murió a causa de una droga que literalmente la pulverizo por dentro. Esta droga, llamada Icarus, ya le había causado problemas al GCPD  seis años atrás, en la época de la gran tormenta (“Zero Year”), la resolución de la investigación le terminó costando la vida al compañero de Bullock.


Está claro que acabamos de atestiguar una motivación psicológica del personaje para con este caso que parece resurgir de las cenizas, y está bien supongo, en las próximas entregas seguro se nos dará más detalle de lo acontecido hace seis años, pero creo que esto no explica del todo la actitud de Bullock con Bruce, lo trata como un drogadicto vicioso, y lo culpa de la muerte de Elena de una manera bastante contundente y engreída; él tiene un asunto personal con “el caso en sí", no con Bruce Wayne. Francamente, Bullock es bastante insoportable a lo largo de todo el número, y eso que el personaje me cae bastante bien en términos generales. 

La discusión termina con Bruce accediendo a realizarse un análisis toxicológico de orina, pero el detective tiene la última palabra al pedirle que se abstenga de viajar por el momento. La policía ya hizo su trabajo, pero ahora es el turno de Batman. Tras un minucioso análisis, muy bien ilustrado en las páginas, Bruce descubre donde fue que inyectaron a Elena exactamente, a un lado de la carretera. Debido al aparente forcejeo y evidencias dejadas en la escena, concluye que ella fue “asesinada” con el Icarus en ese momento, a pesar de que tuvo tiempo para correr hasta la mansión Wayne, el químico que ya recorría su torrente sanguíneo no le daba ninguna oportunidad de supervivencia.


A pesar de que la víctima es una reciente allegada al círculo de Bruce, él no parece interiorizar el caso tanto como Bullock, y de hecho, se esfuerza por no volver esto algo personal. Una decisión que me sorprende para bien, porque a decir verdad pensé que iban a hacer de la muerte de Elena un drama para Bruce, pero no fue así, él tiene las cosas bajo control al menos por el momento. 

Lo siguiente es una investigación a la vieja escuela, dejando de lado los acontecimientos de la banda de Red Hood, hacía tiempo que no veía a Bruce interpretando a uno de sus “personajes” para obtener información. Disfrazado, Bruce consigue contactar con un dealer que supuestamente le proporcionaría Icarus, pero al momento del encuentro, recibe un escopetazo y los agresores se escapan con el auto del cual nunca se bajaron. La siguiente escena es graciosa, y es ver a Alfred llegar en un “camión de la limpieza” para recoger el cadáver. Recién aquí se nos devela que se trataba de Bruce, y debo admitir con un poco de vergüenza que yo no me había dado cuenta antes ni me lo veía venir. 

Ahora, no sé qué tan intacto puede quedar uno tras un escopetazo casi a quema ropa por mas chaleco antibalas que se lleve, pero Bruce parece no tener problemas en reincorporarse.  ¿Y qué pasaba si el escopetazo iba justo a la cara? Vaya uno a saber. Lo más lógico es pensar que los reflejos de Bruce le advirtieron que no irían a la cara, de lo contrario hubiera actuado. Aún así, me hubiera parecido más adecuado que fuera disparado con un revolver o una pistola, porque la manera tan airosa de la cual sale tras ese encuentro me resulta exagerada. 

Mientas tanto, en el GCPD vemos que Bullock sigue convencido que arrestar a Wayne resolverá el caso, por lo que decide interrogar a los dos vándalos arrestados en chinatown para obtener su testimonio, y demostrar que le vendieron la droga a Bruce. Para su gran fastidio, al llegar a las celdas se encuentra con ambos hombres fallecidos, al parecer producto de una golpiza con otros presos. 


Más tarde, Bruce Wayne acude al entierro de Elena, al cual también asiste Bullock y aprovecha para decirle al ricachón que su análisis dio negativo, pero que aún así seguirá teniendo su foco en él… por un supuesto “instinto” que tiene. ¿Enserio? ¿Quieren convertir la muerte de Elena en la casa de Bruce en un dramón innecesario y sin justificación? Como dije, a estas alturas Bullock es un personaje bastante insoportable en este número. Me parece un elemento totalmente innecesario en el argumento, principalmente porque no está bien planteado. Desde ya es bastante cuestionable el protagonismo que se le ha asignado al detective y que además no parece dar pie con bola en cuanto a su actitud. Veremos si los guionistas tienen algo interesante que decirnos sobre su pasado en los próximos números, o esta decisión habrá sido un fiasco.

En una escena de una sola página, vemos como la joven Annie Aguila hace su propia investigación por su cuenta, tratando de conseguir un poco de Icarus, aunque sin éxito. El mini operativo de Bruce esa tarde no había sido un fiasco, ya que logró poner un rastreador al vehículo antes de ser disparado con la escopeta. Esa noche, llega al lugar en donde termina la señal, un terreno en donde hay varios contenedores de carga. Batman abre uno de esos contenedores, sólo para encontrarse con un montón de niños. Lo siguiente es un poco bizarro, tras revisar otros contenedores, Batman es aferrado y llevado al interior de uno, para que luego una grúa lo alcé y lo sostenga por los aires. 

Bajo ese contexto, en la oscuridad del contenedor, se encuentra sorpresivamente con el dealer que le propinó el escopetazo esa tarde: Sumo. Diálogos, puños,  embestidas, patadas, tropezones, más diálogos, todo en ese contenedor suspendido por los aires, hasta que Sumo se abalanza sobre él y rompe la puerta, los dos caen despedidos. Se ve que aprenden más, nunca se tiene una posibilidad en caída contra Batman, nunca, cae mejor que Catwoman y eso es decir mucho. Pero en fin, hubo caída libre y Batman ganó. Logró soltarle algo al grandulón… un nombre, una banda, una pista. Batman se retira, pero no sin antes ser observado por alguien que alerta a los demás, Batman está en camino. La escena final nos muestran a dos hombres que son alertados por la posible llegada de Batman, y apurándose a cerrar una carga de un camión. Una carga que parece contener algo importante en una bio-capsula, un cuerpo.


En cuanto al arte, no hay mucho que merezca la pena agregar sobre lo que ya dije en el número anterior. Sigue estando al nivel de lo esperado, es decir, asombroso. Las páginas de “Detective Comics” rara vez lucieron tan frescas, y por momentos, coloridas como ahora. Si hay algo en lo que no podemos presentar queja alguna, sin dudas es en este aspecto. Tal vez no es del gusto de todos, porque al fin y al cabo no es un estilo tan tradicional, pero serán los menos. A mí me sigue encantando.

En conclusión es un número entre regulero y aceptable. Gran parte del mérito se lo lleva el arte, ya que por el momento el guión no ha dado sorpresas, por muy tenso que se pueda mantener. El excesivo dramatismo de Bullock tratando de inculpar a Bruce no ayuda en nada para hacer de esta una historia más amena, pero aún así todavía quedan unos misterios que resolver que podrían dar un giro a la situación, sobre todo por aquella extraña figura presentada al final. ¿Le sigo teniendo fe? Menos que antes, pero aún así le sigo dando una oportunidad. Después de todo, siempre tendremos esos hermosos dibujos… aunque claro… no sólo de arte vive el cómic.

Nota: 6.5 (Algo recomendable +) 

1 Batcomentario/s:

Tofino dijo...

De diversas opiniones esta hecho el mundo. Actualmente a mi juicio es el mejor comic de Batman que se esta editando actualmente, con un guión que por primera vez me mantuvo pegado hasta el fin del numero y lo de Bullock no se me hace raro, ya que siempre ha sido medio mañoso para sus cosas y debe tener sus razones. Ademas me gusta que se recuerde que Batman cuenta con diversos recursos como ese curioso artefacto que permite cambiar la cara y que se explote su lado detectivesco como debe ser. Bastante solida la propuesta de los guionistas, ya que las series batmaniacas estan de capa caída, con un Zero Year algo aburrido y un Batman Eternal bueno solamente, que no me termina de enganchar xd. Esperando con ansias el siguiente número xD