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martes, 27 de mayo de 2014

Reseña: "Red Hood and The Outlaws" #31


Concluye un arco de transición a cargo de un guionista con real experiencia, que logró situar a RHATO, aunque sea por tres entregas, en el lugar que realmente debía estar. Los problemas que había enfrentado la serie antes de Pfeifer parecían ser - y ahora lo pienso más seriamente al haber leído un arco interesante de este cómic - de índole editorial más que de la pericia con que el equipo de turno manejara la serie. ¿Acaso la DC realmente pensó qué quería hacer con estos personajes, aparte de darles el carácter de forajidos, o simplemente se limitó a sentarlos juntos en una serie, dada la popularidad que históricamente han tenido? Los invito a opinar una vez concluyamos esta reseña. Comencemos.

Arsenal comienza a recobrar la conciencia tras la brutal golpiza laser que recibió en el número anterior. Poco a poco recuerda que la nave y él fueron secuestrados por un grupo de coloridos mercenarios del espacio, contratados por Lobo. Y a medida que la bota del caza-recompensas pisotea a Roy, éste comienza a recordarlo todo. Definitivamente su situación es complicada.

En el clásico modo intimidante del matón, Lobo le explica que sus reales intenciones no son acabar con la tierra, que se encuentra bastante lejos. Más bien lo que pretende es dispararle a una estrella para crear un agujero negro que absorba millas siderales mucho más amplias, abarcando, por supuesto, la siempre favorita de los problemas, Tierra. Y el objetivo es vendérsela a geonocidas espaciales que son parte de una supuesta guerra entre poderosos imperios espaciales.

Mientras Jason y Kori se acercan a toda velocidad en la nave robada a S.H.A.D.E, el mercenario espacial continúa alardeando sobre la capacidad destructiva de su arma (basada en la nanotecnología en la que Roy había estado trabajando) y además agrega su conocimiento sobre el inminente arribo del resto del equipo de forajidos, que por lo demás no lo asusta ni una pizca.


Sin embargo, sus lacayos advierten como la nave "prestada" desaparece de pronto de todo radar; justo cuando sus amigos logran advertirle a Roy que se esconda y cierre los ojos. No era para menos; la nave aparece en medio de la escena, cayendo encima de Lobo y sus secuaces.

Pero como toda narración suele basarse en el conflicto, el antagonista no podía ser derrotado de manera tan sencilla y emerge desde abajo del vehículo para atacar a Roy, desatando un contraataque de Jason y posteriormente una batalla entre ambos equipos. En este contexto, uno de los alienígenas resulta ser Tamariano, y descubre como dejar fuera de combate a Kori, mientras los otros se hacen cargo de Jason y Roy. Sin embargo, el arquero carmesí -indiscutido héroe en este arco- logra escabullirse y echar a volar su mente para salvar a sus amigos y al planeta.

Justo cuando el artista del número cambia radicalmente (¿Tendrá muchos compromisos Rafa Sandoval?) y vemos a Lobo perder sus dreadlocks repentinamente, el resto de los extraterrestres van en busca de el novel arquero, encontrándolo justamente terminando de hacer su movimiento. Y cuando arma asesina de galaxias se pone en funcionamiento, el Tamariano advierte que el proyectil no sólo falló de trayectoria, si no que también viene de regreso. Roy ríe para sus adentros y explica lo ridículo que puede llegar a ser el usar el arma de tu enemigo para tus propósitos. Y claro, en un giro que puede marear un poco a los que no están muy acostumbrados a estas tramas intergalácticas, los nanobots se adhieren al cuerpo de los mercenarios, haciéndolos desaparecer por completo.

Entonces los Outlaws celebran brevemente la victoria, y Starfire se alegra de que su compañero haya matado a Lobo. Sin embargo, el plan de Roy fue mucho más complejo; no eliminó a el mercenario, si no que simplemente lo envió, junto a sus secuaces y dentro de la nave, a un punto aleatorio y alejadísimo del universo. ¿Qué lugar era ese? Pues solo los nanobots lo saben. Lobo logra entender el mecanismo con métodos demasiado empíricos, ya que su experimento envía a sus secuaces afuera del vehículo intergaláctico. Además, se tienta con la posibilidad de poder vender esta innovación en términos de salto cuántico, por supuesto, con fines bélicos. Y la última página es un gran WTF, ya que suponíamos, según el transfondo pre-New 52 de Lobo, que él era el único sobreviviente de su planeta natal, mas nos encontramos con otro czarniano al que le llamó la atención las peculiares actividades comerciales de el villano de esta historia. ¿O es que se tratará del mismo Lobo, preparado para una entrevista de trabajo? ¿Quizás simplemente padeció de la costumbre New-52 de convertir a todos los personajes masculinos en unos Ken?

El arco se cierra y parece ser bastante redondo en términos generales. Nos hizo pasar un buen rato situando a los jóvenes héroes en lugar que probablemente la mayoría de los lectores se sienten cómodos: el espacio. Fue, a mi juicio, buena la idea de incluir a Lobo como antagonista; es el supremo malechor (o antihéroe, si se prefiere) de carácter espacial que habita entre las filas de la DC. Se profundizó, al fin, de manera relativamente correcta, en el carácter de los Outlaws; no son simples justicieros como los Titanes, tienen matices y sus límites están algo más estirados. Ahora, a nivel editorial, no puedo dejar de advertir como la DC siempre logra crear historias "políticamente correctas", ya que un grupo de jóvenes renegados sin duda podría haber sido el vehículo correcto para desarrollar temáticas críticas, o al menos con algún atisbo social.
Por otro lado: ¿realmente logramos preocuparnos por el destino de alguno de los héroes de esta historia, desde que fue concebida? Pienso que no. Y esto realmente creo que ha mermado el desarrollo de RHATO, ya que el suspenso es un elemento vital en toda narración y cuando sabemos de antemano que nuestros personajes saldrán con vida y sin un rasguño real de todas sus aventuras (muy por el contrario de lo que falsamente predican las portadas en el mundo del cómic superheróico) se amputa el elemento suspensivo y por consecuencia hace que la historia sea mucho menos interesante.

Respecto al arte del número, Rafa Sandoval no defrauda, pero como bien señaló el comentarista estrella en la reseña anterior, al meter muchos huevos en la canasta, se resiente el cómic. ¿Acaso pensaron que no se notaría que los Outlaws se enfrentaron a dos Lobo totalmente distintos? Pero nuevamente, este problema responde mayormente al aspecto editorial. El calvo estratega detrás de la DC, realmente no logra visualizar que el nicho más importante siempre serán los fanáticos clásicos de los cómics; vivimos en una era de tecnología tan enagenante y sorprendente a la vez, que distrae a cualquier niño; el niño que supuestamente es el público en el que los New-52 encontraron su génesis, está más preocupado de su consola. Esto último cabe en la categoría de opinión, pero no podía dejar de darla.

Pues bien, las cartas están echadas, he dejado varios temas para conversar en esta caja de comentarios y espero que se animen a hacerlo. Recuerden que esta serie muere y vuelve a nacer constantemente; es presa de una especie de Sanción Omega editorial, por lo que un comentario no podrá resentir a nadie cuando hay tan poco que perder. ¡Anímense!

4 Batcomentario/s:

Anónimo dijo...

oye pero lo de dos lobos lleva arto, desde el mes de los villanos

ambos lobos caza recompensas, el lobo esbelto (y cabrón) dice que el lobo de todos los tiempso le roba su nombre, y el lobo de todos los tiempos nunca se ha pronunciado sobre lobo esbelto..

Anónimo dijo...

El viejo lobo se ve genial en esa portada, mira que deje la serie por el numero 20, pero tal vez la retome en esta tanda de tres numeros, lo que si me gustaria ver más es un comic de lobo, nose si estan esperando su pelicula o que. pero ya deberia ver una, digo si vendio mucho en el mes de los villanos y la historia era mala y sólo aparece el Lobo de la portada en una pagina, se estan tardando en especial considerando que a nivel de ventas el comic de deadpool y el de harley venden mucho.

Adán Velasco dijo...

Gran reseña como es usual, concuerdo en que fue un arco muy solido pero definitivamente tuvo un bajón de calidad notorio en este último número; hay cosas que asumo fueron consecuencia de la muy mala costumbre de la editorial de jugar a las sillas musicales con sus talentos dejando conclusiones apresuradas, huecos argumentales y una sensación de '¿Y eso es todo?' (Admito que eso no es prometedor para Pfeifer y su futuro en Teen Titans pues apuesto a que Editorial continuara cambiando cosas en el momento).
Esta el hecho de que este número se sintió mas como una historia de Lobo con los forajidos de invitados que viceversa. Afortunadamente Lobdell esta de vuelta en el siguiente número y el de verdad comprende que lo que hace funcionar al comic es la química e interacciones entre los protagonistas, Tynion rompió esa dinámica y la historia se vino a pique mientras que Pfeifer se quedo corto. Lobdell de verdad necesita entregar números que atraigan la atención de todos aquellos que abandonaron el titulo durante el reino de terror de Tynion pues de no ser así, tiene sus horas contadas.

kaelthas dijo...

will hizo un trabajo desente presentando una historia divertida con mucha accion y creo que eso era lo que la gente queria, en lugar del melodrama largo y aburrido que nos mostro tynion.

respecto a los lobos. pues esta el lobo que pararece en el final el nuevo lobo que supuestamente es el mejor caza recompensas del universo y el viejo al que el nuevo lobo lo acusa de robar su nombre. el nuevo lobo tuvo una pelea contra supergirl en su serie y el viejo aparece en los caps finales del cancelado Stormwatch