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martes, 24 de junio de 2014

Reseña: "Batman: Eternal" #10

Murciélagos, Gatos, Chanchos. Gótica está llena de animales y Carmine Falcone es quien se encargará de eliminarlos uno por uno para que su imperio vuelva a prosperar en la ciudad, o al menos esa es su idea y también la idea con la que John Layman decidió concluir su última participación en el Bativerso, cuya partida vengo repitiendo una y otra vez incansablemente pues me pone muy triste. Realmente disfrutaba de su trabajo y creo que en su paso por la franquicia logró darle un enfoque muy interesante a todos los personajes que cayeron bajo su pluma, pero desgraciadamente las diferencias creativas son capaces de desencadenar eventos como éste o peores. Sea como sea, no vale la pena entrar en eso, mejor pasemos derecho a analizar este número. Habrá spoilers y el mismo mambo de siempre, así que ya saben. Después no se quejen. De hecho, si, mejor quéjense. La póhlémika nunca está de más, como dirían JokerAnónimo y Flor.

Esta vez no comenzamos retomando directamente el final de la entrega previa, sino con un flashback. Nos ubicamos cinco años en el pasado. La guerra que tanto Penguin por su lado como Batman y el Comisionado Gordon por el suyo libraron contra Falcone había acabado con su organización criminal y marcaban el fin de una gran era de terror en Gotham. Pero claro, aún faltaba la frutilla del postre, aún faltaba que Catwoman humillara y marcara de por vida al Romano, dejándole en su mejilla derecha el legendario rasguño que marcó su derrota definitiva. O al menos eso creían sus enemigos. La cuestión es que Falcone regresó y no solo se vengó del mentado Gordon y puso al Caballero Oscuro en la cuerda floja, sino que además secuestró a Catwoman para asesinarla y así concretar su venganza, lo cual nos trae de regreso al presente.

Falcone se encuentra en su penthouse del Hotel GC dispuesto a acabar con Selina, pero entonces el Professor Pyg irrumpe en el lugar junto a varias secuaces para vengarse del mafioso por haber acabado con su laboratorio previamente y, long story short, termina atrapándolos a ambos para experimentar con ellos.

Mientras tanto en la Mansión Wayne, Julia Pennyworth, la hija de Alfred, se recupera lentamente de su reciente aventura en Hong Kong, lugar donde se cruzó con Batman y Mr. Unknown en busca de pistas sobre el pasado de Falcone. Julia no solo demuestra un gran desprecio hacia su padre, sino que además insiste en retirarse pero sus heridas se lo impiden. Es así que, sin saber que Bruce es el Encapotado, Julia decide quedarse hasta mejorarse y poder marcharse por sus propios medios. Acto seguido, otro invitado se hace presente en la Mansión: Jason Todd a.k.a. Red Hood. Resulta que Bruce tiene una misión muy especial para él y es seguir a Barbara Gordon a.k.a. Batgirl hasta Sudamérica para protegerla y asegurarse que no cometa grandes errores mientras trata de encontrar alguna pista para esclarecer la situación de su padre.

Volvemos al hotel donde ahora Pyg tiene capturados a Falcone y Catwoman, dispuesto a experimentar con ellos. El caso toma entonces trascendencia pública y es así como Bruce se entera, partiendo raudamente al rescate de su... Bueno, no sé que adjetivo puntual utilizar dadas las circunstancias de la actual continuidad, así que digamos directamente que parte raudo al rescate de Selina.

Por otra parte, nos enteramos que Stephanie Brown ha estado escondiéndose en la Librería del Condado, donde además ha estado recabando información para tratar de frustrar los planes de su padre, Cluemaster, quien dicho sea de paso, se entera que su hija sigue viva a pesar de que han estado persiguiéndola y tratando de matarla en los últimos días incluso con ayuda de su madre.

Tras una breve interacción que fuerza el creciente vínculo entre Vicki Vale y el Teniente Jason Bard, Batman arriba al lugar, derrota a Pyg y su gente y huye en compañía de la Felina gracias a que Bard retrasara unos segundos, a pesar de las ordenes del Comisionado Forbes, el ingreso del equipo S.W.A.T. al edificio. Ya alejados y fuera de peligro, Bruce y Selina se dan cuenta que Falcone está lejos de ser la verdadera amenaza en esta historia y se preguntan quien podrá ser la mente maestra detrás de todo lo que viene ocurriendo en Gotham últimamente, persona que casualmente resulta estar espiándolos y refugiándose en las sombras.

A decir verdad, no hay mucho para remarcar sobre este número en particular. Finalmente tuvimos una pequeña muestra del pasado en común que guardan Falcone y Catwoman, pero aún sigue presente la duda de si Snyder y el Team Eternal harán la gran "Long Halloween"/"Dark Victory" y jugarán la carta del posible parentesco entre ambos personajes. Además, viendo que Batman rescató tan heróicamente a Selina de este gran aprieto, sigo preguntándome cual será el detonante que dará pie a su futura enemistad.

Me agradó que por fin retomara y comenzaran lentamente a darle un poco de desarrollo a la historia de Stephanie. Ya me estaba cansando de verla únicamente llorando por los rincones de la ciudad y a decir verdad, no esperaba que abordaran su situación de la manera en que lo hicieron, así que en ese sentido me encuentro más que conforme.

Lo más interesante sin dudas es el tema del villano principal de la serie y su "aparición" en la última página de esta entrega, que básicamente nos conduce una vez más a lo que ya les había comentado: de momento, las opciones más lógicas son Lincoln March/Thomas Wayne, Jr./Owlman o Thomas "Tommy" Elliot/Hush y personalmente me inclino más por el segundo, no solo por el contorno de su figura y los rasgos que parecería tener, sino también porque recuerdo que una de sus principales características desde sus primeras apariciones era observar a Batman a lo lejos y desde las sombras. Puede que suene bastante estúpido y poco fundamentado, y ciertamente lo es, pero de momento esto me lleva a pensar que el viejo y querido Silencio es el malo más malo de esta historia. Eso si, si Elliot realmente llega a ser el principal antagonista de nuestro héroe, la verdad no sé que carajo hacen los guionistas mostrándolo tan libremente. Uno podría pensar que lo hicieron para despistarnos del verdadero villano, pero mostrarlo justo en el momento en que Bruce y Selina están teniendo esa charla es demasiado obvio como para ser otra cosa.

En el arte lo tuvimos a Riccardo Burchielli, cambio casi de última hora, y debo decir que su trabajo me pareció bastante bueno a pesar de tener un estilo poco recomendable para el Bativerso. Aún así, tratándose de una historia de acción y meramente callejera, sus trazos claros, finos y minimalistas dieron buen resultado, a pesar de varias expresiones malogradas y fondos descuidados.

Otro número común y corriente, entretenido y bien logrado por el equipo creativo a cargo, que da cierre a un arco argumental de iguales características. Sabemos que hasta el número veintipico seguirán acreditando a Layman como consultor o colaborador, pero en cuanto a importancia e impacto en la trama, hasta aquí ha llegado. Se lo extrañará. Pero bueno, así como la vida, "Batman: Eternal" también sigue y habrá que ver que le depara el futuro a nuestros héroes. Bah, más o menos ya sabemos como terminará todo, pero no por eso el trayecto hasta ese punto pierde su encanto.

1 Batcomentario/s:

Mariano Romero dijo...

Impecable reseña, Lichu. Para fue un número interesante pero no mejor que los anteriores. Leí desde el #6 hasta este #10 de un tirón, pero la serie sigue sin convencerme. Le falta algo pero no sabría decir que es, y el cambio casi constante de dibujante tampoco me agrada mucho. El arte de este número fue bastante bueno, pero creo que el dibujante falló en las proporciones en el momento de dibujar a Bruce, que parecía un hombre de estatura normal, con la misma altura que Alfred. O sea, es Batman ¿acaso Burchielli no lo podía hacer un poco más alto?. En fin, seguiré leyendo la serie, pero ojalá que la cosa mejore porque sino será una GRAN decepción. Saludos!