Gail Simone y Fernando Pasarin arremeten con
los revólveres desenfundados en un explosivo y entretenido final que subvierte
mis expectativas y corrige la dirección de la serie en pro del nuevo equipo
creativo.
Creo que en los últimos 3 años, este es el numero
en el que Barbara más se ha comportado como la Barbara que todos conocemos y
amamos. La chica insegura, furiosa y sanguinaria da paso a una mujer decidida,
capaz y que, en general, está teniendo un gran rato. Es un testamento al trabajo
de Simone como después de tantos arrebatos de violencia, nuestra heroína vence
a su mayor enemigo con palabras y no golpes.
Cerca del puerto de Gotham, Knightfall espera
en su yate a que el infierno que le tiente preparado a la ciudad se desate; a
la distancia un bote con forma de murciélago aparece y dentro, Batgirl, Balck
Canary y Huntress cabalgan (¿navegan?) sonrientes a la batalla. Knightfall
cree estar preparada para la llegada de la Batigirl y sus súper amigas, pero
como tantos otros, la subestima.
Barbara está en tal control de la situación
que la historia peligra de quedarse sin un conflicto. La chica utiliza su otrora
olvidada inteligencia para adelantarse a los movimientos de Knightfall, con un
plan de contención que consiste en llamar a cada súper heroína del universo DC
a Gotham en un par de páginas que elevan el espíritu, y sirven como una suerte
de celebración del poder femenino en la única historieta de la editorial
escrita por una mujer (un desafortunado desbalance que debe cambiar en el
futuro).
A como mencione antes, Barbara vence a
Knightfall apelando a su humanidad, mostrándole una foto de sus padres y
diciéndole que de estar vivos no hubieran querido que su hija se volviera una
megalómana asesina de criminales. Aunque en ejecución el momento se siente algo
forzado, la idea de que Barbara haya por fin madurado al punto en el que pueda
lidiar con una de las crisis más difíciles de su carrera como vigilante de
manera pacífica, es un buen cierre metafórico al crecimiento del personaje
dentro de la serie.
El numero termina con dos revelaciones: James Jr., el hermanito psicópata de Barbara e imán de Batarangs está vivo, y Babs y
su roommate se van a mudar a Burnside… El lado hipster de Gotham. La
realización de que el pelirrojo loco no está muerto llena de tanta alegría a la
chica Murciélago que sirve como justificación a su cambio de actitud en siguiente
etapa de la serie.
Pasarin, Pasarin. También es su ultimo numero
en la historieta (aunque técnicamente Simone escribirá dos historietas más con
Barbara como protagonista, tie-ins de "Futures End") y como tal, el dibujante
sangra sobre las páginas de esta historia. No me cabe duda de que este es su
mejor trabajo en "Batgirl". Su distribución de paneles es dinámica; con escenas
de acción claras pero potentes, las cuales saltan de la página. Su lápiz
disfrutó dibujando Barbara por última vez y se nota. ¡Hasta los rostros se ven
bien!
Estoy particularmente encantado
con el trabajo del letrista Dezi Sienty, quien se luce en un potente panel
donde Black Cannary estalla un cohete con su voz, acomodando los efectos de sonido a las ondas
de su chillido. Sé que es un detalle menor, pero el resultado final es
visualmente impresionante, es un gran ejemplo de dibujante, colorista y
letrista trabajando en sincronía.
Aunque fui muy duro con ella en mis reseñas a
lo largo de la serie, no odio a Simone. Lo que me frustraba constantemente era
como una mujer tan talentosa como ella, no le diera lo mejor de sí a nuestra Batichica. "Batgirl" #34 es un gran ejemplo de una Simone inspirada esforzándose al 100%. No
es solo un muy buen comic de Batgirl, es un gran comic en general. A pesar de
que nunca estuve de acuerdo con el tono con que guio la serie, aun así me da
pesar verla partil. Buen viaje señorita Simone y suerte en todos sus proyectos
futuros relacionados con pelirrojas. Bienvenidos sean Babs Tarr, Cameron
Stewart y Brenden Fletcher.
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