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viernes, 19 de septiembre de 2014


BATMAN #29
Título: Dark City
Texto: Scott Snyder
Dibujos: Greg Capullo
Tintas: Danny Miki
Color: Fco Plascencia

Especial de 42 páginas

CULPAS Y CONSECUENCIAS

M3NA

Yo soy M3NA. La última adquisición de El Blog de Batman. Espero acompañarlos por mucho tiempo. Número tras número, les iré comentando los avatares de Batman, nuestro héroe favorito. Quizá estén de acuerdo conmigo alguna veces, quizá discrepen de mis opiniones. Éso es lo estimulante de participar de un sitio como éste: no debemos estar necesariamente de acuerdo en todo. Basta con que a cada uno nos gusten los comics y compartamos nuestras opiniones, extendiendo la grata tarea de leerlos al terreno de la conversación. Les dejo, pues, con mi primera reseña.

A poco avanzar por las páginas de Batman #29, encontramos a Gordon ante Riddler. Y, junto con ello, quizá con la clave que Snyder nos da para entender su Zero Year:
Riddler tiene amarrado a su dedo un hilo que, a través de un sistema de poleas, sostiene una roca de gran tamaño sobre el futuro comisionado. Una excelente —y simple además— analogía de las motivaciones de Bruce Wayne para transformarse en Batman.
Porque los grandes actos siempre están motivados por nimios o, en apariencia, intrascendentes sucesos. Por ello, este número abre y cierra con el niño Wayne, con los momentos anteriores al fatídico suceso del callejón, con el asesinato de sus padres y, cerrando, con su grito desesperado de ayuda.
Así como una palanca que pivotea puede levantar el mundo, al decir de un pensador griego, este capítulo es la palanca que pivotea sobre la culpa que acompañará a Bruce Wayne de por vida, motivando sus acciones, generando consecuencias.
Snyder nos ha preparado en los números anteriores para este momento, donde todo cambia, donde todo es símbolo de ese instante crucial en que la vida de un niño queda marcada para siempre.
Los siguientes números nos enseñarán las consecuencias, la palanca levantando el mundo de Bruce Wayne devenido por fin en Batman.


Scott Snyder es un escritor con oficio. Tomó el título insignia del vigilante y supo adaptarlo a nuestros tiempos, aportando frescura, pero también densidad. El dibujo claro, preciso y tan expresivo de Greg Capullo, nos han ayudado a pasearnos por este mundo post Flashpoint, donde todo se ha modificado de algún modo, pero mantiene su esencia. La herencia del dibujante, pulido bajo la dirección de Todd Macfarlane (en la primera centena de Spawn), ha alcanzado un vuelo propio y es capaz de dotar a los personajes de una física y una expresividad muy reales para un mundo de comic de superhéroe.
¿Son ellos el mejor tándem que ha tenido Batman desde los lejanos tiempos de Finger y Kane? Difícil de decir. Sin embargo, podemos aseverar que son la mejor dupla para este tiempo.

La portada misma de este número 29 —un gran signo de interrogación que inmediatamente nos recuerda que el que ha movido los hilos de la trama en este Zero Year es The Riddler— juega más de un papel. Es la interrogante sobre qué decisiones tomará Bruce Wayne al final de este arco (no por nada vemos a Batman ahogándose entre restos óseos). Es la interrogante de qué decisiones tomará Jim Gordon. Qué decisiones Gotham misma tomará.
La primera página nos golpea con un hombre apuntándonos, pero es sólo el afiche promocional de la policía de Gotham.
Bajo el cartel vemos a la familia Wayne. Bruce niño, entre ellos, compungido. Ha vuelto a huir de casa. Y, de pronto, el título del capítulo: Dark City. Un mal augurio tanto para ese pasado lejano que se nos revela al comienzo, como para el pasado inmediato de Batman (recuerden que estamos cinco años atrás de nuestro presente), que tras un diálogo muy íntimo entre los padres y su hijo nos dirige (vía bocadillo) al escape del vigilante de entre una tumba de huesos. Casi, se diría, una resurrección (o nacimiento si hilamos más fino). Estamos, no cabe duda, ante un punto de inflexión irreversible. Vamos a ser testigos de cómo el sueño de un joven millonario por traer justicia se transforma en una cruzada irrenunciable. Aunque también atestiguaremos, en la misma trama, que la culpa que siente Bruce por la muerte de sus padres es una motivación demasiado grande para negarla (un enfoque que ya se había tocado en otros comics de Batman, pero que Snyder convierte en un verdadero leifmotiv).
Sigue acercándose la oscuridad a Gotham. Gordon, sólo un teniente en ese momento, hace lo que puede mientras, inconscientemente, va forjando los lazos que le unirán para siempre (para bien o para mal) a la cruzada del murciélago.
Existe una última esperanza de detener el plan de Riddler, pero sabemos ya (se nos ha adelantado en el título) que todo irá peor.
Batman se enfrenta a Karl Helfern (antes conocido como Doctor Death), precedido con una viñeta a página completa en la que Capullo cita directamente del Dark Knight Returns de Miller. En medio de la pelea, nuevamente se nos aparece la culpa. Helfern pagará las consecuencias de sus actos, actos motivados por la culpa de haber mandado a su hijo a la muerte.
Al mismo tiempo, Gordon (¡qué manera de recordarnos a Gary Oldman!) se enfrenta a Riddler (encuentro que hemos referido al comienzo del comentario).
Se acerca el momento crucial. Un dedo tirará del hilo y terminará moviendo vidas enteras. El destino de Batman, Gordon y Gotham quedará unido indeleblemente. Y siempre será un villano el catalizador.
Batman derrota a Helfern, pero Riddler gana la partida. La obcecación del Comisionado Loeb dejará a la ciudad a oscuras y envuelta por una gigantesca inundación, a merced de un solo hombre (comentario aparte merecería referirse a la escalofriante persistencia con que Gotham se ve sometida a terribles tragedias. Algo que pone a prueba nuestra credulidad muchas veces. Pero si un dedo puede mover una roca…).
Es relevante que el último comentario de Batman en el número sea para decirle a Gordon “es mi culpa”, y que el último comentario de Bruce Wayne niño (viñeta que cierra el número) sea “ayuda”.



No podemos negar que Zero Year se ha hecho pesado a ratos. Nadie espera una historia cien por ciento nueva. En el mundo de los comics de superhéroes, la iteración de tramas es una constante, pero Snyder sabe vendernos este nuevo origen que, en el resumen, más gana que pierde.
No hay que olvidar que parte de este arco se ha desarrollado a la sombra del evento Forever Evil, resultando el título Batman un buen escape de una macrohistoria que se hizo insoportable dentro de DC.
Es agradable el juego de tiempos que Snyder hace, mostrándonos a Wayne niño mezclado con el Batman neófito. Podemos, gracias a esto, sentir cómo los acontecimientos tienen eco, cómo la culpa determina el siguiente movimiento. Cómo la palanca pivotea sobre el traumático asesinato de sus padres.
Cuesta, eso sí, asumir a The Riddler como el tremendo villano que uno conoce aquí. Sus características siempre se han prestado para un argumento más propio de la colección Detective Comics, donde la agudeza y el intelecto deben predominar. Pero se agradece que Snyder recurra a él, no sólo porque nos recuerda que estamos ante la formación de un superhéroe que muchas veces antepondrá la inteligencia a la fuerza, sino porque también nos oxigena de tanto Joker que DC ha explotado hasta el cansancio como el archienemigo de Batman.
Capullo, por su parte, siempre resulta sólido al plasmar en imágenes las ideas de su compañero. Sus expresiones, a medio camino entre el realismo y la caricatura, nos revelan lo que se esconde tras los protagonistas. Sabe ser íntimo en una historia que aboga por la acción como resolución de conflictos.
Sus escenas de violencia, como el último encuentro de Batman y Helfern, son ágiles, cinematográficas, acompañadas de un atinado juego de sombras en este número en particular.
Las tintas de Miki, siempre prestas a resaltar el dibujo de Capullo.
Y el color… Plascencia construye una paleta tonal que enmarca los tiempos de la historia, sugiriendo nostalgia a ratos, violencia las más de las veces y peligro como una niebla sobre todo el capítulo.

Ahora nos queda aguardar la resolución de Zero Year. Ya subimos todo lo que pudimos. Nos queda sólo descender y esperar que el camino al final (que, paradójicamente, es el comienzo de nuestro héroe) sea más llevadero que los números anteriores, trayéndonos no sólo acción sino que también un nivel de trama alto, con personajes que tengan más de dos dimensiones en el papel.
Estamos ante la colección Batman, el título puntera de la familia del Murciélago. No podemos, ni debemos, esperar menos.

4 Batcomentario/s:

Mariano Romero dijo...

Wow. ¡Que reseña!. Un poco... abrumadora para un ignorante como yo jeje, pero eso es lo de menos. Felicitaciones. Cosas así le suben el nivel al Blog. ¡Saludos!.

Anónimo dijo...

Excelente blogero M3NA !!!!
Gracias por toda la información !

Javier G.

Anónimo dijo...

los dibujos de Capullo no me pueden parecer más irritantes

Giovanni .Ortiz dijo...

Pues a mi los dibujos de Capullo, junto con Mikki y Placencia en sus respectivos apartados, me parece lo mejor de Zero Year e incluso de este batman de new 52. Tremenda reseña, no había visto la referencia que trata de brindar la piedra que aguantaba The Riddler, incluso me había parecido salido de la nada pero lo explicas muy bien.