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viernes, 28 de noviembre de 2014

Reseña: “Arkham Manor #2”

ZSASZ

Título: A Home for the Criminaly Insane (Capítulo 2)
Autor: Gerry Duggan
Arte: Shawn Crystal
Color: Dave Maccaig

Yo te golpearé sin cólera
Y sin odio, como un leñador,
[…]
¡Tus queridos sollozos resonarán
Como un tambor que bate a la carga!
[…]
¡Ella está en mi garganta, la grita!
¡Es toda mi sangre, este veneno negro!
¡Yo soy el siniestro espejo
Donde la furia se contempla!
¡Yo soy la herida y el cuchillo!
¡Yo soy la bofetada y la mejilla!
¡Yo soy los miembros y la rueda,
Y la víctima y el verdugo!”
(El Heotontimorumenos, Las Flores del Mal, Charles Baudelaire)

Victor Zsasz.
No hay lector asiduo a los comics de Batman que no tenga, por lo menos una vaga idea de quién es este criminal, sus métodos de asesinato y su compulsión por marcar el número de víctimas en su propio cuerpo.
Desde su primera aparición en "Shadow of the Bat" #1 en 1992 de la mano de Alan Grant, el personaje ha aparecido aquí y allá siempre dejando su peculiar impronta. Incluso en el cine, con un pequeño cameo en "Batman Begins", y en televisión, con su última encarnación en la serie "Gotham".
Hoy, de la mano del escritor Gerry Duggan y los lápices de Shawn Crystal, su nombre vuelve a resonar por los oscuros paisajes del mundo de Batman, en una historia que más se mueve en los terrenos de la novela de misterio que en las típicas aguas del mainstream editorial (no, no estamos diciendo que Arkham Manor no sea parte de la industria de los superhéroes; lo es, sin lugar a dudas Arkham Manor, junto a las nuevas series en torno a Batman, obedecen, como es de esperar, a un interés comercial más bien que artístico. Pero el arco argumental que se nos estás presentando tiene un tono más sombrío y duro que el promedio de las publicaciones DC).


Con todos los internos del extinto Arkham Assylum trasladados a la anterior mansión de Bruce Wayne, los problemas no han tardado en presentarse. Y Batman, disfrazado bajo la personalidad de Jack Shaw, ha sido ingresado como un prisionero/paciente más para dilucidar quién está detrás de los horribles asesinatos de un par de enfermos.
A pesar de que el número comienza con la historia de un joven llamado Seth Wickham, pronto descubrimos que él es sólo la huella que debemos seguir para adentrarnos en este nuevo capítulo. Para mostrarnos en qué medio se está desenvolviendo Batman/Shaw. Para introducirnos en la escenografía que acoge —nunca fue más inadecuado este término que dentro de las paredes de Arkham— a los protagonistas y a los secundarios.
Reconocemos al Dr. Arkham, a Mr. Freeze, a Mad Hatter, al Scarecrow, a Eric Border. ¿Qué se viene?


Es entonces que Victor Zsasz se cruza en medio —su nombre, por lo menos— y toda la atención de Batman/Shaw —junto con la nuestra— es atraída a este reconocido psicópata.
¿Es él el asesino que buscamos?
La mayor impronta que posee cualquier relato de misterio es lo desconocido. Nos movemos, pero no sabemos a dónde vamos. Siempre existe la posibilidad que vayamos en dirección contraria. Sobretodo cuando alguna tenue luz nos hace pensar que aquélla es la salida. Y los personajes, en especial los que parece que no pintan nada, están ahí para confundirnos.
¿Es ése el papel de Zsasz en esta historia?
¿Nos ha distraído lo suficiente para no reparar en lo que significa la presencia de Eric Border, por ejemplo?
¿Nos ha descaminado tanto que no vimos al silente anciano en silla de ruedas?
¿Y Seth Wickham? ¿Es sólo el cordero sacrificial para atraer a este dios negro de la muerte a nuestra presencia?


Arkham Manor recién empieza a construirse, pero lo que ya nos revelan los planos y los cimientos, es que estamos ante una estructura lo bastante sólida y conspicua como para depararnos una gran historia de Batman. Adulta, retorcida… gótica. Un viaje por los pasillos del peor recinto para criminales insanos que el noveno arte nos ha entregado.
Apenas a un paso de lo comercial, DC es capaz de entregarnos pequeñas joyas para que no pensemos que todo obedece a un criterio monetario. En realidad, sí lo hace, pero nuestra atención es atraída por las luces pardas de la mansión Arkham y por el asesino acechando en las sombras.


¿Qué tiene que ver todo esto con Victor Zsasz? Todo y nada. La respuesta está por venir… o quizá ya nos ha sido dada.
Como lectores, esperemos a ver qué hay tras las puertas que aún no se abren.

Se nos ha invitado a Arkham Manor y queremos el recorrido completo. Imposible resistirse.

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