Reseña: “Injustice: Gods Among Us - Year Three” #7

THEY KNOW I’M WATCHING

Título: Raven’s Rescue
Guión: Tom Taylor
Lápices: Bruno Redondo
Terminaciones y tintas: Xermanico
Color: Rex Lokus

Se veía venir. Tarde o temprano el gran hombre se saldría de sus casillas e iría en persona a poner las cosas en su lugar. Claro que esta vez lo traiciona su cabeza de musculín: Aunque lleve más de setenta años dándose de narices contra la magia, el hombre no aprende. Ni menos ahora, con el ego tan inflado que parece que la “ESE” va a saltarle a uno entre los ojos.
Claro que, en vista de lo canalla que ha sido su actuación a lo largo de “Injustice: Gods Among Us”, es bastante reconfortante verlo sangrar. ¡Toma, maldito dictador!
Pero rebobinemos:
La ración semanal de este cómic se llama El Rescate de Raven, lo que es un título sospechosamente equívoco.
Porque todo empieza con la hija díscola de Trigon atada mágicamente a un pentáculo mágico en un cuarto mágico dentro de una mansión mágica en la mágica Gotham. ¿Olvidé mencionar que la magia ocupa un lugar preponderante en este tercer año de Injustice?
Un oportuno gato —digamos Teekl, la mascota de Klarion— se acerca lo suficiente para lograr que el alma —o lo que sea esa versión semitransparente de la prisionera— de Raven se libere y vaya a acusar ante el dictador kriptoniano a todo el tropel de magos revolucionarios por lo que están tramando en contra suya.


Oh, todo está perdido. ¡Qué venga Batman…! Un momento, ¡dónde está Batman en este episodio? ¿Será posible? DC Comics se ha atrevido a dejar fuera a su superhéroe insignia. ¿O es otra torcida broma del avieso Tom Taylor? Estaba seguro de haberlo visto en la portada… ¡Un momento! Sí está ahí. Y yo que pensaba que las portadas de DC eran confiables…
La verdad es que Batman ha sido más bien un guest star en este “Injustice: Year Three”. Y eso no es necesariamente malo —sí, sí, usen sus inhaladores los que sienten que se ahogan por proferir tal blasfemia—. Así tenemos tiempo de concentrarnos en la historia que el guionista y Redondo nos están planteando. Porque éste es el capítulo cuando las grandes cosas empiezan.
Seis números anteriores donde se ha estado preparando el escenario para encontrarnos a Superman como protagonista y, para variar, de muy mal humor. Sobretodo ahora que tiene a ese Spectre verduzco sembrando la cizaña en su cerebro autoritario. Sí… la magia —que incluye espiritismo y todas esas otras sandeces oscuras que llenan revistas del mismo nivel de contenido que la letra de una canción de One Direction— no suelta a Injustice.


Hoy es cuándo comienza realmente “Injustice: Year Three”.
Hoy es cuándo comienza la revancha. La hora de ajustar cuentas.
Hoy es cuándo John Constantine empieza su verdadero show, dando rienda suelta a sus planes para desbancar a Superman de su sillón presidencial —bueno, no olviden que nuestros locales dictadores setenteros se arrogaron el título de presidentes. Desvergonzados esos dictadores…—.
O, al menos, eso es lo que se nos hace creer al final de este número, cuando el plan del rubio de constante cigarrillo en la boca se revela —he leído comentarios de que hasta la nicotina le sacaron a Constantine en la serie de TV. Desvergonzados esos productores…—.


Superman ha caído en la trampa. ¿Qué viene? ¿Sinestro ocupando el cupo libre? —por ganas, no se queda—. ¿The Spectre trayendo justicia contra los rebeldes? ¿Batman haciendo un nuevo cameo? En un cómic de edición semanal, las sorpresas y giros argumentales son un sine qua non. ¿Nos estarán timando Taylor y Redondo para que sigamos enganchados? ¿Será un plan siniestro de DC Comics? —Desvergonzados estos editores…—.
¿O será que nosotros le damos demasiadas vueltas a una historia cuya máxima aspiración es entretener? —Desvergonzados nosotros…—.
Esperemos qué nos trae la siguiente semana porque algo es innegable: “Injustice: Year Three” no afloja.
Sip… Desvergonzado este maldito cómic…

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