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lunes, 9 de febrero de 2015

Reseña: "Gotham" 1x14 - "The Fearsome Dr. Crane"


"The Fearsome Dr. Crane"
Dirección:
John Behring.
Guion: John Stephens.

"Gotham" vuelve a apostar por una historia de dos partes para retratarnos el origen de uno de los villanos más perturbadores del Bati-verso: The Scarecrow. Aunque, por el momento, se trata de Crane padre quien, ante la atenta mirada de su temeroso hijo Jonathan, esparcirá el terror en la ciudad. Por otro lado, la paciencia de don Maroni encuentra su límite cuando en una sorpresiva llamada de teléfono termina confirmando todas sus sospechas acerca de Oswald y su lealtad. Como es usual, The Peguin deberá demostrar porque está donde está y procurar salir airoso de la situación. Por supuesto, todos sabemos que lo hará, después de todo, su destino es convertirse en el más grande jefe criminal de Gotham.

El inicio del capítulo no se anda con rodeos, después del típico “preview” que nos tiene acostumbrado las series, lo primero que veremos será al villano de turno ejecutando a una de sus primeras víctimas. La escena es correcta y representa el primer contacto con el horrendo modus operandi que tanto identifica al Dr. Crane (recordemos que se trata del padre de The Scarecrow). En mi opinión el detalle de la criada estuvo de más pero, como dije, la escena es correcta y nos predispone de buena manera para lo que vendrá.


No obstante, no todo es Scarecrow y, de hecho, a pesar de conformar el trasfondo de varias escenas, son realmente pocas las situaciones en las que se le otorga el foco principal. La mayor parte del episodio se centra en el conflicto de The Penguin con Maroni, escenas que son muy entretenidas y en donde creo que, en esta ocasión, Dadiv Zayas (Maroni) se lleva todos los aplausos en cuanto a interpretación por sobre Robin Lord Taylor, que aún así nos sigue brindando su fresca y carismática versión del futuro señor del crimen. Argumentalmente también están bien, con algunas cosas previsibles y otras no tanto, pero con una resolución que dejará satisfecho a más de uno y que terminará por coronar a Oswald como el mayor escurridizo de la serie.

Seamos francos, si esto no se tratara de la adaptación de una historia que ya todos conocemos, entonces éste debería haber sido el capítulo del adiós para The Penguin y se hubiera tratado de una muerte justa y satisfactoria. En cambio, se transforma en un tipo con mucha suerte y bastante ingenio, cosa que tampoco está mal aunque a veces cabe preguntarse si realmente alguien puede ser tan escurridizo y sólo un buen guion puede llegar a convencer. En este caso lo consigue, pero no siempre será así, por lo que espero que el poner en constante peligro a Oswald no se convierta en un hábito, porque llegará al punto en donde perderá todo sentido.

Como argumentos secundarios, tenemos algunas escenas de Bruce, Selina, Edward y Fish Mooney, estás últimas un tanto innecesarias. Además de, por supuesto, la relación entre la doctora Thompkins y Gordon, que crecerá tanto a nivel profesional como sentimental. Debo recalcar la completa ausencia de Bárbara en esta ocasión (gracias a Dios). Selina tendrá una pequeña escena Jim, sin mucha relevancia, en donde le develará lo que ya le dijo a Bruce: que ella realmente no vio al asesino. Tras esto, la gatita consigue escapar del apartamento de Bárbara y la conversación impulsa a Gordon a visitar a Bruce para mantenerlo al tanto sobre el caso de sus padres. De ahí deriva la respectiva escena de Bruce, en donde con una actitud serena pero firme, le sugiera al detective que abandone el caso, ya que no ha conseguido ningún avance significativo en el último tiempo. Esta escena marca una notable distancia entre Gordon y Bruce, incluso entre Gordon y Alfred que yo en lo particular no me esperaba, pero que tiene sentido bajo el contexto planteado.


Como adelanté, Fish Mooney también tiene su escena, a pesar de que lo único para mostrar es a ella descansando en el barco en el cual abandonó Gotham. Aunque, en realidad, ese fragmento del episodio es para que después no quede fuera de lugar el final del mismo el cual lo cierra la mismísima Mooney. Un final un tanto excéntrico, que pasaré a comentar más adelante. Con esto sólo me queda hablar de Edward, que gozará de un interesante protagonismo, aunque bastante desligado del argumento principal. Lo vemos tratando de impresionar a la señorita Kringle, como es usual, pero lo más interesante es verlo cometer su primera “travesura”, y aunque no llega a ser lo suficientemente impactante como para marcar un antes y un después para el personaje, tiene una cuota baste sustanciosa de morbosidad y es un gran paso adelante para lo que en el futuro será un icónico villano.

Ya hablé brevemente sobre la relación entre Leslie y Jim, pero Gordon no es el único que puede permitirse un romance. En este episodio se introduce a un personaje ajeno a los cómics llamado Scottie Mullen, una pelirroja que tiene un gran potencial para convertirse en un interés romántico de Harvey. La señorita Mullen esta explícitamente ligada al argumento principal de Crane y será una pieza fundamental a la hora de resolver el caso, y pese a sus insinuantes negativas Harvey hará todo lo posible para llamar su atención, a su manera por supuesto. Esto implica también conocer un poco mejor al personaje de Bullock, otra faceta, porque a pesar de haberlo visto cariñoso con Fish, no hemos tenido la oportunidad de verlo con el corazón abierto hacia una mujer. Veremos a Harvey expresando sus miedos e inquietudes que le provocan su profesión. Bien logrado en ese aspecto.

Finalmente me toca hablar del argumento principal, el del Dr. Crane. Recuerden que se trata de una historia de dos partes, por lo que el doctor y su hijo volverán a aparecer en el próximo capítulo para concluir con el caso. Es la misma estrategia que se utilizó con The Electrocutioner y la verdad es que no podría estar más feliz con la decisión. Uno de los mayores problemas que ha venido acarreando Gotham es la poca profundidad de sus villanos de turno, lo cual ocasionaba que la mayor parte de ellos sean personificados de manera caricaturesca, simple, y sin la capacidad de provocar el más mínimo interés. Por lo que el hecho de que se tomen dos capítulos para contar la historia y retratar al villano me resulta bastante acertado, más teniendo en cuenta de que se trata de uno muy relevante y conocido. El resultado con The Electrocutioner fue bastante satisfactorio, y espero lo mismo aquí.

En ese sentido, mi sensación es que dejaron el plato fuerte para la otra mitad. La actuación de Julian Sand (Dr. Crane) es decente, pero para ser justos, tampoco se le ha dado muchas oportunidades para brillar. Salvo un pequeño monólogo un tanto interesante, sus líneas son muy limitadas y bastante apegadas a lo que podríamos esperar del personaje. Por lejos, lo más llamativo fue el pequeño cameo de su hijo Jonathan (Charlie Tahan), futuro Scarecrow, el cual me dejo una buena impresión y le tengo mucha fe para el próximo capítulo en donde cobrará mucho más protagonismo. Lo que más me incordió de todo este asunto, fue como se resolvió la persecución entre Gordon y Crane. Simplemente no me gustó, aunque argumentalmente no hay muchas vueltas que darle, creo que pudo haber sido mucho mejor.


En conclusión es un buen capítulo. Es una buena introducción para lo que vendrá después, que promete ser muy pero muy interesante. Aunque el asunto de Crane no destaque particularmente, puesto que el clímax ocurrirá en el próximo episodio, entretiene, al igual que la historia de Oswald y Maroni. El final… el final es simplemente bizarro. Y no hablo del último minuto, ni de los últimos treinta segundos, no, hablo de los último tres segundos. Si esos últimos tres segundos hubieran sido distintos, la impresión hubiera sido totalmente distinta. Pero es lo que es, bizarro, inesperado, y desentona muchísimo, pero en fin, son sólo tres segundos. ¿Qué decir? Véanlo por ustedes mismos. Yo me despido, y no se pierdan la próxima reseña. ¡Adiós!

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