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miércoles, 18 de febrero de 2015

ENTER MARVILA

Título: Awakenings, part 2
Escritor: Brian Buccellato
Lápices: Sergio Davila
Tintas: Juan Albarran
Colores: Rex Lokus

Cuando a Hayao Miyasaki —el gran director japonés del Estudio Ghibli— le preguntaron por qué los protagonistas de sus películas siempre eran mujeres, dio una hermosa respuesta que sólo puede resumirse en una frase “Porque ellas son la verdadera fuerza de la naturaleza”.
Nosotros, los aspiracionistas habitantes del tercer mundo —sí, ¿qué se creían, ingenuos? ¿Qué los países desarrollados ya nos consideran sus iguales?—, tenemos razones de sobra para asentir ante el maestro nipón: las mujeres en Latinoamérica han sido una gran fuerza motora. Sufriente. Paciente. Pero principalmente emprendedora.
¿Cuántos de nosotros hemos sido criados por una mujer sola, que se ha quebrado la espalda por darnos educación, valores, una vida?
Sí. Exceptuando a ciertas mujeres —cofcof… Michelle… cofcof… Cristina… cofcof.. Dilma… cofcof…—, que dejan bastante que desear; la mayoría de nuestras mujeres son dignas de admiración y elogios.
¿Y qué diablos tiene todo esto que ver con un cómic digital?
Wonder Woman.


Simplemente, Wonder Woman.
Porque ha despertado. Y despertado muy enojada.
Wonder Woman, en una época en que las mujeres eran unas señoritas sumisas de mirada al suelo, aparecía dándole puñetazos a los más increíbles enemigos y salvando al enamorado en apuros —Steve Trevor para ser más explícitos—. Conducta que los conservadores de la época —que eran aún más conservadores que los conservadores de hoy en día— abominaron.
Pero la dama en cuestión… o más bien, la Amazona, superó todas las críticas y llegó a nuestros días para ser, incluso, la que le vuele el trasero a Sinestro, cuando todos los demás —los compinches de Superman, quiero decir— han permitido que el ex Green Lantern prácticamente maneje al kriptoniano maldito ése.
Sí, ya estamos hablando de “Injustice” de nuevo.


Pero, como Taylor nos acostumbró, ésta es una serie llena de vueltas de tuerca. Y Buccellato, crucemos los dedos, está haciendo lo mejor para tomar el testimonio de su antecesor. Así que cuando esperamos el puñetazo final que le vuele el bigotito cursi a Sinestro, una mano emerge para detener a Wonder Woman. ¡Superman ha despertado de su coma profundo, Ares mediante! (qué gusto habría sido tener a un Ares por acá que nos hubiese despertado a nuestro querido Cerati. Porque este Dios cristiano… Con razón no tiene terroristas que maten en su nombre…)


Se acabó el sueño y si la Amazona estaba enojada, Superman lo está aún más.
Tras haber visto lo que pudo ser su vida, el dictador vuelve a sentir la ira creciendo en su pecho. Y, por cosas del guión más que nada, vuelve a cargarle la cuenta a Batman.
Pero antes del siguiente movimiento, Wonder Woman le quita el anillo y lo destruye —seguramente consideró que, si iban a seguir peleando a la par, el color no haría juego con ella—.
Oportunidad que aprovecha el vuelto de chaqueta The Spectre para aparecer y soplarles la ubicación de la Resistencia.


El capítulo nos deja justo cuando Superman y asociados golpean a la puerta de la Tower of Fate, interrumpiendo la charla entre Constantine y Batman
Sip… Cuando las mujeres se enojan, las cosas suelen ponerse muy serias.
Bastó que Marvila —como la llamaban en Los Súper Amigos, allá por los setenta— despertara, golpeara la mesa, y todos en la casa se pusieran en movimiento. Algo parecido a lo que pasaba en nuestras propias casas cuando se nos pasaba la mano holgazaneando y la “jefa” nos daba esa mirada.


Tenía razón Miyasaki: la mujer es la verdadera fuerza en nuestras vidas. Y por estos lares, la que reparte manotazos cuando nos pasamos de la raya. Y en “Injustice” también…

1 Batcomentario/s:

Yuang dijo...

Realmente como adoro estas reseñas son un carnaval de emociones.
JAMAS! Abandonen este Blog. JAMAS!!
Batisaludos.