Reseña: “Injustice: Gods Among Us - Year Three” #22 - #23


NO REASON

Título: Hellfire and Damnation (#22); Maelstrom (#23)
Escritor: Brian Buccellato
Arte: Mike S. Miller
Colores: J. Nanjan

“¡El Maelström! ¿Podía resonar en nuestros oídos un nombre más aterrador en una situación más aterradora?”
(Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino, Julio Verne)

Desde que iniciamos el recorrido de “Injustice: Gods Among Us” junto a toda la pandilla DC, sabíamos que las peleas serían en serio y que nos darían la satisfacción de ver caer muchos cadáveres por ahí.
Número a número, página a página, viñeta a viñeta —sí, ya estoy siendo majadero—, vimos cómo la violencia y la insensatez —que les sobra mucho a nuestros superhéroes favoritos— aumentaban sin límite.
Y es así que hemos llegado a este punto, en que las cosas se han salido indefectiblemente de control y ni Superman —por el lado éste—, ni Batman —por este otro lado… aunque más bien deberíamos decir Constantine— saben qué hacer, aparte de mirarse y enseñarse los dientes mientras Trigon y Mister Mxyzptlk se acometen con todo.


Quizá por eso estos dos últimos capítulos, que aquí reseñamos, lleven títulos que son más que un juego de palabras. El Fuego Infernal y la Condenación parecen ser el destino final de aquellos que, pudiendo hacer el bien, se han dedicado a la destrucción y la muerte.
Superman, Batman, Wonder Woman y tantos otros, fueron creados como paladines de la justicia, designados para salvar a la humanidad a costa de sus propias vidas. Pero en la encarnación de “Injustice”, han olvidado sus premisas bajo distintas excusas que, sin embargo, no los excusan —valga la redundancia—.
Era solo cuestión de tiempo para que poderes que operan por sobre ellos, les pasaran la cuenta. Y esta autoridad ha llegado en la forma de dos personajes bastante disímiles, de orígenes completamente opuestos pero que, en las páginas de este cómic digital, llegan a conformar una suerte de viciada criatura divina, un dios corrompido de doble faz. Una dualidad, que ni siquiera alcanza para trinidad. Trigon y Mister Mxyzptlk, seres mágicos por excelencia. Oscuro el uno, infantil el otro, aquí adquieren rasgos más definidos y filosos.


La batalla entre ambos es el juicio desatado sobre los superhéroes pecadores. Un juicio que, cual Capitán Nemo, amenaza con hundir todo este ingenio en las turbulentas aguas del Maelstrom, el mítico torbellino nórdico donde en “Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino”, decimos adiós al Nautilus y su comandante, que en busca de justicia, terminó siendo un verdadero asesino.
¿Se tragará este Armagedón desatado a los protagonistas de “Injustice”?
Ciertamente la pregunta resulta de perogrullo: estamos ante un título que es, ante todo, diversión; que gusta de llevar a los lectores a grandes cliffhangers que, a la vuelta de página, se resuelven sin daño aparente. Porque aquí, hasta los muertos más muertos vuelven —coff coff Grayson coff coff Deadman—. Y si hoy tenemos al asgardiano Maelstrom arremolinándose sobre las cabezas de Sups, Bats y demases, sabemos que todo se resolverá. No es la primera vez que leemos un cómic, ¿no?


Lo entretenido de “Injustice”, no obstante, es que no sabemos quién pagará tributo sacrificial para pasar al siguiente nivel.
Desde principios de este año injusticiero dijimos que la magia dominaría la historia y no nos hemos equivocado, pero al más puro estilo de Full Metal Alchemist, sabemos que todo recibir implica un dar. Ya saben, la antigua ley de la transmutación. Quid pro quo, como decía nuestro héroe caníbal favorito, el ilustre Hannibal Lecter.
A través de las páginas de estos dos números vemos sucederse una serie de escenas que buscan conectarnos emotivamente con personajes que veremos partir. Ejemplo: The Swamp Thing.
¿Será él la única pérdida? Billy Batson avanza al encuentro del Doc Fate, aunque ninguno de los dos tiene confianza en lo que deben hacer. Damian masculla un perdón, que Nightwing/Deadman recibe con el afecto de un hermano mayor. ¿Será uno de ellos el siguiente en la lista?


El plan desesperado de ambos grupos no parece tener mucho futuro, sobre todo al cerrar el número #23 con la no muy tranquilizadora imagen de Raven despertando. Si el siguiente número, el #24, es realmente el final del año, entonces las cosas avanzarán a un ritmo vertiginoso. Pero no sería de extrañar: las aguas del Maelstrom atraen irresistiblemente y nadie puede escapar de ellas indemne. Ni siquiera los superhéroes. Menos, cuando han traicionado su naturaleza en busca de venganza y muerte —cosa que nosotros, el público amoral de comics, agradecemos—.

Comentarios

Jona Insaurralde ha dicho que…
Año 3 estuvo interesante, pero era casi imposible superar toda la emoción que genero Año 2 con momentos muy emotivos con Jim Gordon, Black canary y Harley quinn...Año 2 fue epico, y año 3 se me hizo medio de relleno, Dick grayson genero mucho hype, pero no hizo nada muy interesante, igual que Constantine... (El sueño de superman en el que batman mata al joker me impresiono) y la inclusión de Poison Ivy me parecio inteligente, espero verla en año 4 y verla interactuar con Harley... el tres tenia unos zapatos muy grandes que llenar luego del año 2, y para mi no lo logro