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martes, 30 de junio de 2015

Reseña: "Batgirl" #41


El viento sopla aires de cambio en el Universo DC, donde las viejas identidades súper heroicas son reveladas e intercambiadas, dando paso a una nueva dinámica que, aunque seguramente no será duradera, no es por eso menos interesante.

Y esos aires de cambio han llegado a Burnside en la forma de un nuevo Hombre Murciélago envuelto en acero y al servicio del estado. ¿Su misión? Imponer la ley y el orden, incluso entre los vigilantes de Gotham. Dentro de este Bati-exoesqueleto está Jim Gordon, afeitado y atlético, ignorante de que la justiciera que está dispuesto a arrestar es su propia hija.

No los culparía de pensar que la historia en “Batgirl” #41 es básicamente “Batgirl vs Bat-robo-bunny” y en algunas partes lo es, pero este número más bien intenta ser “Barbara vs Jim”: una exploración de la relación entre padre e hija después de que el (ex) Comisionado pasara fuera de escena durante todo el arco anterior debido a los eventos de “Batman: Eternal”.

Lo que Snyder y Capullo estánhaciendo con Jim Gordon en la serie regular de Batman es una mina de oro para el equipo creativo de Batgirl. Gordon se presenta con un nuevo look en la puerta de Barbara y la chica no se toma bien el cambio, en especial la desaparición del bigote. Pero bigote o no, en el fondo Jim sigue siendo el mismo y su prioridad sigue siendo su hija, así que sin pensarlo dos veces le revela su nueva identidad como Batman, alegando que los peligros de su nuevo trabajo la llevarían a descubrirlo de una manera desagradable si él no se lo contaba primero. Poniendo a nuestra heroína en una encrucijada, pues ella ha vivido con un secreto similar durante años y jamás intento compartirlo con su padre.


Durante su etapa en el título, Gail Simone insinuó fuertemente que Gordon estaba al tanto de las actividades nocturnas de su hija, pero Cameron Stewart y Brenden Fletcher tiran eso por la ventana en pro de desbalancear la relación, cuando solo uno sabe que es el otro quien está al lado de la calle enfundado con orejas de murciélago y tratando de derribarlo… y con Livewire en medio.

La supervillana con poderes eléctricos proveniente de Metropolis aparece en Gotham por culpa de un culto de informáticos que intentan revivir a Digi-Babs (la malvada copia digital de la protagonista), pero cuando sus planes son fraguados por Batgirl y el nuevo Batman, éstos dejan detrás un recipiente que libera por accidente a la chica eléctrica de Ryker’s, donde Batman (Bruce, no Jim) la había colocado como un favor a Superman.

“Batgirl” #41 es el primer número en el que Babs Tarr delinea sus propios paneles y la diferencia con la forma en que Cameron Stewart construye una página se nota. Para comenzar el número de paneles decayó, cuando podía haber hasta 17 ahora el promedio es 6, y el arte mismo de Tarr se nota más suelto, relajado y por ende menos detallado. Eso sí, su rediseño de Livewire va acorde con la maravillosa moda del resto de la serie.


Es bueno ver a Jim y Barbara actuar como familia después de tanto tiempo. Es cierto que los roles que desempeñan dentro de Gotham los han puesto en conflicto más de una vez y nunca antes como ahora, en el que los dos luchan usando el mismo símbolo de un hombre al que respetaron. Aún así, la relación entre el (ex) Comisionado y su hija siempre se ha basado en el amor y el respeto mutuo. Aunque haya intercambio de puñetazos, esos serán los valores que prevalecerán.

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