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lunes, 22 de junio de 2015

Reseña: "Black Canary" #1


Donde sea que la banda Black Canary vaya, los problemas la siguen. No ha habido ni un solo show en el que su nueva y misteriosa vocalista, “D.D”, no termine intercambiando golpes con algún rufián entre el público, destruyendo los locales donde tocan y consiguiéndoles la reputación de “La banda más peligrosa de América.”

“Black Canary” es la nueva serie regular de DC Comics que reimagina a la chica con el grito supersónico como una rockstar patea traseros. Escrita por Brenden Fletcher ("Batgirl", "Gotham Academy") y dibujada por Annie Wu ("Hawkeye", "Batman Beyond"), la historia mezcla los vaivenes en la vida de un músico con los vaivenes en la vida de un superhéroe

Una superheroína que también las hace de cantante no es un concepto nuevo para el mundo de las historietas, pero Black Canary no es ninguna Dazzler y, si nos damos a comparaciones, esta serie tiene más en común con Scott Pilgrim y su grupo Sex Bob-Omb, cuyos conciertos también eran interrumpidos por adversarios fashion en busca de pelea.


Fletcher nos introduce a una Dinah furtiva, obligada por las necesidades económicas a asumir un seudónimo y interpretar un rol que claramente le incomoda: el rol de la artista. Es por eso que ella aprovecha cualquier oportunidad para liberarse y recaer en su vieja persona justiciera, teniendo como consecuencia una bronca en cada toque.

¿Es el título del cómic una referencia a Dinah o a la banda? Pues D.D. no es la única con secretos y poderes. Ditto, la menor y más callada de las chicas (si, son todas chicas. ¿Genial, no?) es el objetivo de un trío de extraterrestres cambia formas (primero parecen productores musicales, después petróleo homicida), lo cual no es de sorprenderse cuando unos paneles antes la pequeña guitarrista con afinidad por sombreros excéntricos hacia sonar su instrumento sin amplificadores ni parlantes.

Annie Wu dibuja a Dinah con una tés más madura en relación a las otras miembros de la banda, dando la impresión de que ella siempre tiene el control, lo cual es reforzado por como Wu la hace desplazarse por el escenario (y fuera de él), segura de sí misma, con brazos y piernas extendidos, encantada de estar repartiendo violencia justiciera.

Lee Loughridge se luce con su coloreado, que mezcla azul, morado y gris, en tonos opacos y vibrantes para establecer la atmósfera de los bares en los que el grupo se presenta. Pero lo más genial es el efecto inventivo que usa para el ataque especial de Dinah (el Canary Cry), al cual solo puedo describir como ver el panel a través de unos lentes retro 3D.


Admito que mi conocimiento de Black Canary es general y no he leído mucho sobre ella más allá de sus interacciones con Batgirl, pero está claro de que Fletcher y Wu le han hecho un cambio drástico al personaje. Un overhaulin del status quo a como sucedió hace unos meses con Batgirl: Una superheroína vieja reinventada para una audiencia joven. ¿Y que no conecta más con los jóvenes sino la música?

Fletcher y Wu establecen en este primer número la dinámica de una banda a la que vale la pena seguir a lo largo de su gira, en especial cuando el encore es una demostración de artes marciales.

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