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martes, 21 de julio de 2015

Reseña: "Black Canary" #2


Cuando eres Black Canary y tu banda es perseguida por seres surreales de otro planeta, la única opción que queda es ¡clases de artes marciales y utilización de armas para todos! Yay! (Sombreros y ponchos fashion incluidos).

“Black Canary” en su centro es una historieta sobre un viaje tanto para escapar de algo, como para alcanzar algo y, recorriendo esas desoladas carreteras de la Norteamérica ficticia de DC, nuestras heroínas encontrarán la armonía como banda.

Eso no ocurre en este número. Lo que si ocurre es que los “fantasmas de las navidades pasadas” del grupo regresan para atormentarlas en la forma de viejos conocidos, como Maeve, la vocalista que precedió a Dinah, cuya presencia en los últimos toques y su primer contacto con la rubia platinada causan mayores fracturas en la relación de las chicas. Paloma, quien unos minutos antes demostraba sus habilidades naturales con una pistola, encara a Dinah y la crítica por su falta de conocimientos musicales, acusándola de no ser merecedora de la oportunidad que Maeve perdió.


El otro fantasma es nada más ni nada menos que Kurt Lance, la persona que le enseño a Dinah muchos de los trucos que conoce y, además, se casó con ella. Kurt es conocido por asociarse con el gobierno, en específico, con Amanda Waller, por lo que ahora las chicas tienen un segundo enemigo detrás de ellas. ¿De dónde diablos viene Ditto, la misteriosa guitarrista de la banda? ¿Y qué conexión hay entre las melodías que crea con su guitarra y los poderes de Dinah? Aliens y el estado contra rockstars. Suena como algo salido de Heavy Metal.

El arte de Annie Wu sigue siendo fenomenal, con detalles y referencias simpáticas, como las raíces del color original del pelo de Dinah asomándose por su frente y las vestimentas de las chicas durante su estadía en el desierto, inspiradas por el guardarropa de Clint Eastwood en The Good, The Bad and The Ugly. La atmósfera dicta los colores, con paneles cafés y naranjas en el desierto y verdes y morados en una tienda de instrumentos musicales donde Dinah le da una paliza a su esposo usando un par de clarinetes como macanas.


Brenden Fletcher ha probado ser un escritor indispensable en el nuevo universo del Murciélago, con sus garras aferradas a tres de los títulos más importantes de la línea. “Black Canary” #2 es un fino ejemplo de su valor.

“Black Canary” #2 también es una propuesta diferente en una línea donde hace dos años muchos de sus títulos eran indistinguibles. Podrías levantar el Batman de Snyder y la Black Canary de Fletcher del mismo estante y les encontrarías poco en común (No que el Batman de Snyder sea inferior. ¡Uf, hablemos de un buen cómic!), y eso es bueno. ¡Hurra por la diversidad dentro de una editorial! Porque debe haber historias para todos, pero no todas deben ser iguales.

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