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jueves, 9 de julio de 2015

Reseña: "Detective Comics" #42


"Detective Comics" #42
Guion: Francis Manapul & Brian Buccellato.
Arte: Fernando Blanco.
Portada: Francis Manapul.

El cuarteto criminal autodenominado “La Morte” continúa con la labor de eliminar al nuevo Batman, mientras la división especial del GCPD especula con la posibilidad de tratarse de asesinos pagos. Por otro lado, Bullock comienza a sospechar de Yip y de sus extrañas llamadas “privadas”, y recurre a Montoya para que lo ayude a aclarar la situación. La reincorporada oficial Yip trabaja con alguien que, desde las sombras, parece tener planes concretos para un futuro evento en el circo de Gotham, en donde varios de los ciudadanos más importantes de la ciudad harán presencia y estarán expuestos.

El cómic comienza donde terminó su predecesor, con Bat-Gordon tratando de reincorporarse después de haber recibido un bazucazo completamente de lleno. Por lo que las primeras páginas componen toda una escena de acción que busca enseñarnos las virtudes de la Bati-Armadura, o quizá sus falencias ya que, de hecho, Bat-Gordon es incapacitado con gran facilidad por La Morte y sólo logra salvarse de un supuesto tiro de gracia gracias a sus... mmm… ¿Bati-faroles? Con la llegada de los refuerzos del GCPD, los tres asesinos deciden retirarse y sus figuras desaparecen rápidamente entre las azoteas de Gotham. Todo el mundo sale ileso del combate, a excepción de uno de los asesinos que fue machacado contra el concreto por Batman en la entrega anterior y que reduce al cuarteto de La Morte a un vengativo trío.

Tras la acción, llegan a la conclusión de que La Morte estaba preparada para lidiar con Batman, y consideran la posibilidad de que tal vez sean mercenarios siguiendo las órdenes de un pez gordo. El único miembro abatido de la banda se encuentra inconsciente y hay serias dudas sobre sí conseguirá despertar. Bullock y Montoya tiene la ya conocida charla de “todo esto es una locura” mientras observan la Bati-Armadura vacía. Bullock trata de sonsacarle algo más a su ex-compañera sobre el verdadero motivo de su regreso a Gotham, pero sólo encuentra evasivas, por supuesto.


Devuelta en el GCPD todas las divisiones repasan en la sala de reuniones un supuesto plan táctico de seguridad, para un importante evento que tendrá lugar en el circo de la ciudad. Frente a ellos se encuentra la Comisionada Sawyer explicando el diagrama de la ubicación de los asientos, y Yip aprovecha para hacerle una foto con su celular. Bullock se retira de la habitación un poco asqueado por la situación y Renee la sigue por detrás. Montoya le comparte a Harvey su preocupación por lo dividido que ve al GCPD, y él responde que siempre existió una división entre los honestos y los corruptos. Renee intenta averiguar en cuál de los dos lados está Harvey, pero el robusto detective percibe sus intenciones y se retira acusándola de ser una soplona.

Más tarde, camino a su apartamento, Bullock le confiesa a Yip sus sospechas sobre Montoya acerca de que probablemente trabaja para asuntos internos y quizá lo está investigando a él. Yip trata de aplacar sus preocupaciones diciéndole que de seguro no es en él en quien está interesada. Ya acostado, en medio de la noche y con Yip durmiendo a su lado, Harvey recibe una llamada de Jim y al momento de incorporarse en la cama para contestar, nota en la mesa de luz el teléfono de Yip con varias llamadas perdidas de un número sin agendar. Bullock mantiene una charla de lo más intrascendente con Jim en el pórtico del departamento y, minutos después, ambos reciben un llamado de emergencia.

En las afueras de la ciudad, Batman cuelga del Bati-Dirigible y se prepara para arremeter contra los asesinos La Morte, los cuales esperan a Gordon estratégicamente posicionados cada uno sobre un tanque de agua en la azotea de un edificio. A pesar de la extraña formación, Gordon no sospecha de la obvia emboscada y aterriza en el techo. Tras esto, los asesinos detonan los tres tanques sobre los cuales estaban parados y Batman se ve embestido por un gran caudal de agua. Sin perder el tiempo, uno del grupo lanza un taser eléctrico provocando un cortocircuito en la armadura de Batman dejándola inutilizable. Bullock, Yip y Montoya van en camino en un furgón especial para asistir a Batman y, pese a la petición de Harvey de mantenerse dentro del traje hasta su llegada, Gordon decide quitárselo y hacer de esto una pelea callejera, o al menos así lo adelanta en la última página. ¿Será así? Habrá que esperar hasta la próxima entrega.


El número se acabó, lo más cautivador del arco (si se le puede decir así) es saber que está tramado Yip y compañía, y de alguna manera Manapul y Buccellato se las arreglan para contarnos lo mínimo e indispensable al respecto. Esto no es Eternal, gente, dos números más y la cosa se acaba. ¿Qué esperan los guionistas para dinamizar la trama? Gracias al sneak peak de “Divergence supimos que Bat-Gordon tendría una participación bastante generosa en este arco, sin embargo, a mi parecer se está llevando más páginas de las que debería protagonizando prácticamente todas las escenas de acción hasta el momento.

El grupo de villanos de relleno (¿Qué? Si son de relleno…) conocido como La Morte no hacen más amena la lectura precisamente. Diálogos básicos, aspecto llamativo pero tradicional, y las dos batallas que han tenido contra Batman rozan lo ridículo. Es increíble como Gordon (o el resto del GPD) no se las ha arreglado todavía para atraparlos, y el hecho de que aparenten ser un grupo especialmente armado para destruir a Batman no convence en lo más mínimo; tuvieron que fomentar la estupidez de Gordon para hacer parecer a estos cuatro más perspicaces de lo que realmente vemos que son y, por supuesto, el que queda mal parado en esa jugada es nuestro ex-Comisionado de policía. Entiendo el hecho de que todavía se está aclimatando a manejar algo que le resulta completamente nuevo, pero en serio, en estos últimos dos número lo han hecho quedar como un novato estúpido cuando todos sabemos que, después de Bruce Wayne, Gordon es probablemente una de las personas más capaces de toda Gotham. Es muy obvio que en el próximo número Gordon va a repartir hostias a lo loco sin la Bati-Armadura, por lo que espero que termine redimido un poco.

Del resto no mucho más, mi principal crítica hasta el momento es la falta de dinamismo, algo que ya les he criticado en anteriores entregas a estos guionistas. Sus arcos suelen ser muy desproporcionados en ese sentido, guardándose “lo mejor” para el final, pero a veces ese final no logra compensar la pesadez del primer y segundo acto y el saldo termina siendo negativo. Veremos si ya para el próximo número la historia comienza a tomar ritmo, pero no se sorprendan si no lo hace.


El arte de Fernando Blanco sigue con el listón alto del número anterior, impecable y sin nada para reprochar. Ya hablé de sus virtudes en el número anterior, así que sería redundante hacerlo aquí también. Sólo decir que me fascina como dibuja las expresiones faciales de los personajes. ¡Miren el panel de Montoya que les dejé más arriba! Es estupendo. Sin dudas, de agradecer que haya tomado las riendas de esta etapa.

En conclusión es un número un tanto pesado, no puedo disimularlo. Esperaba que la historia se agilizara un poco más y no fue así, porque lo que me encuentro decepcionado por ese lado. Objetivamente hablando, el argumento sigue la línea marcada por la entrega anterior, así que si se entretuvieron con aquél número no deberían aburrirse con éste. Yo lamentablemente esperaba más, y ahora todas mis expectativas están puestas en la próxima entrega. ¡Hasta entonces!

Nota: 5.5/10. (Regular +)

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