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lunes, 27 de julio de 2015


 Se han hecho escuchar mis plegarias, y acá estoy, reseñando Justice League Gods and Monsters y, aunque no se trate justamente de la película (de eso sabrán más en breve) sino de su serie comiquera homónima, el encargo me deja mucho más contento. Desde que se anunció este nuevo proyecto de Bruce Timm, sin duda uno de los más ambiciosos que ha tenido en su carrera, el Blog ha mostrado su rotundo apoyo, ya que el autor en cuestión ha logrado ser sinónimo de calidad y ganarse la completa confianza de cualquier fan de DC que se precie de serlo. Bien, el proyecto en sí se trata de la fundación de un nuevo universo, una nueva franquicia (como Injustice en su momento, pero incluso más grande) que permita llevar a los superhéroes y personajes que todos conocemos a un contexto completamente distinto, lo que por ende significa que también son personajes que toman medidas distintas y afrontan las adversidades de otra manera. ¿Pero cómo se formó esta Justice League? Tan dispareja que parece y tan decididos que son como individuos... ¿Cuál es el mal superior que finalmente los obligará a unir fuerzas? Sumerjámonos en las raíces de esta Liga y veamos qué nos depara.

Spoilers a continuación.

 A pesar de tener dos seres que no provienen de este mundo, y también un vampiro conformando este trío, creo que estamos ante la Justice League más humana que hemos jamás hemos visto. Esta serie no se centra en contar sus orígenes, sino en como funciona la química del grupo, como es posible que funcione (y las complicaciones que hay de por medio para que eso suceda) y además, lo más importante de todo, lo que significan para la humanidad y como se los podría ver si realmente estuvieran compartiendo territorio con nosotros.

 El verdadero planteo, que vale varias reflexiones por cada relectura que uno guste de darle a esta serie limitada, está claro: ¿Qué tanto vale nuestra vida? ¿Es que la inmortalidad le quita un sentido? ¿Es la sensación de estar perdiendo tiempo la que realmente nos impulsa por avanzar? Y si hubieran dioses, seres poderosos e inmortales entre nosotros, ¿nos protegerían? Superman no sería una persona benevolente, por más que haga el bien, una vez que el mundo penda de un hilo del cual él es el encargado de que no se rompa, su ego se empezará a expandir y cada hazaña es un nuevo logro de un narcisista con complejos de grandezas pero con buenas intenciones. Al menos eso es lo que sucedería, y lo que se plasma acá.

 Por otro lado, Wonder Woman, como toda bella mujer, es consciente (además de su fortaleza física que no es poca) que su apariencia es muy grata, y aprovecha su gran oportunidad. Siendo una mujer sexualmente libre, disfruta de eso y logra convencer a los hombres para que le ayuden a hacer lo que a ella busca. ¿Y eso está mal? Para nada, se trata de una Liga que justifica los medios por el fin, que hace lo que tenga que hacer para poder llevar a cabo sus ambiciones, que hasta asesina para erradicar el mal de la Tierra, así que ¿por qué no aprovechar todas sus facultades?

 Y en tercer lugar, también lo tenemos a Batman, Kirk Langstrom, un hombre completamente atormentado. Un humano que se convirtió en un monstruo al intentar salvar su vida y que ahora quiere disfrazarse de héroe para por lo menos justificar su sed de sangre, que a veces lo enloquece y enceguece. Pero sí es solo una excusa para poder abastecerse, si no puede abstenerse a la sangre, sea un crimen mayor o menor, ¿realmente es una buena persona? ¿Qué tan en lo correcto está un hombre que lo perdió todo y que está sacrificando la vida de tantos otros por el intento de salvar la suya? Sus acciones son juzgadas por él mismo durante todo el desarrollo de la historia, depende de uno mismo hacia donde incline la balanza.


 En el punto en que nos ponen en presencia, éstos héroes ya se conocen (Superman y Wonder Woman en su vanidad ya han tenido un romance), pero la razón por la que se ven obligados a trabajar juntos (y fundar luego la Justice League) es la de que un eminente científico, Jackson Alpert, ha invertido mucho dinero para formar una raza nueva de super humanos con las características de dioses y ésto ha llamado, claro, la atención del potencial trío de héroes. ¿Por qué son una amenaza inminente? ¿O por simple envidia profesional? Probablemente sea una mezcla de ambas cosas, como todos personajes tridimensionales y bien hechos, no tienen por qué tener una sola motivación y probablemente ellas se contradigan en gran parte.

 A pesar de que estaban en lo cierto, y gran parte de este plan de Jackson Alpert estaba destinado a acabar con nuestros estos super humanos, ellos tampoco tuvieron en cuenta que no solo el poder de estos dioses artificiales es un arma de doble-filo, sino que el de ellos también lo es. Más teniendo en cuenta que están llenos de miedos, confusiones e inseguridades. Este descuido les cuesta muy caro a la hora de enfrentarse a Imperiex, una mala copia de Galactus (en apariencia), cuando los pone en contra del mundo. Ya teniendo en cuenta que la civilización les tienen miedo y rechazo, ésto va a ser muy difícil remontar, aunque dudo que a ellos les importe su imagen... Y eso es lo rico, su propósito prevalece ante todas las cosas.

 Y acá viene el gran debate interno que nos genera, ¿es la Justice League un grupo de héroes? ¿Y debe serlo? ¿Sus criminales son obstáculos en su búsqueda por un mundo mejor o solo le dan una causa por existir? ¿Y los merman para que ellos mismos no se conviertan en los villanos? No es la primera que un cómic nos mantienen con estos planteos, pero sí es la primera vez que vemos a los personajes en un marco tan identificable como éste, lo que resulta de lo más interesante.

 Hablando más técnicamente de la serie en sí, durante sus nueve números mantiene un ritmo bastante frenético que da la sensación de que todo el tiempo está pasando algo, por lo tanto es muy entretenido y, con el tiempo disponible, es posible leerlo todo de una sola vez sin perder la concentración. Esto es posible por la perfecta mezcla entre acción, desarrollo de la trama y reflexión, que esta vez está expuesta de una manera clara y accesible para que la experiencia se viva entera de buenas a primeras.

 Una gran virtud, que aporta bastante a este tótem sólido, son los grandes personajes con los que cuentan. Movidos por situaciones y diálogos naturales, se puede notar su profundidad, su humanidad (en la que quiero insistir y resaltar) que no les permite, en la mayoría de sus ocasiones, decir lo que piensan, ni hacer lo que dicen. Rara vez encontramos un Elseworld tan rico como este, por eso me alegro mucho de que esté en plena expansión y no parece que se detenga.

 Mi única queja es que el, simplista pero efectivo, guión trazado por Bruce Timm y J.M. DeMatteis quede desaprovechado por el dibujante: Thony Silas, quien denota hacer un laburo bastante desinteresado, apurado y desproporcionado. Por suerte no arruina demasiado el resultado final del producto, y que en su "Patrimonio Neto" haya más "Haber" que "Debe".

 Puntaje: 8.50 de 10.

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