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sábado, 25 de julio de 2015


"The Dream".
Historia: J. M. DeMatteis y Bruce Timm.
 Guion: J. M. DeMatteis.
Dibujo: Rick Leonardi.
Tinta: Dan Green.
Color: Allen Passalaqua.
Portada: Jae Lee y June Chung.

Era la revolucionaria década de los '60, años bivalentes para el pueblo estadounidense que se había refugiado en esperanzadores ideales de paz y cambio, mientras que en la Casa Blanca se preparaban ante la posibilidad de una guerra nuclear. El 24 de Noviembre de 1963 desfilaba por las calles de Washington una carroza que llevaba consigo el cuerpo de unos de los presidentes más queridos y recordados por su pueblo: J.F. Kennedy, reconocido como un gran precursor de la paz. Entre la acongojada multitud que contemplaba la marcha, estaba una extranjera cósmica que veía en la figura de Kennedy un ejemplo a seguir y que, tras unas pocas semanas de asilo viviendo entre las sombras, concluyó que era momento de hacer algo al respecto. No, no es un artículo sobre la historia estadounidense. Bienvenidos al mundo de "Justice League: Gods and Monsters", en esta ocasión, desde los ojos de Wonder Woman. Advertencia: hay spoilers.

Es curioso como los grandes acontecimientos históricos del mundo real pueden inferir en la ficción más aún cuando se habla del género superheroico, cuya asociación es generalmente tenida en cuenta como una combinación ganadora (si hay mentes competentes de por medio). Pero más curioso aún, es cómo la figura del propio Kennedy ha dado el puntapié para más de una historia. Watchmen, "Batman: Thrillkiller", un Elseworld del Bativerso que toma lugar en los '60, "DC: The New Frontier", la ambiciosa obra de Darwyn Cooke dispuesta a compactar la esencia de la silver age, y sin ir más lejos, recientemente tenemos el ejemplo de "The Multiversity: Pax Americana", que reinterpreta el espíritu estadounidense de aquellos años de una manera inquietante como sólo Morrison lo puede hacer, por supuesto, inspirado por la figura de J.F.K..

A la izquierda, Bekka presenciando la marcha. A la derecha, foto real.




Bekka, para aquellos que desconozcan al personaje, es una guerra originaria de New Genesis, uno de los planetas habitado por los autoproclamados New Gods y gobernado por Highfather. Antes de “Los Nuevos 52”, Bekka era hija de Himon, un importante científico genesiano que poseía el honor de haber inventado las Mother Boxes (o Cajas Madre), uno de los más importantes artefactos tecnológicos conocidos hasta la fecha. Actualmente ("Nuevos 52"), Bekka se encuentra entre las filas del Sinestro Corps, como una Yellow Lantern por supuesto. Sin embargo, en el mundo “Gods and Monsters” las cosas son ligeramente diferentes. Bekka sigue siendo una guerrera de New Genesis, pero debido a un conflicto con los New Gods de Apokolips, liderados por el ya conocido Darkseid, se ve obligada huir siendo transportada de manera totalmente azarosa por su Mother Box y su destino terminó siendo la Tierra, más específicamente la India, en el año 1962.

Ahora bien, el mundo creado por Bruce Timm y Alan Burnett no es dócil en lo absoluto. Se trata de un universo bastante crudo al cual no le da miedo retratar las miserias humanas. Es un mundo que se toma en serio a sí mismo y que, por lo tanto, está dotado de cierta profundidad que muchas veces se torna oscura y cruel. Así que no es de sorprender que al principio de la mini-serie (y a lo largo de la misma también, pero sobre todo al principio) veamos a Bekka pasar por ciertos conflictos internos, y realizándose interrogantes que inmiscuyen en cuestiones de lo más estrictamente filosóficas acerca del comportamiento humano y la moral. En ese sentido, estamos ante un personaje dinámico cuya evolución es clara y definida. Al principio, se mantiene al margen de los problemas humanos. Vive con una pareja de hindúes los cuales fueron los primeros en encontrarla. De ellos aprende los valores de la generosidad y la sencillez, fue el primer contacto que tuvo con los humanos y aquella primera impresión la impulsa a abrirse al mundo, a viajar y no quedarse quieta. Durante aquél recorrido, Bekka comprende que en la Tierra también hay crueldad, no todos eran como la pareja hindú. Decide quedarse en las sombras, pero siempre en movimiento. Tras el asesinato de Kennedy, la genesiana reflexiona más profundamente, y concluye que tal vez sea capaz de marcar la diferencia. Aquellas conclusiones la llevan a cometer su primer asesinato desde su llegada. Tal vez la violencia no sea la respuesta, tal vez haya otro modo de alcanzar la paz.


Quizá una consecuencia directa de aquél primer contacto, sin lugar a dudas, un producto de la época, lo cierto es que al poco tiempo Bekka volvió a hacer de este mundo un hogar y, esta vez, al lado de los hippies, aquella parte de la población disconforme con el sistema al cual tildan de violento y desigual. Los hippies propagaban la paz y vaticinaban que sólo a través de ella surgiría un cambio interno que traería consigo equidad y balance. Algunos eran más radicales que otros, pero fueron precisamente estos valores los que persuadieron el espíritu de la antaño guerrera genesiana que rápidamente se fue a vivir a una granja habitada por toda una colonia de estos profetas de la paz. Sin embargo, aquella doble moral que parecía estar presente en cada acción e ideal humano y que notó a lo largo de sus viajes volvió a sembrar un halo de desconfianza en el corazón de Bekka, y el tiempo le daría la razón. A pesar de aquellos valores de igualdad que pregonaban los hippies, Bekka no los vio reflejados en el trato con las demás mujeres, sus hermanas, y con el tiempo formó un grupo independiente dentro de la propia colonia que era observado de reojo por los demás. Cada vez más mujeres y hombres buscaban la guía de esta extranjera cósmica, y ella respondía con sesiones espirituales que se realizaban en las noches. Los cristales sintetizados por la Mother Box de Bekka buscaban expandir la mente de sus hermanos y hermanas a otros confines, era una nueva manera de experimentar la espiritualidad y de encontrar la paz interior, sin la necesidad de utilizar drogas u alucinógenos.

De guerra a pacifista y de pacifista, posiblemente sin pretenderlo, a guía espiritual y líder. Finalmente, tras oscuras revelaciones que terminaron por confirmar las sospechas de Bekka sobre la verdadera naturaleza de algunos de sus compañeros, optó por marcharse y fundar su propia colonia junto a sus hermanos y hermanas que no dudaron en seguirla. El nuevo hogar fue bautizado como “New New Genesis” y durante un tiempo la paz reinó. Pero una vez más, Bekka descubriría que la naturaleza humana puede ser a veces cruel e implacable, y una batalla final tendría lugar en “New New Genesis”. Tras ésta, de algún modo algo vuelve a surgir en la genesiana, y entiende que para lograr su cometido, para hacer de éste un lugar mejor, ella debe estar ahí afuera, de manera activa y uniendo lazos con el mundo. La granja queda ahora a carga de sus seguidores, ella remonta vuelo y su figura desaparece entre las nubes del cielo. Que los mortales se encarguen de la espiritualidad, la paz es una encomienda de los dioses.

¿Cuantas veces habré mencionado la palabra “paz” ya? Y es que posiblemente sea el tema central de la mini-serie, aquél “sueño”, aquella aspiración, fantasía utópica que le da el título a esta historia, es eso, conseguir que el mundo esté en paz e igualdad. Y para alguien que acaba de ir huir de un lugar corrompido por la guerra y el salvajismo, quizá hace que se trate de algo aún más personal. De este modo, nos encontramos con una Bekka idealista, decidida a enmendar las cosas y de hacer de este planeta un nuevo hogar para habitar, pero que a la vez no sabe qué rumbo seguir ni cómo actuar. Efectivamente, apenas estamos contemplando los primeros atisbos de lo que en un futuro será la Wonder Woman de “Justice League: Gods and Monsters”. La mini-seria busca que comprendamos las motivaciones que condujeron a Bekka al camino del heroísmo, y el resultado es bastante efectivo. Otro punto a tener en cuenta es que, a pesar de lo radical que esta versión de la Mujer Maravilla puede ser, no deja a un lado una de las aristas más del personaje, la cual es la de reivindicar el rol de la mujer en el cómic de superhéroes, retratando a una fuerte guerrera, una extraordinaria líder y, sobre todas las cosas, una persona independiente. El espíritu de Wonder Woman sigue intacto.


Por otro lado, he leído y escuchado innumerables quejas sobre el diseño de esta Wonder Woman. Para empezar, hay que recordar que esta versión de la heroína no es una amazona, sino una New God de New Genesis, y su atuendo es acorde a ese origen. Que no haya simbolismos estadounidenses en él tiene sentido, y en cuanto al prominente escote, ¿qué decir? Bruce Timm es un artista que siempre saca el mejor partido a las voluptuosas curvas femeninas, es parte de su estilo y sentido de la estética, y les aseguro que lo hace con mucho respeto sin intención alguna de ser vulgar. Tildar a esta reinvención del personaje como “sexista” sólo por su apariencia no tiene mucho sentido, ya que como relaté en la reseña el personaje en realidad defiende valores propios de la igualdad de género, y el guion no se molesta en ocultarlo, Bekka es una activista en toda ley en ese sentido y defiende los derechos de la mujer. Por lo que creo de que si hay necesidad de atribuirle algún peso ideológico al personaje, es conveniente darle más importancia a lo que pregonan sus ideales que a su apariencia.

En cuanto al arte de Leonardi no tengo mucho para decir, pasa desapercibido durante gran parte de la mini-serie. Consigue ilustrar algunos paneles interesantes, pero en términos generales, me pareció demasiado minimalista, y eso que sigue la línea caricaturesca el estilo de Timm, que ya de por sí es simple. Rostros con falta de detalles y entornos por momentos bocetados, sí, creo que le hacía falta más, pero esto es sólo una opinión. Hay unas escenas psicodélicas muy vistosas, y los colores en estas también son fantásticos. Así que tiene lo suyo, pero se queda corto.

En conclusión es una buena mini-serie, indispensable para los adeptos del nuevo universo creado por Timm y compañía. No nos cuenta el origen de Bekka (reservado para la película), pero aun así es esencial si se quiere comprender el personaje a profundidad, y si se quiere observar al personaje desde un enfoque que no es ni de cerca utilizado en su respectivo capítulo de la mini-serie animada (bastante falta de sustancia, por cierto), y que en la película no logran sacarle todo su potencial. Sí, hasta el momento, esta mini-serie es lo que ha sacado lo mejor del personaje, y si te interesa tienes que leerla. Nada más que decir. Muchas gracias por leer la reseña, y sigan pendientes a las actualizaciones de El Blog de Batman. ¡Hasta la próxima!

Nota: 8/10. (Muy recomendable)

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