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sábado, 26 de septiembre de 2015


El titular claramente lo dice todo, ¿eh? Sabemos que no es la idea más original del mundo, pero aún así nos pareció interesante revelar los "orígenes secretos" tras el fanatismo de algunos de nosotros por el Caballero Oscuro. Además es lo único que pudimos hacer a última hora. No obstante, estamos contemplando la posibilidad de hacer algún tipo de celebración para el Batman Day del 2016, aunque todavía falta bastante para eso y hay mucho por planear. Volviendo al presente, y sin más preámbulos, pasaremos a contarles nuestras experiencias con el Detective Encapotado y su maravilloso universo.

JokerAnónimo.


Por un tema de tiempo, me temo que no podré hacer un texto muy extenso, pero en estas breves palabras espero ser conciso para expresar lo que Batman significa para mi. Y, sí que lo significa. Mi primer recuerdo del héroe oscuro y orejas puntiagudas se remontan a mis primeros años de vida, de seguro, con esas películas geniales de Tim Burton, que ya me daban la pauta que se trataba de un héroe distinto, y de entre los superhéroes era el humano, el que todos podíamos aspirar a ser. Todos, o la mayoría de nosotros al menos, en un sueño muy remoto existe el fin de salvar el mundo, ¿quién no sueña con construir nuestra utopía? Pero ninguno de nosotros puede ser Superman o Flash, pero de una manera inocente de razonar, cualquiera puede ser Batman. Por lo tanto, esa es la clave del éxito con que él predomina a otros personajes emblemáticos de la editorial: Es el que más se presta a la identificación. Es la pesadilla de los criminales a los que persigue, y el sueño de los lectores que lo idolatran. Mas mi acercamiento estable y definitivo al mundo del cómic fue cuando, de chico, escuché en el informativo la noticia más impactante de todas, y no fue Chernobyl o el 11S, ¡era la muerte de Batman! ¿Cómo podía ser posible? Claro, yo desentendido de la política cada vez más recurrente de la industra del Noveno Arte de matar y resucitar personajes como uno se cambia las medias, me parecía un acto solemne y arriesgado, algún hijo de puta osado se había cargado al héroe de mi infancia en un cómic llamado "Batman R.I.P.", y no lo podía pasar por alto.

Creo que mi inauguración en los tebeos no podía ser más grande, era la (supuesta) defunción del Caballero Nocturno, y a manos de uno de los mejores guionistas de la industria: Grant Morrison. El hecho de que me haya llevado una más que buena impresión, que de buenas a primeras me dejó bien en claro que los cómics no siempre tenían que seguir la estructura básica e infantil que la mayoría piensa, me aseguró la lectura de todo lo demás que el autor había hecho dentro de Gotham. Más temprano que tarde, y en retrolectura, me topé con Batman: Year One, que me acercaba a la mente de Bruce Wayne de manera excelsa y poética, que me terminó de atar al personaje para nunca más soltarme. Claro, no iba a pasar mucho tiempo para que conozca a Bane, a los distintos Robins, a Hush, y otros villanos no tan conocidos que eran tan geniales como los clásicos. En Batman no solo encontré piezas literarias que, según mi criterio, son obligatorios para cualquier literato que se precie de serlo, sino grandes exponentes de dibujos animados, o del mundo del cine, ya que Batman es uno de los mejores trabajos de directores de talla como Tim Burton o Christopher Nolan.

Hoy en día puedo decir que mi compromiso con el Cruzado de la Capa es tan grande que, como pueden ver en este Blog, me encargo del minuto a minuto de las novedades sobre él y de difundirlas a los fanáticos hispanohablantes, que en Internet no tienen el lugar que se merecen, por lo que con el staff tenemos el objetivo de ocuparlo. Puedo llegar a enojarme y volverle loco cuando se toman decisiones ridículas que atentan contra el personaje con alguna historia ridícula o inconsistencias editoriales que a veces lo hacen ilegible. Pero también me brinda grandes felicidades que compensan lo anterior, y es mi vía de escape a la realidad que a veces asfixia y abruma. El ejemplo más claro y reciente son esos ideas inolvidables de la edición de este año de la Comic-Con, con los distintos trailers de las próximas grandes películas del Universo DC, que me agarraron en unos días que no fueron benevolentes conmigo y fueron, finalmente, mi luz en la oscuridad. Quizá como lo es el Hombre Murciélago en la noche.
Gracias, Batman.

Marce Caldera.


Mi fascinación por Batman comenzó como la de muchos otros en los '90, gracias a los estragos dejados por la “Batmania” nacida alrededor de la película de Tim Burton sobre el personaje en 1989; específicamente la aparición de una serie en 1992 que no solo cambiaría el mundo de la animación y la mitología del personaje para siempre, sino también la vida de un pequeño niño.

“Batman: The Animated Series” es una introducción perfecta al héroe encapotado que lucha por un mundo en donde la tragedia que lo marcó no se repita. El delicado y preciso trabajo realizado por el equipo creativo alrededor de la mitología de Ciudad Gótica, capturó mi imaginación a como ninguna otra cosa en ningún otro medio lo hizo antes.

Ya una vez dentro, no había vuelta atrás, necesitaba más de este personaje ¡Y lo necesitaba ahora! Y la cultura pop estuvo más que dispuesta a otorgar, pues detrás de esta serie había películas, shows retro y, claro, historietas. Desde los ‘60 Batman se ha mantenido como una constante en la conciencia colectiva, era de esperarse que su concepto afectara más a unos que a otros.

Muchos hablan de como Batman es el héroe que puede existir en nuestro mundo, pues es solo un hombre normal con dinero. Cualquiera que ha levantado un cómic de Batman escrito por Morrison sabe que las reglas de su universo son tan exageradas y ficticias como las de Superman (después de todo, viven en el mismo universo). Lo genial de Batman no es lo cerca que puede estar de nuestra realidad, sino lo inspiracional de su concepto: el elevarse encima de la tragedia personal y utilizarla como combustible para alimentar su misión de transformarse en una persona mejor para forjar un mundo mejor.

A través de los años he aprendido que Batman es el gran sobreviviente: el niño que fue separado de su familia y salió a fundar una nueva con otros niños perdidos a los cuales les dio un objetivo: Crear un mundo donde no hubieran más familias separadas. Porque la primera verdad de Batman es que nunca estuvo solo. Nosotros sus ávidos admiradores, somos su familia y a través de sus historias, a través de su ejemplo, este nos da la misión de mejorarnos a nosotros y a nuestro entorno, siendo ahí donde se vuelve real.

Dr Nigromante.


En mi caso mi pasión por Batman nació porque… Realmente no tengo idea, era muy joven, posiblemente haya sido gracias a la película de Burton o a la serie animada de los '90 pero me atreveré a decir que fue gracias a mi padre. Él no era fan de los cómics ni nada por el estilo pero algo sabía, conocía personajes de DC como Green Lantern, Batman o Superman y, como buen niño preguntón que no sabe callarse y sigue jodiendo a sus padres con preguntas hasta que estos se vuelven locos y pierden el cabellos, le preguntaba cuáles eran los poderes de esos tipos y él me contaba: Superman era súper fuere y volaba, Literna Verde tenía un anillo y formaba cosas con la mente, Aquaman hablaba con los peces, Flash era rápido, Spiderman tenía poderes arácnidos (bueno, este no era de DC pero yo no lo sabía en ese entonces) pero cuando le pregunté sobre Batman me respondió que no tenía poderes, que era solo un tipo millonario con gadgets. Entonces, ¿cómo podía vencer a los malos sin tener poderes? Pregunté. Su respuesta fue lo que hizo que me viviera fan del personaje: era un tipo que siempre estaba un paso por delante de sus villanos, era muy inteligente y no se rendía pese a sus limitaciones, pese a que se tuviese que enfrentar contra locos y monstruos y fuese tan solo un humano trataba siempre de vencer, de luchar por el bien de los demás, para que nadie tuviera que sufrir lo que el de niño. Obviamente no lo dijo con esas palabras, pero ustedes entienden. Batman era un héroe con quien me podía identificar, pensé, era muy humano y a la vez lo que todos nosotros desearíamos ser, un ideal y un modelo a seguir (excepto por lo de vestirse de murciélago con la ropa interior por fuera claro está, eso es un mal ejemplo). Luego me volví súper fan de su serie animada y de la Liga de la Justicia, más tarde leí sus cómics y no entendía ni papa, hoy en día comprendo bastante bien su historia y la de otros héroes a través de los años. Batman fue quien me hizo entrar en este mundillo y sé que con muchos ha sido igual, que gracias a él hemos conocido algunos de nuestros cómics y personajes favoritos y posiblemente nos llevemos este fanatismo hasta la tumba. En fin, muchísimas gracias a Bill Finger y Bob Kane por crear a este personaje que nos despierta tanta pasión a muchos, ¡fans del cómic a lo largo del globo se los agradecen!

Mario Dennis.


En un principio, creí que podría responder a este interrogante en un santiamén, sin muchas vueltas que darle al asunto. Las palabras fluirían por mis dedos, y me remontaría a algún momento de mi niñez/adolescencia. Hablaría de la primera vez que leí un cómic del Hombre Murciélago, y citaría alguna referencia poco conocida para demostrar lo entendido que soy en el tema. Pero no…
  ¿De dónde surge mi fanatismo por Batman? La verdad es que no lo sé. Creo que “de todas partes y de ninguna” Es algo que siempre estuvo ahí, porque no es un fanatismo por un personaje sacado de contexto, solo, puesto en un microscopio y analizado minuciosamente. Es un fanatismo desmesurado por un IDEAL (y no hablo sencillamente del ideal de JUSTICIA). Hablo de algo que supera a Bruce Wayne, a Batman, a sus archienemigos y aliados, e incluso al Multiverso: “Batman es un SÚPER-HÉROE”; así separado. 
  SÚPER porque excede al humano normal y busca siempre la perfección física y espiritual, invitándonos a reflexionar sobre el sobreponernos a los problemas más difíciles. 
  Y HÉROE porque no queda simplemente en el acto de bondad “porque ese es su trabajo”, sino que ha logrado inspirar a personas en la vida real para dar su vida, o sencillamente unas horas al día en un hospital, en pos de cambiar al mundo y volverlo un lugar mejor para todos.
  Es muy sencillo ir a pelearle la batalla al universo entero cuando se puede tener acceso a un anillo de poder, o se es Superman; cando se tiene un simbionte del espacio pegado al cuerpo, o una armadura “godkiller” que te permite dar vueltas por el espacio, como si de una escapada a la plaza se tratase.
  Batman merece ser nombrado PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, porque eso es: HUMANO, pero humano de verdad. Nos da un cachetazo de realidad, página a página, con todo lo que podríamos ser, y hacer, si llevásemos nuestra condición de seres humanos al máximo. 
  Creo que, como a muchos, me atrapó la idea de lo real que sentí a Batman (Bruce Wayne) ahí sentado entre sombras, con un murciélago infernal atravesando su ventana; con una familia de jóvenes acróbatas a la que no había buscado, pero que llegó de “rompe y raja” a cambiarle todo; con un hijo adoptivo que siguió sus pasos y se fue, pero regresó siendo más que un hombre; con otro que lo quiso, murió por quererlo, y regreso con la furia de un dios; con una hija que se enfrentó a su mayor enemigo y volvió a andar (literalmente) gracias a la fuerza del Murciélago; y con un hijo de sangre, perdido en la furia de un abuelo con delirios napoleónicos, que llegará algún día a portar el manto del Caballero de La Noche
  A Batman se le ofreció el Poder Supremo en más de una oportunidad, y si bien en algunos mundos alternativos lo aceptó y pagó las consecuencias (recuerdo mis viejas reseñas de “DC Online Legends”…), nos enseña que el poder total corrompe totalmente, cosa que su amigo Don Superman parece no haber aprendido muy bien…
  Mi fanatismo por Batman nace del mundo que ha ayudado a crear fuera de las viñetas; de esa sensación de estar leyendo, día a día, una nueva versión de las famosas “Ilíada” y “Odisea” de la Historia Universal.  

Patricio Achille.


Probablemente sea el miembro del blog que menos tiempo lleva siendo fan del murciélago. Lo cierto es que para que esa chispa de pasión y fanatismo se convirtiera en lo que es hoy, hizo falta que intervenga otro de mis grandes pasatiempos: los videojuegos. Fue así como en el año 2009 jugué a “Batman: Arkham Asylum”, un título que no había despertado ninguna expectativa en mí, y que quizá sea una de las principales razones que generó este amor a primera vista. Ninguna expectativa, fantástica experiencia. No voy gastar palabras enumerando la gran cantidad de virtudes que tiene el juego, sólo basta con decir que simplemente te deja con ganas de más, sin importar qué, y cuando me decidí a buscar “más”… me introduje a un extenso y maravilloso mundo el cual, hoy en día, guarda un muy pequeño espacio para mí, aquí, en El Blog de Batman. Mis primeras lecturas las conformaron: “Batman: The Killing Joke”, “Batman: Year One”, “Batman: The Long Halloween”,  “Batman: A Death in the Family” y “Hush”.

Mis inicios en el Blog: había terminado el arco argumental de “La Noche de los Búhos”, mi primera (y más grata hasta el momento) experiencia en los New 52. Quedé tan impactado con la historia ideada por Scott Snyder, que sentí la inexorable necesidad de tener que compartir mi opinión. Abrí mi cuenta en “Taringa!” y escribí una brevísima reseña que todavía debe estar por ahí. Más tarde, “El Blog de Batman” comenzó a llamar a gente en Facebook para reseñar, le mandé a Lichu mi reseña de “Taringa!” y el respondió poniéndome a prueba con una reseña inicial para “Birds of Prey”. El resto es historia. El universo de Batman es gigante y cada día se agranda aún más, hasta llegar a tener su propio día. ¡Larga vida al murciélago!

Adriana Perea.


A principios de los años '90, cuando era una niña, reconocía a Batman por su logotipo, la Bati-señal, el traje negro con las orejas puntiagudas y la capa. En ese entonces, mis primeros contactos fueron a través de la película de Tim Burton cuando la televisión abierta en México la transmitía por el canal 5. Recuerdo a Michael Keaton, quien no me agradaba para nada en el papel porque era demasiado viejo, pelirrojo y con cabello ondulado, ¿qué clase de Batman era ese? ¿No se supone que debía ser alto, guapo, de cabello negro y fornido? En cambio, Michelle Pfeiffer me había impresionado: cayó por la ventana, sobrevivió, se le zafaron los tornillos y se diseñó su traje "acharolado" en el cual se veía sencillamente genial, ¿y qué me dicen de esa lamida sensual que le da a Batman en los labios? ¡Qué Gatúbela, por Dios! Pero quien me dejó marcada fue Danny Devito en su personaje de El Pingüino: en el momento que muere, un líquido negro salía por su boca; era tétrico, perturbador y asqueroso al mismo tiempo.

Luego, en la secundaria, allá entre 1997 y el 2000, ya tenía referencias solidas del Encapotado gracias a "Batman: La Serie Animada". La veía por el canal 5 alrededor de las 11 de la mañana, ya que yo asistía por la tarde a la escuela, y simplemente la amaba: su intro, los personajes, las voces, la obscuridad. La amaba mucho más que todas las películas de Batman juntas que se habían proyectado entonces. Ese era exactamente el Bruno Díaz y el Batman que quería ver, al cual le tengo cariño porque me recuerda mi adolescencia. En esos mismos años conocí la serie de "Batman del Futuro" ("Batman Beyond") así como "Las Nuevas Aventuras de Batman y Robin", que también disfrutaba mucho verlas por las mañanas.

En la universidad, entre el 2003 y el 2006, comencé a comprar algunos comics que encontraba en mercados callejeros: Batman: Hora Cero, Batman: Bajo la Capucha, Batman: Deathblow, Batman: El Último Arkham, La Espada de Azrael, Batman Blanco y Negro, Batman de Arkham, Batman: Los Mortales Días, Crisis Final Personajes de Batman, Crisis en las Tierras Infinitas por mencionar casi todos. Debo reconocer que en algunos casos solamente tengo tomos/partes cero o uno ya que fui inconsistente con mis colecciones. De igual forma, durante la universidad, transmitían "Liga de la Justicia Ilimitada" y así poco a poco me sumergía en el Universo DC. Al poco tiempo conocí a mi esposo, fanático de las series de la Liga de la Justicia y Batman (actual coleccionista de los sets de Lego Batman), y entonces declaré mi amor por el Hombre Murciélago. A veces creo que Batman y la Liga de la Justicia fueron la base de mi noviazgo y mi matrimonio.

Y ya para terminar esta historia, fue en el 2013 cuando en una solicitud para formar parte de El Blog de Batman, envié un artículo con la reseña de "Beware the Batman", una nueva serie animada transmitida en Estados Unidos. Me representó un reto pese a que mi inglés no es muy bueno; en cambio, me las arreglé para realizar mi artículo de prueba con mucho entusiasmo y profesionalismo. Fui la elegida. Desde entonces mi estadía en el Blog ha sido con las reseñas de "Beware the Batman" y algunas cuantas de "Batman: The Animated Series", es de lo mejor que me ha pasado: ganar una selección de personal y combinar mi pasión por escribir con mi superhéroe favorito.

¿Acaso hay algo mejor?

Mena.


Nací en las postrimerías de la década de Batman que todos queremos olvidar: los sesenta. Aquellos locos años dominados por el Comic Code y la serie televisiva camp del Encapotado de Gotham.
Pero no fue sino hasta mediados de los setenta que tuve mis primeros encuentros con Batman y compañía. Y fue un acercamiento a través de la aún incipiente televisión de nuestro continente: primero, algunas series de animación —entre las que se cuentan la ahora clásica Súper Amigos— y la película y posterior serie protagonizada por West y Ward —de la cual no se precisa entrar en más detalles—.
Sólo después vinieron los cómics —que llamábamos tiras cómicas y, luego, historietas—. Historias sueltas que uno lograba que le compraran o que amigos le prestaban a uno. Era Chile de la época oscura, cuando éramos literalmente, el último rincón del mundo y todo llegaba casi de segunda mano.
Sin embargo, Batman siempre fue un producto alegre, colorido y liviano. Un juego que con los amigos recreábamos en esas tardes inocentes de la infancia, donde el papel de Batman siempre me lo reservaba para mí. Papel que hacía imitando a Adam West… Como para sentir escalofríos al verlo en retrospectiva.
Pero llegaron los ochenta y se impuso la adolescencia. Y se impuso lo social y llegaron los cómics con contenido. Llegaron los autores europeos y, de pronto, Batman era sólo uno de esos pecados de infancia. Algo cursi y capitalista que aborrecer o, por lo menos, ignorar. Lo que se imponía era la protesta en la calle y el dibujo de uno —sí, desde muy temprano se me dio bien el dibujo— estaba al servicio de las peleas que dábamos contra las dictaduras latinoamericanas. Cualquier cosa que oliese a gringo era ipso facto desechada —superhéroes incluidos—.
Y vino el exilio. El paso a la mayoría de edad me pilló en Suecia, donde me atraparon los comix. Sí. Los cómics que terminaban en X. La adultez me alcanzó en uno de los países más liberales de fines de los ochenta.
Y, cosa extraña, volví a los cómics de superhéroes. Eran una gran forma de aprender el idioma sueco. Y la sincronicidad quiso que justo al unísono se publicaran en las estanterías suecas, The Dark KnightReturns y The Killing Joke. Reencontrarme con mi héroe de infancia revestido con un traje maduro consiguió atraparme.
De algún modo, Batman y yo nos estábamos haciendo adultos casi al mismo tiempo. Y, como un Batarang enviado desde los lejanos setenta, el personaje me golpeó en la nuca y volví a contagiarme de admiración y devoción por el Encapotado gothamita que tuve de niño.
Al volver a Chile y entrar a estudiar Literatura en la universidad, ya no me sentí incómodo por compartir mi mundo comiquero con el ambiente intelectualoide que se daba en las aulas. De algún modo, ambos convergían. Nombres señeros del noveno arte de esa época —como los mismos Moore y Miller— me demostraban que calidad y cantidad sí podían emparentarse.
Las cintas de Burton también mostraban que los superhéroes —y en especial Batman— podían ser un producto para tomarse en serio.
La Revolución Image hizo, además, que las historias típicas de peleas entre metahumanos alcanzaran altas cotas de violencia y oscuridad; ambiente más que propicio para que los noventa asentaran a nivel mundial la figura de Batman… y la grabaran a fuego en mi corazón.
Nunca he sido un gran coleccionador de cómics o figuras. Crecí en una época en que no teníamos el acceso del que se goza hoy. Y la vida misma se impone la mayoría de las veces y uno debe dar prioridad al día a día. Pero siempre he buscado las buenas historias en torno a Batman. He estado atento a su evolución y, ya de vuelta de muchas cosas, hoy sí me doy uno que otro gusto buscando aquello que más defina a nuestro gran héroe.
Hasta Internet misma ha cambiado mi concepto de Batiseguidor —o Batfans como decimos—, permitiéndome ahora que friso los cincuenta, por ejemplo, pertenecer a un Blog donde puedo aunar mi pasión por la lectura, la escritura y, principalmente, por Batman.
Y me siento orgulloso de que Batman y su mundo, de algún modo, siempre hayan estado rondando mi existencia. Hoy lo veo como un viejo amigo, al que creo conocer bastante bien. Pero también me encanta redescubrirlo en sus nuevas encarnaciones. Es como si uno nunca pidiera cansarse de él y siempre estuviese esperando más. Y, créanme, tras más de cuarenta años, aún sigo sorprendiéndome y regocijándome con las aventuras del Mejor Detective del Mundo, del Caballero Oscuro, de Bruno Díaz y Bruce Wayne, de Batman el hombre murciélago.

JhonJanor.


Recuerdo que vivía en un lejano pueblo de Cataluña llamado “Vilassar De Mar” (habitaban Catalanes, un lugar muy tranquilo y relajante, muy bueno…) Yo tendría alrededor de 4 o 5 años cuando una tarde, cerca de un videoclub, vi una tabla de plástico de esas para promocionar películas, solo que esta tenía a “Batman Forever” como protagonista. Había algo muy llamativo en esa imagen: La Bati-Señal. Me atraía mucho, me encantaba el diseño de esa cosa. Mi madre me alquiló la película unos días después y la reproducimos. Me recordó bastante a la serie de los ‘60 protagonizada por Adam West (era lo único que había visto de Batman hasta ese momento) y, claro, como que el tono de la película era bastante similar, se convirtió fácilmente en una de mis películas favoritas.

De a poco fui descubriendo algunos cómics, la Serie Animada, los juguetes y, como no, las dos cintas de Tim Burton. El Joker me enamoró y llamaba mi atención mucho más que Batman. Me encantaba la versión de Jack Nicholson. La música, Michael Keaton, el Batimóvil, la escena del bosque, la batalla final en el campanario… Quedé maravillado. Más tarde leí el cómic del filme y el final no era como en la película, así que me compré otros 5 ejemplares distintos porque pensé que eran un engaño. Bobadas de niño. Luego le tocó el turno a “Batman Returns”. No recuerdo mucho cual fue mi reacción inicial, creo que el Pingüino me dio mucho asco, pero aun así me gustó. Si son perceptivos, ya imaginarán que hice después de ver las películas.

¿Y qué puedo decir que no vayan a decir los chicos ya? De no ser por Batman, Gotham City, El Joker, Catwoman y todos los elementos de su meta-verso, seguramente parte de mi vida no tendría sentido. Habría crecido con una visión de las cosas y una mentalidad diferente. Puede sonar absurdo, pero sus historias y personajes me han enseñado muchas cosas. Algo así como lo que pasó con “Dragon Ball Z” y sus fanáticos. No puedo describirlo con palabras, es indescriptible. Me enorgullece mucho haberme criado con él. El haber visto las películas y series de niño… Que mi primera película pirata fuera “Batman Begins”… Ver “The Dark Knight” y “The Dark Knight Rises” el primer día de estreno… El haber comprado la edición coleccionista de “Batman: Arkham City” tras reunir el dinero en mi cumpleaños… El haber comprado todo el segundo volumen de Planeta DeAgostini del Murciélago, ese de los 70 números (aunque por desgracias de la vida tuve que venderlos contra mi voluntad, y sigo arrepintiéndome de ello). Que mis primeros bocetos como escritor y guionista sean historias del Cruzado de la Capa… Muchas cosas. 

Si tuviera que relatar todo lo que siento, seguramente tendría que escribir 7 libros y hacer 8 películas para relatarlo correctamente (además que todavía no he llegado al nivel de otros redactores del Blog para poder expresarme maravillosamente, pero algún día lo haré, Because I’m Batman).

Lichu.


Probablemente se estén preguntando por qué reservé mi anécdota para el final siendo el mandamás de este sitio y lo cierto no sé bien qué escribir pues estoy atravesando por un mar de emociones. Como se habrán dado cuenta luego de leerme durante más de seis años, Batman representa una figura sumamente importante en mi vida, una figura que, no me avergüenza decir, es responsable de que yo siga vivo hasta el día de hoy. No quiero ponerme demasiado dramático, aunque pasaré a desarrollar más puntualmente mis vivencias para que puedan (o al menos intenten) entender mejor lo que quiero decir.

Habiendo nacido en 1993, mi primer acercamiento al mundo del Encapotado fue alrededor de los cuatro o cinco años. ¿Y qué me introdujo a este mundo? "Batman & Robin". Si, la nefasta cinta dirigida por el aún más nefasto Joel Schumacher. Pero claro, a esa corta edad me era difícil distinguir entre el bien y el mal, de modo tal que quedé obnubilado con la película. Tiempo después, durante un ocioso Sábado por la tarde, enganché en uno de los canales locales la película de Batman '66 protagonizada, entre otros, por actores de renombre como Adam West, Burt Ward, César Romero y Julie Newmar. Por increíble que parezca, esa versión del Encapotado me pareció (y me sigue pareciendo) aún más extraordinaria que la versión de Schumacher. Ese Batman bizarro, psicodélico y desopilante había captado mi atención y el paso siguiente fue, lógicamente, comenzar a dibujarlo en toda hoja de papel que encontrara y jugar a ser Batman hasta el hartazgo, sin mencionar la interminable cantidad de muñecos que mi familia me terminó comprando ante mis caprichos. Pequeño y, por ese entonces, sin acceso a Internet, creía que Batman era eso, un sujeto de atuendos extravagantes, enemigos totalmente desquiciados y aventuras por demás de hilarantes pero todo cambió en una de mis recurrentes visitas al videoclub del barrio. Ubicado a la vuelta de mi casa, solía frecuentar este lugar en compañía de mi padre, mas nunca me había percatado que tenían la colección completa de "Batman: The Animated Series" en VHS. Si, todavía era la época del VHS. A partir de allí, como tarde o temprano nos ocurrió prácticamente a todos, mi visión sobre el Bativerso cambió por completo y me di cuenta que nuestro héroe era capaz de transmitir una profundidad y una oscuridad fascinante. Es así que las visitas al videoclub se hicieron cada vez más recurrentes, no solo para alquilar una y otra vez los casetes de la serie animada, sino para consumir todo el Batman que pudiera, y eventualmente llegué al maravilloso mundo de Burton.

Sin embargo todavía no descubría las historietas, más allá de haber leído algún que otro "Patoruzito" o "Condorito" que andaba dando vueltas por mi casa. Ya a mediados de la primaria me había picado el bichito de la lectura, particularmente disfrutaba mucho de las viejas ediciones de "Elige tu propia aventura" ("herencia" de cuando mi padre y mi tía eran chicos), y mi fanatismo fue tal que me había empecinado en completar la colección original. Esto me llevó a hurgar en los recovecos más recónditos de las librerías de mi barrio hasta que, en una ocasión, encontré algo más que libros. Había encontrado el que sería mi primer cómic y es, claro, el que ven aquí arriba. Publicado por la vieja editorial Perfil, este ejemplar usado y precario de "Batman" v1 #418 (1988) me voló la cabeza. La acción constante, el misterio, la violencia desmedida y en especial los trazos de Jim Aparo me marcaron de tal forma que no sabía qué hacer con mi emoción infantil. Obviamente traté de buscar más cómics, pero para ese entonces realmente había muy pocas publicaciones, así que se me hacía difícil la búsqueda. Los años pasaron y leí historias como "Hora Cero" o "The Killing Joke" gracias a compañeros del colegio que me prestaban sus revistas, y demás está decir que me encantaron. Pero la cuestión seguía siendo la misma: no podía conseguir más cómic. Ahí es cuando la ahora extinta editorial Sticker Design comenzó a publicar "Batman: Hush" y esa saga marcó el punto de una montaña rusa de emociones hasta que nos dejaron de garpe alrededor del 2008 si no me falla la memoria. Para ese entonces no solo conocía mucho más sobre Batman sino sobre el Universo DC en general, pero la falta de cómics nuevamente me tiró abajo e hizo que me alejara durante varios años de ese mundillo.

Ya con Internet en casa comencé a retornar lentamente al Bativerso, nomás para toparme con "Batman: Heart of Hush" y "Batman R.I.P.". Estas dos historias no solo marcaron mi retorno definitivo a los cómics, sino también el inicio de un camino que eventualmente culminaría con la fundación de este Blog. La obra de Paul Dini y Dustin Nguyen terminó por reafirmar mi amor absoluto por Tommy "Hush" Elliot, mientras que el arco argumental del excelso Grant Morrison no hizo más que marearme... Pero en el buen sentido. La incertidumbre me hizo indagar hasta llegar a "Batman and Son" y de ahí en más el resto es historia. Morrison pasó a convertirse en mi ídolo absoluto y en una inspiración sin precedentes, hecho que entre 2009 y 2010 me llevó al campo de batalla en las famosas cruzadas entre los pro-Morrison y los anti-Morrison (?) Una época movidita y controvertida por donde se la mire, pero también la época de oro del Blog. Al tiempo, el diario Clarín editaría la colección "Batman: La Historia y la Leyenda", permitiéndome acercar a algunos de los clásicos fundamentales que todo fan del Hombre Murciélago debería leer. Y luego, por supuesto, llegó la mítica trilogía de Nolan. ¿Pero qué pasó? Llegó la adolescencia, etapa difícil, etapa de cambios, problemas y pérdidas de todo tipo y color que me sumieron en una profunda y asquerosa depresión. Y si, como se imaginarán tuve pensamientos de los que no estoy nada orgulloso pero por fortuna, junto a algún que otro ser querido, lo tenía a Batman haciéndome el aguante, ofreciéndome puertas de escape a lugares impensados, ofreciéndome la chance de acompañarlo en algunas de las aventuras más épicas que jamás le tocó vivir en todos sus años de historia. 

El tiempo pasó, la vida pasó, y finalmente pude superar esta etapa tan horrible. Había vuelto a ser feliz, estaba progresando, estaba estudiando algo que me gustaba, lleno de sueños y proyectos, en compañía de una persona que adoraba profundamente, hasta que todo volvió a derrumbarse. Hoy, con mis 22 años, me encuentro atravesando nuevamente una etapa bastante jodida en cuanto a lo personal y emocional, pero Batman continúa acompañándome más fiel que nunca para demostrarme que no hay que rendirse ante ninguna adversidad, para demostrarme que siempre habrá aunque sea un mínimo de luz al final del oscuro túnel que nos toca transitar en la vida. Más allá de su versatilidad narrativa, Batman, como ya varios de los chicos mencionaron, es un ejemplo a seguir, un ejemplo de auto-superación y un ejemplo de que todo en la vida se puede lograr si uno pone lo que hay que poner. Por eso, pase lo que pase, Batman fue, es y será una de las figuras de mayor influencia en mi vida.

En fin, la dejamos acá porque no quiero que los ánimos terminen por el suelo. Hoy, por el contrario, es un día para celebrar a full. Es el Día de Batman y nuestro héroe merece que lo honremos. Es por eso que, así como nosotros compartimos estas anécdotas, nos encantaría que nos cuenten por medio de los comentarios cómo fue su llegada a Ciudad Gótica y qué significó esa peculiar experiencia para ustedes.

Aprovecho el momento, ya que estamos, para agradecerles por habernos acompañado durante todos estos años. Aunque no lo crean, ustedes también me ayudaron a superar momentos difíciles gracias a su apoyo incondicional, cosa que significa muchísimo para mi.

Recuerden además que hoy, Sábado 26 de Septiembre, están todos invitados a participar del hashtag #‎EBDBatmanDay en Facebook, Twitter e Instagram. El objetivo es conectar a la mayor cantidad de fans hispanohablantes posibles para hacer de ésta una experiencia única, así que no escatimen a la hora de festejar.

¡Feliz Día de Batman!

El staff de El Blog de Batman.

7 Batcomentario/s:

Carlos Serasa dijo...

Hay momentos en los que ciertas expresiones artisticas nos definen y modifican parametros internos. En mi caso La lectura del Princito a los ocho años me cambio para siempre, hoy soy Profe de literatura. Al año siguiente se estreno la primera pelicula del murcielago, y aunque ya lo conocia, aquella imagen de verdadero hombre murcielago me penetro en el inconsciente y jamas me abandono. Desde entonces siento una ligazon muy fuerte por el personaje y por su eterno nemesis. Luego con algun mango en el bolsillo me compre la broma asesina que salio en los puestos de diario! ( otros tiempos) y ahi sí quede enganchado para siempre. Tengo 35 años este amor tiene mas de 20 años. Que viva por siempre!

JLO dijo...

nací también a finales de los 60 como alguien acá y la serie de Adam West fue la priemra vez con Batman y muy placentera para esa edad... el por que soy fan no lo se bien... me gusta Superman y todo lo que tenga que ver con DC, a mi edad Marvel en Argentina no existía lietralmente... pero Batman siempre fue mi preferido, eso lo se muy bien... la película de Burton resucitó al personaje, pero lso comics siempre fueron buenos... aún los que tienen a Robin ja...

hoy en día si me compro algo, lo que sea, quiero que sea algo que contenga a Batman... y claro, eso me hizo llegar a este blog desde hace rato, que me haga fan y que me mantiene informado siempre...

es mas, mi última entrada en mi blog que no es de comics nada mas fue influenciada por este blog... así como al creador de este blog "lo salvó", a mi Batman me mantiene joven y con el orgullo de que a mi edad me sigan gustando y disfrutando los comics...

Gracias Batman, gracias blog... a disfrutar hoy!!

JLO dijo...

vieron este corto? es buenísimo...

https://www.youtube.com/watch?v=L0hVJ5cM8bU

Mariano Romero dijo...

No recuerdo nada antes de los 4 años (1992), excepto una cosa: el Batman de Tim Burton. Quizá tenía 2 o 3 años, pero increíblemente recuerdo pequeños fragmentos del clímax de la película, esa escena donde Batman se movía por las sombras, mientras Vicky Vale distraía al Joker. Con el tiempo me di cuenta que los recuerdos se pueden distorsionar un poco, pero siempre recordé, claramente, ese símbolo amarillo y negro que Batman llevaba en el pecho.
Mientras pasaban los años, vi Batman Returns, algunos capítulos de Batman: TAS, la serie del '66 y las películas de Schumacher. Y Batman se convirtió en una adicción. Pero en realidad, me interesaba más lo estético, por decir de alguna manera. La música de las películas me volvía loco, quería sus bat-vehículos, sus trajes, tener una Bat-cueva. No me importaba su historia, sus valores, no me importaba el personaje en sí, solo sus "juguetes".
Y llegó mi horrible adolescencia, donde eras el acosador o el acosado. Me tocó lo segundo. En ese tiempo me había olvidado de Batman, un poco por mis estados de ánimo y otro poco por el alejamiento del Caballero Oscuro de los medios. Así que tuve que aguantar, solo, y en el camino me fui convirtiendo en alguien introvertido, pero también aprendí mucho de la vida y las miserias humanas. Entonces llegó el 2005, y me reencontré con el Caballero Oscuro. Vi Batman Begins y descubrí un enfoque totalmente nuevo, que me hizo interesarme más por el personaje. Luego llegó uno de los mejores días de mi vida, cuando descubrí al Batman de los comics. Batman #7 de SD (#614 USA), ese capítulo de Hush, donde Batman le daba una paliza al Joker. Los dibujos de Jim Lee me dejaron embobado, pero lo que más me impresionó fueron los flashbacks, que retrataban las tragedias que Bruce Wayne había vivido. Quería saber más, pero los comics ya no llegaban a mi ciudad. Entonces empecé a investigar la historia de Batman en Internet, hasta que en 2008, el hombre murciéalago volvió a los kioscos. Year One, A death in the Family, Knightfall, No Man's Land, Bruce Wayne: Murderer?/Fugitive, Hush (completa esta vez), leí una gran cantidad de historias, hasta que me puse al día con la actualidad de los comics. Y me encontré con el Batman de Morrison y The Dark Knight Returns, obras que me hicieron dar cuenta que el personaje era más grande de lo que yo pensaba. Y pasaron más comics, series y películas, como la maravillosa The Dark Knight y Mask of the Fantasm, y además pude ver la serie animada completa, por primera vez. Ya hace diez años que no paro de leer Batman, y no voy a parar NUNCA. Con Batman aprendí que la vida no es blanco o negro, y que uno puede usar todas sus experiencias negativas para hacer algo positivo. Viva Batman.

PD: Perdón por la extensión del texto, y felicitaciones a todos los integrantes del Blog por las maravillosas anécdotas que han compartido.
¡Batisaludos!.

Eladio Garro dijo...

Recuerdo que, cuando niño, siempre veía una serie animada de los 90, en que había un personaje con mallas grises y capa negra; era BATMAN. Y desde ese día, se ha vuelto mi superhéroe favorito de vida. Tuve la oportunidad de ver sus películas live-action (incluyendo las perturbadoras cintas de Joel Schumacher). Hasta me enorgullece decir que, igualmente, la teleserie de Batman, de Adam West, también formó parte de mi vida (aunque algunos se vayan a reír, pero no importa).

Pero lo mejor vino en el 2001 cuando tenía 8 años; mi primer cómic de Batman, titulado "Our Worlds At War", escrito pot Ed Brubaker. Es un cómic que siempre recordaré con mucho cariño, a pesar de tener 14 años de haberse perdido. Y en el 2005, cuando pude presenciar "Batman Begins" de Christopher Nolan. Una experiencia inolvidable (menos la sala de cine a la que tuve que ir). Nunca perdí mi interés en Batman desde ese entonces.

Pero gracias a la internet, fui conociéndolo más, y aunque sólo me limito a leer cómics en formato digital, tengo algunos tomos de Batman y Detective Comics, así como de Incorporated y el Trade Paperback de los 75 años del personaje. El año pasado me ayudó a crecer como fan verdadero del encapotado, y hoy en día, soy coleccionista de figuras del personaje, y algunos de sus vehículos.

Lo más atrayente de Batman no sólo se limita a sus trajes, gadgets o vehículos, sino más bien su humanidad; siempre nos enseña que podemos levantarnos y seguir luchando, aun cuando todo parezca dfícil.

Y finalmente, quisiera aprovechar para mandar un gran saludo a todos los miembros de El Blog De Batman de mi parte desde Costa Rica. Sigan adelante con el excelente trabajo que los ha caracterizado, del que me enorgullece ser uno de sus seguidores.

Anónimo dijo...

Mi primer comic de batman que leí, fue a los 16 años. El comic era "la venganza de bane". Si bien en ese comic , el protagonista era bane ( puesto q batman solo aparece en las últimas 3 paginas) , la narrativa q planteaba me volo la cabeza. Desde ese momento me empece a leer y comprar cuanto comic conseguia. Y ademas fue mi entrada al gran universo dc. Saludos

Eber dijo...

Mi primer recuerdo de Batman son las reposiciones de la clásica serie de Adam West, la veía a los 3 o 4 años los sábados por la mañana, ahí fue donde empezó mi fanatismo y pasión por el personaje, me sentía atraído por el justiciero gracioso y su universo pictórico, con esos villanos tan carismáticos y caricaturizados y una pasada de coche elegante como el Batmobil, después vinieron las estupendas películas de Tim Burton que me impactaron y me hicieron ver que el cruzado de la capa era en realidad un alma torturada y vengativa, nunca fue gracioso como el de West y por ultimo llegó la mejor versión de todas que me marcaría para siempre: la mítica e insuperable serie animada de Bruce Timm del 92, la veía con 7 años cada tarde al salir del cole, era una obra de arte en toda regla y tenia guiones maduros e inteligentes.