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miércoles, 14 de octubre de 2015

Reseña: "Gotham" 2x02 - "Knock, Knock"


"Knock, Knock"
Guión: Ken Woodruff .
Dirección: Rob Bailey.

El segundo capítulo de “Gotham” toca a nuestras puertas para traernos más excentricidades y crueldad desbordada, esta vez, de la mano de uno de los grandes favoritos de la serie: Jerome Valeska (el supuesto Joker). Ahora que Sarah Essen se ha convertido en la nueva comisionada de policía tras el retiro forzado de Loeb, parecen soplar vientos de cambio en las oficinas del G.C.P.D. Sin embargo, por cada bola curva que Jim Gordon lanza, la ciudad batea con implacable ferocidad. ¿Acaso a alguien le sorprende? Esto es Gotham después de todo. Atentos, que según la opinión de muchos, este es uno de los mejores capítulos que ha tenido la serie. Y recuerden: hay spoilers.

En la reseña anterior, fui muy cuidadoso con el destripe de la trama debido a que se trataba del season premiere, por lo que terminé dejando muchas cuestiones de lado; como por ejemplo, la fuga de varios recluso de Arkham (entre ellos Jerome y Bárbara) cortesía de los hermanos Galavan, algo que será fundamental para el episodio que nos compete. A partir de aquí ya no voy a ser tan benevolente con los spoilers, así que están advertidos. En “Knock, Knock” los villanos hacen su entrada triunfal en conjunto, pero teniendo a un claro protagonista: Jerome. Sí, tal y como yo pensaba, “al final tuvo que aparecer el Joker para que las cosas se pusieran realmente interesantes”. Y aunque muchas veces nos quejamos de la gran dependencia que el bativerso demuestra tener hacia este personaje en particular, lo cierto es que gracias él “Gotham” ha conseguido mantenernos expectantes en nuestras sillas como nunca antes hasta el momento. Por lo que, en cierta forma, no podemos culpar a los guionistas por querer sacarlo a la luz tan pronto; y de hecho, este capítulo nos ha demostrado que, dentro todo, ha sido una decisión acertada.

 
¿Pero cuáles son las claves de este “Joker”? Para empezar, uno de los pilares fundamentales radica en la estupenda labor actoral de Cameron Monaghan, que aun apelando a la nostalgia de los televidentes al rescatar pinceladas de interpretaciones pasadas del personaje, logra engendrar un estilo propio que se mimetiza a la perfección con el cariz de la serie. Por otro lado, es cierto que en algunos momentos da la sensación de que Cameron sobreactúa con su papel, sin embargo, este concepto es un tanto injusto cuando hablamos de un personaje ten errático y volátil como el Joker, en donde toda exaltación puede contemplarse como algo propio de él. Sus diálogos están cuidados y cargados con esa filosofía de caos y anarquía que tan bien conocemos. E incluso cuando no tiene líneas que decir, sólo hace falta ver la expresión de su rostro para recibir un claro mensaje tácito. Esta es una versión violenta y despiadada del payaso que, debido a su edad, no deja de estar un tanto descafeinada; pero tras su juventud, se puede ver claramente el futuro maníaco, sarcástico, e impredecible asesino que algún día será (o no).

Dejando a Jerome a un lado y volviendo a la trama principal, ésta segunda entrega constata lo que ya había sido anunciado (y celebrado) por Ben Mckenzie con anterioridad: el fin de los villanos semanales de turno. Y al igual que la inclusión del joven pelirrojo, esta decisión no podía ser más acertada. En la primera temporada había quedado más que claro que la estructura del show era disfuncional. Al principio la serie parecía tener un camino a seguir, que era el asesinato de los Wayne; luego todo se fue diversificando y la serie comenzó a ser tan aleatoria que nadie estaba seguro de si veía una serie dedicada completamente al Pingüino, un policial, una extraña versión de “Shutter Island” y “Prision Break” con Fish Mooney como protagonista, o una serie sobre la mafia. La verdad es que las cosas no estaban muy en claro, y si a eso le sumamos que en que cada capítulo se buscaba introducir a un nuevo villano exprés que aportaba poco o nada a la serie, bueno, uno no sabía que esperar, pero en el mal sentido. Ahora, eso cambió, la serie tiene una base clara. Luego se puede discutir si la base es floja o coherente y resistente, pero por lo pronto, el hecho de que haya una estructura mucho más organizada es un gran punto a favor respecto a la temporada anterior.

"No estoy enferma, soy libre."
Sin ahondar en detalles, veremos en acción a “The Maniax”, el grupo de locos y psicóticos que se fugó de Arkham en el episodio anterior y cuyo único objetivo es sembrar el caos en Gotham. Aunque por supuesto, no caben dudas de que Galavan los usa para un fin más concreto, del cual por el momento solo se puede barajar conjeturas. Además de los incidentes provocados por esta disparatada banda, también presenciaremos una particular disputa interna por establecer quién es el líder de la misma. Otra estupenda escena en donde Jerome logra brillar con luz propia. Y lejos de ver a “The Maniax” como una banda de asesinos que pasan sin pena ni gloria (como suele ocurrir), la verdad es otra. Consiguen dejar una marca, cambiar el paradigma y movilizar la trama. Esto viene a cuenta de lo que señalé en la reseña anterior, “Gotham” está comprometida a llevar determinado ritmo y dinamismo, uno bastante intenso. Y por el momento lo viene consiguiendo de una manera sumamente satisfactoria. Aunque sólo sea por este capítulo, Los Maníacos de Gótica serán recordados. Como le dije a Lichu luego de terminar de ver el episodio: “esto realmente se siente como una victoria para los villanos.”


Por otro lado, Bárbara también tiene una pequeña participación. Y aunque no sorprende, sí es cierto que su rol como villana está planteado de una mejor manera que en la temporada anterior. De ser una completa trastornada casi catatónica, a ser un poco más consciente de sus actos, por más crueles que estos sean. Pasó a ser una psicópata un poco más creíble, en definitiva. Fría, calculadora, y créase o no, más humana. Claro está, su relación con Jim es un punto fundamental para impregnar de dramatismo sus escenas; a pesar de que, en realidad, nunca fue una pareja con mucha química y, de hecho, la dinámica amor-odio les sienta mucho mejor a ambos.

Una vez más, Bruce y Alfred para el final. Como anticipé, la confianza entre estos dos se ve puesta a prueba y, por un momento, casi desquebrajada por completo. Aunque claro, no es ninguna sorpresa que estos dos no pueden estar separados mucho tiempo, y no pueden esperar ni un episodio más para reconciliarse. Algo que quizá bajo otras circunstancias me hubiera molestado, pero que aquí lo percibí como un pasó necesario como para que la relación de amo y mayordomo evolucione hacia la dirección que el show necesita. En pocas palabras, sí, se pelean y reconcilian en el mismo episodio, pero esa ruptura y unión trae consigo una serie de cambios internos que no pueden ser ignorados y que, en definitiva, colaboran y enriquecen a los personajes. Además, también resultó ser una gran excusa para, tras una breve participación en la temporada anterior, reintroducir a Lucius Fox (interpretado por Chris Chalk). Un nuevo aliado que se une a la búsqueda de Bruce por la verdad sobre el asesinato de sus padres, y los secretos que oculta Wayne Enterprises

En conclusión, es un gran capítulo. The Maniax hacen lo suyo y se presentan como toda una amenaza para la ciudad. Jerome brilla en éste capítulo y no es de extrañar que a estas alturas haya cultivado un gran fandom. Como curiosidad extra, el Pingüino no apareció en una sola escena, pero su ausencia no se sintió en lo más mínimo, algo casi imposible alcanzar en la temporada anterior. El capítulo sigue el rumbo marcado por el season premiere. Dinámico, bizarro, y violento. E incluso redobla la apuesta en varios aspectos. Una victoria para los villanos y, sin dudas, también para nosotros. ¡Nos vemos en la próxima reseña!

Nota: 8.5/10.

1 Batcomentario/s:

Mariano Romero dijo...

Concuerdo con la reseña, este fue un gran capítulo, uno de los mejores en lo que va de la serie.