¡TODO LO QUE TENÉS QUE SABER DEL BATIVERSO ESTÁ AQUÍ!

sábado, 21 de noviembre de 2015

Reseña: "The Dark Knight Strikes Again"

Gracias al arriesgado planteamiento de The Dark Knight Returns, la obra de Frank Miller en un comienzo no tuvo una buena recepción por parte de la crítica y de los fans. A tal punto que la misma DComics, avergonzada de haber sacado el título a la venta, ideó el concepto de los Elseworlds para explicar que efectivamente se trataba de uno, cuando originalmente TDKR pretendía formar parte de la continuidad oficial. El tiempo transcurrió, una nueva generación de lectores llegó junto a artistas que habían sido influenciados por la mítica obra de 1986, y el cómic comenzó a ser valorado como se lo merecía. Si bien su marcada alegoría y su autoanalisis no trascendieron, su aspecto lineal (junto a la de la misma Watchmen) proyectó una larga sombra que esculpió los parámetros del Noveno Arte, aunque en los 90', mayormente, se malinterpretó el mensaje y comenzaron a salir historias innecesariamente oscuras y grotescas. Ser superhéroe era igual a depresión, infelicidad e infortunio.

Mucha agua pasó bajo el puente, y a pesar de que grandes obras se vieron flotar por esa agua, la mayor parte de ella -como queda dicho- resultaba turbia e insustancial, ¿se podía volver a hacer algo nuevo y distinto con Batman? ¿Y quién podría hacerlo? Llegó 2001 y con él la respuesta: Frank Miller. El autor, cansado de lo insulso que se había vuelto todo, la falta de osadía y creatividad, firma la secuela de su obra magna por excelencia, The Dark Knight Strikes Again, y con ella el desafío de volver a jugar con las posibilidades que las viñetas ofrecen, de volver a correr el riesgo a favor de la innovación. ¿Cuál fue el resultado? Veámoslo en el siguiente análisis:

The Dark Knight Strikes Again

El resultado fue discutido hasta el hartazgo, su salida dividió a los fans, surcó a la comunidad comiquera, pero al fin y al cabo, todos mordieron el anzuelo. DK2 claramente era algo que nadie esperaba, y por eso fue decepcionante para muchos. Los que recordaban con amor y admiración la novela gráfica original obtuvieron una secuela argumental, mas no espiritual... De hecho, lo que tenían entre manos no podía distar más de ella. La industria nos acostumbró a superhéroes decadentes, y del creador de Born Again vino con una propuesta distinta. El mensaje implícito de su predecesora carece de sutilezas ya, a este cómic no le molesta ser burdo, impactante, ofensivo, barroco y por eso es una de las propuestas más interesantes de los últimos años.

El argumento es simple. Tres años luego de los sucesos ocurridos anteriormente, el faraónico gobierno de los Estados Unidos (administrado secretamente por Lex Luthor y Brianic), potencia universal, mantiene a sus pueblos esclavizados, inhibidos de progreso alguno y distraídos, por el método clásico de Panem et circenses. Encima, bajo su poder tienen a Superman, Wonder Woman y Shazam, atados a amenazas que atentan contra Kandor y Atenas respectivamente. Cansado de la situación, el Caballero Oscuro se arma de su ejército, conformado por los Batboys (ex-Mutantes e HDB), Catgirl (Carrie Kelley, ex-Robin), Green Arrow, The Question y varias figuras rescatadas de las garras de Luthor (The Atom, Plastic Man, Enlogated Man, etc.), y regresa de nuevo para atentar contra sedes gubernamentales, funcionarios del gobierno y puntos claves del país. Generar terror en la sociedad, de esa forma despertarla de su letargo, y así conseguir que arremetan contra los Tiranos que los manipulan.


Miller ya había dejado claro cual era su concepto del superhéroe, y opta por dejar de lado la carga psicológica, la profundidad, la oscuridad, y determina que es hora de poner todo en práctica. DK2 prefiere reivindicar el aspecto pop del cómic, estos personajes de DC no son ningunos viejos amargados, son seres decididos a salvar el mundo o morir en el intento. Eventualmente, pese al casi nulo argumento, los tres números en que se divide la historia se mantiene gracias a que cuenta con un ritmo trepidante, donde predomina sobre todas las cosas la testosterona, la acción, y diversos golpes de efecto que encuentran a nuestros queridos personajes favoritos en situaciones inauditas y absurdas, pero siempre increíbles. 

Como se habrán dado cuenta, es un producto ambicioso. No se trata de redefinir solo al Hombre Murciélago sino a todo el Universo DC. El guionista utiliza todos sus dotes para componer escenas maravillosas. El "renacer" de The Atom que vuelve al mundo de los grandes luego de ser un insecto entre los microorganismos. La destrucción de Metropolis. La nueva y fugaz pelea entre Batman y Superman. Los atentados contra el gobierno. El rescate de Flash, quien era el encargado de dar energía al país corriendo en una rueda cual roedor. La escena de sexo, larga y experimental como ninguna otra, entre el Último Hijo de Krypton y Wonder Woman, que removieron la Tierra, creando tsunamis y terremotos varios. U otro excelente ejemplo es el asalto a Arkham Asylum, con el plus del tétrico relato sobre el establecimiento con connotaciones caníbales.

Todos estos ejemplos establecen el dinamismo que actúa como hilo conductor del cómic, que es frenético e impulsivo. Por supuesto, todo ello acompañado a la infaltable pizca de humor negro y satírico común del autor, que acaban por despojarse de la solemnidad de la entrega anterior. El mensaje está claro, ser superhéroe no es deprimente, es cool.


Los medios de comunicación masivos vuelven a ser centrales en la obra, pero se reestructura la forma de representarlos. Las escenas que antes eran representadas en secuencias ocupadas por una transmisión televisiva se reemplazan por páginas enteras donde se dispersan aleatoriamente viñetas ocupadas por distintas personalidades influyentes que aportan su comentarios sobre el hecho (en mucho de los casos, se trata de celebridades y periodistas caricaturizados). Condicionados también por la presencia de Internet que termina de deformar este torrente caótico de opiniones.

Se vuelve a hacer énfasis en que las noticias son banalizadas una vez que llegan a los medios. Miller refuerza esa teoría ridiculizándolos aún más, integrando en la mezcla reporteras nudistas, otros periodistas sensacionalistas y/o amarillistas  que exponen su incompetencia sin pudor. Con la llegada de los foros Web, además, la cantidad de voces enfrentadas es de tal magnitud que ninguna se hace escuchar con claridad, paradojicamente, el medio por el que todos pueden expresarse acalla al mundo entero. Por esa misma razón, poco interesa que en este futuro distópico la sociedad cuente con libertad de expresión, dado que poco importa que el que hable tenga razón o no.

La intervención de las Superchix es ingeniosa. Con ellas se mata dos pájaros de un tiro y se realiza parodia el moderno concepto de sexualizar siempre a las caras femeninas del mundo del cómic. Por otro lado, evidencia la tendencia de los medios a incentivar descaradamente las modas -en su mayoría pasajeras- para sacar provecho de ellas y mantener a la civilización, o por lo menos gran parte de ella, dentro de una misma línea ideológica conveniente.


El Cruzado de la Capa pese a no ser el principal foco de atención, sigue siendo de vital importancia. Su representación proviene directamente del Bruce Wayne cincuentón que habíamos visto en la primera parte, pero fortificado... Ya la edad no le pesa, su físico no es ningún problema y está nuevamente entrenado. Cuenta con un nuevo arsenal de gadgets super-agresivos, entre ellos se destaca su nueva Capa Cortante destinada a "filetear" funcionarios del gobierno (y usada para marcarle una "Z" permanente en la cara de Luthor). Como ven, no tiene miedo de exceder los límites que antes se había impuesto por una causa mayor. No es representado como un criminal normal, es un criminal del peor tipo... el Maldito Batman es un verdadero terrorista que está dispuesto a destruir el sistema americano desde adentro e incitar a la revolución. Como el hombre de guerra que es, está preparado para todo, aunque eso signifique sacrificar medio Metropolis para asegurarse la victoria. No es heroico ni justo es lo necesario.

En su cruzada, que le permite convertir esta moda emergente en una rebelión, lleva consigo todo un ejército de superhéroes y bat-soldados que están dispuestos a, como él, cambiar de una vez al sistema y el Estado Policial que los rodea. En el pelotón encontramos caras conocidas, como los ex-mutantes Spike, Don y Rob que dan esa sensación de continuidad que nos hacen sentir nuevamente en casa. También volvemos a ver a Green Arrow y Carrie Kelley, hecha una profesional en su cargo bajo la identidad de Catgirl, cuyo diseño es mejorable pero sustancial.

En el pelotón también se encuentran caras nuevas, bah, por lo menos lo son para el Universo Dark Knight. Atom es el más destacados de ellos, de la nueva camada es el personaje más solido y carismático, incluso los que más odien este cómic no pueden negar lo bien representado que está aquí. Las intervenciones de The Flash, The Question y otros, también son correctas, personajes que hacen su mejor esfuerzo para adaptarse a las nuevas reglas del juego. Hay quienes hacen un paralelismo entre DK2 y Holy Terror, pero creo que esta obra cuyos protagonistas son terroristas que están dispuestos a derrocar al gobierno mediante métodos anti-democráticos y delictivos no podría estar más alejada de la otra, con su mensaje ultra-patriótico.


Siguiendo la línea de su previa y aclamada 300, el planteo presenta la lucha entre hombres libres y esclavos. Lo nuevo contra la viejo. Y en este segundo sector está al frente el Hombre del Mañana, que en esta secuela cobra mucho más protagonismo y se transforma en un personaje, desde el punto de vista argumental, más interesante. Miller deja de lado el concepto de Nietzsche sobre ese personaje inamovible y estoico, y hace que Clark Kent dude sobre la naturaleza de sus actos, que si bien sigue ajusticiando bajo la tutela del gobierno, en DK2 conocemos la verdadera razón de por qué lo hace, ya que la última estirpe de su planeta natal (Kandor, la ciudad embotellada), se encuentra bajo amenaza. Vemos como Superman sufre consecuencias, como perder gran parte de Metropolis y mucha gente querida, y esa dicotomía que hace tan rico al personaje desemboca en el resurgir de su rebeldía y grandeza, comprendiendo que pese a lo que le enseñaron sus padres, él está destinado a ser algo más que un humano entre nosotros, está destinado a enseñar y, quizá, gobernar.

Para esta evolución es clave su hija, Lara, fruto de su amor con Wonder Woman, cuya representación, que vuelve a sus raíces guerreras y le suma un mensaje feminista, influenció el futuro de la Amazona. Lara, si bien es un personaje secundario, es quien derrota a Brainiac, libera a Kandor y es la precursora de la nueva resistencia kryptoniana que, esta vez, está interesada en convertirse en el Nuevo Orden Mundial. La híbrida es tal vez la mejor incursión de esta secuela, una superheroína típica de la Silver Age que a la vez establece un paralelismo interesante con Batman, dado que ambos personajes tienen dos objetivos opuestos, pero los medios los junta.


Todo el tono cyber-punk y frenético es respaldado por un arte abstracto, dinámicoincoherente, onírico y hasta bizarro. Frank Miller y Lynn Varley descubrieron una nueva inquietud artística a desarrollar que los volvió a excitar y ser de vanguardia una vez más, a una edad muy avanzada de su trayectoria. 

Miller no es un gran dibujante como tal, eso es cierto, no obstante es un excelente narrador, diseñador gráfico e idealista. Aquí opta por comenzar a pavimentar un nuevo camino que seguiría construyendo hasta el día de hoy, dejó de lado todo el juego de sombras de Sin City, o los bellos cuadros de 300, y optó por un estilo caricaturesco, desalineado y feísta. Las figuras son exageradamente simplistas, ¡y en toda la novela gráfica casi no encontramos ni un maldito fondo! Su entintado a veces es sucio, fino y en otras ocasiones grueso, todo dependiendo de lo que la escena necesite y precise, así como también, sin ningún cuidado, los diseños de los personajes van cambiando sin explicación alguna, todo con la intención de hacer lo que le convenga a la situación que se esté contando. En algunos momentos tenemos un Cruzado de la Capa cuya capucha es completamente negra como una sombra, y a la escena siguiente podemos verlo azul y desfigurado, hasta el punto del delirio. También, este libre albedrío, permite una mayor creatividad, el ejemplo más claro son las desopilantes escenas de Plastic Man, personaje que Miller empuja hasta un extremo sencillamente sublime pero para nada serio.

El autor ya lo declaró en varias ocasiones, la idea es que el cómic se vea crudo, que impacte por las imágenes y no precisamente por su belleza, detallismo u oscuridad, la historieta no tiene por qué verse bonita, la historia que se cuenta es frenética y no hay tiempo de embellecer las cosas, se trata de devolver al Noveno Arte a sus raíces. Y estoy de acuerdo con ello, el cómic no es como el cine y no tiene por qué serlo, justamente, debe atenerse a los recursos que este medio ofrece y que ningún otro puede. En DK2 es imposible encontrar una linealidad, la arquitectura de las páginas es demencial, las viñetas estan esparcidas por todos lados y eso nos permite tener noción de cuántas cosas están sucediendo en un mismo momento, como en toda guerra. Básicamente no hay una escena que podamos ver de principio a fin sin que sea interrumpida por una u otra situación. Y en otras ocasiones, hay páginas en que no sucede absolutamente nada, y se nos regalan splash-pages y páginas enteras de alguna escena impactante que nos obliga a detenernos y pausar el relato cuando "el director" lo cree adecuado.

Lynn Varley por su parte se suma al juego, y aporta su coloreado a la parodia-homenaje de su actual ex-esposo. Cuando la industria estaba insegura de pasar al color digital, la colorista por excelencia que en el pasado había dado cátedra sobre el coloreo manual, se embarca a la travesía de realizar un trabajo hecho completamente por Photoshop, que compensa la carencia de fondos y detalles con colores psicodélicos, vivos, que aportan al concepto total de la obra. Al fin y al cabo, pensándolo de ese modo, es el color adecuado para el estilo del guión y el dibujo, por eso mismo desde un punto de vista artístico, la propuesta gráfica de The Dark Knight Strikes Again es hasta más interesante que la de The Dark Knight Returns.


Si aún no queda clara la intención, quizás habría que revisar el final. Batman, luego de autorizar el asesinato de Lex Luthor, regresa a la Batcave, abatido y desdentado, pues ha recibido una alerta. Se trata del nuevo y misterioso Joker, contratado para matar superhéroes, que se está ensañando con Carrie Kelley dejándola al borde de la muerte. Más temprano que tarde descubrimos que su identidad, es nada más ni nada menos que Dick Grayson, el Robin original con el que tenía una relación desdeñada, que ahora tiene la habilidad de regenerarse gracias a la mutación genética lograda por Luthor, que experimentaba con los niños de un orfanato en Gotham. Luego de una sanguinaria pelea, el Caballero Oscuro resuelve fundir su cueva en la lava volcánica sobre la que estaba construída, fundiendo al Chico Maravilla con ella.

Se trata nuevamente de un final donde Miller descontruye el mito del Murciélago haciéndolo luchar contra otro pilar de su leyenda. Concluye este exorcismo comiquero con el héroe de orejas puntiagudas como protagonista de su alegoría. Wayne no solo se quita de encima normas absurdas auto-impuestas en el pasado, como la de no matar, sino que también lo hace con elementos viejos que lo ataban, como el mismo Robin y la Batcave, que representa todo su legado e historia. Por eso se da lugar a la conversación final entre Carrie y él, donde le explica que no añorará todos los objetos que, como queda dicho, representaban su historia... Solo son recuerdos y antes, de viejo, era un sentimental. Es hora de volver a construirse, como símbolo e icono.


Tal vez el mayor error de The Dark Knight Strikes Again fue su elitismo. No es una lectura apta para cualquiera, a la hora de ponerse con ella hay que tener en cuenta que no es una secuela en sí, poco y nada (más allá de la continuidad en su Universo) tiene que ver con la original. También hay que tener conocimiento de la vida y obra de Frank Miller, de su constante lucha contra la industria del cómic rompiendo sus estándares y desfigurando, en la medida de lo posible, el mainstream. Más allá de su dividida recepción, como toda obra del autor y cual vino, va mejorando con el paso de los años. Más allá del público, no hay duda que influenció a los creadores cómics modernos, probablemente haya sido pionero de los comics indie actuales, porque eso es DK2, un comic indie con personajes del mainstream. Nunca superará a aquella mini-serie de 1986, probablemente nunca nada ni nadie lo haga, y hay muchas cosas que hace entendible la recepción negativa, pero si tenemos en cuenta que es justamente la buscada, este cómic es todo un éxito.

Puntaje: 8 de 10.

¡Y así se nos fue otra reseña, amigos y amigas! Espero que la hayan disfrutado. Ahora podemos decir que ya estamos más que listos para el estreno de The Dark Knight III: The Master Race, ¡que es este mismo Miércoles! Sólo queda cruzar los dedos, esperar y ver. ¡Jokersaludos!

7 Batcomentario/s:

Alexander Strauffon dijo...

Tendré que checarlo. Amo DKR, mientras que DK2 de plano no.

Anónimo dijo...

¡Excelente! Una verdadera reivindicación a TDKR2

Anónimo dijo...

no yo soporto ver los dibujos de miller por dios las poses ente otras yo le doy un cero en el dibujo

Julián Gutierrez dijo...

El de arriba leyó la reseña a caso? A mi me parece DK2 me parece brillante en muchos aspectos, el trazo también.

trejos-comics dijo...

Saludos! - excelente Reseña sobre Dk2 - ealmente la obra fue muy atacada , creo, mas por el dibujo que por su contenico - pienso que es una obra que se debe leer con cuidado y entre lineas,... pues su autor, Frank Miller siempre nos habla de el mundo que nos rodea a travez de sus personajes. Eso es lo importante de un lenguaje: que comunique. Dk2 fue el amacer de los comics de el siglo 21, luego del 9/11 - y como autores tan legendarios observarian este nuevo mundo. No lo compararia con la obra maestra DK1,... pues esta tambien hace la observación de su propio tiempo, ... soy muy fanatico de estas dos obras pues representan dos etapas de nuestras vidas y hay muchos parelelos con la realidad mundial e historica. - muy buen escrito. Up the Guns!!!

Mariano Romero dijo...

Felicitaciones por la reseña!. Personalmente, el DKII no me parece un mal comic, pero tiene cosas que no me gustaron (dibujo, narración) aunque comprendo porque Miller lo hizo así. Otra cosa que no me gustó es el final, y no quiero ponerme quejoso con esto, pero si trató con mucho cariño y respeto a personajes como Atom, Flash o Green Lantern, ¿por qué hizo lo que hizo con Robin?. Vos decís que es un "exorcismo", pero Robin o la Bat-cueva son parte de su mitología, y creo que merecen un poquitiiiiiiito más de respeto. Ya sabemos que este Batman no es un sentimental, pero esto no hacía falta la verdad. Pero bueno, ya pasó. ¿Quién sabe?, quizás a Miller no le caiga bien Dick Grayson jejeje. Saludos!.

felipe fuentealba dijo...

Creo que le concedes demasiado a Miller. Entiendo tu esfuerzo, de todos modos. Como tú, creo que DKR es una puta obra maestra. El dibujo en DK2 es lamentable, y creo que es por pereza de Miller. Cuando lo ha querido (Wolverine, Daredevil) ha logrado diseños impecables. Creo, al contrario, que el paso de de Varley al digital es triste.
Si TDKR logró que el comic de super heroes avanzara cien pasos. DK2 lo hace retroceder 50.