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sábado, 28 de noviembre de 2015


Dark Knight Universe Presents es una serie de pequeños cómics con una duración de 12 páginas, que vienen adjuntos a su respectivo número de la serie The Dark Knight III: The Master Race, y están exclusivamente dedicados a abordar las distintas figuras de este particular universo. Además de ser la oportunidad para comenzar a expandir la saga a gran escala, como lo va a estar haciendo durante los próximos meses (y tal vez años), también permite las colaboraciones de dibujantes invitados especialmente para la ocasión, ¿y qué mejor que debutar con Frank Miller no solo en la silla de guionista, sino también de dibujante?

El anuncio ya daba de que hablar, el estilo que fue forjando el veterano dibujante en la última década, tirado más a lo sustancial que lo estilistico, lo abstracto y caricaturesco, fue incomprendido hasta el hartazgo. Ni hablar de que cuando se reveló la portada que ven aquí arriba, el neoyorquino hizo lo que mejor sabe hacer, un tema digno de una polémica tan grande que hasta fue Trending Topic en Twitter. Y ahora que por fin lo tenemos en nuestras manos, ¿qué tal resultó? Véamoslo...

Spoilers a continuación.

The Atom protagoniza la historia, y comienza con una pelea contra ¿un dinosaurio? Y descubrimos que se trataba de una representación en miniatura dentro de su laboratorio (aunque el que sea pequeño no explica la presencia del dinosaurio). Pero de repente se ve interrumpido por Lara, quien le propone usar su tecnología para devolver a la ciudad embotellada de Kandor (que fue embotellada por amenazas que recibió su padre) a su tamaño original... ¿Por qué The Atom se fue del bando de Batman? ¿Qué llevo a Supergirl, perteneciente antes del bando rival, a confiar en él? ¿Y de cuáles amenazas habla? Enigmas everywhere...

Es entendible que en una docena de páginas tampoco se pueda desarrollar mucho argumento, pero los pocos aspectos que se destacan en el guión están lejos de sorprender. Es una lástima que el concepto de la cubierta, el Superman gigantezco luchando contra el superhéroe más diminuto de la editorial, se quede solo en una imagen representativa y no se haya desarrollado nada de eso, pero estoy seguro que no faltará oportunidad en el futuro. Por otro lado, si bien es astuto el comienzo, poner a The Atom luchando contra un ser enorme, para después descubrir que estaba en su estado microscópico, es algo que ya se había hecho en The Dark Knight Strikes Again, cuando se introducía a este mismo personaje, con mucha más eficiencia. Por lo tanto solo se queda en la sombra de aquella brillante escena.


Pero no me malinterpreten, vale mucho la pena la existencia del mini-comic. La lectura está conducida por un largo soliloquio de Ray Palmer que, si bien hay de ellos en el #1 de DK3, no tienen esta intensidad típica de Frank Miller. Sus seguidores más acérrimos sentirán su demencial poesía oscura, con frases rebuscadas, un mensaje pesimista y negativo acerca de la materia y la aparente unidad universal, una teoría sobre que la Justice League se formó porque en la Trinidad hay dos miembros que no podían co-existir (ya sabemos cuales son) y otros conceptos originales e interesantes. Si bien argumentalmente no deja mucho para comentar, como queda dicho, el guionista sigue demostrando que Atom es uno de los personajes que mejor aborda. Esperemos Brian Azzarello (que, notoriamente, no tiene mucha participación aquí específicamente) y él rescaten este último aspecto para las ediciones venideras.

Lo que sí, muchos se llevarán una sorpresa con el apartado gráfico, presenciando un Miller muy prolijo en los lápices. Lejos está el estilo aquí empleado del de la misma portada del cómic que, como dije en varias ocasiones, es la verdadera inquietud artística suya actual (caricatura feísta). Pero es entendible que el dibujante necesitara callar unas cuantas bocas -como lo está haciendo- al demostrar que es totalmente capaz de dibujar en un estilo comercial. Es cierto que justamente en ese estilo no se destaca para nada, y muchos de sus seguidores hubieran preferido verlo profesar SU arte, por el que es reconocido, pero también le sienta muy bien demostrar que a esta altura avanzada de su carrera sigue siendo un dibujante tenaz y versátil. De todas maneras, la insuperable narrativa, las posiciones extrañas y la intención expresionista siguen delatando su identidad, así que no hay que alarmarse en demasía.

En esta prolijidad también tienen que ver mucho Klaus Janson, que pule al máximo los lápices, y Alex Sinclair, quien aporta sus distintivos colores detallistas y realistas. Este dúo logra embellecer el dibujo hasta lugares impensados para Frank Miller. Muchos se verán decepcionados, otros lo encontrarán gratamente, pero parece que la sutileza es la clave para la inminente gran expansión del Dark Knight Universe que se avecina.

Puntaje: 7,50 de 10.

En fin, es un agregado dispensable que no aporta demasiado, pero que extiende favorablemente la lectura del cómic principal. Además, comienza de manera gustosa con la iniciativa de disponerle un pequeño espacio dedicado a grandes personajes que, esperemos, sea mejor aprovechado en las próximas entregas. ¡Jokersaludos!

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