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viernes, 6 de noviembre de 2015

Reseña: "Grayson" #13


Tras llegar a un esperado e inevitable climax, la segunda temporada de "Grayson" baja un cambio para introducirnos de lleno al próximo gran misterio de la serie. Como recordarán, luego de reunirse con la Bati-Familia y Superman, Dick logró descubrir la identidad de la Agente Cero, líder omnipotente de Spyral. ¿Pero quién es esta mujer y cuáles son sus motivaciones? Pues esas son las preguntas que nuestro suculento protagonista tendrá que desentrañar y para ello deberá aplicar todo lo que aprendió hasta ahora operando como un espía.

De regreso en los cuartales generales de Spyral, los guionistas nos ponen al corriente de los sucedido en los últimos números a través de Helena Bertinelli. Recordamos que Dick tuvo un encuentro bastante tenso con Lex Luthor, que introdujo el bichito de la paranoia en el Agente 37 al decirle que cualquiera con los medios necesarios podría tomar control de sus Hypno y, por ende, de su cuerpo. Seguidamente, nos recuerdan que Grayson enfrentó además a un doppelgänger, que en realidad era la Agente 8. Presuntamente asesinada a manos del villano Old Gun, la Agente 8 fingió su muerte como parte de un plan ideado por las hijas de Otto Netz, Luka Netz a.k.a. Agente 0 y la Dra. Frau Netz. La idea, al parecer, era torturar psicológicamente a Dick al punto de obligarlo a renunciar para luego espiarlo mientras interactuaba con sus aliados. Todo esto, claro, a espaldas de Helena, que es la supuesta líder de la organización. Ya saben, típicos embrollos y traiciones de espías.

Con la certeza de que Grayson no tenía ningún tipo de rastreador o tecnología externa implantada en el cuerpo luego del tiempo que pasó fuera del alcance de Spyral, Helena lo envía a Senegal junto al Agente 1 en una nueva misión: evitar que Tiger Shark se apodere de un cargamento de pieles propiedad de Aldo Duff, benefactor de la Escuela St. Hadrian para niñas asesinas. Con el enemigo fuera de combate, Dick se recluye en su camarote para comunicarse con Tim Drake a.k.a. Red Robin, quien logró recabar algo de información sobre la misteriosa Luka Netz. Utilizando sus notables habilidades como hacker y programador, Tim no solo descubrió que Luka estuvo espiando al Dúo Dinámico original desde sus primeras aventuras con el objetivo de descubrir sus identidades secretas, sino que además rastreó su paradero hasta un laboratorio secreto en Berlín.

De allí pasamos a São Paulo, donde Helena está reunida con los líderes de otras organizaciones de espionaje para proveer una actualización en la investigación del misterioso asesino que había acabado con varios de sus agentes. Para nosotros esto no es ningún misterio pues sabemos que estas muertes fueron perpetradas por el "doppelgänger" de Grayson, pero lo cierto es que Helena está siendo vilmente engañada gracias a los planes de Luka Netz. El Agente 1, actual compañero de Dick, es otro de los implicados en este maquiavélico esquema y sus reportes falsos hacen que Bertinelli lance graves acusaciones hacia Checkmate, amenazando incluso a las demás organizaciones y reafirmando la posición de Spyral por sobre todas ellas. Claramente esto va a terminar mal para Helena.

Por su parte, Dick se encuentra en un predicamento. Sabiendo que Spyral no le permitiría ir libremente hasta Berlin para investigar a fondo el supuesto escondite de Luka Netz, Grayson le pide un favor a Midnighter, quien dirige la atención del God Garden hacia esa locación. Siendo ésta una organización rival de Spyral, Helena envía inmediatamente a sus agentes a la escena. Es así como Dick movilizó a dos de las organizaciones clandestinas más importantes de todo el Universo DC para salirse con la suya, una jugada tan inteligente como preocupante si tenemos en cuenta la proporción de las fuerzas con las que está lidiando. Luka, siempre preparada, recibe un alerta ante la llegada de los intrusos y activa un conveniente puñado de feroces arañas robóticas para detenerlos. Continuará.

Un capítulo ameno, como decía más arriba, pero que sin embargo mantiene el ritmo y el estilo que ya se han convertido en una marca registrada de esta serie. Y la verdad es que no podría esperar menos tratándose de una épica historia de espionaje internacional que se da el lujo no tomarse tan seria a sí misma para poder regalarnos grandes momentos protagonizados por personajes de lo más extravagantes. Tim Seeley y Tom King no solo saben lo que hacen sino que lo hacen de maravilla, cosa que queda en evidencia solo con analizar un poco más a fondo la estructura del guión y darnos cuenta que, pese a estar lleno de información y de escenarios rotativos, goza de una notable armonía narrativa. Ojalá se pudiera decir lo mismo de otras series.

Mencionaba a ambos guionistas pero el crédito de este número va más que nada para Seeley, uno de mis escribas predilectos del Bativerso contemporáneo. Ya lo mencionaba en las reseñas de "Batman and Robin Eternal": Seeley es capaz de escribir personajes adolescentes con una naturalidad tan innata que es difícil encontrarle punto de comparación. Claro ejemplo de ello es la interacción entre Grayson y Red Robin, donde queda perfectamente definido el perfil intrépido y donjuanesco de Dick en contraposición al perfil detectivesco, perfeccionista y obsesivo de Tim. Oh, punto extra para Seeley por introducir el alias "Alvin Draper" al (no tan) Nuevo Universo DC. Y ya que estamos, otro punto por seguir con el chiste interno sobre la sensualidad de Helena entre los muchachos de la Bati-Familia.

Lo que me sigue molestando es el temita de Luka Netz. Asumamos por un momento que Luka y la Kathy Kane/Netz que vimos en "Batman, Incorporated" son la misma persona. Aquella persona que conocía los secretos de gran parte de la Familia y amenazó a Batman para que no se metiera en su camino. Si asumimos que ambas son la misma persona y que Kathy utilizó su implante Hypno para hacer que Dick olvidara su rostro o incluso la reconociera con otro rostro, el hecho de que ahora la vea con otros ojos tendría sentido. Lo que no tendría sentido en este contexto es el hecho de que Luka haya pasado años espiando a Batman y Robin para conocer sus secretos cuando los sabía de antemano. Esto me lleva a pensar que Kathy y Luka no solo no son la misma persona, sino que Kathy podría haber desaparecido del panorama de "Grayson". A menos, claro, que toda la información que Drake encontró sea falsa y que la Agente Cero lo haya engañado tanto a él como a nosotros. Hmm...

Acompañado por las tintas de Hugo Petrus y los colores de Jeromy Cox, los trazos de Mikel Janín continúan fascinándonos, en especial a la hora de mostrar a Dick en acción. La soltura y la dinámica con la que ilustra las acrobacias del ex-Nightwing es sencillamente espectacular, sin mencionar que en cada primer plano logra dotar al gran elenco estable de la serie con una notable dosis de expresividad. Continuando con el tema de los puntos extra, vale la pena remarcar que Janín es uno de los pocos dibujantes capaces de lograr que el traje de Red Robin sea agradable a la vista. Su contextura física no se asemeja ni de lejos a la de un joven de dieciseís años, pero al menos ese horripilante disfraz ya no nos hace tanto daño a la vista.

Honestamente se me hace difícil encontrar todos los meses una forma distinta de recomendarles esta serie, así que vamos a hacerla corta: si les gusta Dick Grayson, incluso si les gusta el Bativerso o el Universo DC en general, tienen que leerla. No hay vuelta que darle.

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