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jueves, 5 de noviembre de 2015

Reseña: “Robin: Son of Batman” #5

Título: Year Of Blood – Part 5
Guión, arte & tapa: Patrick Gleason
Tintas: Mick Gray
Colores: John Kalisz
Letras: Tom Napolitano

                                          
En unos meses en los que no paramos de ver como una y otra vez las tapas alternativas de "The Dark Knight III: TheMaster Race" rinden homenaje a Batman en el caballo, nuestro quinto libro de "Robin: Son of Batman" comienza con Damian escapando a lomo de equino y envuelto una tormenta de flechas (curiosamente defendiéndose con arco y flecha) de un sitio llamado Scall Dru’un, templo de un tal Den en el Norte de Asia. Me pregunto si Gleason se dejó llevar por la fiebre ecuestre de los artistas invitados de DKIII o ¿la historia original era así…? Detalles.

Claro que lo dicho en el párrafo anterior refiere a un hit de Damian durante El Año de Sangre (en concreto del día número 142) donde se llevó un tétrico yelmo conocido como El Cráneo de Den a modo de trofeo.

De regreso en la isla para buscar provisiones y darle descanso al buen Goliath, nos encontramos con unos viejos conocidos (?), los clones de Damian. En realidad es Maya quien se pega el susto al cruzarse a los deformes hermanos del Boy Wonder. Para quienes no los recuerden o se pregunten de qué hablamos, al final de "Batman, Incorporated" v2 vemos que Ra’s Al Ghul tiene una armada de Damians incubando, para vengarse de Batman en algún momento. Recién los vemos aparecer en acción cuando Ra’s los libera en "The Hunt For Robin", arco argumental de "Batman and Robin" v2, donde comienza la persecución de Batman para evitar que Ra’s reviva tanto a Damian como a Talia. Si bien la serie era "Batman and Robin", con Robin muerto desde el número #21 al #32, pasó a ser "Batman And *inserte unvitado*" y el Encapotado enfrentó a los clones junto a Aquaman en el capítulo titulado "The Devil And The Deep Blue Sea".

A lo nuestro: Robin va en busca del buen Ravi, solo para descubrir que no está y que se han llevado el Cráneo de Den. Decide dirigirse al templo que vimos en el #2, donde fue ungido en un ritual por Ra’s y Talia. Nuestro muchacho divisa una figura que sostiene el yelmo y se presta a pelear a espada limpia. Este ser logra repeler los ataques del Niño Demonio, lo reduce y le revela que es su madre (no es sorpresa ya que el avance del número anterior y la tapa nos decían que esto pasaba).

Talia le pide a su hijo que se detenga, que viene a salvarlo, pero esto parece desatar más la cólera en su hijo (razones le sobran). “¡De lo único que necesitaba ser salvado es de los Al Ghul! Batman me enseñó eso. Él ya cavó tu tumba. ¡Te voy a colocar de nuevo ahí...!”

Después de tamaña sentencia, los intentos de Talia de hablar son vanos. Ni hablar de solicitarle los otros items del Año de Sangre, algunos de los cuales Damian ya devolvió (y que al principio del libro vemos como se activan (!)). Talia, sin embargo, insiste que facilita la tarea del enemigo si no se los da a ella. Robin descubre entonces que fue usado en medio de una disputa entre inmortales (doble ‘!’). De acuerdo a Talia, Ra’s libró una batalla contra un clan conocido como Lu’un Darga por el control de los Pozos de Lázaro para mantener la armonía en La Tierra. Los Darga, en cambio, destruirían todo solo por mantener vivo el corazón del Pozo (el Pozo Del Dragón, donde Talia estuvo cautiva por el mismo Den Darga hace unos meses).

Si el clima ya estaba tenso, Den Darga aparece en escena mientras Damian intenta destajar a su madre, y las cosas se van a un nivel distinto. Patrick Gleason aprovecha para traernos en las subsiguientes páginas un arte superlativo donde muestra el surgimiento de Den Darga y el comienzo de la purga contra los Al Ghul. Los colores de Kalisz son un deleite.

El hechicero libera unas descomunales y monstruosas serpientes que destruyen paulatinamente toda la isla, mientras madre e hijo intentan escapar a balazos y cortes de katana, pues Goliath y Nobody tienen las manos ocupadas también. Den, por su parte, les canta el destino que van a sufrir de forma inminente. En el momento más difícil, la ‘familia’ llega al rescate. Los clones arriesgan su vida para liberar a Damian y Talia de su destino fatal, cuando se arrojan contra la inhumanidad de Den. Madre e hijo caen al fondo del océano (mar o lo que sea) mientras las isla desaparece. 

Goliath y Maya logran rescatar al par y todos terminan a bordo de un submarino que ya vimos más de una vez en números anteriores. Damian recupera la conciencia para ver que está acompañado no solo de sus co-equipers sino también de su madre y Ravi. Antes de que Damian se desmaye nuevamente, Lady Talia le solicita a Ravi fijar curso hacia la residencia de alguien que al parecer puede ayudarlos, alguien que le debe un favor. Es tiempo de cobrar.

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