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martes, 1 de diciembre de 2015

Reseña: "Detective Comics" #46

 
"Detective Comics" #46
Guion: Peter J. Tomasi.
Arte: Marcio Takara.
Color: Chris Sotomayor.
Portada: Danny Miki y Romulo Fajardo Jr.

La segunda entrega de “Detective Comics” a cargo de Tomasi y compañía ya está aquí y, con ella, el final de lo que en un principio se llegó a pensar que sería un arco argumental extenso y elaborado. Nada más lejos de la realidad, y es así como el cruce entre BatGordon y la Justice League finaliza en este número. ¿Dos entregas habrán bastado para cristalizar algo provechoso o fueron páginas en vano? Vamos a descubrirlo. Advertencia: hay spoilers.

Como recordarán, en el número anterior Jim Gordon fue prácticamente convocado por una Liga de la Justicia que se mostraba desesperada por tener a un Batman en el equipo, sea quien fuese, y todo para hacer frente a una extraña amenaza que aparentemente no podían manejar solos. En la reseña anterior, aclaré que todo dependería de la naturaleza de susodicha amenaza que tiene tan inquietos a nuestros héroes al momento de realizar una apreciación justa del argumento. Ese momento ha llegado y debo admitir que me siento un tanto desconcertado porque, para empezar, ni la propia Liga sabe lo que tiene entre manos al momento de llamar a Jim, por lo que todo su accionar resulta precipitado y por demás forzoso. Y quizá esa sea la palabra que defina parte del espíritu de estas páginas, “forzoso”. Los acontecimientos que llevaron al otrora detective y a la Liga a congeniar no están del todo claros, pero poco parece importarle a una historia que más que nada busca transportar al lector a un desolado y gélido escenario, cuyo trasfondo no tiene nada que envidiarle a aquellas hórridas historias sci-fi.


Por otro lado, sí hay que destacar que Tomasi le hace honor al título “Detective Comics” ofreciéndonos una atípica escena del crimen, con su correspondiente atípica (aunque lógica y formal) investigación de la mano de Jim y compañía. Así es que las primeras páginas del cómic están dedicadas al análisis de dicha escena y, por lo tanto, no son muy dinámicas. De ellas tampoco surge nada destacable en cuanto a la interacción de Jim con los miembros de la Liga, y la gran mayoría de los diálogos son mecánicos. Batman preguntas y ordena, la Liga responde y obedece. La dirección de Tomasi es clara, busca que nuestro interés este enfocado en el crimen y el misterio que rodea a la historia, y no tanto en el hecho de que el legendario detective y la Justice League estén trabajando en conjunto.

El problema de este enfoque es que si, argumentalmente hablando, no se construye algo lo suficientemente sólido, el cómic queda completamente expuesto ya que, como aclaré anteriormente, Tomasi decidió no profundizar en lo que muchos considerábamos que iba a ser el aliciente principal de este arco: la relación entre Jim y la Liga. Y con respecto a este punto tengo sentimientos encontrados, porque si bien no me encontré con lo esperaba, sí es justo decir que me sorprendió. Como lector, me agarró desprevenido y me sumergió en una trama intrusa que da la impresión de tener cabida en esta serie, pero le seguí el juego y a cambio recibí una trama que se tambalea entre lo mórbido, lo bizarro y lo monstruoso, pero que a su vez pretende finalizar de manera conmovedora, aún habiendo un parto, un suicidio y actos de canibalismos en el medio.

¿En qué pensaba exactamente Tomasi al diagramar esto? Si tuviera que apostar, diría que simplemente se levantó con ganas de experimentar (como ya lo ha hecho en otras ocasiones) y nos ha tomado a nosotros como su conejillos de indias. El resultado de este experimento es lo anterior dicho. Una historia desencajada, fuera de lugar, pero que aun así, debido a su propia peculiaridad, nos persuade de seguir leyendo y mantenernos interesados hasta la última página. Por lo que, si me lo preguntan, a corto plazo el experimento fue un éxito, pero con algunas reflexiones de por medio, no es ninguna locura pensar en el potencial desaprovechado aquí, y en las diferentes direcciones que la premisa podría haber tomado para estructurar algo digno del recuerdo; porque seamos claros, a pesar de su impactante y descolocado argumento a priori, estos dos números han pasado sin pena ni gloria y no se quedarán por mucho tiempo en nuestras cabezas.


A la hora de reconocer méritos, mencionar que el enfoque criminalístico que ocupa la primera parte del número, aunque un poco denso y mecánico, no deja de estar bien aplicado y gustará a aquellos lectores que, con un par de piezas, basta para incentivarlos a armar el rompecabezas por ellos mismos. Para la otra gran parte de público, será una lectura lineal y poco dinámica, a la espera de que el cómic nos resuelva el misterio, o para ser más precisos, a la espera de que Jim Gordon resuelva el misterio. Y es que ese es otro importante punto, debido a Superheavy, el detective se ha vuelto un personaje de acción pura y esa faceta se ha visto sepultada tras esa armadura. Bien, Tomasi cambia eso y demuetra que, aún estando fuera de zona de comfort, Jim Gordon sigue siendo uno de los mejores detectives con los que los héroes pueden contar, y ponerlo a la par con Bruce en este aspecto no sería ningún disparate.

Con respecto al arte de Marcio Takara, poco más que comentar de lo que ya dije en el número anterior. Sus trazos no me convencen, sin embargo, en este número considero que hizo un estupendo trabajo con esta especie de monstruo que no sabemos realmente qué es. Como se nota que lo orgánico y amorfo le siente bien, ganó puntos extras por eso en esta ocasión. Sin embargo, mis quejas siguen siendo las mismas y, así como lo orgánico le sienta bien, tengo la impresión de que definitivamente no puede con The Rookie (BatGordon). Sus proporciones son demasiadas caóticas e imprecisas como para tratarse de un objeto sólido, de metal. Ver a BatGordon tan deformado en algunos cuadros da un poco de pena. Pero en fin, supongo que es esa imprevisibilidad en el trazo lo que ha conseguido un buen efecto de lo monstruoso en aquella criatura orgánica.


Bien, aquí viene lo polémico, porque mi conclusión es que recomiendo la lectura de este número. Porque es algo diferente, algo que posiblemente no volvamos a ver en “Detective Comics” por un tiempo. De acuerdo, lo diferente no es ni de lejos sinónimo de calidad, pero sí de frescura. Tomasi se arriesgó, experimentó y, aunque lo vientos no soplaron del todo a su favor esta vez, yo creo que vale la pena echarle un vistazo a lo que plasmó en estas páginas. Tomasi siempre es un escritor interesante, incluso cuando las cosas no le salen de la mejor manera. Con eso me despido muchachada, si leyeron el número y quieren compartir su opinión no olviden dejarla arriba, en la caja de comentarios. Yo entro hora tras hora para ver si alguien dejó un comentario (en serio), y cuando sucede solemos coincidir con Lichu que es motivo de fiesta. En fin, ¡sigan leyendo El Blog de Batman! ¡Y hasta la próxima reseña!

Lo mejor:
  • Tomasi desempolva la faceta detectivesca de Jim.
  •  Trama imprevisible, con toques sci-fi.
  • El monstruo. No tiene un gran trasfondo, pero gana personalidad gracias Takara.
  • Un final sensible, luego de tanta violencia (no necesariamente gráfica).
Lo peor:
  • Potencial del team up entre Jim y la Liga desperdiciado.
  • En sí, trama poco desarrollada. Con muchas incógnitas sin resolver.
Nota: 7.0/10. (Recomendable)

1 Batcomentario/s:

Edwin Rueda dijo...

Me encanto la reseña, y la historia me pareció interesante, lastima que no se desarrollo mejor