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viernes, 11 de diciembre de 2015


"Detective Comics" #47
Guion: Ray Fawkes.
Arte: Steve Pugh.
Color: Chris Sotomayor.
Portada: Andrew Robinson.

¡Guerra! Tras los sucesos acontecidos en Robin War” #1, la concejal Noctua hizo imperar una ley marcial en Gotham con el objetivo de remover de las calles y encarcelar a todos aquellos que porten algún símbolo que haga referencia al Joven Maravilla, como la emblemática “R” o los colores rojo y amarillo. Como resultado de estas nuevas leyes “anti-Robin”, decenas de adolescentes pertenecientes al movimiento social “We Are Robin” fueron tomados bajo custodia por la policía. En Grayson” # 15, vimos como el otrora y primer compañero del Caballero Oscuro maquinaba un plan para mantener al resto de la Bat-Family al margen y fue así como Jason, Tim, Damian y el resto de “We Are Robin” (incluyendo a sus miembros más importantes) fueron también puestos bajo custodia. Gracias a Dick, esta guerra iniciada y sostenida por La Corte de los Búhos, llega ahora a un punto frío, lo que le da la oportunidad de actuar con más cautela y de realizar un verdadero trabajo de investigación. ¿Descubrirá Dick que los búhos finalmente han salido de sus nidos y que tienen un plan especial para él? Una cosa es clara, sea cual sea el camino que nuestro James Bond comiquero quiera tomar, tarde o temprano se las tendrá que ver con Jim Gordon, el actual Batman. Y tal parece que será temprano nomás. Advertencia: hay spoilers.

Desde aquél día en que supimos quien estaría tras ese armatoste de metal ocupando el rol de Batman, muchos de nosotros ya fantaseábamos con presenciar el primer encuentro entre The Rookie y el Agente 37 de Spryral, dos personajes que en teoría ya habían cruzado sus caminos varias veces en esta continuidad, pero que ahora lo harían tras un cambio de status quo enorme para ambos y bajo un contexto que no podría ser más dramático: La Guerra de los Robins. La apuesta del número es clara, la splash-page del principio habla por sí sola, Grayson y Gordon van a comenzar a los tortazos, aunque todo indica que la balanza estará inclinada indefectiblemente hacía el acróbata combatiente. Pero eso será más tarde, porque primero el cómic quiere hacernos saber qué ocurrió con aquellos Robins detenidos por la policía, entre los cuales está incluido el famoso trío de la Bat-Family, Jason, Tim y Damian, que fueron apuñalados por la espalda y traicionados por su hermano mayor con el fin de mantenerlos al margen, y de ese modo no sufrir ninguna baja importante en esta guerra. Por supuesto, poco sabía Dick lo contraproducente que resultarían ser sus acciones.


Como si de una especia de justicia poética se tratara, todos los Petirrojos fueron derivados a unas instalaciones de alta tecnología denominadas de manera no oficial como “La Jaula”. En ella, todos los Robins se encuentran encerrados de a parES en pequeñas jaulas (sin temor a ser redundante), y puestos bajo la vigilancia constante de oficiales del G.C.P.D. Gordon es el primero en poner el grito en el cielo al ver tergiversado el sistema legal que tanto promueve y alienta, y decide presentar una queja ante la concejal Noctua, la presunta autora de tal horrenda “prisión”. Para aquellos que no lo recuerdan, en Robin War” #1 se develó que la concejal no es otra cosa que un títere de La Corte, una aspirante que hará todo lo que Los Búhos le ordenen con tal de ser aceptada dentro de aquella exclusiva orden y de recibir su propia máscara, siendo el hecho de no descender de Gothamitas su mayor impedimento para ello hasta el momento. Así que sí, La Jaula es obra de Los Búhos y, por supuesto, Noctua, a pesar de mostrarse respetuosa, desecha la queja de Gordon fugazmente y hasta se toma el lujo de culpar al G.C.P.D. por la situación actual.

Jim no pierde la compostura en su pequeña charla con la concejal, y decide ahorrar fuerzas para iniciar lo que sería su propia investigación, comenzando por inspeccionar el apartamento del policía que fue baleado accidentalmente por un Robin, y que en definitiva fue el detonante de todo esto. ¡Pero, oh! ¡Sorpresa, sorpresa! Resulta que no fue el único al que se le ocurrió husmear en el piso del difunto policía, y el pobre de Gordon no llega a pronunciar ni tres palabras que ya se encuentra atravesando los cristales de la ventana, para luego chocar y aterrizar contra las escalerillas de emergencia del edificio de en frente. ¡Eso tuvo que doler! Durante la secuencia, un interesante recuadro nos da a entender que la pelea tiene a un misterioso espectador, presuntamente un Búho, disfrutando del show desde una de las tantas ventas que rodean ahora a nuestros combatientes. No les voy a mentir, la pelea es corta (y tiene sentido) pero está perfectamente esquematiza e ilustrada por el señor Pugh. Ver a Dick ejecutando esas increíbles acrobacias y movimientos, le dan al personaje ese carácter de ágil luchador que no siempre se le es tan bien adjudicado como en esta ocasión. Además, la contienda mantiene su lógica al mostrar una clara superioridad de Grayson que, admitámoslo, tiene mucha más calle y experiencia que el otrora marine, así que la pelea no podía ir en otra dirección. Finalmente, Dick se distrae y recibe un golpe completamente inesperado del puño electrificado de Batman, que escalda la piel del joven agente.


No obstante, lo que realmente termina con la pelea es la diplomacia de Jim y su predisposición a hablar, algo que no parecía habérsele cruzado a Dick por la cabeza en ningún momento, cosa rara, pero en fin. Gordon le revela su identidad y Grayson no parece sorprendido. Tras unos cuántos diálogos, ambos llegan a la conclusión que el asunto de los Robins parece haber sido armado y planificado por alguien más, y que todo forma parte de un esquema mucho más grande que por el momento resulta incognoscible. Sea como sea, una conclusión emerge a la luz de forma inevitable: el G.C.P.D. debe estar formando parte de esto, y Gordon está decidido a averiguar el porqué. Interrogar a la principal involucrada, la concejal Noctua, se vuelve prioridad ahora. Grayson no se lo piensa dos veces al momento de acompañar al ex-detective, y como resultado de esto, se nos presenta una hermosa página en donde vemos a Jim y a Dick, codo a codo, saltando desde el tejado. Es ahí cuando nosotros nos quedamos con la sensación de que, aunque bajo un extraño empaque, el Dúo Dinámico favorito ha vuelto a la acción.

¡Pero esperen! Que eso no es todo el número, también hay relleno del bueno. De vuelta a La Jaula, los pequeños Petirrojos comienzan a perder la paciencia, hasta el punto de presenciar una insólita discusión entre Jason y Tim, en la cual probablemente se encapsulen los diálogos más incoherentes del número, o probablemente los únicos incoherentes, puesto que, que Jason insulte y provoque gratuitamente a Tim o incluso sospeche de él, no le cierra a nadie. El más calmo y sereno es Damian, la figura más interesante de toda esta escena que, sí de algo sirve, es que supo mostrar lo irreverente y confiado que puede llegar a ser Damian a veces, siendo el claro reflejo aniñado de su padre. Frío y calculador, al enano no se le escapa una al momento de perseguir sus objetivos. Aunque claro, puede fallar, y cuando sucede, se lo toma con más calma de lo esperado, cruzando los dedos de sus manos para pensar en un mejor plan. Como dije, igualito a su padre. Como te queremos Damian. El cómic termina con la revelación final, con el contrincante finalmente saliendo de las sombras y presentándose ante los inocentes pajaritos en La Jaula. La Corte esta lista para actuar, lo hacen por el bien de Gotham, y Gray Son (El Hijo Gris) juega un papel fundamental. Continúa en We Are... Robin! #7, cuarta parte de “Robin War”.

Para ser francos, el número no avanza tanto con la historia como lo hicieron las anteriores partes del evento, y eso quizá le quite algunos puntos, pero no deja de ser una estupenda entrega y que se disfruta por el simple hecho de formar parte un evento tan genial como es “Robin War”. De acuerdo, de las tres partes está resulta ser la más sosa, pero tiene grandes momentos y está a la altura de lo que viene siendo la historia por ahora. Lo que más rescato, por supuesto, es el fantástico encontronazo entre Jim y Dick, que creo que dejará conforme a todos ya que es una pelea con sentido, y bien desarrollada. Mención especial al papel de Damian, que aunque no tuvo una gran participación, sí que fue buen guionado y cuando eso sucede en un personaje tan carismático y querido, siempre resulta remarcable. El mocoso es un diablillo, egoísta y creído, pero lo peor es que tiene motivos para serlo y eso se vio reflejado aquí.


Por último, recalcar que el arte de Steve Pugh es estupendo, y en donde más se disfruta es en la susodicha pelea entre Dick y Jim, tan bien diagramada e ilustrada. Pugh tiene un talento especial para retratar la anatomía humana, y una de sus principales características es la de resaltar los músculos de los personajes, sin exagerar demasiado, de modo que se vea realista y natural. Por lo que de más está decir que tanto Grayson como el ex-detective se ven de fábula en todo momento y sus apariencias atléticas ayudan generar el efecto de dinamismo en las diferentes secuencias. El colorista Chris Sotomayor es un viejo conocido para mí, siempre aprecio su trabajo, y esta no es una excepción. Mención especial a su trabajo con los colores anaranjados del alba que ilumina a la ciudad en un determinado momento, y que en una escena específica baña por completo a Gordon en reflejos dorados. Simplemente hermoso.

En conclusión es un estupendo número. Se lee más rápido que los anteriores, aunque la sensación de que el progreso de la historia se estancó levemente es algo que puede llegar a molestar un poco. Para aquellos que no, aquí hay relleno del bueno, como se suele decir. Grayson y Gordon protagonizan una estupenda escena, y unen fuerzas para hacernos fantasear con el regreso del Dúo Dinámico. La Corte por fin sale de las sombras, y todo las piezas están en su lugar para que al primer movimiento se genere el efecto dominó. A partir de ahora, las cosas solo se pueden poner más interesantes. ¡Así que no dejen de seguir este emocionante evento! ¡Hasta la próxima reseña!

Nota: 8.0/10. (Muy recomendable.)

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