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domingo, 6 de diciembre de 2015

Reseña: "We Are... Robin!" #6


Guión: Lee Bermejo.
Bocetos: Rob Haynes.
Arte: Jorge Corona ("We Are... Robin!", parte 6)
Carmine Di Giandomenico (Epílogo).
Color: Christine Peter ("We Are... Robin!", parte 6)
Mat Lopes (Epílogo).
Letras: Jared K. Fletcher.
Portada: Lee Bermejo.
Editora asociada: Rebecca Taylor.
Editor: Mark Doyle.

No sé si los búhos comerán petirrojos, pero estoy seguro de que ahí hay un chiste esperando a ser contado. Sea como sea, la gran prueba de fe de los Robin callejeros llega a su punto culmine tras enfrentar a un Talon de la Court of Owls, marcando así el principio del fin de su heróica cruzada. ¿O el final del principio? A decir verdad, es algo complicado definir la situación en la que se encuentran superado este conflicto. Obviamente seguirán operando, eso no está en discusión, mas me resulta casi imposible imaginarme un panorama en donde la maldad de esta secta centenaria o el amarillismo periodístico les den la libertad suficiente como para hacerlo. No es ningún misterio que Batman tampoco fue aceptado en un principio, que los medios y la policía trataban de desbancarlo mientras que la gran mayoría de los ciudadanos le temían, le costó mucho sacrificio ganarse su lugar como el protector de Ciudad Gótica y sabemos que la travesía de estos adolescentes apunta precisamente a eso, a ganarse se lugar. La diferencia es que Batman, incluso en sus inicios, tenía una cierta noción de lo que estaba haciendo, contaba con una gran inteligencia, un exhaustivo entrenamiento y un arsenal de gadgets (dejando de lado el hecho de que el Batman New 52 es increíblemente tonto y en estos últimos cuatro años ha cometido más errores garrafales que en toda la cronología del Viejo Universo DC), mientras que los Robin cuentan con casi nada de experiencia, habilidades o entrenamiento especial, apenas algunos gadgets y la dirigencia errática de un Alfred Pennyworth cuyo juicio parece estar nublado con el objetivo de proteger la ciudad sin medir las consecuencias ante la ausencia del Dúo Dinámico original sin importarle cuantos jóvenes mueran en el proceso. Como si la muerte de Troy Walker no fuera suficiente, estos son todos y cada uno de los condimentos para una tragedia monumental y es ahí a donde inevitablemente iremos a parar.

Retomando el cliffhanger del número anterior, nos encontramos una vez más con Duke, Riko e Isabella haciéndole frente al mentado Talon, quien trata de seducirlos con palabras e ideas anti moralistas para, básicamente, convencerlos de que se unan al lado oscuro. Porque aparentemente eso es lo que la Corte de los Búhos quiere, reclutar a los Petirrojos con más potencial para que formen parte de sus filas y dar comienzo a una nueva era de justicia, una era donde los ideales del Murciélago hayan quedado en el pasado y el crimen sea castigado con la muerte. Pero los adolescentes no siguen los códigos de Batman, siguen los códigos de Robin en un intento de ser mejores que él, de ser lo que su ciudad necesita. Nuestros valientes héroes tratan de hacerle frente a la invencible criatura pero no les va nada bien, cosa que empeora cuando la policía y la prensa se hacen presentes en el lugar para transmitir los sucesos en vivo.

Pese a sus diferencias, Dre y Dax se unen a sus compañeros y juntos se miden mano a mano con el Talon, evitando que mate a los oficiales. Pero claro, estos cinco jóvenes inexpertos no representan ningún tipo de amenaza para el guerrero inmortal, quien enseguida los tiene rendidos a sus pies. Cuando todo estaba a punto de tornarse aún más sangriento, Alfred llega al rescate de los Robin a bordo de un vehículo militar. Lejos del Talon, las autoridades y los noticieros, Alfred destruye el rodado y le dice a sus pupilos que de ahora en más será de vital importancia que sigan las órdenes de El Nido al pie de la letra pues tienen la atención de absolutamente todo el mundo encima y deberán probar que no son un montón de niños causando problemas sino héroes. Los héroes que Gotham necesita. Como último consejo útil les recomienda usar máscaras y luego se retira.

¿Qué quieren que les diga? Esta serie me encanta y estoy super, super emocionado por la Guerra de los Robin, pero sentí que este número fue puro relleno, lo sentí algo carente de contenido, algo así como "bueno, cerremos todo y dejemos las cosas en orden solo para que se vayan todavía más al demonio en el crossover". Entiendo la epicidad de la batalla y el significado que tiene dentro del contexto que está viviendo el Bativerso, sin embargo me parece demasiado desperdicio ocupar 16 de 22 páginas con una pelea que todos sabíamos cómo iba a terminar. Quiero decir, ¿qué es esto? ¿Una pelea de Dragon Ball?

Sea como sea, hay un par de puntos para destacar. Por sobre todas las cosas, debemos referirnos a la relevancia mediática que han tenido las aventuras de los Robin, cosa que comenzó tras el fallecimiento de Troy. Antes eran perseguidos por las autoridades y la opinión pública, pero ahora la prensa los hizo quedar como criminales armados y peligrosos frente a todos los ciudadanos, pasando prácticamente por alto el hecho de que ayudaron a salvar a la policía del Talon, solo por mencionar una de las cosas que han hecho por el bien de la ciudad. El método de poner a la sociedad en contra de los héroes utilizando los medios masivos de comunicación no es nada nuevo, Frank Miller ya lo hizo décadas atrás en la aclamada "The Dark Knight Returns", pero es interesante ponerlo en práctica en un contexto actual donde el sensacionalismo y el cinismo se han apoderado del periodismo, sobrepasando su verdadero deber para con el pueblo e interponiendo múltiples intereses personales y corporativos de por medio. Lo típico.

Por otra parte, vale la pena volver a cuestionar las motivaciones de la Corte de los Búhos para justificar lo que aquí ocurrió y lo que está por ocurrir. Que la organización volvió a emerger de las sombras con la intención de apoderarse de Gotham está claro, ¿pero por qué querrían a estos jóvenes inexpertos e inestables entre sus filas? ¿Por qué mejor no intentar matarlos como hicieron con la Bati-Familia en su momento? ¿Será por una simple cuestión de comodidad, cosa de tentar al enemigo antes que tratar de destruirlo directamente? ¿Será, como dijimos, una prueba de fe, de voluntad? Honestamente esta última parece la opción más lógica, sobre todo considerando que Dre e Isabella mostraron potencial para ser miembros dignos del lado oscuro, aunque al mismo tiempo no puedo evitar preguntarme si no hay algún motivo mucho más grande atrás de todo esto más allá de deshacerse/controlar a los Petirrojos. "Robin War" #1 seguramente responda estas preguntas así que no me voy a preocupar tanto, sino que me enfocaré en otro detalle que me llamó la atención: muy por el contrario de lo que vimos a lo largo de sus múltiples apariciones y encarnaciones en "Batman" y "Talon", el verdugo que nuestros protagonistas enfrentaron parecía tener sangre roja y voz normal en vez de tener sangre negra y voz gutural. ¿Descuido del guionista, del colorista y del letrista u otro misterio por ser desentrañado?

Algo que me sigue desconcertando es la posición de Alfred en todo esto. Lo mencioné más arriba y lo repito: el viejo Pennyworth está tan concentrado en salvar a la ciudad por medio de los Robin que parece haber perdido el rumbo en cierto modo, parece haberse vuelto frío y descuidado, parece no tener respeto por la vida ajena más allá de sentirse afligido por la muerte ocasional de algún Robin. Adoptar la actitud de "el fin justifica los medios" puede ser peligroso pero efectivo en ciertas circunstancias, el Batman de Miller lo sabe mejor que nadie, pero este no es un concepto viable para cualquier personaje y definitivamente no me parece una actitud digna del Alfred que todos conocemos y queremos. O sea, ¿vio que la Corte de los Búhos tiene la mirada puesta sobre sus discípulos y ni siquiera se molesta en llamar a los cuatro Robins originales para que vengan a socorrerlos? Todos sabemos que Dick, Jason, Tim y Damian volverán de todas formas, pero lo lógico sería que Alfred los contacte ante la primera señal de un Talon rondando las calles de Gotham. ¿Acaso pretende dejar a estos adolescentes a la buena de Barbatos para enfrentar a un ejército de asesinos prácticamente invencibles controlados por un grupo de personas maquiavélicas? ¿Y cómo van a reaccionar los Robin originales cuando se enteren que Alfred es el misterioso coordinador de El Nido? No sé, no sé, este enfoque sigue sin cuadrarme. Espero que el crossover ayude a establecerlo mejor.

Como verán, a pesar de que las propuestas de "We Are... Robin!" y "Robin War" me encantaron desde un primer momento, tengo mis serias dudas respecto a varios aspectos narrativos puntuales, sobre todo después de este número que, lejos de ser un puente ameno hacia tal evento, resultó ser una transición brusca y no tan convincente. Así y todo, Lee Bermejo se ha ganado el beneficio de la duda después de haber hecho un trabajo sobresaliente en los números anteriores, sin mencionar que el magnífico arte de Jorge Corona hace que cada entrega sea un deleite visual sin importar lo mucho o poco que haya para criticar. Sin más, doy por concluida la antesala para la Guerra de los Petirrojos y me dispongo a comenzar con su respectivo análisis, que pronto podrán disfrutar acá mismo. ¡Hasta pronto!

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