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lunes, 11 de enero de 2016

DADDY’S IN DA HOUSE

Escritor: Tom Taylor
Lápices y esbozos: Bruno Redondo
Tintas y terminaciones: Sergio Sandoval
Terminaciones: Jordi Tarragona
Colores: Rex Lokus

¡¡¡¿CÓOOOOOMO?!!!
¿No fue suficiente la tortura del cuarto año de “Injustice: Gods Among Us - Year Four”, que ahora rematan con un anual?
Sip. Sip. Y… sip.
Esta es la reseña del anual —Annual, para los anglófilos— del nefasto cuarto año de los Súper Amigos Enojados.
Existe tal anual. Aunque haya aparecido después del número #1 del quinto año del cómic este —no, no. Ya hablaremos del nuevo año. No se apuren—, en una movida que viene reforzar lo discontinua que es la continuidad en DC.
¿Vale la pena arriesgar la vista y leerlo tras todo lo que nos desilusionó el pasado año mitológico?
Queridos contertulios —como decía alguien por ahí—, podéis hacerlo con completa tranquilidad porque papá ha vuelto a poner las cosas en orden.
“Injustice: Gods Among Us - Year Four Annual” es una completa gozada. Es todo lo entretenida, divertida, irónica, violenta y sorpresiva que no supo ser durante su último año.
¿La razón? Ya lo dijimos: papá vuelve a salvar a su hijo.
Y no estamos hablando de Plastic Man burlando en sus propias narices al Sups maloso, que innegablemente resulta ser una maravilla de personaje que nos sorprende a todos; sino del gran papá Tom Taylor, que vuelve aquí a tomar el lápiz y le hace un cariñito al cómic, su querido hijo, y, de paso, hacernos un cariñito a todos los fans de esta serie que vimos cómo todas las esperanzas que tuvimos en Buccellato y los dioses griegos, nos quedaban más destruidas que el Partenón en Atenas.


Sí, queridos discípulos: Papá ha regresado a poner orden en la casa.
Nos sorprende con una historia que, tras una centena de capítulos, es fresca, increíblemente fresca. Y cuyo protagonista Patrick O’Brian, más conocido en el círculo superheroico como Plastic Man, es lo mejor que le ha pasado a la serie desde que Taylor la dejó.
Plastic Man, quizá el superhéroe más menospreciado después de Aquaman, se mueve con desparpajo, sorna e ironía, desde el Hall of Justice mismo —provocando con sus agudos comentarios al dictadorcillo azuloso ese— hasta la cárcel de más alta seguridad, The Trench, que ha concebido el sistema imperante —donde se cuela con ingenio y verdadero arrojo—.
Sólo Taylor podía tomar un personaje tan de caricatura y darle el nivel que logra aquí. Tal vez pudiéramos relacionarlo con el Plastic Man de Frank Miller en la olvidable DK2. “He’s more capable —more dangerous— than you can possibly comprehend”, le explica con su mejor cara de preocupación la amazona WoWo al “FrutillitaSinestro, cuando Plastic Man hace su entrada en plena corte de Sups.
¿Qué mueve a Plastic Man ha realizar una arriesgada jugada de este tipo?
Tal y como Taylor llega a salvar a su criatura —“Injustice”, pues niños, no pierdan la cuenta—, O’Brian se presenta para salvar a su propio hijo Luke McDunnagh, un cambiaformas al igual que papito.


Junior ha decidido actuar contra el régimen imperante volando un verdadero símbolo de Sups: la famosilla estatua del kryptoniano sosteniendo un águila en el brazo izquierdo —sí, sí, bastante similar a la de la portada de Whatever Happened to the Man of Tomorrow?, pero sin el pajarraco—.
Como bien sabemos por estos lares latinoamericanos, a los dictadores nunca les ha gustado esta especie de contramanifestación. Perturba sus sobreinflados egos. Así es que Sups —que es algo así como el summum de los cabrones en el gobierno— decreta la encarcelación inmediata del terrorista —a los gobiernos autoritarios y fascistas les encanta llamar terroristas a los opositores… Eso los justifica en sus tiny tiny minds— al hoyo más profundo literalmente hablando: esta prisión de máxima seguridad situada en lo más profundo del mar —con los auspicios del pescado parlante ese de Atlantis, lo más seguro—.
Prisión que, gracias a la infiltración de nuestro nuevo mejor superhéroe, descubrimos es el hogar de todos los más famosos villanos del Universo DC —no, no figuran ahí ni Didio ni Lee. Los malditos trabajan para el gobierno—, así como de los más poderosos enemigos del régimen: los Green Lanterns.
Manejándose con soltura entre lo humorístico y lo heroico, Taylor nos guía junto a Plastic Man a un gran clima que nos deja el corazón emocionado de saber que aún se puede rescatar a “Injustice”.
El elástico héroe logra confabularse con Kilowog —el peso pesado pero amable de los GL— para iniciar una pelea con el kinesiólogo Bane y lograr, en medio de la batahola, liberar a su hijo y, a la larga, a todos los recluidos en The Trench.


Ni los arrebatos de niñita de Sups logran detener a Plastic Man y tras una emocionante escena en que los GL reciben sus anillos —uff, que hasta fanfarria a lo John Williams escuché al leerlo—, que tristemente termina con el sacrifico de Kilowog a manos de Sinestro; nuestro maleable héroe salva a medio mundo y se reconcilia con su hijo. Y —lo más gratificante— deja a Sups con el peor de los berrinches que le hemos visto.

Taylor, papá Taylor, ha vuelto —aunque sea sólo para este Anual— y ha rescatado a su querido hijo digital. Como Plastic Man papá salvando al suyo, nos ha sorprendido con la astucia de su guión, con el giro sorpresivo en un par de viñetas y con un ritmo que no cede. Incluyendo una viñeta que, al más puro estilo Watchmen, tributa a la época feliz de los superhéroes con todos ellos posando junto a Plastic Man y sonriendo —excepto el murciélago amargado aquel—. Taylor dijo recientemente que extraña escribir sobre estos personajes siendo alegres. Quizá este es su guiño a una buena época, sin tantos traumas ni sordidez.


El arte a cargo de Redondo y el equipo, como estamos acostumbrados —aunque el guión de Buccellato sea infumable—, es un deleite visual que incluye hasta un guiño al mejor Sups de todos los tiempos, Christopher Reeve; y que transforma a Plastic Man en un personaje creíble y de temer, humano y fantástico al mismo tiempo.
Claro, el final es un poco amargo por aquello de que la historia continúa en el año cinco de “Injustice”… a cargo de Buccellato; pero nadie nos podrá quitar el simple gusto de habernos leído un cómic entretenido, bien escrito, y cuyas casi cuarenta páginas se nos hacen cortas, dejándonos con más ganas de seguir a Plastic Man. Olvidándonos de paso, además, que de Batman no vemos ni la punta de sus orejas —a excepción de una fotografía en la que, claramente, desentona—.


Como dice un compañero del Blog: “Injustice: Gods Among Us - Year Four Annual” #1, calificación 15/10.

2 Batcomentario/s:

Anónimo dijo...

plastic man es un gran personaje, una lastima que no lo aprovechen como hacen con harley quinn. no necesita una serie propia, solo mini historias dentro de algunos titulos principales, o incluso una serie limitada de 6 numeros; otros personajes desaprovechados son los metal men y ni hablar de question al cual hicieron lo que hicieron y ya ni sabemos que fue de el.

Anónimo dijo...

estoy de acuerdo y por eso tommy taylor deberia encargarse de esta mini serie o serie regular lo que quiere dc por su trabajo y el artista que el quiera