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jueves, 11 de febrero de 2016

Reseña: "We Are... Robin!" #8


Título: "Jokers" (parte uno)
Guión: Lee Bermejo.
Bocetos: Rob Haynes.
Arte: Jorge Corona.
Color: Trish Mulvihill.
Letras: Jared K. Fletcher.
Portada: Lee Bermejo.
Editora asociada: Rebecca Taylor.
Editor: Mark Doyle.

Si bien Grayson fue el personaje más afectado tras La Guerra de los Robin, este número hace hincapié de lleno en las consecuencias que este evento tuvo para nuestros protagonistas, consecuencias que en su momento pudieron pasar desapercibidas pero que evidentemente surtieron efecto. Lo curioso es que, a diferencia del primer arco, éste no se enfoca en la desconfianza que los adolescentes sienten hacia los adultos, y más específicamente hacia sus figuras paternas, sino en los efectos que éstas tienen directa o indirectamente en sus vidas. En ese sentido, estas veintitantas páginas no son más que una seguidilla casi constante de tragedias y desilusiones signadas por lazos de sangre.

La llegada del crudo invierno a Ciudad Gótica nos da la pauta de que ha pasado un tiempo desde la última vez que vimos a los Petirrojos callejeros y todo parecería indicar que la vida no fue muy generosa con la pandilla. La atención cae rápidamente sobre Duke Thomas que, ahora alejado del vigilantismo, está enfocado únicamente en encontrar a sus padres. Como recordarán, el mismísimo Duque de la Muerte secuestró a los Thomas para "recrear" el momento en el que Joe Chill mató a los Wayne, situación que obviamente se fue al demonio durante la epidemia que vimos en "Endgame", y desde ese entonces el intrépido joven ha estado buscando desesperadamente a sus progenitores. Decenas de hospitales y varias semanas después, Duke se da cuenta que no consultó ninguna institución mental y parte raudo hacia una de ellas: el Psiquiátrico Miller *guiño guiño*

Mientras tanto Dre Cipriani descarga su ira contra una banda de malhechores que estaban a punto de atacar a una pareja, ira que no solo proviene de perder a su padre en medio de un conflicto con las grandes familias mafiosas locales sino de ver a su madre pasar de pareja en pareja en un burdo intento por recomponer su vida. Izzy Ortiz tampoco la está pasando muy bien, ya que su madre hace oídos sordos a su ardua labor para venerar a su primogénito recientemente fallecido (a manos de un Talon) sin darse cuenta que su hijo no era más que un despreciable criminal de poca monta. Por otra parte nos encontramos con Dax Chill, que por lo general se queda trabajando hasta tarde en su taller mecánico para evitar a su madre alcohólica, que al parecer habría recurrido al vicio por culpa de su cónyuge. La única que la sacó relativamente barata es Riko Sheridan, que no tiene ningún problema con sus padres adoptivos pero que aún sufre cierto nivel de acoso por parte de policías reacios que siguen desconfiando de los adolescentes que visten los colores de Robin. Oh, ¿mencioné que todas estas situaciones son supervisadas en mayor o menor grado por el propio Alfred? El tipo no se dignó a asomar la nariz en "Robin War" pero bien que ahora hace la gran Droopy para aparecer mágicamente en todos lados. Bien ahí, Alfred, bien ahí.

Sin embargo, el verdadero protagonista de esta entrega es Johnny Bender, mejor conocido como Smiley. Se trata de un adolescente al que sus padres obligaron a hacerse una cirugía estética a la edad de 12 años ya que padecía Síndrome de Moebius, una enfermedad que provoca parálisis facial. Como habrán visto al leer el cómic, la cirugía no dio resultado y Johnny terminó básicamente con una expresión casi idéntica a la del Príncipe Payaso del Crimen. A esto debemos sumarle el hecho de que el señor y la señora Bender siempre se preocuparon más por cuestiones materiales que por sus hijos, con lo cual Johnny terminó refugiándose bajo las ideologías del Joker para darle sentido a su vida, para buscar una figura paterna que lo guiara por el mundo, cuestión que evidentemente lo llevó por mal camino. Luego de ser expulsado de dos colegios y pasar tres veces por un reformatorio en dos años, Smiley terminó de perder los estribos y mató a sus padres, marcando así el nacimiento de un nuevo Joker.

Debo decir que es bastante curioso lo que decidieron hacer con este personaje. Por un lado hay quienes no podemos evitar sentir cierta empatía por Smiley, pero al mismo tiempo sus caprichos típicos de puberto resentido lo convierten en un ser verdaderamente despreciable. Está claro que Lee Bermejo lo quiere caracterizar como un adolescente descarriado que justifica sus acciones diciendo que el mundo fue injusto con él y sigue sin cuestionamiento alguno la lógica de ídolos falsos, siendo así la antítesis hecha y derecha de los Petirrojos, no obstante creo que el problema de Smiley radica en su origen. No estoy diciendo que su origen necesariamente sea malo, a lo que voy es que darle un origen tan específico a un personaje que representa la esencia del Joker es contraproducente sabiendo que Mr. J se caracteriza por no tener uno. Claro que hemos visto ciertos fragmentos de su vida pasada en varias historias pero la gran mayoría coincidimos en que tener un pasado multiple choice, como bien dijo en "The Killing Joke", hace del Payaso Psicópata no solamente uno de los mejores villanos del Bativerso sino de la industria en general. Es por esto que la introducción de Smiley me generó sentimientos encontrados, y creo que más de uno estará de acuerdo conmigo, pero todavía es muy temprano para opinar al respecto. Así como Duke y compañía tuvieron que recorrer el camino del héroe para llegar a donde están, Johnny Bender tiene por delante un largo, largo trecho.

Pero ojo, Smiley no estará solo en la cruzada que está a punto de emprender. Esta historia no representa únicamente el surgimiento de un nuevo Joker, pues también marca el inicio del movimiento que eventualmente se convertiría en los Jokerz que conocimos en "Batman Beyond". Actualizar a esta agrupación para convertirlos en los nuevos enemigos de los Robin callejeros me parece una movida brillante por parte de Bermejo, cosa que además le agrega otra interesante capa a la confusa continuidad del actual Universo DC. Algo me dice que el grupo de maleantes que atacó Dre forma parte de una pandilla todavía más grande y que ellos serán los seguidores de Smiley, guiados por los caóticos ideales anarquistas del Hombre Pálido. No creo que haya sido una mera coincidencia que terminaran sufriendo bajo los puños de un Petirrojo, aunque todo está por verse.

En contraposición a Johnny Bender lo tenemos al mentado Duke, que por fin logra encontrar a sus padres. Lo malo es que ambos sufrieron efectos irreversibles a causa del Gas de la Risa, en especial Mamá Thomas, con lo cual no podemos hacer otra cosa que ver a nuestro valiente protagonista devastado ante semejante panorama. Creo que éste fue sin dudas uno de los momentos más emocionales en toda la serie, aunque vale la pena remarcar que estos hechos no pegan ni con moco respecto a lo ocurrido recientemente en "Batman", donde
Daryl Gutierrez es el encargado de revelarle a Duke el paradero y la situación de sus padres. No sé si habrá sido un error de coordinación entre los guionistas o si se trata de una cuestión exclusivamente cronológica, y estoy seguro que casi nadie lo habrá notado, pero son detalles como éste los que DC tiene que empezar a considerar más seriamente si quieren construir una continuidad decente. He dicho.

Otra trama a la que debemos otorgarle el beneficio de la duda es la potencial relación amorosa entre Duke y Riko. Como ya les comenté en una reseña previa, me parece que esta serie no debería incluir elementos románticos de ningún tipo, menos cuando se trata de una relación entre dos personajes que, al menos desde mi punto de vista, no deberían estar juntos. Duke es un personaje demasiado trágico como para tener relaciones humanas sanas, el propio Batman ya nos enseñó mucho de eso a lo largo de los años, mientras que Riko es un personaje inocente y con una mentalidad que pareciera no estar lo suficientemente desarrollada como para involucrarse de esta forma con otra persona, mas está claro que el joven Thomas necesitará todo el cariño y el apoyo posible dadas las circunstancias. Sigo pensando que es algo por demás de innecesario, pero por el momento le doy mi voto de confianza a Bermejo. Espero que no lo desperdicie.

Divagues aparte, lo mejor de este capítulo fue definitivamente el regreso del equipo artístico regular. Carmine Di Giandomenico y Mat Lopes se lucieron el mes pasado, pero el trabajo de Haynes, Corona y Mulvihill es difícil de equiparar. Entre la impecable diagramación de las páginas de Haynes, cuya influencia se nota cada vez más en "Batgirl", dicho sea de paso, el soberbio expresionismo que Corona le otorga a los personajes y la notable paleta de colores de Mulvihill, esta entrega me pareció excelente. Realmente no estoy seguro de poder expresar con especificar por qué me gustó tanto este número, quizás sea por el dramatismo, quizás sea por la intensa atmósfera gráfica que se fue gestando página a página, pero definitivamente tiene un no sé qué que, para mi, lo destaca por sobre los anteriores.

Detalles más, detalles menos, el segundo arco de "We Are... Robin!" comenzó con toda y no puedo esperar a ver cómo se desarrollan las cosas. No sé qué pasará con el mundillo del Caballero Oscuro tras "Rebirth" pero todo parecería indicar que, por suerte, Duke Thomas y sus amigos todavía tienen muchas pero muchas historias por contar. "Jokers" es un relato que particularmente tiene mucho potencial, una historia que podría ser mucho más de lo que promete si hacen todo lo opuesto a lo que hicieron en "Robin War", y esperemos que así sea.

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