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martes, 22 de marzo de 2016

A esta altura del partido no es ningún secreto que Christopher Nolan hizo escuelita con su trilogía. Desde 2005 hasta 2012 su Caballero Oscuro, encarnado por Christian Bale, marcó a varias generaciones, introduciendo a una gran, gran parte del público a este fantástico personaje y ofreciéndole un poco de aire fresco a los que habíamos visto al Murciélago en la gran pantalla en décadas anteriores. Pese a que suene redundante decirlo, el resultado fue arrasador a más no poder aunque eso, para bien o para mal, ya forma parte del pasado. Lo curioso sobre el pasado es que siempre encuentra una forma de regresar, una forma de colarse en la memoria colectiva para seguir recordándonos que está ahí a pesar de que no lo veamos y es por eso que hoy, a tan solo días del debut de un flamante Encapotado en "Batman v Superman: Dawn of Justice", repasaremos la película de Frank Miller y Darren Aronofsky que nunca llegó a su sala de cine más cercana. Puede que algunos conozcan esta historia, quizás otros no, pero sin dudas vale la pena compartirla a modo de curiosidad.

Corría el año 2000 y, con la franquicia cinematográfica del Mejor Detective del Mundo prácticamente en ruinas tras esa porquería conocida como "Batman & Robin", Warner Bros. Pictures tenía todas las intenciones de darle su merecida revancha al Bativerso en la gran pantalla. Para ello estaban considerando dos proyectos: una cinta live action de "Batman Beyond" escrita, entre otros, por Paul Dini y una adaptación de "Batman: Year One", con guión del propio Miller y dirección del mentado Aronofsky. El libreto enfocado en el ya mítico Murciélago del Futuro fue el primero en llegar a las manos del estudio pero la propuesta terminó desinflándose rápidamente, atrayendo todas las miradas hacia la única opción viable en aquel entonces, y es que quizás un cambio de rumbo sería la movida más acertada, comercialmente hablando. Como si eso fuera poco, tener al autor de la obra original a bordo de esta producción implicaba que nada podía malir sal fallar, o al menos eso pensaban los ejecutivos.

Sin embargo, cuando los empresarios leyeron el guión co-escrito entre Miller y Aronofsky se llevaron una sorpresa, y no precisamente una muy grata que digamos. En líneas generales, la historia proponía que Bruce Wayne no pasara su juventud entrenando alrededor del mundo sino que, en cambio, renunciara a su fortuna inmediatamente después del asesinato de sus padres para irse a vivir a Gotham junto a dos mecánicos conocidos como Big Al y Little Al, ofreciéndole una vida precaria pero honrada que le permitiría entender por lo que pasaban las personas comunes, las personas que más tarde protegería del mal y la injusticia. Con el correr del film, Big Al muere y Little Al se convierte en una suerte de mentor para Bruce, compensando la ausencia de Alfred. Acto seguido, nuestro héroe monta una Batcave precaria en un sector abandonado de una estación de metro, modifica un Lincoln Continental para transformarlo en un genial Batmobile y confecciona su primer Bat-Suit, qué básicamente constaba de una máscara de hockey y una capa. Fue así como el joven Wayne emprendió su legendaria cruzada contra el crimen en este Elseworld.

Ahora bien, ¿cómo encaja su accionar en relación a todos los demás personajes que formaron parte de "Year One", y especialmente en relación al Detective Jim Gordon? La respuesta se encuentra en su primera noche patrullando las calles de Ciudad Gótica, donde Bruce ataca a un malhechor y le graba la insignia "TW" en la cara. Esto obviamente es una referencia a su padre, Thomas Wayne, pero por algún motivo tanto las autoridades con la prensa ven la cicatriz en forma de murciélago, dando paso al mito del llamado "Bat-Man".

A medida que el modus operandi y el equipamiento de Wayne van evolucionando en un sentido más tradicional, pero no por eso menos brutal, la trama comienza a alimentarse de lleno de algunos de los sucesos claves ocurridos en el arco argumental de 1986. La atención del público se centra tanto en Cruzado de la Capa como en Gordon, que van narrando sus desventuras en off, con la diferencia de que las palabras de Bruce van dirigidas a su padre mientras que las palabras de Gordon van documentando la corrupción que atestigua día a día como parte del Departamento de Policía. Otras escenas memorables también habrían incluido la irrupción a todo trapo del vigilante de orejas puntiagudas en la mansión del corrupto Comisionado Loeb, su milagroso escape de una legión de agentes del SWAT dentro de un edificio a punto de derrumbarse y el subsecuente rescate de Ann, la esposa embarazada de Jim. Al igual que en los cómics, el oficial no podría reconocer el rostro de nuestro héroe sin sus lentes, lo cual da paso a que sigan manteniendo su dinámica. Cuando todo está dicho y hecho, Bruce reclama su herencia y vuelve a la Mansión Wayne con Little Al, siendo éste solo el comienzo de su interminable cruzada.

Diseños de Batman, por Draxhall Jump Entertainment


Puede que lo resumido hasta ahora sea un poco más estrafalario para algunos fans que para otros aunque, a grandes rasgos, esta propuesta no está demasiado alejada de los estándares de ciertos autores contemporáneos. Lo que hizo retroceder a Warner a toda marcha no fue la trama en sí misma, sino la personalidad de todos y cada uno de sus protagonistas, pues estaba claro que esta versión del Bativerso hacía ver trabajos sumamente oscuros de Miller, por ejemplo "The Dark Knight Returns" o "Sin City", como meras historias infantiles. Es más, el propio Frank habló sobre esto hace poco, revelando que esta experiencia fue bastante particular ya que era la primera vez que trabajaba con alguien cuya visión de Batman era más oscura que la suya, y eso ya lo dice todo. "Mi Batman era demasiado simpático para [Aronofsky]", comenta el famoso guionista veterano. "Solíamos discutir. Yo le decía 'Batman no haría eso, él no torturaría a nadie', y cosas por el estilo". Y si eso no es lo suficientemente convincente para ustedes, prepárense para lo que sigue porque la cosa se pone heavy.

De entrada ya nos encontramos con un Bruce Wayne desequilibrado y descuidado en todo sentido de la palabra. Los traumas de la niñez no solo lo persiguieron hasta su vida adulta en forma de pesadillas, sino también en forma de alucinaciones recurrentes donde incluso se veía confrontado con los cadáveres de sus padres, cuestión que lo obligaba a mantenerse medicado. Para colmo, y vaya uno a saber por qué cuestión relacionada con su carente estilo de vida, a este Batman le faltaban varios dientes, cosa que luego solucionaría colocándose una dentadura de acero pintada de blanco. Pensar que el público criticó tanto pero tanto la decisión de ponerle un accesorio similar al Joker de Jared Leto y, años atrás, quisieron hacer lo mismo con el propio Bruce. La verdad que no quiero ni imaginarme cómo hubiera sido el recibimiento de la gente. Aparte de una máscara de hockey pintada de negro, capa, guantes de cuero decorados con hojas de afeitar y un arsenal de brebajes químicos que usaba como armas, su metodología era tan brutal que llegaba a equiparar o incluso a superar lo poco que vimos de Ben Affleck en los múltiples trailers y teasers de "Dawn of Justice". Tirar criminales por la ventana, golpear a otros con bates de baseball en la cara, quebrarles la cadera de una patada, marcarlos como si fueran ganado y apuñalar gente en el cuello o los ojos eran algunas de sus actividades preferidas aunque ocasionalmente se daba el lujo de atropellar guardias de seguridad con su Batimóvil que, dicho sea de paso, contaba con algo de potencia extra por tener el motor de un autobus escolar. De más está decir que su temperamento se va amenizando de cara al cierre de la cinta, no obstante lo cierto es que no vieron a un Batman verdaderamente esquizofrénico y psicópata hasta que no vieron al Batman de Miller y Aronofsky.

James Gordon, por su parte, mantiene un rol mundano pero esencial para la trama, similar a lo que vimos en "Year One". Conflictuado por el hecho de traer un hijo a un mundo tan putrefacto como el suyo y estresado por ser un instrumento más de un sistema judicial que sólo beneficia a los corruptos, Jim demuestra una personalidad intrépida pero demasiado temeraria, actuando como si no tuviera nada que perder, como si quisiera morir, cuestión que queda más que clara cuando lo vemos a punto de suicidarse en dos ocasiones. Así y todo, lo más interesante sobre esta versión del buen Jimbo es que su accionar durante una toma de rehenes televisada es lo que inspira a Bruce a convertirse en un vigilante y tomar la justicia por mano propia. La escena en cuestión, basada en uno de los momentos de mayor tensión de la antedicha obra, pone al Detective Gordon en la terraza de un edificio, cara a cara con un desequilibrado mental que sostenía un arma en la boca de un infante, de modo tal que ambos morirían de un disparo. La crudeza de este segmento, que evoca una inconfundible vibra similar a "The Dark Knight Returns", concluye con el Detective Gordon distrayendo al sujeto lo suficiente como para quitarle el arma y golpearlo sin parar hasta dejarlo fuera de combate, rescatando al niño ante la mirada atenta de la prensa y de Bruce que, desde su hogar, toma una decisión que lo cambiaría todo.

Otra que no podía faltar para compensar esta gran ensalada de sangre y testosterona es Catwoman cuyo origen, en este caso, se mantiene bastante fiel a lo que nos mostró Miller entre "Batman" v1 #404 y #407. Representada como una prostituta que vive en el ghetto de Ciudad Gótica, Selina Kyle se topa con el Encapotado por primera vez cuando éste la salva de caer en manos de un policía corrupto. Selina le devuelve el favor dejándolo inconsciente, solo para despertarse junto al cadáver del agente. Perseguido por la ley y sin saber exactamente qué había ocurrido esa noche, Bruce inicia su guerra contra el crimen centrándose en capturar a esta peligrosa mujer. Tras un segundo encuentro, Selina revela que fue su chulo quien asesinó al oficial y procede a darle una pieza fundamental para la investigación que tanto él como Gordon estaban conduciendo. De este modo, e inspirada parcialmente por el propio Batman, Selina se une a la lucha contra el delito en su clásico rol de aliada/enemiga, participando del brutal ataque a la residencia de Loeb y siendo ella quien cierra oficialmente la película ya en su disfraz de Catwoman. Si algo le faltaba a esta propuesta para ser todavía más picante y polémica, era el contenido cuasi-XXX que aportaba la presencia de la Felina, ofreciéndonos escenas de alto calibre que involucraban tanto el maltrato propio de su oficio así como también los extremos a los que llegaba con sus clientes. Claro que nada se compara al momento en que una bala alcanza el hombro de Batman y éste ni reacciona, cosa que excita notablemente a Selina. Típico del buen Frank, ¿eh?

El par de mecánicos afroamericanos también tiene un papel bastante importante. Big Al, padre de Little Al, es quien supuestamente rescató a Bruce de las calles y lo adoptó como parte de su pequeña familia. Una vez que Big Al muere, Little Al cumple la promesa de su padre de criar y cuidar a Wayne, poniendo en práctica nuevamente los conocimientos médicos y técnicos que adquirió durante la Guerra de Vietnam para asistir a nuestro héroe en su cruzada. Hoy en día es normal ver a ciertos personajes, especialmente a los "chicos buenos", pasar por un "cambio de raza" en un intento por hacer productos más culturalmente diversos e inclusivos, aunque me parece que hubiese sido interesante ver la opinión general del fandom en aquella época.

Diseños de Catwoman y Gordon por Draxhall Jump Entertainment.


Antes de enfilar hacia la conclusión de este artículo, un dato de color: a diferencia del cómic, la película inclusive nos habría llevado hacia el Asilo Arkham. Esta encarnación del sanatorio estaba dirigida por una tal Patricia Holcomb, que en determinado momento recibe a Gordon para hablar sobre la psicología de Batman (tema que, si les interesa, pueden leer nuestro análisis sobre la psique de Batfleck) y es allí vemos a un "hombre joven y muy pálido" con "cabello verdoso". Una clara referencia al Joker que bien podría haber pavimentado el terreno para una secuela basada, quizás, en una versión todavía más grotesca de "The Man Who Laughs". Eso sí habría sido una locura.

Luego de esta lectura habrán visto que "Year One" es en esencia una crítica social sin filtro alguno, una muestra clara y sin tapujos de los incontables e incontrolables fallos del sistema, fallos que corrompen el alma de los seres humanos y las llevan a extremos insospechados, y realizar este proyecto habría sido un riesgo considerable para Warner Bros. en muchos sentidos. Dependiendo de quién lo vea o cómo lo vea, la propuesta puede no ser necesariamente mala, de hecho quizás habría funcionado mejor dentro de otra franquicia o, con alguna que otra modificación de por medio, pudo haber sido el puntapié inicial para una nueva franquicia independiente de este género, pero definitivamente no era una historia para Batman, para un personaje destinado tanto para niños pequeños como para adultos. Y es que la compañía no solamente tiene que sostener ciertos estándares en cuanto a sus productos y su reputación sino también defender muchos intereses comerciales, esos intereses comerciales que justamente mantienen a la compañía a flote y le permiten seguir distribuyendo un sinfín de productos en todas las plataformas habidas y por haber. Viéndolo desde esa óptica, tiene sentido que hayan rechazado el guión de Miller y Aronofsky pero, desde lo personal, creo que esta película podría marcado un antes y un después, y les explico por qué.

Para empezar, habría sido innovadora a nivel producción. Cualquier película de super héroes, sea del personaje o de la empresa que sea, tienen a recurrir a formatos y métodos narrativos genéricos al estar limitados por un marco puntual de tiempo, optando generalmente por la fórmula del "Camino del Héroe". De esta manera el público, ya sea que hablemos de un simple espectador ocasional o un conocedor de la materia, tiene un origen conciso para entender mejor al personaje, vive sus dilemas y enfrenta sus demonios internos durante el nudo de la historia y se regocija con la victoria del héroe sobre el final de la trama, dando paso a futuras aventuras. Ya saben, lo típico. En el fondo Aronofsky sabía que Warner no aprobaría este proyecto, pero tener a Miller de su lado ameritaba que al menos hicieran la prueba. Fue así que decidió llamar la atención del estudio proponiéndoles filmar la película en Tokyo, haciendo de esta ciudad su versión de Ciudad Gótica, con Clint Eastwood como el Murciélago. Asimismo, es evidente que el guión apuntaba a otro lado, y es que la visión del director era diametralmente opuesta a lo que había dicho en un primer momento: dejar de lado las tonterías de Joel Schumacher para volver de lleno al asfalto y a los callejones oscuros, dejando de lado los escenarios y los sets para grabar todo en escenarios reales a lo largo de Estados Unidos con el objetivo de imprimir un sentimiento genuino en la cinta y una clase de realismo nunca antes visto en el género. Con esto Aronofsky pretendía satisfacer sus necesidades creativas y, al mismo tiempo, abaratar los costos del rodaje, con lo cual podríamos considerarlo como un win/win.

El Batmobile basado en un Lincoln Continental, por Draxhall Jump Entertainment.


Es difícil especular sobre cómo habría sido el producto final sin haber visto un guión técnico o tener más detalles en cuanto al montaje o a la banda sonora, solo por mencionar dos de los aspectos claves dentro de un producto audiovisual, pero si nos basamos en el guión literario notaremos una estética similar a lo que año más tarde veríamos en las adaptaciones de "Sin City" así como recursos narrativos y visuales presentes tanto en esa saga como en "Watchmen" de Zack Snyder. Pequeños detalles que habrían marcado un punto de inflexión no únicamente para las aventuras del Caballero Oscuro en la pantalla grande sino para el género superheróico en sí mismo. En definitiva, tanto a nivel narrativo como visual, esto habría sido una estrafalaria amalgama entre "Dirty Harry", "Death Wish", "Se7en" y "Taxi Driver", con pizcas de "Sin City" y "Watchmen" por aquí y por allá, y eso suena tan genial como se lo están imaginando en este momento.

Hilando todavía un poco más fino, quizás la mayor virtud de este guión habría sido la desaparición de esa supuesta "lucha de clases" que ha generado bastante debate a lo largo de los años cuando se trata del Murciélago de Ciudad Gótica. Ya saben, eso de que el millonario excéntrico y traumatizado se vista con un traje apretado y descargue toda su frustración de la manera más violenta posible con los criminales humildes. Hacer entonces a un Batman precario, un Batman del pueblo si se quiere, fue la respuesta de los escritores a este inconveniente, creando una encarnación del personaje que sabía lo que era vivir prácticamente en la miseria, que sabía cómo eran las cosas para la gente "normal", que veía la verdadera cara de las cosas en vez de verlas a través de una cortina de privilegios sociales y económicos, justificando su accionar de manera casi irrefutable desde el punto de vista de ciertos fanáticos y cumpliendo la fantasía de muchos otros que siempre desearon ver cómo se las arreglaba Bruce para emprender su misión sin el apoyo monetario de su vasta fortuna. Como dicen por ahí, el dinero no es todo ¡pero cómo ayuda!

A nivel comercial, producir esta adaptación de "Year One" también pudo ser beneficioso en cierta forma. Si algo queda claro es que esta habría sido probablemente la historia más madura y oscura del héroe en toda plataforma hasta aquella fecha y eso, como ya dije varias veces a lo largo de este artículo, habría marcado un precedente difícil de ignorar de ahí en más. Tengan en cuenta que "Batman Begins", que fue básicamente la cinta que sentó las bases para las películas de super héroes "realistas", salió cinco años después de que Warner considerase este proyecto, por lo que su realización hubiera significado un inicio más temprano para esta tendencia tan vigente y, quizás, habría dado paso a propuestas aún más arriesgadas para la actualidad. Miller y Aronofsky no lo sabían, pero ya habían descubierto la fórmula del éxito a principios del Nuevo Milenio.

Desgraciadamente las buenas intenciones y las ideas revolucionarias no siempre van de la mano, y el proyecto pasó a la historia. Parte de estas ideas, sin embargo, fueron a parar años después a los cómics Batmaníacos de Miller como "The Dark Knight Strikes Again" o "All Star Batman and Robin, the Boy Wonder", donde comenzamos a ver a poco los primeros antecedentes de un Caballero Oscuro mucho más psicótico, sádico, irreverente y hasta un poquito terrorista, dejando atrás al Batman liberal y relativamente coherente que vimos en "The Dark Knight Returns". Es más, si hablamos del legado que dejó esta fallida película podríamos atribuirle tranquilamente la realización de la trilogía de Nolan, ya que "Year One" ayudó a que los ejecutivos de la productora tuvieran una idea más clara de lo que querían para el Encapotado en la gran pantalla: una historia con tintes maduros pero no tan extremista, que sea apta para todo público y, sobre todo, les permitiera explotar el marketing como debe ser. Se pierde y se gana.

Lo bueno es que quienes aún sigan interesados en el trabajo de Miller y Aronofsky pueden leer el guión aquí mismo. Eso si, abróchense el cinturón y agárrense de su silla, porque será un recorrido sin igual.

Sin embargo, antes de que el director británico nos volara la mente a mediados de la década pasada, Warner Bros. consideró otro proyecto que bien podríamos ver como algo todavía más arriesgado. Si, señoras y señores, chicas y chicos, estoy hablando de "Batman vs. Superman: Asylum", aunque eso lo dejaremos para la próxima. ¡Batisaludos!

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