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lunes, 28 de marzo de 2016

A Leap of Faith

Título: Superheavy, Part Ten
Escritor: Scott Snyder
Lápices: Greg Capullo; Yanick Paquette (epílogo)
Tintas: Danny Miki
Colores: Fco Plascencia; Nathan Fairbairn (epílogo)

“Batman” #50 será recordado por muchas cosas por cada seguidor del Mejor Detective del Mundo. Enumerarlas todas sería laborioso, sobre todo considerando lo que, a nivel íntimo, cada historia de Batman representa para cada uno de los que seguimos sus andanzas. Pero sí es nuestra obligación el reseñar aquellas dos que, a la luz del episodio final del arco “Superheavy”, son las más relevantes para nosotros:
Obviamente, en primer lugar destaca este número por ser prácticamente la despedida del tándem Snyder/Capullo: sólo queda un número más trabajando juntos, número que ellos mismos han definido como de cierre para lo que fue su exitoso —y, a ratos, odiado— run del título “Batman” desde 2011 hasta ahora —dentro del reboot The New 52—.
Y, no podía ser de otra manera por ser, como ya dijimos, el capítulo final del arco “Superheavy”. Arco en el cual, tras la muerte de Batman en el desenlace de Endgame, asistimos al advenimiento de un nuevo Batman enfundado en una armadura —la Rookie—, intentando llenar el vacío que la partida del Vigilante Encapotado había dejado.
Vimos —con cierto grado de estupor en un comienzo— al mismísimo Comisionado Gordon tomar el manto del Murciélago y transformarse en una suerte de Batman institucional al servicio de Gotham.
Asistimos, además, al posicionamiento de Duke Thomas como un personaje importante —e imprescindible— dentro de la mitología del cómic.


Y —lo que más costó que el grueso del público entendiera— a una absoluta revisión de lo que la figura de Batman representaba para una ciudad entera: como Blog —y personalmente—, tomamos la opción de defender este acercamiento a lo que significaba ser Batman y apoyar el intento de Snyder y Capullo por redefinir su naturaleza. ¿Fue la elección apropiada? Este número #50 debería ser la respuesta a ello.
¿Y qué nos encontramos en las cincuenta páginas de este número? Con un salto de fe. Un paso en el vacío esperando encontrar suelo firme que pisar, como Gordon lo define en su heroica acción final.
Cuando todo se ve irremediablemente perdido y la ciudad sucumbe ante la voluntad de Mister Bloom —que es, ahora lo entendemos, la voluntad de los ciudadanos mismos—, Gordon comprende con claridad que ser Batman no se trata de ser él, sino de cómo es percibido por los demás y qué inspira en ellos.


Por ello él ha fracasado en su intento de resguardar Gotham de un enemigo tan fiero como Mister Bloom. Porque Batman es fuerte cuando desaparece en las sombras para dejar paso a la luz que ilumine a los ciudadanos en su andar.
Batman, más que una especie de policía, necesita ser una idea, un mito, que inspira y mueve.
Gracias a la investigación del joven Thomas, comprendemos que lo que dio origen a Mister Bloom no fue un deseo egoísta y criminal, sino la necesidad de la gente común de poder sobreponerse por sí misma a sus desdichas. Una idea forjada por un inexperto Daryl Gutiérrez durante los acontecimientos del “Zero Year” y que, tras “Endgame”, intentó afirmar para encontrarse con un verdadero monstruo de Frankestein floreciendo que no pudo dominar.
Batman, su cruzada —nos enseñan Snyder/Capullo—, es la historia de la ciudad que habita y protege. Es la historia de Gotham.
Batman existe por y para Gotham. Su ausencia no ha hecho sino eclosionar esa aspiración de un modo equivocado.


Mister Bloom es lo que una ciudad puede llegar a convertirse si le falta su espíritu verdadero, y ese espíritu, para Gotham, es Batman. The Batman they deserve, apunta Gordon al comienzo de este episodio, mientras las viñetas nos muestran a Wayne enfrentándose con su verdadera identidad.
En ese sentido, se han cumplido nuestras expectativas. En un final explosivo, muy hollywoodense en cuanto a imagen, la verdadera conclusión ha sido más íntima. Ha estado en las meditaciones de Gordon, en su comprensión de qué es lo necesario para salvar Gotham una y otra vez.
Es necesario detenernos en este punto y no olvidar que, en la forma, Gordon —o BatGordon como le hemos denominado— es el verdadero protagonista. Y su enemigo natural es Mister Bloom. Ambos, consecuencias de la ausencia de BatWayne. Ambos, distintos modos de expresarse de la ciudad para sobrevivir. Ambos, por cierto, equivocados.
Por ello, al volver a ocupar Bruce Wayne el manto del Murciélago, todo llega a su fin.
“Superheavy” fue, en la forma, la historia de Gordon siendo Batman. Por ello debe desaparecer y, junto a él, su propio némesis, Mister Bloom.


Es notorio cómo Capullo nos regala pequeñas viñetas de los ciudadanos dándose cuenta de la aparición de BatWayne. Parecen poco significativas, pero cuando entendemos que Bloom se alimenta de ellos y que ellos proyectan su necesidad en él, qué gran imagen se vuelve ver a las personas arrancarse las semillas de su piel.
Porque, en el fondo —siendo fondo, lo contrario de forma—, esta es la historia de la figura de Batman. Una corriente subterránea que sustenta a Gotham en todo momento. Lo que significa y lo que inspira.
En ese sentido, Snyder y Capullo han cumplido a cabalidad lo prometido: Batman ya no es esa figura atormentada, guiada por la tragedia, buscando infundir temor en sus enemigos: Hoy es una figura motivada por su amor a la ciudad, a su gente. Sabe que nunca podrá acabar con la maldad que los rincones oscuros generan, pero está consciente de que su accionar puede iluminar las vidas de los oprimidos y enseñarles que hay un camino hacia la luz.


Que sea BatGordon quien derrote a Mister Bloom, está bien. Ambos están entrelazados y la desaparición de uno, significa la desaparición del otro. Ambos han protagonizado a las dos fuerzas arquetípicas que mueven a la ciudad, cada una buscando, a su manera, un mejor lugar para los ciudadanos. Han sido la figura de un símbolo. De las motivaciones que mueven a un superhéroe como Batman.
Hoy tenemos un nuevo Batman que, más allá del genial Batsuit que diseñó Capullo —y que las últimas noticias sobre “Rebirth” indican que es definitivo—; más allá del hecho de que, gracias al Dionesium, sea un Vigilante con la experiencia de años y el cuerpo renovado y más fuerte; más allá de esto y mucho más; es un Batman hecho nuevo en el espíritu, esperanzador. Un dios que se hizo hombre —y qué bella imagen es la de Julie Madison tocando el ladrillo con el nombre de Wayne en él— para aprender de nosotros; y que hoy vuelve a ocupar su sitial, sabedor de que su cruzada no es una simple vendetta personal, ni la promesa de un niño ante la tumba de sus padres: es la resolución de un hombre que ama a su ciudad, que comprende cuál es su deber y que no cejara de impartir justicia para guiar a los afligidos. Alguien capaz de extenderle la mano a Thomas para invitarlo a unirse en esta travesía. Batman es Gotham. Gotham es Bruce Wayne. Es Duke Thomas. Es Jim Gordon. Es todos y cada uno.


Saludamos, pues, a este nuevo Batman. Agradecemos a Scott Snyder y Greg Capullo por el viaje. Y aguardamos el número final de su run, el “Batman” #51, para despedirnos como corresponde de ellos.

3 Batcomentario/s:

Carlos Serasa dijo...

Esperare ansioso por leer este numero. Y salvo Zero Year, disfrute muchisimo a Snyder, a pesar de sus finales un poco desinflados fue emocionante el viaje que nos propuso. No sera facil olvidar Endgame, fue atrapante y que decir Death of the Family que teniendo un final tan pobre llevo los niveles de adrenalina por los aires. Para mi Snyder, a pesar de las equivocaciones tal vez, quedara como un guionista fundemental en la historia del personaje y ese lujo lo tienen muy pocos. Compraria su etapa en tomos con total satiafaccion.

Eladio Garro dijo...

Jamás imaginé que Superheavy me fuera a gustar tanto. Debo decir que encontré defectos en el story arc, pero a diferencia de Death Of The Family o Zero Year, no son muchos, y lo mejor de todo es el final; no se trata sólo del regreso de Bruce como el Caballero Oscuro con un nuevo look, sino que BatGordon fue el que inició este story arc como Batman, y terminó como lo inició.
Superheavy tiene un lugar entre mis lecturas favoritas del murciélago, y la mejor historia por Scott Snyder con Batman.

Eric Tokun Haga dijo...

No lo sé, tengo sentimientos un tanto mixtos con la trayectoria de Snyder en la serie actual de Batman, ha tenido MUCHOS altibajos (especialmente en zero year) pero arcos como la corte de los búhos y muerte de la familia han sabido compensarlo, pero el problema mas obvio que veo en snyder es el poner a los mismos personajes a tratar de explicar lo que se supone que sucede en la misma historieta, haciendo que a ratos se perciba que no estás escuchando a el personaje en si, si no a un narrador que ni siquiera existe en la misma historieta. Aparte de la curiosa tendencia de que a veces no sientes progresion alguna en ningún personaje, por ejemplo en death of the family no pasa realmente nada, ya que el único personaje que termina cambiando y se ve afectado es el Joker, que pasa de jugar a querer matar a Batman a realmente querer matar a batman, no tendría problema con eso, SI NO HUBIERAN CORTADO ESO Y NOS HUBIERAN METIDO EL ZERO YEAR DE REPENTE. Sin embargo super heavy hace cambios en el status quo y me gustó eso, por que a pesar de sus fallos no teme a ser valiente con Batgordon, reafirmando que Batman no solo es un tipo con el super poder de dinero infinito, si no que es in símbolo y esto se ve claramente representado con Batgordon intentando llenar ese vacío y enfrentándose a sus propios enemigos en el proceso. A pesar me sus problemas hace un comic de cierta calidad. A pesar de no ser brillar con la fuerza de sus dos primeros arcos argumentales es una historia bastante satisfactoria en mi opinión.