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miércoles, 23 de marzo de 2016

Faltan ya poco para el estreno de la mastodónica y muy, pero muy esperada película Batman v Superman: Dawn of Justice, que de seguro tanto se ha adueñado de los pensamientos de los fans más acérrimos de los dos iconos culturales que la protagonizarán y, a modo de continuar nuestro especial, cuyo objetivo es apaciguar esta enorme expectativa, que tan originalmente hemos llamado #EsperandoBvS, les traigo otra reseña de uno de los tantos cómics que se han lanzado a modo de precuela del film. Para los que hayan estado un poco distraídos, les comento que estos pequeños cómics en su mayoría no son más que mero relleno, aún así no hay que quitarles el mérito de ir poniéndonos en tierra firma de este universo para llegar lo mejor posible a la sala de cine y, ya que está, brindarnos un poco de entretenimiento... Pero si la lectura en cuestión se encuentra en completa contradicción a lo que nos vienen diciendo en los trailers y en los otros productos de su clase, créanme que estamos en un gran problema.

Spoilers a continuación.

Como si fuéramos idiotas y necesitáramos que sigan lloviendo sobre mojado acerca de este tópico, porque consideran que con los adelantos, las declaraciones y otro cómic que lo hizo MUCHO mejor (y no es la gran cosa) no es suficiente, se aborda nuevamente la psicología, metodología e impacto cultural del Hombre Murciélago sobre Gotham City. No obstante, lo que se nos cuenta aquí genera un rotundo acople a lo que previamente se nos daba a entender y, a partir de esto, varias teorías se desprenden en nuestro razonamiento: ¿No veníamos entendiendo absolutamente nada? ¿Será esto la confirmación del Multiverso del que hemos estado especulando? ¿Es la ciudad entera una entidad bipolar? ¿O simplemente es un guión muy flojo y mal informado? Yo les recomendaría inclinarse por la última opción. Permítanme explicarles:

Batman, con un Batpod bastante estándar, se lanza a una persecución contra unos criminales que, al parecer, tienen en su poder una cierta cantidad de CDs que necesita incautar. ¿Qué tienen? ¿Para qué los quiere? Es todo un misterio. La guionista Marguerite Bennett no fue capaz, en esta ocasión, de amoldarse a un contexto ya establecido, así que no esperen que construya uno propio. Es evidente que algo anda mal en el raciocinio de nuestro héroe favorito si éste, para hacerse de los objetos que anhela adueñarse, estrella su vehículo contra el de los delincuentes, generando así la destrucción parcial de lo que buscaba y la pérdida de otro porcentaje. Cualquiera se daría que no es una buena idea.

Ustedes pensarán que quizás entonces no necesitaba los discos, que si fuera así no tendría lógica que haya hecho algo tan impráctico, y les habría dado la razón de no ser porque el Cruzado de la Capa vuelva a la escena más tarde para buscar el único CD intacto (espero que no regañe de eso), algo muy conveniente para el guión dado que es ahí cuando nuestra protagonista y narradora, una niña oriunda de la ciudad -de quien no sabemos el nombre ni nos importa-, logre tomarle unas fotos a la figura nocturna en acción.

El hecho de que la niña haya tomado las fotos es muy importante, porque Batman para la mayoría de los ciudadanos es un mito, nadie sabe si su existencia es real o una simple leyenda urbana, si es humano o un monstruo, y ella allí tiene la evidencia que comprueba la veracidad del Encapotado. Y no sé qué es lo que me enerva más, si el hecho de que Bennett no fue lo mínimamente sagaz de informarse un poco acerca del film a la hora de escribir esto, ya que supuestamente este es un héroe agresivo, harto de jugar al ninja, confrontando de manera directa a los criminales y encargándose de escarmentarlos antes de salir de escena sin sutileza alguna, o el hecho de que ni siquiera está siendo coherente con lo que ella misma propone. Si tanto es un enigma este Batman es injustificable que ande destrozando coches sin ninguna discreción en público, o que sacarle una fotografía le sea tan fácil a una niña aleatoria que estaba atestiguando la escena y que de plano no es ninguna maestra del escondite.

Sea como fuere, la protagonista entra en una dicotomía al no saber si mostrarles la foto tomada desde su celular a sus compañeros o no. Sin demasiada explicación, y ningún motivo realmente convincente, decide no hacerlo. Ya todo estaba resuelto, no obstante, de manera redundante Batman va a visitarla -¡un verdadero mito, muchachos!- y pronuncia un discurso genérico, y poco propio de él, acerca de la esperanza que le brindan las siguientes generaciones. Escena cliché poco sustancial acaba, y la niña decide NUEVAMENTE no mostrarle la foto a nadie, porque como ya quedaba claro en la premisa de este cómic, a los editores les encanta llover sobre mojado.

¿Qué más puedo decir? Una lástima que el siempre excelente Marcos To haya sido tan desaprovechado en esta cosa que no puede ser calificada con otra palabra que basura. No es entretenido, no se sostiene por sí solo y mucho menos con el material al que supuestamente corresponde, no es útil ni siquiera para apaciguar el hype que genera Batman v Superman, ya que entra tan en disonancia con ella y está tan poco relacionada, que hasta cuesta creer que haya sido creado a modo de su precuela. Es tan malo que me supera a nivel tal que no me permite cerrar de una manera ingeniosa, por lo que esta vez simplemente dejaré el puntaje, no me hagan disertar más sobre esto.

Puntaje: 3 de 10.

Pero no se preocupen, que en El Blog de Batman tenemos muchos informes y notas preparadas a propósito del ya mencionado estreno, así que estén atentos a las novedades de la página que hay mucho más #EsperandoBvS. Prometo, abordando cosas más gratas. ¡Jokersaludos!

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