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jueves, 3 de marzo de 2016

Man of Steel, still a man

Título: Man of Steel (2013)
Director: Zack Snyder
Escritores: David S. Goyer, Christopher Nolan
Productores: Christopher Nolan, Deborah Snyder, Emma Thomas, entre otros
Música: Hans Zimmer
Actores: Henry Cavill (Superman/Clark Kent), Amy Adams (Lois Lane), Michael Shannon (General Zod), Diane Lane (Martha Kent), Russell Crowe (Jor-El), Kevin Costner (Jonathan Kent), entre otros

Hubo una época, hace mucho, mucho tiempo atrás, en que hablar de Superman era hablar del gran héroe americano. El inmaculado defensor del American Way of Life. El siempre listo Gran Boy Scout.
Y aquello se sentía bien.
En años en que la gente confiaba en otros, cuando nuestro presente parecía perfecto y el futuro, aún más brillante, esa imagen de un gran superhéroe en azul y rojo sobrevolando Metropolis —símbolo de cualquier ciudad próspera y positiva—, era un sueño hecho realidad.


Desde su aparición en la revista “Action Comics” #1 en junio del año 1938, Superman ocupó el lugar del gran héroe por excelencia. Sitial en el que permanecería inamovible por décadas —aún cuando la amenaza de nuevos superhéroes, como Captain Marvel, hicieran bambolear su trono en más de una ocasión—, ejerciendo su benéfica acción no sólo en los comics que le vieron nacer, sino traspasándose rápidamente a otros medios como la televisión y los matinés de cine.
Pero su verdadera consagración a nivel mundial, aquel momento que lo transformó en un indiscutible ícono de nuestra era moderna fue “Superman: The Movie. Dirigida por un inspirado Richard Donner y protagonizada por el novato Christopher Reeve, la película —estrenada en 1978— simplemente nos asombró y nos hizo creer que un hombre podía volar —acertada frase publicitaria que escondía detrás lo que se podía lograr con un personaje bidimensional cuando las intenciones, y aún más las ideas, eran buenas—.


Hoy en día vemos aquella cinta y no podemos evitar sonreírnos por alguna escena que, a nuestros ojos, parece algo naif; pero en su época fue la primera aproximación a la figura de un superhéroe como alguien de carne y hueso. En resumen, la primera película “realista” del género.
Huelga decir que la actuación de Reeve fue —y es— insuperable. Gracias a él pudimos creer en Superman. Pudimos creer que un torpe reportero y un decidido héroe podían habitar un mismo cuerpo y, sin embargo, ser dos personas que jamás relacionaríamos entre sí.
Christopher Reeve, en la mente de todos aquellos que fuimos niños en los setenta, pervivirá por siempre como la mejor interpretación de Superman en una producción de Live-Action.
La franquicia, lamentablemente, se agotó con rapidez —en gran parte por la miopía de los productores que arrebataron el título de manos de Donner— y terminamos teniendo una tercera y una cuarta parte bastante lastimeras. La segunda, con la llegada de Zod y compañía, se salvó porque, en gran parte, se había filmado paralela a la primera y fue poco el daño que produjo el cambio de director.
Tras la nostálgica Superman Returns” dirigida por Bryan Singer y protagonizada por Brandon Routh —el actual Atom de Legends of Tomorrow”—, pareció que Superman perdía presencia en la pantalla grande, del mismo modo que su preeminencia dentro de los comics era olvidada en pos del héroe para estos tiempos, Batman.
Ignorando el cambio ocurrido en la sociedad, Singer intentó rememorar la esencia de Superman, recreando la actuación de Reeve con Routh.


Aunque a los más viejos, Superman Returns nos encantó, obviamente ya no tenía un lugar en nuestros días.
¿Qué había ocurrido?
Habían ocurrido, en términos generales, los ochenta. Y en términos particulares, había ocurrido Frank Miller y su poderosa e influyente The Dark Knight Returns. El escritor y dibujante supo tomarle el pulso a los años que vivíamos y recrear a los caracteres principales de DC Comics bajo el manto de escepticismo y desencanto que la década tuvo. Y, si bien Batman se alzó como el vigilante rudo, agresivo que los noventa —Image Comics de por medio— supo ensalzar hasta la posición que hoy mismo sigue ocupando; Superman salió perdiendo.
Convertido en un simple títere gubernamental, con una moral agriada, su estampa del gran Boy Scout se vio empañada para siempre.
Y no es que fuera simple ocurrencia de Miller: aquello era un signo de los tiempos. Ya no se podía creer en nadie de buenas a primeras. Todos éramos sospechosos de todo. Superman incluido.
Superman Returns, en ese sentido, fue una apuesta que llegó demasiado tarde. Y el cine ya no se arriesgaría con el personaje. Demasiado bueno para estos tiempos.
Hasta que apareció Zack Snyder. Con dos monumentales adaptaciones del cómic a cuestas —300” Watchmen—, resultaba el hombre justo para entender qué era lo que se necesitaba para devolver la gloria del gran Hijo de América.
Obviamente inspirado y guiado con el apabullante trabajo de Christopher Nolan en su trilogía del Caballero Oscuro, Snyder y equipo se abocaron a la idea de re-imaginar a un Superman actual, en un contexto actual, con las problemáticas actuales que ello conlleva.


El resultado: Man of Steel, que se estrenó en el año 2013, precedida de una importante campaña publicitaria que buscaba crear la expectación justa para este nuevo Hijo de Krypton, además de preparar a la audiencia general para un superhéroe que no era tal y como lo recordábamos.
Man of Steel no dejó indiferente a nadie.
Pletórica de acción y CGI, fue su trama y el cariz de sus personajes lo que más llamó la atención.
Cinematográficamente hablando fue perfecta. Con la visión casi de spot comercial y de cómic del director, nunca antes Superman fue filmado de manera más soberbia. Con una paleta de colores bastante sombríos, dio con el tono justo para una película que no intentaba ser un retrato de un alegre campeón de la justicia peleando con los malos de turno. La imagen que se nos entregaba, cada plano, en especial aquellos más quietos, querían contarnos una historia dura sobre la adaptación y el miedo al rechazo. Sobre conspiraciones y sobre violencia humana.
Casi épica en muchas escenas. Vertiginosa y golpeadora, su mayor mérito iba en los silencios y en los procesos internos del personaje principal.
Con una actuación no descollante, pero por fortuna medida —Cavill no es un actor de muchos recursos—, se nos entregó el retrato de un superhéroe que, más que nada, buscaba encajar en el mundo que lo cobijaba. Un alienígena —y nunca antes se nos hizo ver de tantas maneras que Superman es un extraterrestre— que aspiraba a ser sólo un humano. Hombre de acero, pero aún un hombre.
Sus decisiones estaban dirigidas por los acontecimientos a su alrededor. El Superman de Man of Steel es reaccionario antes que proactivo. Actúa tras un suceso, nunca es él quién toma la iniciativa.
Puede sonar contradictorio en un héroe tal actitud, pero en el contexto que Snyder nos planteaba, era perfectamente lógico: criado desde pequeño con la idea de que sobresalir era peligroso, Man of Steel es el largo proceso de un extraterrestre que se reencuentra con su naturaleza y entiende que ser hombre es más que simplemente haber nacido en el planeta.


En este sentido es importante la presencia de su padre, Jonathan Kent —interpretado por un Kevin Costner que construye un personaje creíble en pocas líneas—. Es él quien le transmite sus miedos que no son sino los muy humanos miedos que los padres sentimos cuando nuestros hijos se enfrentan al mundo. Es él, más que nadie, quién da forma al carácter que eclosionará cuando Clark Kent descubra que puede hacer una diferencia por aquellos que realmente están desprotegidos.
Jor-El, por otra parte, puede resultar un poco excesivo. Tal vez pesó el nombre de la estrella hollywoodense que lo interpretó, pero lo cierto es que en Man of Steel, el verdadero padre es Jonathan Kent, y Jor-El resulta un recurso fácil para explicar cosas a la audiencia.
Aunque no, por ello, desmerezcamos las escenas en Krypton que nos entregaron una rica imaginería kryptoniana que más tarde será de utilidad en la película misma.
¿Es buena Man of Steel? ¿Es una buena adaptación de Superman?
Manteniéndonos en lo estrictamente objetivo, la verdad es que la película —en cuanto película— es muy buena. Está bien contada. Su fotografía es rica en momentos icónicos. Su banda sonora —creada por el minimalista Hans Zimmer, el mismo de la trilogía Dark Knight— es, a la vez, intimista, y absolutamente monumental. El guión sabe contarnos la historia, con la única muletilla de un demasiado explicador Jor-El. La actuación es correcta, siendo la de Michael Shannon —el General Zod— sobresaliente como un hombre de armas que simplemente busca recuperar lo que perdió.


¿Está bien adaptado Superman? Entramos aquí en el plano subjetivo:
Man of Steel generó polémica tras su estreno. Fanáticos de toda la vida y otros recién llegados, rasgaron vestiduras por la versión que se entregó. No se explicaban por qué Jonathan Kent prefería dejar morir a un grupo de niños antes que su pequeño fuera expuesto. No asimilaban que Superman le rompiese el cuello a Zod. Simplemente, no entendieron Man of Steel.
Siendo una de las definiciones de “adaptación” que se encuentran en el RAE, “Acomodarse a las condiciones de su entorno”, Man of Steel es una grandiosa adaptación.
En vez de mirar hacia atrás —hacia el Superman de Donner, pero también a la sociedad en la cual nació el personaje—, Snyder se atreve a preguntarse cómo sería Superman en nuestros días, con todo lo que pasa a nuestro alrededor, con todo lo que hemos vivido desde fines del siglo XX. Y lo hace sin miedo.
En un mundo cínico y descreído como el nuestro, nadie aceptaría de buenas a primeras a un alienígena libre por ahí —los recientes y dolorosos episodios de refugiados en Europa nos han enseñado cuán xenófobos somos todos—.


Superman es perfectamente coherente con el nuevo mundo que lo recibe y sus decisiones son las adecuadas para el medio en que se mueve.
¿Puede alguien cuestionar a un padre por querer lo mejor para su hijo, aún a costa de los demás? ¿Puede culparse a un hombre por mancharse las manos de sangre para detener a un magnicida?
Cuando muchos miran con nostalgia a Reeve, pensando que ése es Superman, olvidan que Jor-El mismo —Marlon Brandon en aquella versión— le ordena no intervenir en los asuntos terrestres; lo cual, no es difícil de calcular, puede traducirse por “deja morir a la gente en sus disputas” o algo parecido. “Deja morir a los niños en el autobús”.
Olvidan que cuando Reeve alza al General Zod —el impecable Terence Stamp— y lo arroja a un abismo en el hielo ártico, no lo está enviando de paseo. Más humano, por cierto, sería que le rompiese el cuello de una vez.
Sí. Man of Steel recibió muchas críticas de aquellos que se sienten los verdaderos fans de Superman. Esa subjetividad, lamentablemente, lleva a olvidar otros factores involucrados en las acciones de los personajes.


Yo soy de aquellos que no puede disociar la imagen de Reeve de la del Superman de carne y hueso; pero soy capaz de reconocer el mérito y el riesgo que se tomaron para producir Man of Steel y entiendo que este es otro Superman. El Superman de Tierra-Snyder, si se quiere.
Un Superman del siglo XXI, que perfectamente podría caminar —o volar— por nuestras ciudades. Hoy, cuando los villanos de los cómics son una pálida caricatura de lo que los reales villanos de nuestro mundo hacen, yo me siento cómodo y seguro con un Superman como el de Cavill.
Man of Steel tomó un gran riesgo y salvó el día.
Hoy, sabemos que se ha transformado en la punta de lanza del Universo Cinematográfico Extendido de DC. Es en esta propuesta donde Man of Steel se siente aún más correcta.

Y, sin embargo, incluso independiente de lo que se viene, Man of 
Steel es una gran película que merece verse más de una vez. No tanto por la acción, por la espectacularidad o algo por estilo —que tiene de sobra y de muy buena factura—, sino porque, más que anteriores versiones, ahonda en el hombre bajo la “S”. En aquel hombre que siendo de acero, sigue siendo un hombre. El alienígena más humano que podamos encontrar. Man of Steel, still a man.

5 Batcomentario/s:

David Olszak dijo...

Fue una película que me gustó. Tuvimos un Supernene diferente y más real. Disfruté este cambio que hicieron. Caso contrario al Supernene Regresa donde, para mí, la película empieza en el principio y termina en la escena final del avión.
Qué decir? Tiene mucha influencia Nolan, para mí. Y eso la hace mejor que la anterior. El ver la transformación al total del personaje, hizo que todo tuviera su "Dame la mano y te llevo a un lugar que te va a gustar". No se si lo vieron así.

Patricio Achille dijo...

La película no me gustó, pero tratándose de Superman no es algo sorprendente, puesto que el personaje nunca fue de mi interés realmente. Sin embargo, mis razones para que me desagrade "Man Of Steel" no suelen ser las mismas que la del grueso de la gente, es decir, un Superman más realista y hasta oscuro, incapaz de salvara a todo el mundo y dispuesto a matar cuando sea necesario. A la gente le cuesta entender que éste es el Superman que mejor encaja en los tiempos que corren, yo no tengo quejas con eso, de hecho, me pareció perfecto, el tono de la película es ideal. Pero el guión fue flojo. independientemente del estilo que se le decidió dar a la película. Es decir, no me gusta "Man of Steel", pero la defiendo a muerte en cuanto a interpretación del personaje. Además, y por decir algo bueno, tuvo un villano bastante digno. Ese momento en que Zod se da cuenta que la reconstrucción de Krypton pasó a ser un mero sueño roto, y que ya no tenía un propósito por el cual vivir, esa escena fue genial, la vuelva a ver cada vez que puedo.

¡Buena reseña compañero!

JLO dijo...

Muy de acuerdo con Patricio... La película es digna, pero no buena... y eso que es la mejor película de Superman hasta el momento!!! Quizá la primera de Reeve es digna del personaje también... Y crecimos con ese rostro, pero me gusta el actor actual también... Saludos...

Carlos Serasa dijo...

Sin duda es la mejor interpretacion del personaje. Pero coincido el guión es flojo, y por momentos poco coherente. La parte en la que Lois Lane descubre la cueva del Sups es, digamos, QUE TAN FACIL ES?!! Hay momentos que decae mucho no por Snyder que es buena filmando sino por el guion que hace mucha agua.

Babo dijo...

Excelente reseña! Igualmente hay cosas en las que no concuerdo. Entiendo lo de "sXXI" al momento de matar a Zod, pero para mi gusto, estuvo muy cerca de Infinite Crisis y WW con M. Lord. Como le dijo Batman al final de dicha serie: "Después de todos estos años, sabes que no se trata de control. Se trata de hacer todo lo que se pueda. Y para ti se trata de ser un ejemplo. Todos te miran. Te escuchan. Si les dices que luchen, lucharán. Pero necesitan ser inspirados, y seamos honestos, "Superman", la última vez que inspiraste a alguien... fue cuando estabas muerto". Y me pasó eso. Superman tiene que inspirar, y este Superman no inspira.
Otra cosa que no me convence es el filtro de color que le da Snyder. Su Metrópolis tiene color a Gotham... lo cual me asusta para esta nueva película.
Pero sacando esos detalles, disfruté mucho la película, y es mi favorita después de Superman I y II.
Ahora a esperar que BvS esté a la altura de la manija que tenemos todos!