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jueves, 21 de abril de 2016

Reseña: "Batgirl" #50


“Batgirl” #50 no sólo es la parte final del arco argumental acerca de The Fugue, sino también la culminación de la sonada etapa de Cameron Stewart, Brenden Fletcher y Babs Tarr en “Batgirl”. Después de un año de vibrantes historietas sobre la pelirroja justiciera de Burnside, el trío estelar se despide con un número extra grande en donde la mayoría de aliados y adversarios de Barbara Gordon se reúnen para participar en una trama en la cual nuestra heroína debe ¿qué más? Salvar su ciudad de la aniquilación total.

Aparte del cansino cliché que conduce la narrativa esta historieta es bastante entretenida. Y ese ha sido el secreto de la serie desde un principio: a pesar de los flujos en calidad, siempre se percibe un deseo por divertirse y un amor genuino por el personaje. Por lo que, en teoría, esta debería ser una celebración de Batgirl, pero en práctica es un popurrí de artistas al servicio de una serie de peleas entre sus amigos y enemigos en medio de la historia, con los elementos dramáticos más importantes atorados en las primeras y últimas hojas. Una bizarra decisión creativa para justificar el incremento de páginas y el incremento de precio.

Pero no deja de ser entretenida.

Los encuentros entre las heroínas adolescentes de Gotham y la galería de enemigos de Babs son lo suficientemente simpáticos para mantener el foco del lector hasta el enfrentamiento final entre nuestra heroína y su nuevo némesis, quien es un criminal de poca monta que pasó al siguiente nivel gracias a una vendetta contra ella, moldeando su identidad de supervillano acorde al enfoque en la tecnología de la serie. The Fugue es un comentario más sutil sobre el machismo toxico, que el intento anterior de los escritores (Riot Black): un hombre que no soporta la idea de haber sido vencido por una mujer al punto de acosarla y robarse su identidad. Si, suena como un GamerGater, no es coincidencia.

Desafortunadamente la gran solución final en contra de Batgirl que requiere de toda su galería de villanos no es nada especial. Una serie de aparatos basados en el Negahedron, colocados alrededor de la ciudad, para manipular la mente de las personas y llevarlas a un puente que estallara. Pero la explosión ocurre en otra parte, por lo que el plan maestro de The Fugue era ¿robar un banco? hasta Barbara señala lo estúpido que es eso. En medio de ello hay un intento por desacreditar a la pelirroja implantando memorias falsas en la mente de las personas, donde ella los conduce a la trampa del puente, pero al final no tiene consecuencias pues su nueva compañía e imagen no se ven afectadas.

El punto crítico de la historia es el encuentro entre Batgirl y The Fugue en el banco (en llamas) donde, para aislar de una vez por todas al segundo de su mente, la primera se hace una incisión en la nuca con un pinche Batarang (es tan gráfico a como suena), para arrancarse el implante neuronal que le devolvió la habilidad de caminar. Un gran sacrificio por parte de un personaje que hasta hace un par de años paso décadas enteras atrapada en una silla de ruedas. Un gran sacrifico cuyo peso dramático es revertido unas cuantas paginas después cuando vemos a Frankie colocarle un nuevo, mejorado y más seguro, implante neuronal.


También hay una escena chocante donde Barbara recibe un disparo al pecho, pero es sólo un ardid argumental y parte de su artimaña para deshacerse de The Fugue.

Y eso es lo frustrante de “Batgirl” #50: cualquier cambio significativo es revertido. The Fugue olvida los secretos que robo de la mente de Babs, la gente ya no la odia y su mente y piernas están mejor que nunca. Es más un problema del medio en general, su naturaleza y la continuidad que solamente permite la ilusión del cambio. La nueva empresa y la nueva base secreta, no son más que eso, la ilusión del cambio.

Seguramente la nueva dirección en la vida de Barbara como una mochilera en Asia ideada por el siguiente equipo creativo, compuesto por Hope Larson y Rafael Albuquerque, no pasará a ser más que un experimento temporal. La Batgirl de Burnside empezó como una sacudida energizante al status quo anterior y es decepcionante verlos acomodarse en el nuevo status quo que crearon y no intentar seguir adelante. Tal vez ese viaje a Asia sí sea el seguir adelante pero tarde o temprano, como el oroboro, terminaremos donde empezamos.

Dada la importancia del número, una plétora de artistas hacen acto de presencia, tantos que hacen difícil distinguir que dibujo quien. Obviamente James Harvey diseño esa brillante página doble con un mapa de Burnside tan detallado que incluso cabe dentro del mapa oficial de Gotham, y claramente Babs Tarr se encargó del último encuentro entre la pelirroja y su nuevo enemigo. ¿Pero Roger Robinson, John Timms y Eleonora Carlini? Carlini tuvo que ser la dibujante de la pelea entre Spoiler, BlueBird y Vicky (a.k.a. Corporal) pero el autor de los geniales carteles “VS” y las tres peleas que anteceden al encuentro con Vicky me eluden. Independientemente, todos hicieron un trabajo estelar, “Batgirl” #50 es una historieta hermosa cuyo arte es uno de los principales elementos que la hacen tan entretenida, encima de los problemas argumentales que pueda tener. ¡Hay hasta Bati-Robots gigantes!


Aún faltan dos números para el verdadero final de la serie, pero no son más que epílogos para lo que hubo y prólogos para lo que vendrá. Cameron Stewart y Babs Tarr se bajan del bote este mes, mientras que Brenden Fletcher se hunde con él. Puede que este no haya sido el mejor final para una serie que empezó de una manera tan prometedora y electrizante, pero eso no le hace una mala historieta. Su pecado es el terminar siendo regular cuando se nota la ambición que había detrás, que no fue suficiente como para arriesgarse y no jugársela por lo seguro. Aún así la última página de “Batgirl” #50 termina de manera positiva y eso es todo lo que un cómic de Batgirl necesita ser.

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