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miércoles, 11 de mayo de 2016

De manera anticipada les pido mil disculpas por la tardanza de esta reseña, hubo varias vicisitudes en mi vida privada que me impidieron publicarla más tempranamente. Pero eso ya es tiempo pasado, pisado y estamos aquí, a punto de discernir sobre la nueva entrega de la serie Dark Knight Universe Presents, el cual -como todos saben- acompaña y complementa en formato de mini-comic a cada nueva publicación del título The Dark Knight III: The Master Race.

Esta es una ocasión especial ya que por fin la serie se dejó de jugar y vacilar, dejando su apartado artístico por completo al cargo de Frank Miller, padre de la saga, sin cooperar con ningún otro dibujante. Como era de esperarse el resultado no podría ser más... Peculiar. ¿Quieren más información? ¡Lean el siguiente informe!

Spoilers a continuación.

Como quedó asentado en la serie regular, el líder de los kandorianos, Quar, ha vomitado un ultimátum que sume a la ciudad de Gotham en un profundo y aparentemente irreversible caos puesto a que, si el Caballero Oscuro no se entrega en las próximas 36 horas, uno de sus súbditos explotará entre ellos, volando junto a él a todos los gothamitas. Esto obliga a los civiles a librar una gran manifestación anarquista y violenta, a la vez que la policía da rienda suelta a una guerra civil reprimiéndolos. Está claro que cualquier sujeto con Capa no es muy bienvenido. Ante esta situación, Batman resuelve enviarla a Carrie Kelley bajo el manto de Batgirl, coronandola así como su sucesora definitiva, para aplacarla situación y llevar un objeto al muelle.

Luego de varias secuencias de acción mostrándonos como Batgirl rompe los huesos de cada manifestante lo suficientemente estúpido como parar querer enfrentarla, cumple su meta y lanza una capsula al río, cuando una imponente mano aparece sorpresivamente, seguido de una gran ballena montada por, como no podía ser de otra manera, Aquaman. El número de agresores crece desmesuradamente y superan con creces las capacidades de Carrie, por lo que el Rey de los Siete Mares no podía ser más oportuno al rescatarla y ¿llevarla al océano?


Como dejo entrever en este pequeño pero muy completo y detallado resumen, el relato no es muy complejo ni tiene demasiado contenido, pero argumentalmente hay un par de puntos en los que me gustaría enfatizar antes de hablar de lo que, todos sabemos, realmente venimos a hablar. Si hay un provecho grande que podemos sacar de cada edición nueva que se centra en un personaje distinto es que podemos entrar de lleno en su psicología y comprender mejor qué función cumple en este universo, Carrie Kelley hasta ahora venía siendo la sidekick ideal pero nada más allá de eso, gracias al soliloquio verborrágico que desenvuelve en estas páginas, establecemos un contraste muy interesante con su mentor Bruce Wayne. Ella es joven, colorida (en más de un sentido), no está atada por su edad y en el auge de su vida no puede hacer más que disfrutar de salir a cazar por las noches.

Por otro lado, prestándole atención al escenario se me viene a la cabeza la juzgada carta abierta que alguna vez el guionista redactó en su antiguo Blog, donde tildaba a los responsables del movimiento Occupy Wall Street como una banda de "gamberros y violadores", y no puedo evitar conectarlo a cómo representa a los manifestantes aquí: Gente de facciones exageradas, respulsivas, sucias y decadentes, por demás agresivas y depravadas, en su mayoría hombres grasientos tratando de agarrar a la delicada Dama Oscura. Lo realmente jugoso sucede en las últimas páginas con la aparición del imponente superhéroe marino, que nunca había hecho acto de presencia en esta realidad alternativa y ahora no puedo esperar a ver qué papel va para tomar en esta guerra contra los extremistas kryptonianos. El Cruzado de la Capa lo definió como "la esperanza", ya veremos qué se trae entre manos.


Está de más decir que, para bien o para mal, lo más interesante del producto es -obviamente- el apartado visual, el gráfico, ya que el siempre controversial Frank Miller tanto en los lápices como en las tintas vuelve a hacer sin tapujo, y dicho de una manera burda, lo que se le canta. Sí, el guión tiene mensajes y contenido, pero no es más que una excusa para que el creador de Sin City explaye consus lápices una larga secuencia de una Batman mujer machacando vagabundos y esparciendo su sangre por toda la ciudad, ¿el resultado? Fantástico. Si no te gusta su estilo, probablemente esta entrega te va a parecer sumamente desagradable, pero para sus seguidores es una leída imprescindible. Estoy cansado de leer por la web las erradas comparaciones de estos trazos con los de Dark Knight Strikes Again, dado que en concepto e intenciones son muy distintos. En esa serie anteriormente mencionada ya estaba descubriendo un nuevo camino a seguir, es cierto, pero recién lo estaba pavimentando (aunque el primer registro de la total carencia de fondos, manos/pies gigantes y figuras completamente simplistas yace en Sin City: Hell and Back), lo aque quí vemos ahora lo relaciono mucho más con lo visto en Holy Terror.

Como era de esperarse, se desprendió toda una controversia al rededor de estas páginas, la voz más resaltada entre el barullo fue la de James Harvey, conocido en la industria por aportar su visión muy similar al popart en el Noveno Arte, quien sostiene que el actual trabajo de Miller es muy bueno pero que la editorial DC no sabe qué hacer exactamente con él. Para sostener esta idea, argumenta que el principal error es emparejarlo con un colorista como Alex Sinclair, dándole el mismo tratamiento que a otros ilustradores más mainstream, y es que Harvey cree que al estilo de quien hoy nos trae aquí le sienta mucho mejor los colores psicodélicos y vivos, sin degradado ni sombreados. Cuando vemos las ideas de Harvey llevadas a cabo, el resultado es magnífico como mínimo, pero no estoy tan de acuerdo con sus dichos. 

A veces el estilo de Sinclair, siempre relacionado como ya queda dicho a estilos más convencionales, no le juega a favor y es innegable, pero seríamos injustos si no dijésemos que en la mayor parte de los casos no es así. Sin ir más lejos, en este mini-comic vemos un colorista desatado, que va más allá y experimenta, aprovecha la carencia de fondos para probar formas nuevas de mantener el tono de una escena, con métodos sencillos y efectivos, no es Lynn Varley pero sólo hace falta ver la página en la que salplica de sangre una secuencia de pelea, o el formidable efecto del agua con la aparición de Aquaman, para comprender la fuerza que le inyecta. El problema está en otro lado, está en la ámbito mismo y sus consumidores, ¿creen que los artistas del medio salen a valorar la obra de Miller por condescendencia? Eso no existe, ellos saben lo que es trabajar sobre un cómic y comprenden que sus méritos son varios, pero a los lectores se los ha cerrado en los últimos años en caras bonitas, superhéroes como figuras mesiánicas, mujeres con cintura de avispa y una innecesaria cantidad de detalles en cada viñeta, en otros términos, con Jim Lee y sus infinitos clones. No estoy diciendo que el overall de aquellos sea nulo, todo lo contrario, han afianzado la idea del cómic como un canal narrativo serio, merecedor de dedicación, pero desgraciadamente imposibilitaron la llegada de nuevos arties y que estos sean igual de aceptados en los grandes títulos comerciales. Algunos olvidan que pioneros como Jack Kirby  y Will Eisner no eran grandes respetuosos de las proporciones ni les interesaba serlo, así como es doloroso ver a figuras magnificas como Eduardo Risso o Frank Quitely ser duramente criticados.


Sabemos que el estado físico del controvertido autor neoyorkino no es el mejor actualmente, y eso le impide conseguir llegar a eso que aspira, pero ESO no es exactamente lo que muchos piensan. La intención no es hacer cuerpos lindos, el mérito está por otro lado. Miller se despojó hace rato de la prolijidad y las cosas bonitas, se lanzó de lleno en la caricatura surrealista y feísta, llena de posiciones imposibles, trazos desalineados y figuras inhumanas. La carencia de fondo le permite el constante juego de siluetas negras muy digno de él, y la narrativa también es muy propia suya: Prácticamente completa varias páginas sin diálogo alguno con identificables escenas de saltos sobre tejados y peleas hiper-violentas.

Tampoco quiero dejar de mencionar un detalle que me pareció la cerecita del postre, es que un autor completo como este, que escribe y dibuja, siempre va construyendo el cómic sobre la marcha y si no está haciendo las dos cosas probablemente algo de su "toque" se pierda en el camino, siendo siempre en este caso lo políticamente incorrecto, ofensivo y rebelde. Todo está en las sutilezas, en lo ínfimo. Es muy impactante, y hasta gracioso, ver a Batgirl, con un atuendo chillón a la Silver Age, luchando contra oleadas de hampones bizarros, nazis, travestis, degenerados, fetichistas, totalmente extravagantes y frívolos. En resumen, un pequeño regreso a casa y un deleite para quien lo quiera ver. No sé ustedes, pero desde que el equipo anunció que tenían la idea de poner a Carrie bajo el atuendo del Encapotado siempre quise verlo dibujado por Miller, y es lo que obtuve. Esperemos que este grande siga haciendo de los suyas en este pequeño espacio.

Puntaje: 8,50 de 10.

¿Y ustedes? ¿Pulgar arriba o abajo? Espero ansiosos sus opiniones en la caja de comentarios. Yo hasta aquí llegué hoy, nos estaremos leyendo en breve. ¡Jokersaludos!

1 Batcomentario/s:

Unknown dijo...

Se ve bien muy buena reseña :)