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domingo, 8 de mayo de 2016

Reseña: "Robin: Son of Batman" #11

Título: "Massacre At Gorilla City".
Guión: Ray Fawkes.
Arte: Ramon Bachs.
Colores: Mat Lopes.
Letras: Tom Napolitano.
Arte de Tapa: Ramon Bachs y John Kalisz.


La batalla entre familias inmortales está llegando a su fin y los bizarros viajes de Damian esta vez nos llevan a Ciudad Gorilla, una suerte de afano homenaje al emblemático Planeta de los Simios.

El ejército de Lu’un Darga ataca la ciudad al comando del joven heredero del clan, Suren Darga. El objetivo, como sabemos, es devolver los objetos robados por Damian a sus lugares de pertenencia y en este caso es el Timón de Solovar, que más bien es una especie de casco o yelmo. Para hacerlo Suren y compañía deben ingresar al Templo de la Penitencia y, si lo pensamos bien, la gente gorila debería estar contenta de recuperar su reliquia, ¿no? Aparentemente o no saben eso o simplemente muestran hostilidad a quienes osan a entrar sin invitación… o a entrar. En fin, Damian enfrenta al joven heredero cuando se dirige al templo, aunque Suren se lo quita de encima a encima rápidamente con un poder de fuego que posee.

Pero resulta que no solo los Darga están en la ciudad, puesto que Talia y la Liga de los Asesinos llegaron para confrontar al clan, con Maya Ducard aún como su prisionera dado que la madre de Robin insiste en que ella fue una espía para los Darga y que les facilitó el robo de los objetos del Año de la Sangre. Por su parte, Damian regresa para cazar a Suren pero debe enfrentarse con un esbirros, mientras la verdadera amenaza fácilmente se hace camino entre los guardias del templo con su gran poder.

El niño Demonio se enfrenta nuevamente al joven heredero del clan rival, mas su contrincante vuelve a hacer gala de su poderío y, cuando las cosas parecen ponerse feas, la Hija del Demonio irrumpe en la escena junto a Maya y ¡Batman! Técnicamente su aparición en esta entrega no es nada sorpresiva ya que la misma arranca con éste y Flash observando una alarma que se dispara en una computadora de la Liga, sin embargo su presencia nos llena inevitablemente de emoción.

Batman carga con el Timón de Solovar, pero lo arroja para poder salvar a su hijo de las llamas de Suren. En consecuencia, uno de los esbirros del clan se hace con éste y Maya intenta detenerlo antes de lo regrese a su lugar en el templo, al mismo tiempo que Talia intenta detener a Suren. Mientras sus padres luchan con los soldados, Damian ve como Maya desparece junto con Suren, envueltos en rayos de aparentes cualidades místicas. Era como si se hubieran vaporizado. Para aliviar momentáneamente el ambiente, Goliath regresa a escena después de haber sido herido por las llamas del joven Darga durante el primer cara a cara entre ambos.

Después de discutir con su madre por acusar de espía a su amiga, Robin pide a sus padres que se unan y lo ayuden a detener al enemigo y salvar a Maya. Damian sabe exactamente cuál es la próxima parada y considera que su rival guardó el ítem más importante para el final pues, según el Niño Demonio, fue el que más le costó obtener en su tiempo. ¿Cuál es el próximo destino? ¡La Isla Dinosaurio!

El libro cierra con la familia unida. Damian a lomo de su monstruo mascota y sus padres cayendo en paracaídas, dispuestos a ingresar en otro lugar que nos remite a una película. Claro señores, salimos del Planeta de los Simios y vamos sin escalas hasta el Parque Jurásico (?), homenaje a la fabulosa Edad de Oro mediante.

OPINIÓN: 

Penúltimo capítulo de la serie y déjenme decirles que, más allá de que me ha haya tocado el placer de reseñarla, la voy a extrañar y mucho. Damian es uno de los mejores personajes de todo el Bativerso, quizás el mejor Robin, pero además debo decir que sus cambios de status de cara a "Rebirth" no me apetecen demasiado. Quedó más que claro que se banca perfectamente una serie en solitario, pero obviamente le debemos muchísimo al gran Patrick Gleason por eso.

Desgraciadamente Gleason se bajó antes, como pasó con casi todas las series que cambiaron de equipo creativo previo a la mentada movida editorial, para trabajar de nuevo junto a Peter Tomasi, esta vez en "Superman", y por ello no terminó el libro en cuestión. No obstante admito que estoy conforme (no más que eso) con Ray Fawkes y Ramon Bachs, con la salvedad de algunas cosas que no me gustaron. Por ejemplo, el hecho de que Suren Darga esté en el templo, esperando que los enemigos le lleven el Timón. ¿Qué pasó ahí? ¿Cómo es que, en vez de ir a recuperar el elemento, se fue a limpiar todo el lugar para devolverlo? El homenaje a una película vaya y pase, ¿pero dos seguidas? Me pareció un movimiento bastante infantil.

Por fortuna, Batman y Talia peleando juntos mientras se critican el uno al otro otorgan el elemento cómico. Creo que este número es bueno pero baja un poco la calidad con respecto al anterior. Además siendo que este libro era el crío de Gleason y que, como dije en otras ocasiones, la vara quedó muy alta, está complicado para quien tome el trabajo de culminarlo. Fawkes hace un buen laburo pero acá, repito, bajó un poco la calidad con respecto al capítulo previo.

La progresión es muy rápida y clara. El arte nuevamente es bueno aunque, de nuevo, cada vez que recuerdo a Gleason y lo que hizo, se me complica un poco admirar lo hecho por Bachs. Y dicho esto, vale destacar que este número es el primero de la serie en no tener el arte de tapa hecho por Patrick Gleason, siendo Bachs el encargado de la misma junto John Kalisz, el colorista que acompañó a Pat y al entintador Mick Gray a lo largo de la serie. Como resultado tenemos una leve sensación de continuidad visual, que es más de lo que se puede decir de muchos otros títulos que sufren cambios artísticos de manera abrupta y constante.

El próximo mes sabremos si al final los muchachos que llegaron estuvieron a la altura para, por lo menos, darle un cierre decente al que fue uno de los mejores libros del aún incomprensible DCYou.

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