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martes, 28 de junio de 2016

Reseña: “Dark Night: A True Batman Story”


Guión: Paul Dini.
Arte: Eduardo Risso.
Letras: Todd Klein.
Logo: Chip Kidd.

Fue toda una noticia para el Bativerso cuando se anunciaba la salida de este libro. Paul Dini unía fuerzas con Eduardo Risso para contar una historia distinta, una suerte de autobiografía en donde relataría un momento bisagra en su vida que casi lo hace perder la fe en su trabajo: darle vida a Batman. Como si esto fuera poco, además la novela se publicaría en Vertigo y no en DC, lo cual generaba aún más interés.

Este libro sin duda es lo más osado que se hizo con el personaje y seguramente más de uno sentirá un gusto especial al leerlo.

Sabíamos de antemano que esta historia se centraba en una fatídica noche en la que Dini fue asaltado y brutalmente golpeado por un par de maleantes. Tendría que lidiar con las consecuencias físicas y psicológicas que le hicieron pensar que, después de tamaña injusticia que sufrió, ya no tendría sentido escribir justamente las aventuras de un justiciero. Pero el libro en cuestión deja mucho más que eso.


Dini cuenta la historia de cómo (probablemente) contó la historia y/o idea para desarrollar el libro, para lo cual decide apelar a una serie de storyboards, como si estuviera concibiendo una película o serie.   

Comenzamos con la infancia del autor, donde se autodefine como un niño invisible, que prefería la lectura a los deportes o socializar, y además estaba obsesionado con personajes como Superman o James Bond y otros dibujos animados, personajes literarios o de cómics, a los cuales daba vida constantemente en su imaginación y a toda hora. Bastante cliché pero a la vez comprensible por muchos de nosotros.

Un día descubrió al Caballero Oscuro entre un montón de revistas en una peluquería y nació otra obsesión.  Los cómics, como la legendaria serie de TV, serían el punto de inflexión para que el pequeño Paul decidiera empezar a crear sus propios héroes.

De repente se encontraría trabajando para Warner Brothers, donde formaría parte de la aclamada y premiada "Tiny Toon Adventures". Hasta lograr un soñado trabajo, que sería ingresar como escritor, editor y productor en "Batman: La Serie Animada", en donde co-crearía junto a Bruce Timm a Harley Quinn, por ejemplo.


De ahí veremos a Dini dar rienda suelta a todos sus deseos nerds y en el camino enfrentarse a la vida real, en donde seremos testigos de las vicisitudes que se producen en torno a su interacción con las damas.

La delicia del libro es ver cómo Paul manifiesta su conciencia y deseos a través de Batman y compañía cuando necesita abstraerse del mundo que lo rodea.

Hasta que llega ese momento tan anunciado, la bestial golpiza y asalto. De repente un hombre que parece vivir más en un mundo de fantasía que en el real, recibe un baño de cruda realidad: Empezar a considerar el sentido de su propia vida, saber que no hay un Batman en la vida real que pudiera haberlo ayudado en su momento más fatídico o, mucho peor, que cuando llegue a su hogar no habrá nadie esperando por él para ayudarle.

Después de la terrible noche, debe afrontar una cirugía reconstructiva de su rostro. De repente ya no siente fuerzas para escribir historias sobre crimen y justicia. La realidad superó a la ficción que tanto ama, su mundo está de cabeza. Paul pasará reclusión auto-impuesta mientras contempla su vida, y el sentido que su trabajo tiene en la misma. Además empezará a abusar de la bebida, por si faltaba más.

Pasaría un tiempo sintiendo lástima por sí mismo y lamiéndose las heridas en la oscuridad, hasta que re-descubra el amor por lo que hace y un evento en particular será el que le devuelva la esperanza cuando sepa que su trabajo en realidad si es importante para algunos. Así comenzará el camino para la reconstrucción de su vida, que incluirá conseguir esas cosas que le faltan, como una familia propia.


OPINIÓN:

Un dato que no quería dejar de pasar por alto es que así, como Dini, alguna leyenda asegura que al propio Bob Kane le pasó lo mismo en 1932, siendo atacado brutalmente por una pandilla conocida como Los Buitres, con lo cual probablemente el origen del concepto de Batman venga de una fantasía de Kane de que algo o alguien lo pudiera haber protegido. Aunque claro, esto podría ser un invento de algún biógrafo. Difícil saberlo. En fin…

¿Vieron cuando un actor nos trata de vender su película en una entrevista y dice “creo que es una historia (o personaje) con la que uno se puede identificar”? En este caso déjenme decirles que es así.

Palabras más o palabras menos, como lo conversamos con uno de los colegas del Blog (el Dr. Mena), es una trama que puede tocar fibras muy íntimas. Difícilmente sea solo una simple lectura pasajera para quienes hayan crecido entre los '60 y '90, con las referencias a cómics y dibujos animados suscitados en dichas épocas. Más aún si fuiste de los que disfrutaron de la serie animada de Batman y del magnífico film que se desprendió de ésta, "Batman: Mask of The Phantasm", la cual es considerada por la mayoría de los fans como la mejor película animada del Murciélago. Es más, el nudo de la historia se da en el momento en que la misma está en etapa de desarrollo (año 1993).

Que haya salido bajo el sello Vertigo quizás pueda darnos la pauta de que la trama debe tener algún contenido demasiado explícito aunque sólo vemos algunos insultos, mientras que la escena de violencia que sufre Dini no es peor que algo se haya visto antes en un cómic de DC. Sin embargo, uno de los momentos más negros que probablemente justifiquen esto es que, después de ganar un premio Emmy por su trabajo con los Tiny Toons, Paul se autoflagela usando la estatuilla. Acongojado porque una sensual aspirante a actriz con la que iba a ir a la ceremonia le llama para cancelarle ya que sabe que la premiación no iba a ser televisada, que no era justamente la entrega clásica en la que están los famosos, sino los premios para los creativos.


El aspecto cómico y sutil que trae ver a Paul interactuando con Bruce Wayne mientras intenta llevar a cabo una cita con otra sensual actriz (que está más interesada en los contactos que puede conseguirle en Warner que en él) es sencillamente sublime. Entre tanto, en los momentos más complicados de la cita el Joker y compañía aparecen para ilustrarle el inevitable fin que la misma parece tener. Las apariciones de Batman y el Joker como la conciencia de Paul son, como dije antes, una delicia. También tenemos a otros miembros de la Rogue's Gallery como Poison Ivy o Two Face, que aparecen para cuestionar las acciones de Dini.

En el apartado gráfico, no puede decirse mucho más que no se sepa de lo grandioso que es Eduardo Risso. El propio Dini lo elogia por el trabajo en los colores ya que, visualmente, la historia es tan poderosa como lo que relata.

Pero más que una historia sobre caerse y levantarse, o sobre Batman, me gusta verla por el lado de la fantasía y la realidad porque, en definitiva, la imaginación y/o la capacidad de abstracción son regalos que la creación nos dio a los seres humanos. A veces el mundo real es hostil, es triste o simplemente no basta o no nos contenta y osamos escaparle para tomarnos un descanso de la realidad, pero no importa que tan bien lo hagamos porque eventualmente caemos en cuenta de que no estamos totalmente a salvo de lo que vida nos puede arrojar. Creo que esta novela gráfica hace un gran trabajo mostrando los contrastes que puede tener la vida real y la fantasía y cómo a veces pueden trabajar en simultáneo o hasta combatir entre sí.


Quizás no sea la historia que busquen en términos de acción, eso queda bastante claro pero, si aman al Murciélago, por favor no dejen de darle una oportunidad.

1 Batcomentario/s:

Eladio Garro dijo...

Como fan de la serie animada del Encapotado, esperé leer este cómic; y la verdad, quedé bastante satisfecho con el resultado final otorgado. Es una historia muy poderosa, donde vemos cómo Paul Dini trata de sobreponerse al ataque que tuvo la noche del 93; pero no sólo eso, sino que se deja ver a Batman como un símbolo (cosa en la que creo de él estos días), además de tener un poderoso mensaje, en donde depende de nosotros salir adelante, o convertirnos en víctimas.