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lunes, 27 de junio de 2016

STEMUS SIMUL

Título: Rise of the Batmen, part 2: Apocalypse now.
Guión: James Tynion IV.
Lápices: Eddy Barrows.
Tintas: Eber Ferreira.
Colores: Adriano Lucas.
Portada variante: Rafael Albuquerque.

Antes de sentarme a escribir esta reseña, he vuelto a leer por cuarta vez este “Detective Comics” #935.
Y por una razón muy simple: hay algo que no logra cuadrarme dentro de la lógica y la dinámica de esta historia que Tynion nos está contando desde el número anterior.
Si bien, en el #934, pudimos toparnos con algunos ripios argumentales, el hecho de ser la primera parte de una historia nos hizo esperar hasta esta nueva entrega para determinar si era una simple impresión, o un juicio apresurado, o un defecto auténtico del título.
Repasemos la historia hasta ahora que nos propone el flamante escritor del título madre de Batman:
Debido al misterioso ataque de un habilidoso guerrero de silueta similar a Batman, que deja casi al borde de la muerte a Jean Paul ValleyAzrael—, el Encapotado empieza a recopilar pistas, la más significativa de ellas, un Batidron que filma todo lo ocurrido y transmite la imagen a un lugar ignoto, y que parece seguir a varios integrantes de la Bat-Family
Receloso de algún ataque mortal contra alguno de ellos, Batman decide formar una especie de escuela de entrenamiento para aquellos que pudieran ser blancos de esta figura.
Para ello recluta a Batwoman, que hasta entonces sólo se ha vinculado directamente con el Murciélago en eventos trascendentales —como “Batman & Robin Eternal”—.
Juntos, entrenaran a los elegidos.


El primero en la lista es Tim DrakeRed Robin—… y este es el comienzo de nuestras dudas: ¿No es Drake un tipo altamente cualificado para enfrentarse a cualquier tipo de enemigo? Sus actividades como líder en Teen Titans —más allá del fiasco que resultó el título en manos de Lobdell—. El mismo background que se insinuó tras The New 52 y lo que supimos y vimos en “Batman & Robin Eternal”, nos indican que Red Robin es un superhéroe capaz, casi como Batman y Batwoman.
¿Por qué incluirlo? Batman asegura que su papel es el de Lugarteniente, pero nos queda la sensación de simple oportunismo.
Luego es llamada Stephanie BrownSpoiler—, cuyo caso hace más sentido, aunque debido a su vinculación más bien esporádica con la Batfamily, uno no puede evitar preguntarse por qué debería ser un objetivo de este misterioso grupo.
Tal vez la explicación venga por el momentum que atraviesa la editorial con el lanzamiento de Rebirth, que pretende devolvernos parte de lo que se perdió en el reboot del 2011.
Decimos esto debido a que tanto Red Robin como Spoiler se nos hicieron irreconocibles en este reinicio —a Brown, de hecho, no la vimos sino hasta el especial “Batman Eternal”—. Ambos personajes tenían una rica historia en relación a Batman y, en especial, respecto de ellos dos mismos. Historia que se perdió por completo y que tuvimos ocasión de señalar someramente en el especial sobre el Bativerso durante los New 52 que preparó nuestro Blog.
Pareciera que la misión de Tynion en Detective Comics” es recoger algo de aquel legado y traerlo al mundo de Earth Prime. Las escenas de Drake y Brown en su departamento, contenidas en este número #395, son una clara indicación de ello.


El tercer elegido pareciera caer en este mismo apartado. Hablamos de Cassandra CainOrphan ahora—, quien también tuvo una importante participación en el Universo Batman pre-New 52 y que desapareció del mapa desde el 2011 hasta unos meses atrás en “Batman & Robin Eternal”.
Que una asesina perfecta —casi una Midnighter femenina y sin implantes— necesite de entrenamiento se nos vuelve algo antojadizo y que, repetimos, sólo se justifica por la necesidad de DC Comics de recuperar lo clásico.
El cuarto y último elegido, sin embargo, es el más extraño de todos: Basil KarloClayface—, cuya inclusión aparece totalmente injustificada en este grupo.
¿Estaremos juzgando a priori?
Como indicamos al comienzo de la reseña, le dimos la chance a Tynion en su primer número. Pero en el mundo vertiginoso de los cómics, sólo podemos perdonar las lagunas en el comienzo, mas no en sus partes posteriores.
¿Qué nos hace decir esto de esta segunda parte?
De partida, lo poco o nada que se ahonda en este inminente peligro que acecha a los jóvenes reclutas.
La historia va desde el entrenamiento dentro de la Belfry, esta suerte de campanario que es la nueva base de este grupo, en la cima de un edificio, hasta el encuentro en las azoteas de Batman con Red Robin. De ahí saltamos al hogar del padre de Kane y luego al departamento de Brown y Drake. Para terminar abruptamente con un ataque directo de este grupo denominado The Colony a Batman, quedando la historia en un cliffhanger muy de Scott Snyder: el Encapotado rodeado de un grupo de asesinos, al parecer, imbatibles.


Eso, a grandes rasgos. Bastante diálogo con apariencia de importante, pero que no alcanza a justificar las acciones de Batman ni muchos menos su decisión de formar esta pequeña academia.
Si mencionamos a Snyder, no es por casualidad. Él es el maestro de Tynion y, si bien ambos han hecho maravillosas cosas con el personaje, pareciera que la inclinación de Snyder por los arcos espectaculares ha contaminado la pluma de Tynion y haya decidido lanzarse con LA gran aventura de Batman, cuando quizá lo más apropiado fuera inclinarse por historias más contenidas y más abocadas a lo que el título nos hace esperar: la labor detectivesca de nuestro héroe.
¿Tendremos que esperar a una tercera parte para encontrar el sentido verdadero de este Rise of the Batmen?
Tenemos muchas esperanzas puestas en Tynion, pero desconocemos la trastienda detrás del relanzamiento —aunque a Didio no le guste la palabra— y no sabemos cuánto de tour de forcé hay detrás del argumento de este primer arco.
Quizá sea este el precio que debamos pagar para restaurar gran parte del legado perdido hace unos años.
Volver a ver a Tim Drake restaurado a la posición que le corresponde y salvado del miasma en que quedó sumergido en el soporífero Teen Titans post-New52, es algo que bien vale el soportar una historia como Rise of the Batmen.
No obstante, no todo es reprochable en Detective Comics. Tynion sabe darle agilidad a la historia. Sus diálogos, aunque no sean todo lo que esperamos para explicar la historia. Son justos y precisos y se distingue una voz única para cada personaje. Y debemos destacar el encuentro de Kate Kane con su padre porque, más que cualquier otra cosa, nos enseña el verdadero sino de Batwoman.
Debido a su formación militar, a su herencia familiar, ella vive bajo el lema de Stemus Simul —Unidos Venceremos —, y este team forzado es el mejor modo para desarrollar al personaje que, tras el rescate de Morrison, ha alcanzado una relevancia que bien le vale la atención que pueda recibir en Detective Comics.


Y resulta interesante además, en contraste con la posición de Batman, un hombre que, se supone, gusta de trabajar como individuo —aunque esté siempre rodeado de una gran familia y equipo de trabajo que ponen en tela de juicio tal afirmación, amén de un sinfín de memes que abundan en la red—.
El apartado gráfico es un caso aparte. Barrows sabe disponer a los personajes en la escena y sus escenas finales en el Batmobile son vibrantes. Pero debemos destacar el trabajo de color de Lucas en aquellas escenas exviñetas, que le dan un aire distintivo al título acercando el trabajo de Barrows a lo que nos brindaban hace dos o tres décadas artistas como Segrelles o Jiménez, y que, esperamos, se mantenga en los números posteriores.
Si hemos de colocarlo en la balanza, “Detective Comics” #935 es un número que nos queda al debe, principalmente por una historia que no logra convencer del todo, pero que salva por el arte y por la necesidad que tenemos como Batmaniacos de ver a nuestros personajes queridos de vuelta al status que le conocíamos.

Esperamos, no obstante, que el siguiente número nos tape la boca y Tynion le haga honor a su maestro quien, en la raya para la suma, siempre nos legaba grandes aventuras.

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